¿La realidad? Se me olvidó una parte.
Se me borró. Se fue, completamente.
Todo cambió desde el quiebre.
Todo se configuró, de una vez, para siempre.
De repente, algo cotidiano se hizo extraño.
Hasta insignificante.
Y algo nuevo, completamente nuevo,
se volvió mágico.
Increíble.
Me volvió plena.
Me dejó arriesgarme.
Me abrió la puerta para dejarme pasar.
Me dejó amar por primera vez.
Y para siempre. Eternamente.
Tangible. Especial. Real.
¿Qué sucederá si todo el procedimiento se echa a perder?
Es un tiempo para curar, un tiempo para sanar.
Acariciar despacio y besar sobre las heridas.
Borrar las cicatrices con las ondas sonoras que surgen del tono de su voz, extendiéndose en el aire, rozándole la piel, con suavidad.
Es un tiempo para abrazarlo y decirle "te amo".
Tiempo de mirarlo a los ojos y decirle "soy tuya".
Tiempo de hacerle saber que va a amarlo para siempre, porque el "siempre" se hizo real cuando sintió ese amor eterno, cuando se le paró el corazón al verlo.
Porque supo que el sentimiento ocupó su cuerpo cuando tembló de miedo al sentir que existía la posibilidad de perderlo, por pecar de insegura, por temer que se repitan de nuevo las mismas historias del pasado.
Historias que concluían con un corte en el pecho, un corazón ensangrentado, una bala atravesándole el cuerpo, para después recibir una sutura, débil, inconclusa.
Terminaba una historia cuando parecía sanar, pero una nueva, ordinaria, empezaba a comenzar.
Y cuando los puntos estaban a punto de cerrarse, otra vez, fallar.
Otra vez los tropiezos. La piedra filosa, raspando. Reabriendo. Volviendo a lastimar.
Nunca algo real.
Nada tangible, nada especial. Sólo tonteras de niños que sólo buscaban salir a jugar.
Sólo idioteces de ilusa que esperaba encontrarle un dulce sabor a la sal del mar.
"Que no se repita" se dice a sí misma.
Repetir, ¿qué?
Repetir la angustia, repetir el dolor.
Que no se repitan los llantos, el sinsabor.
Que no se repita la espera interminable, que se detiene poco a poco, pareciendo inacabable.
Que no se repita la pérdida.
Que de una vez y para siempre, las heridas desaparezcan. No sólo que cierren, sino que se vayan.
Que se queden en recuerdos que no valga la pena recordar. Que se queden en pasados que no se vuelvan a repetir jamás.
Que cada "te amo" reciba un "yo también".
Que "soy tuya" escuche un eco decir "soy tuyo".
Que el sentimiento sea mutuo, sean uno los dos.
Que esta vez sea tangible. Especial.
Que no sea un sueño, sino una realidad.
Me encadené.
Cerré el candado y me tragué la llave.
Te amé sin dudas y sin filtros.
Me entregué a lo más puro.
De una vez, y para siempre,
me quedé en vos.
entre los dos.
porque pareciera como si se armara un candombe entre los dos,
con el fuego de la sangre y sintiendo el corazón
latiendo sin parar, latiendo con pasión,
encontrándose con tu alma en un profundo suspirar,
y profundos se ven tus ojos con la magia del mirar;
quién podría imaginarlo o llegar a entender
un sentimiento tan hermoso como lo es nuestro querer,
pareciera encenderse una fogata entre los dos,
pareciera encenderse el cielo con la sangre y la emoción.
Gozo y placer, nos vieron nacer,
y ahora se mecen a nuestro alrededor
en hamacas de colores que susurran nuestros nombres,
que se mueven sin parar
hacia delante y hacia atrás,
seduciendo estos dos cuerpos
y a tus manos, que sin cesar,
recorren la ciudad
que se extiende en mi espalda.
Te invito a jugar un juego entre los dos,
un acto de amor, que no tenga final,
una apuesta de entrega, prometiendo eternidad.
Poder sentirte cerca, para escucharte respirar.
Amarte la noche entera, sin intenciones de parar.
Dormirme apoyada en vos, sintiendo tu pecho, tu corazón.
Poder despertarte de un beso, con suavidad...
Y derramarme en tu cuerpo, desfallecer en tu alma,
dejándome caer sobre tus brazos.
Que me abraces, me sujetes,
y me dejes abrazarte, me dejes sujetarte,
me permitas ser tuya, te permitas ser mío.
Que me dejes decirte "te amo" cuantas veces lo desee,
susurrándotelo al oído, o gritándolo a los cuatro vientos.
Que me dejes sentir este amor con toda la intensidad,
que me dejes disfrutarlo, que nos dejes ser.
Seamos, fluyendo, siguendo la corriente que nos guía,
cada vez que huelo tu perfume,
cada vez que vos olés el mío.
Cada vez que escucho tu voz,
cada vez que sentís mi calor,
cada vez que nos miramos a los ojos
encontrándonos en un universo eterno
que se extiende entre nuestras miradas
haciéndolas infinitas, maravillosas, brillantes...
Mi estrella.
la única, una sola.
Es una estrella que me mira
me sonríe y me deslumbra.
El alma no se encierra
no hay paredes ni puertas
ni llaves ni blindajes;
lo que era de piedra
de pronto se disolvió,
lo que estaba trabado
fluyó como nunca.
Los agujeros siguen
pero parece que su brillo
los va rellenando
despacito, poco a poco;
el alma se plenifica
porque puedo bailar,
porque puedo cantar.
Y le canto y le bailo
a esa misma estrella,
y le escribo poesías,
y la miro fascinada
porque brilla hermosa.
Por eso es que me asusto
cuando empieza a titilar;
por eso es que me asusto
cuando una maldita nube
la trata de tapar.
Que no la oculten,
que no me la quiten,
porque mi estrella
es mi luz preferida,
mi paisaje más deseado,
mi destino tan soñado.
Es la que brilló siempre
en el medio del cielo
y un día le presté atención
como si nunca hubiera
estado allí impresa.
Porque un día se encontraron
allí, en el aire de la noche,
nuestras claras energías
que buscaban encontrarse
que buscaban chocar.
Colisionaron, sí,
y se fusionaron en un beso.
Y esa estrella me besó,
me besó la frente,
me besó los hombros,
me besó la cara.
Así fue mi estrella favorita,
así la besé y la abracé,
así la quise domesticar,
y la recibí para que sea mía.
Y ahora nos unimos,
entrelazándonos, para siempre,
esa estrella tan hermosa,
y mi alma de niña,
que desea ser eterna,
que desea que su estrella
le sonría sin parar
la envuelva en sus brazos
para protegerla del temor
de los fantasmas del pasado
de las dudas del existir;
porque mi alma está enamorada:
se enamoró por primera vez
de esta estrella amarilla,
que da calor,
que da sabor al vivir,
que camina de mi mano,
derramando su brillo sobre mí.
mi regalo de navidad.
Y caí en la cuenta que el regalo más grande que alguna vez recibí fue mi propia vida.
Pero, ¿qué es mi vida, hoy en día? ¿Qué es de mi vida?
¿Por qué vivo, dónde voy, con qué fin?
Nací hace 19 años, renací hace 5 meses. Un 11 de julio, precisamente, cuando entraste en mi vida en menos de una hora. Cuando te abrí las puertas y descubrí esa energía que tanto latía, tanto me alcanzaba, tanto me envolvía.
Renací al conocerte, así que morí para nacer de vuelta, morí para nacer en vos, para vos, por vos.
Renací y me acunaste en tus brazos, besándome la frente con dulzura, despacio, tierno. Suavemente posaste tus labios marcándome la piel, me hiciste un lugar al lado de tu alma, justo en tu corazón, para estacionarme, para sentarme a descansar para siempre.
Te amé en un instante, te amé de pronto, rápido, quizás antes de tiempo, pero así me surgió, así lo sentí: te amé, mi alma me pedía amarte porque tenías los ojos de mis sueños, porque tu calor era más fuerte que el del Sol, porque en vos quería vivir, para vos, por vos.
Ese fue el regalo que recibí. ¿Qué más puedo pedir, que el saber todos los días que tu sonrisa sigue brillando, y que yo soy uno de tus motivos para sonreír? Ese es mi regalo. Saber qué soy para vos. Saber quién sos para mí. Saber que somos, no singulares, no vos, no yo: somos, nosotros, los dos, siendo uno.
Fuiste mi regalo. Sos mi regalo cada día. Sos una razón, una luz, un millón de destellos en el aire que respiro a cada minuto. Sos un millón de destellos en mi mente que aparecen segundo a segundo. Sos un millón de destellos en el cielo que se vuelve eterno, inmenso y maravilloso.
Te abro los brazos, te abro el alma. Me siento a esperarte para verte venir. Verte llegar, que puedas abrazarme, besarme, y volverme infinita. Somos infinitos, somos interminables, somos una pasión que se enciende en cada roce, un fuego que crece sin pausa, sin detenerse. Cada vez más grande, cada vez más fuerte, cada vez más poderoso.
Llegaste como un regalo, y me regalás tu existencia día a día.
¿Qué otro regalo puedo llegar a querer?
¿Qué otra cosa debería desear?
felices fiestas.
y es poder seguir siendo feliz.
Lo demás no importa.
Es mi único deseo.
Pase lo que pase,
sea como sea,
quiero seguir sonriendo
aunque caiga una tormenta;
salir afuera
y bailar debajo de la lluvia
hasta descostillarme de risa.
Quiero disfrutar la salida del Sol,
así como ver la Luna
cada noche
atravesando el negro cielo
con su luz tan blanquecina.
Quiero que la semántica
de la frase "felices fiestas"
no pase desapercibida:
quiero pasarlo feliz,
con el alma regocijándose,
recordando lo que ya no está
y amando lo poco que tengo,
esperando conservarlo.
Que sea como tenga que ser.
Quedar a disposición del porvenir...
pero saber ser feliz.
y guardarla en un frasquito de vidrio.
Taparlo firmemente,
para que no se escape
ni el más mínimo detalle.
Agregarle bálsamos,
mezclarla con aceites.
Miraré sus brillos
miraré sus destellos.
No le daré forma
ni la haré llamativa...
Sólo la conservaré,
así de pura, increíble,
envolviéndola en lo eterno.
Podré crear un elixir,
el aroma más hermoso.
Podré crear esa pócima
y me volveré inmortal,
ya no tendré miedos,
ni tendré dudas,
ni me asustará el vivir.
Podré crear esa sustancia
que quizás se vuelva veneno;
y si así fuera...
sería la muerte más deseada,
porque rociaría toda mi vida
perfumándome de vos.
tengo ganas.
que describa cada sueño que tengo con vos.
Pero no me es suficiente,
no encuentro las palabras
para hablar de algo tan grande,
tan perfecto y tan real,
tan brillante, tan especial.
Tengo ganas de inundarme de vos
y después ahogarme lento
por debajo de tu piel;
que me revivas de un beso,
que apoyes tus labios
en cada centímetro de mi cuerpo,
despertando nuevamente
el calor de mi ser.
Tengo ganas de aprender a volar
para poder llevarte a recorrer
el cielo de punta a punta;
respirarte en el lugar más alto,
y mirarte a los ojos cerca del Sol;
imprimir tu brillo en mi mente,
hacer eterno el momento,
y recordarte para siempre.
Sé.
Sé el que provoque la primer sonrisa del día.
Sé el único que tenga la capacidad
de hacerme enojar
al punto de querer
besarte hasta perder la noción.
Sé mis sueños y mis pesadillas.
Sé quien aparezca en cada momento.
Sé lo que pienso cada vez que respiro,
cada vez que me lleno de vida.
Sé la razón de mi vida,
lo único que la pondría en juego.
Sé el Sol de cada día,
el alimento, la energía,
los cuentos, los sabores,
los olores y las poesías.
Sé luz y sombra,
así como el fuego y el agua,
así como el aire y la tierra.
Sé hielo pero procura derretirme.
Sé mi montaña, sé mi llanura,
sé mis praderas, mis montes,
mis sierras.
Sé la primera estrella del alba,
sé el rayo que se deposite sobre mí,
sé la cúpula donde subirme
para ver el horizonte.
Sé el camino de ida y el de regreso,
sé las indicaciones, sé la dirección,
sé el sentido y los nombres de las calles,
sé el camino y cada kilómetro.
Sé la frase, la palabra, la letra.
Sé la enfermedad y nunca dejes de ser la cura.
Sé ruido y silencio a la vez,
así como también el viento descontrolado,
el caballo desbocado.
Sé el amor de hoy, el amor de mañana,
así como fuiste el amor de ayer.
Sé el presente, como fuiste el pasado,
y procura ser futuro.
Sé mío. Seré tuya.
Para siempre.
lo que siento,
lo que tenemos,
lo que somos,
porque esto es eterno,
esto es "para siempre",
este nosotros
no tiene fin,
no hay nada que lo detenga
ni nada que lo destruya
porque jamás nadie podrá sentirme
como vos me sentiste
desde el primer día,
porque jamás nadie podrá sentirte
como yo te sentí
desde aquella mirada
que percibí entre la gente
y se imprimió en mi cabeza
quedándose... para siempre.
No hay forma de huir,
ni forma de deshacerme
de este sentimiento
que no hace más que crecer
que no hace más que engrandecerse
que no hace más que invadir
cada centímetro de mi cuerpo
cada célula de mi sistema.
Soy tuya por completo
y te siento mío cada día
cada vez que me despierto
y te veo a mi lado
durmiendo plácidamente
o mirándome sonriendo,
(y confieso que no hay nada
más maravilloso
que dormirme abrazada a vos
desnudos, los dos.)
Si alguna vez soñé
con conocer lo que era
el amor, y enamorarse
sin lugar a dudas
pude descubrirlo
luego de encontrarte.
Me das vida, minuto a minuto,
me llenás el alma, cada vez más.
Sin vos no soy.
Sin vos no quiero ser.
Sos mi vida entera...
y no quiero nada más,
sólo tenerte... para siempre.
ni aunque pierda la consciencia o se borre mi memoria,
porque se grabaron en cada sitio de mi cuerpo
que besaste suavemente,
imprimiendo tus labios,
tu sabor, tu calor,
imprimiendo tu perfume,
tus sentimientos,
acariciándome despacio,
abrazándome por la espalda,
presionándome fuerte
contra tu pecho, contra tu alma,
y escuchando un silencio
que rompíamos con cada suspiro,
cada respiración, cada gemido,
y de pronto tus palabras,
entre un beso, entre una mirada,
que me llevan a desearte para siempre,
a prometerte el infinito,
la eternidad.
Felices tres meses amor.
Sos mi vida entera.
plena. completa.
no le temo a nada;
no me asusta perder,
ni me asusta morir.
Estoy donde más quiero,
a donde pertenezco.
Estoy plena, completa.
Estoy entre tus brazos,
respirándote despacio,
cerrando los ojos
y viendo a través tuyo.
Estoy sintiendo sólo tu calor;
no hay sol que valga
ni fuego que sirva,
sólo el de nuestras almas
que se estremece y alimenta
con cada caricia,
cada beso,
cada suspiro...
Por eso una vez más,
abrázame de vuelta
por la espalda
como bien sabes hacer
para que termine enloqueciendo.
Abrázame y bésame,
los hombros y las mejillas,
y aprieta mis manos con fuerza.
Apoya tu cuerpo en el mío,
hazme sentir tu piel por completo.
Que descansen nuestras manos
sobre esta pared de colores,
y solo escuche el aire
pasando por tu boca
en ese eterno respirar.
Que descansen allí nuestras manos
y los cuerpos tiemblen,
inexplicables, sincronizando
cada espasmo, cada sacudida.
Sonrío y muerdo mis labios,
y con mis dedos acaricio tu cara;
oigo un suave "te amo",
y... estoy plena, completa.
Te extraño.
Y no sólo te extraño.
Te necesito.
Te necesito más que a nada en el mundo.
Te necesito para vivir. Para ser.
Para poder sonreír. Para tener fuerzas.
Para ser humana, y no convertirme en una autómata.
Te extraño porque tu aroma es vida.
Tu piel me completa.
Tu mirada provoca que ya no sea invisible.
Porque día a día
todo vuelve a ser como la primera vez,
porque todo sabe diferente,
brilla diferente,
se siente diferente,
siempre que te tengo conmigo.
Te necesito porque quiero compartir
cada detalle y parte de mi vida
con vos.
Quiero vivirla con vos.
Sujetarme a vos.
Amarte por el resto del tiempo.
Amarte sin medida ni prisa.
Amarte alocadamente.
Obsesionada, apasionada.
Desde que te amo no puedo imaginar un sólo día
sin sentir este amor dentro.
Desde que te amo sos el motivo
de mis risas, y algunos llantos,
que brotan de lo más profundo
anhelando sentirte,
tocarte, mirarte,
temblar en tus brazos,
y no de frío ni de miedo
sino por el amor que me surge
desde el centro de mi ser
cada vez que nos enrroscamos,
cada vez que nos amamos,
cada vez que somos nuestros.
Por primera vez en mi vida, no quiero irme. No quiero que pasen estos quince días previos a dejar todo y partir para la costa. No es un capricho ni mucho menos una idea fija, pero la realidad es que no quiero estar allá.
Descubrir a dónde se pertenece es un suceso único en la vida. Un día pasa, así sin más, y de pronto descubrís que ese es tu lugar en el mundo. El lugar donde se alcanza la plenitud del alma. La paz. La serenidad.
En este momento no me encuentro allí, estoy en este lugar; no es malo ni me desagrada, pero conocer ese sitio tan especial hace que todo el resto pase a segundo plano. Son sensaciones increíbles, realmente indescriptibles. Sólo puedo compararlo con poner un ejemplo como haber comido lechuga toda la vida, y de repente, después de muchos años, descubrir que existe la carne. Jamás la lechuga va a saber igual, va a ser desabrida, insuficiente, hasta desagradable.
Es como nacer mirando un cielo nublado y después de muchos años descubrir que el cielo se despejó, y no sólo existe un celeste eterno con un sol radiante, sino también, al anochecer, una luz blanca y brillante de la Luna, con una infinidad de estrellas que descansan sobre la negrura de la noche.
Es como vivir años y años en el desierto, muerto de sed, sin otro paisaje que el de médanos de arena... para descubrir de pronto una selva, el vivo verde, el rio y su corriente, la lluvia, el dulce, el cantar de las aves.
Parecen cosas simples y sin sentido. Pero la realidad es que es la única forma que encuentro para describir cómo cambió mi vida desde que esa alma me interceptó. Allí fue que descubrí que mi lugar en el mundo, no importa dónde, en qué ciudad, país o poblado sea... mi lugar era a su lado.
Así me di cuenta que ese sitio que tanto placer me daba sólo se había convertido en un lugar más. Sí, era mágico y maravilloso... Pero ya no sería lo mismo.
No será lo mismo porque nada es lo mismo. ¿Cómo explico, entonces, que durante cada momento en el que hago lo que sea que haga, pienso en su voz, su calor, su aroma y sus latidos, rondándome? ¿Por qué todo lo que haga sin él se vuelve tonto e inconcluso? ¿Por qué sólo le encuentro sentido a crear para él y no por simple afición? ¿Por qué sólo busco su mirada entre la gente de la calle, y no otra, sino esa: la que me llena de vida y me da todo lo que necesito para ser feliz?
Lo único que espero es encontrarte. Donde sea y cuando sea. Poder encontrarte al girar en una esquina y besarte suavemente hasta perder la consciencia. Poder besarte y repetirte una y mil veces lo mucho que te amo, cuánto te deseo, cuánto me alimentás el alma, me llenas de vida.
Que no soy perfecta, que puedo equivocarme.
Que soy frágil y sensible, me lastimo de la nada,
a veces me autoflagelo, dramatizo y me torturo,
vulnerable me vuelvo, desarmada estoy.
No quiero lastimarnos, no quiero provocar
que lloremos de dolor al sentirnos lejanos;
no quiero llorar sangre segundo tras segundo
que pasa sin sentirte, sin poder abrazarte.
Me da tristeza y desazón,
me deja ciega, sin palabras,
pierdo el tacto, no escucho,
me inunda de temor,
me abofetea la cara y vuelve en sueños:
pesadillas que se repiten una y otra vez,
mis miedos más profundos,
que me hacen temblar del horror.
el momento preciso, ese especial,
diferente, certero.
Espero para poder dar el golpe,
atacar, suavemente, tu alma,
rozándote la piel
encontrándote en lo profundo.
Es tu piel, sí,
y su aroma.
Es sólo eso, así de justo,
así de simple y sencillo.
Nada más. No más.
Me basta y sobra para vivir.
Y la necesito.
Para vivir.
Para ser.
Para entender
qué es la felicidad.
cómo hacer
para no amarte
con toda mi alma
si desde lo más
hondo y profundo
de mi corazón
se escucha cómo
deletrea tu nombre
latido tras latido
llenándome de vida
en cada momento
volviéndote la vida
que recorre mis venas
la sangre
la piel
los órganos
los huesos
Que nada parece ser propio. Todo se lo doy. Todo se lo regalo. Todo es suyo.
Es tuyo. Porque soy tuya. Porque deseo que seas mío.
Para siempre. Por siempre.
Porque deseo que me ames.
Para siempre. Por siempre.
Porque quiero morir a tu lado,
o morirme si no estoy a tu lado,
porque el significado real
de vivir, de sentir,
me lo regalaste desde el día aquel
que en un tierno beso
me conquistaste como nadie antes
como nunca hubiese imaginado,
como nunca pensé amar.
En el mundo pasan cosas horribles.
Cosas que duelen.
Cosas que lastiman.
Pasan cosas que terminan cortando la piel,
dejando una herida sangrante,
que no puede detener el curso
de esa sangre saliéndose,
de esa vida, escurriéndose,
alejándose del cuerpo
que alguna vez la albergó.
Pero así también suceden cosas hermosas,
que dan noción de lo bello del vivir,
que dan la luz suficiente
para no temer lo que vendrá
sino, abrazar el futuro.
Cosas que maravillan,
que enloquecen y alimentan.
Cosas que no sólo hacen
que la herida pare de sangrar,
sino que la cierran,
la cosen,
la besan.
Cosas como tu existencia.
«No te imaginas, no tenés una idea cuánto te amo, con qué magnitud, con qué fuerza. Vos no tenés idea de la cantidad de minutos que te tengo cada día inundándome la mente. No te imaginás cómo te siento en mi sangre, recorriéndome el cuerpo todo el tiempo. No se te puede ocurrir cómo te siento latiéndome en el corazón, abarcando el alma entera, cualquier tipo de idea o de ocurrencia... Ahí aparecés. Siempre. Todo el tiempo. Sos como omnipotente. Sos mi dios. Mi seguro de vida. Desde que te conozco que renací, que te siento en cada célula de mi cuerpo. Los minutos, las horas, tomaron un valor inigualable desde que las comparto con vos. Sos el amor de mi vida. Por vos deseo formar una familia, vivir eternamente, mirarte durante años y años, poder celebrar uno y mil aniversarios. Sos la luz que me ilumina cada despertar todos los días, no porque cada día duermas conmigo, sino porque cada día me despierto pensándote. Te amo. Te amo como jamás amé a nadie. Vos le diste sentido a la palabra "felicidad". Vos me hiciste saber lo que significa "ser feliz".
Me hiciste saber, y me lo hacés saber cada día.
Sin vos no soy.
Te amo así. Sos imperfecto, pero para mí sos lo más hermoso que hay sobre la tierra.
Tus defectos te hacen hermoso.
Te hacen quién sos.
Amo absolutamente todo de vos
Te amo bien, te amo mal, te amo cuando te reís, cuando me celás, cuando estás mal.
Te amo cuando te pones inseguro.
Más todavía te amo cuando te enojas.
Y cuando más te alejás, más te amo... Porque sé que es cuando más necesitas que te ame.
Sé quién sos, sé lo que necesitás, te observé, te descifré.
Sé qué te hace bien y qué te hace mal.
Y te amo más que a nadie en el mundo.
Jamás vas a alejarte de mí, amor. Siempre que quieras mantenerte cerca mío, yo voy a estar.
No pienses en conformarme.
Pensá en amarme.»
whisper
la respuesta es negativa,
porque no es sólo querer
lo que brota, lo que siento,
es amor, es entrega,
es la pasión que me acelera,
que surge en lo más profundo,
que se expande a cada lado,
a lo ancho, a lo largo,
a los costados;
que me abraza eternamente,
en lo oscuro, cada noche,
cuando cierro los ojos,
y antes de dormirme
susurro tu nombre
para encontrarte en todos mis sueños,
y así soñarte aquí acostado,
para darte un beso en la mañana,
cada día, en mi cama,
para desearte en mi futuro,
allí presente, combatiendo lo oscuro,
dándome vibra para seguir
haciendo especial el sentir,
recordándome qué es vivir,
haciéndome siempre tan feliz.
Así a veces es el llanto. Simplemente rompo en lágrimas. Y me lastima el corazón, a la vez que siento una liberación. Pero lloro y no puedo evitarlo, aunque quisiera evitar las razones que me provocan llorar.
No puedo ocultarla, ni tratar de esconderla.
Es simple: no se puede sentir por igual.
Ni reaccionar de la misma manera.
Todos somos personas diferentes,
por completo diferentes,
desordenadas, quisquillosas,
pulcras, descuidadas,
tímidas, extrovertidas,
detallistas, completas,
armadas y desarmadas...
No se puede pretender igual reacción.
Ni la misma forma de actuar,
de desenvolverse,
de llevar a cabo cada movimiento,
en cada ocasión.
Lo que sí se puede pretender es que cada persona individual reaccione siempre de forma similar.
Sino, una caja de sorpresas se presenta ante nosotros, decorada con signos de pregunta que no hacen más que ridiculizar el ejemplo de la metáfora.
Allí dentro, quién sabe qué. Pero algo hay, algo existe, algo real que sale cada vez que algo sucede.
Y siempre cambia. Y siempre sorprende.
A veces para bien. Para mejor, para avanzar.
Otras veces duele. Y cuánto.
Quiero amarte siempre.
Así llueva o truene.
Así haya mar o desierto.
Así haya vida o muerte.
Quiero amarte siempre,
mañana, tarde, y noche.
Principalmente cuando
más lejos de mí estés,
para poder besarte
mil veces más fuerte
en el momento en el que
me toque reencontrarte.
Quiero amarte siempre,
aún si algún día
dejaras de amarme:
para amarte más intenso
y volver a enamorarte.
Quiero amarte aún
en la Luna y las Estrellas,
aún en el espacio,
aunque el Sol se apague,
las luces bajen
y nos dejen a oscuras;
allí también, no dudes,
voy a querer amarte:
porque serías mi Sol
ese Sol tan propio,
que sólo me indique
paso a paso, el camino,
sin importar dirección,
sentido ni trayecto;
donde sea con vos,
donde vayas, voy.
Es un segundo, un momento en el que alguien hace la pregunta.
Preguntan por vos, y yo me sonrío.
Sonrío, me pongo toda colorada,
de pronto surgen carcajadas
y algo inexplicable trata de gritar
que te tengo, que sos mío,
que te amo y te quiero conmigo,
que jamás sentí algo igual
a lo que siento por vos.
Acá estoy hoy,
esto es lo que siento,
lo que me da la fuerza,
mi energía, mi motor,
para avanzar, para seguir, para soportar.
Así da gusto la vida,
así da gusto despertarse cada día:
mirándote la cara, sintiéndote respirar,
a mi lado, en contacto, piel con piel,
cara a cara, escuchándote el corazón
que late y late sin parar
convirtiéndose en la música más hermosa,
la única necesaria en mi vida
para poder ser feliz.
cómo puedo hacer
para dejar de pensar
por un sólo segundo
en tus ojos oscuros
en el gesto de tu cara
en tu blanca sonrisa
en tu pelo enmarañado
en tu piel tan suave
en tu olor, tu aroma
ese que me envuelve
por completo
cada vez que te tengo
a mi lado, acostado
y me pide que te ame
para toda la vida
soñé despierta
Yo tenía una cámara de fotos. Y te estaba sacando fotos.
Y salías hermoso en todas las fotos. Y sólo me sonreías.
Y yo sonreía también. Y todo era tan mágico y brillante.
Y el sonido del viento se metía dulcemente en mis oídos.
Y también me atravesaban los ruidos de las hojas secas
quebrándose suavemente bajo las suelas de mi calzado.
Entonces te miraba a los ojos, tras haberte fotografiado.
Y empezabas a caminar hacia mí, con el paso decidido.
Y me tomabas por la cintura, y mi mundo se tambaleaba
como si un terremoto comenzara de pronto a temblarme.
De repente, una sensación tan única, sola, inexplicable,
me invadía el cuerpo por completo, de pies a cabeza.
Y me besabas en los labios, como jamás me besaste,
y me besabas las mejillas, la nariz, la frente y el cuello,
y me besabas en los labios nuevamente, y volábamos,
y me besabas en los labios una y otra vez como nunca,
como nunca me habían besado alguna vez en la vida,
y me hiciste sentir como nunca jamás me había sentido,
tan especial, tan eterna, tan repleta, tan llena, tan viva.
Porque estaba viva, tenía ese sentimiento tan enorme,
que me rellenaba en cada espacio, llenándome de vos,
llenándome de tu aroma, de tu voz, de tu risa soleada;
me sentía bien sintiéndome amada, mientras te amaba,
me sentía bien sintiéndome tuya, a la vez que eras mío.
entregarse
entregando hasta el más mínimo detalle,
por completo, enteramente,
desde lo más pequeño hasta lo más grande,
de la célula hasta toda la piel,
desde el vello más corto hasta el cabello por completo,
del primer pensamiento hasta el último,
desde el sueño más profundo hasta ese tan clarito
que suelo soñar cuando estoy entredormida.
te entregué cada día y cada noche,
cada suspiro, lo que inhalo y lo que exhalo;
te entregué mis latidos y mis pasiones,
mis deseos y mis aspiraciones.
Te di mi pasado para que hagas que se nuble,
te di mi presente para que formes parte
de mi día a día, de mi paso a paso,
y te di mi futuro para que lo inundes de tu aroma,
para que seas el protagonista
de la película de mi vida.
Para que me acaricies cada mañana
y me despiertes con un beso,
rozándome la espalda,
abrazándome entre las sábanas.
Para que me ames día y noche,
a cada segundo, en cada instante
de lo que nos quede de vida.
temer
Temo.
¿Qué me da tanto miedo? No lo sé. Pero temo desde que te amo.
Yo no pensé que iba a ser así. Yo pensé que el amor venía puro. Amor así, a secas, sin nada agregado. Pensé que llegaba, lo sentía, y me inundaba. Y así fue: llegó y lo sentí, pero no me inundó de amor pleno. dejó un espacio, un pedacito, allí, vacío. Y lo rellenó de fantasmas, oscuridad y rarezas; lo llenó de cosas negras y arrugadas, de escalofríos, de pesadillas y mal dormir. Insomnios, lágrimas, la cara mojada y los ojos llorosos. Yo no quería eso. Yo no sabía que eso se incluía. Pero lo acepté, porque el amor me condicionó. Y ya no podía independizarme de ese amor. Porque lo sentí y se pegó directo en mi esencia. En lo más profundo. En el centro, justo allí donde late el motor que me mantiene viva. Y cuando comencé a vivirlo, real, junto a él, se insertó en mi cerebro. Formó recuerdos, imaginó futuros, impregnó en el pasado, colonizando. Y tanto en mi mente como en mi corazón, también transformó una pequeña parte. La quemó, la prendió fuego hasta chamuscarla y ennegrecerla. para que al transitar el día a día, no sólo ame, sino también, tema.
Temores extraños que radican en cosas algo tontas quizás; tontos temores de niña soñando con el cuco y pidiendo que le lean un cuento para volver a dormir. Temores que provocan llantos, temblores, y tormentas. Temores que se exacerban por estímulos, por pequeñas instancias, emociones, sucesos; que se relajan cuando algo demuestra fehacientemente que no hay nada que temer. Pero el temor es recurrente y no se puede evitar. Tampoco se puede tapar. No va a dejar de amanecer por más que tape el Sol con un dedo. El amanecer será real, no se podrá negar la existencia del Sol aunque esté nublado. No se podrá decir que el Sol no existe porque no se puede ver. Porque haga frío. O porque no amanezca. No es que se hable de que pueda llegar a estar "latente", no; ni siquiera latente, es REAL, existe, es, y está todo el tiempo.
Por esto y por más, temo todo el tiempo. temo no ser suficiente. Ser poco, dar poco, no llenarlo por completo, no alegrarlo, no sacarle sonrisas. Temo no ser interesante, no divertirlo, simplemente generar que se aburra, que se deprima en mi presencia. que un día deje de amarme. O que ese amor sea un enceguecimiento, simplemente una vil, vana e inútil ilusión. Que no sea para toda la vida. Que sea una obsesión momentánea. Que las palabras se las lleve el viento. Que las promesas no sean más que baratijas. Nada real. Original. Sincero. Certero.
¿Y qué sería de mí si esos temores se volvieran ciertos? Si el amor y el temor conviviendo se tornaran inestables, dolorosos, punzantes; si el temor creciera, ejerciendo poder sobre toda la zona, conquistando y proclamándose vencedor. Entonces, ¿qué queda para el amor? ¿qué sucede con la repartición de espacio que se había generado en un primer momento? Cuando deja que el temor prolifere, qué esa negrura tome el control, deshaciéndose por completo de la integridad espiritual, emocional, física, psicológica; deshaciéndose de la dignidad, del orgullo, de la fuerza, deshaciéndose de la vida misma, oscureciéndola por completo, indefinidamente; cuando todo esto se da, ¿qué sucede entonces con el alma?
*Temer:
te veo
De sentirme feliz.
Pero sólo una es la que quiero, y la que me da la máxima felicidad.
Así la elijo todos los días, día a día.
Así te elijo.
redescubrimiento
Y se me revienta de locura el corazón.
Si hacés silencio por un momento, podés escucharlo.
Los latidos se oyen, se vuelven perceptibles.
En mi cara se lee el sentimiento.
En mi sonrisa, en el brillo de mis ojos.
Así disfruto segundo a segundo.
Se hace tan veloz el tiempo
pero tan eterno el recuerdo.
Todo el tiempo vuelven a mi memoria:
imágenes, nuestras, allí.
Compartiendo, viviendo, siendo.
Los dos, de a dos.
Nada es individual, ni singular, ni insignificante.
Nada da lo mismo, nada da igual.
Es todo mágico, diferente, especial.
Es fascinante y maravilloso, así sea sencillo,
cotidiano, "común".
Es todo nuevo: todo se redescubre.
Así vuelvo a conocer mis primeros atardeceres,
me pierdo en la noche y redescubro la Luna
siento el frío, el calor,
transpiro por primera vez,
pruebo el helado por primera vez,
siento el viento por primera vez,
me baño, como, bebo,
me desvisto y me visto por primera vez.
Sonrío por primera vez,
lloro por primera vez,
corro, salto, y vuelo en el viento,
escucho música por primera vez.
Todo producto de algo
que siento por primera vez:
un amor tan increíble
que me llena día a día,
que me hizo renacer,
y volvió el pasado cenizas.
espirales de ilusión
¿Qué nos lleva, de pronto,
a tomar las riendas, acelerar,
para de repente abrir la puerta
y arrojarnos al piso,
sin poder parar de rodar?
Quisiera responder que son las dudas y los miedos,
los que nos llevan a temer y a dudar,
pero sería algo sin sentido justificar
la acción de dudar con la duda misma,
la acción de temer con el miedo mismo.
Simplemente se duda.
Simplemente se teme.
Quizás pisa fuerte el pasado,
quizás es la experiencia.
Quizás sólo la convivencia.
Pero hay una realidad:
el amor siempre gana.
El amor real, el amor puro y transparente,
ese que fluye y crece,
se infla, se engrandece,
y de a poco se fortalece;
ese amor tan abstracto,
pero reflejado concretamente
cuando se materializan
las caricias,
los abrazos,
los besos,
cuando se unen en uno solo
los cuerpos,
cuando se fusionan en una luz
los sueños, en aumento;
las miradas allí encontradas,
formando rayos en el aire:
energía que desprende
lazos de colores
que se giran entre sí
en espirales de ilusión:
ilusión compartida,
ilusión de dos,
que en un sentimiento
eterno se volvió.
Así, no sólo la duda
sino también el miedo,
quedan allí olvidados
en los primeros renglones,
las primeras frases,
las primeras estrofas.
Apareció el amor y nos hizo olvidar.
Todo lo anterior parece haberse esfumado;
pertenece a un pasado, algo tonto,
algo extraño, solitario, desahuciado...
Incomparable con la grandeza de esta realidad:
sintiendo un amor tan fuerte
con capacidad de hacernos renacer.
tu cima
Iré a recorrer el bosque, buscaré leña para encender la hoguera.
Mantendré caliente la vivienda,
la mantendré brillante, cálida,
la mantendré abrigada,
como si fuera a rodearla con un acolchado de plumas.
Juntaré el equipo para comenzar a escalar. Día a día entrenaré mi alma, mi cuerpo, mi espíritu. Trataré de llegar a la cima, es lo que más anhelo. Pero tendré que dar mi mayor esfuerzo.
No es sencillo. Ni es fácil. Sé que el dolor tratará de hacer que flaquee. Que el ardor en el pecho, la falta de paciencia, la sensación de haber perdido, harán que quiera abandonar...
Pero estaré allí con una sonrisa, tratando de avanzar cada vez más. Tratando de seguir adelante, paso a paso, conociéndome, conociendo cada piedra, dónde y cómo pisar. Cómo evitar los obstáculos, cómo aprender a no caer, cómo enganchar el arnés para que me proteja por completo de una muerte segura.
Y cuando llegue a la cima, habré triunfado. Y allí finalmente podré instalar mi aposento, para siempre.
Allí, en esa cima tan hermosa.
Con la vista más hermosa.
Y el alma, con la sensación más hermosa.
En el pecho, una plenitud hermosa.
En el cielo, tu sonrisa hermosa,
reflejando la luz tan hermosa
que resplandece en tu cara hermosa.
Esa cima, tu corazón.
mirada
Pero por más que quiera, no puedo plasmar un sentimiento. Las palabras son vanas, muy vacías, ausentes. Hasta a veces son tergiversadas, provocando que se desate una tormenta. Y seguir con las palabras, y empeorarlo cada vez más. Por eso a veces desearía poder transformarme sobre el piso de tu pieza, teletransportarme, cerrar los ojos y aparecer allí.
Dos, para ser más precisos.
Pero poco me importa esta fecha...
Me importa más otra, una anterior...
El 11 de julio.
Día en el que nací de nuevo.
¿Será porque ese día te conocí?
Porque a medida que el momento llega, mi alma se alegra.
Me entristece no mirar tus ojos... pero me hace feliz saber que, al verlos nuevamente, mi alma va a revolucionarse, y una pelotita dentro mío va a dar pequeños brincos, rebotar y recorrerme de pies a cabeza.
Te lloraría en silencio. Pero no te pediría que vuelvas, no te rogaría.
Eso estaría en tus manos. Tu decisión. Tu elección de vida.
Compartirla conmigo, o salir a volar en busca de otro nido.
Si amaras también, serías libre de elegir dónde quedarte.
Atravesar esa puerta, o no.
Dentro o fuera.
Detrás de la sintáctica, en el sentimiento real,
la semántica de esas letras unidas por el corazón...
Yo simplemente las digo esperando que lo perciba.
Pero no siempre se hace fácil, lo sé, creo que lo sabe.
Quisiera poder imprimírselo en sus manos,
en su frente, sus labios, sus mejillas.
Quisiera escribírselo en cada porción del mundo,
inyectarlo en el aire, que se esparza en el viento,
que lo alcance en todos los aspectos.
Quisiera que las estrellas formen una constelación.
Quisiera saber si así se siente todo el tiempo,
si se siente amado, si es suficiente lo brindado.
(Pero me lleno de temor al pensar
que puedo llegar a sumergirlo;
y sin darme cuenta, ahogarlo.)
Te reclamo.
A mi lado, ahora.
Abrazándome.
Próximo a mí.
Ocupando mi cama.
Compartiendo mi espacio.
Besándome en los labios,
en la frente, en las manos.
te amo 4
Estoy contigo todo el tiempo.
Aún cuando tu duermes, me tienes a tu lado.
Me das la mano y te abrazo, te acerco a mi alma.
Oscilo al sentir tu respiración y caigo, enamorada.
te amo 3
Así de simple y sencillo. Dos palabras. Cinco letras.
Sin embargo, la realidad es que te digo que "te amo"... pero te amo más del "te amo" que te digo.
Porque las palabras son sencillas y simples.
Y esto que siento... ¿tenés una idea de lo complejo y rebuscado que es?
¿tenés una idea de lo retorcido que se vuelve a veces?
¿te das cuenta, cada vez que tiembla el cielo, cómo se sienten los cuerpos?
Los cuerpos, el alma, la vida... todo en riesgo.
Porque nuestro cielo tiembla, y caemos en el miedo.
Y cuando estalla el miedo, el alma se asusta.
Y cuando el alma se asusta, huimos despavoridos.
Pero siempre nos reencontramos...
Porque la ausencia lastima.
La ausencia nos corta los pulmones en pedazos, corta el aire.
Sólo es cuestión de volver a cruzar nuestras miradas...
Y allí, reconectar el circuito.
Y allí, dulcemente, expresar un "te amo".
No sólo uno. Millones de "te amo" dibujándose en el aire, sin palabras, sin sonidos; sólo dos cuerpos, dos caras.
Allí, uno frente al otro.
Mirándose.
Deseándose.
Amándose.
te amo 2
Nunca dejaré que te resumas inutilmente a un recuerdo. A un pasado. A un período, con un fin.
No. Te quiero conmigo eternamente. Te quiero a mi lado para siempre.
Sos intrínseco a mi esencia.
Y te amo.
te amo 1
así sin más.
Con mirarte a los ojos
se me cura el alma.
Con sentir tus manos
abrazando mi espalda.
Amarrarte fuerte,
sujetando tu cuello.
Juntar nuestros pechos
y sonreír de la nada
al sentir tu perfume
envolviéndome otra vez.
Se hace difícil quizá,
a veces las caídas,
a veces los rayones,
a veces los golpes
y también moretones.
Pero me besás y se sana,
todo se sana;
nada asusta,
el mundo se calma,
mi corazón salta,
y la felicidad me invade.
No puedo no ser feliz.
Estoy a tu lado.
Y te amo.
Abrazame fuerte.
Dejame abrazarte también.
No temas, no llores,
cierra los ojos.
Todos los miedos sucumbirán,
los fantasmas van a perderse.
¿Sientes esto?
Es mi mano sobre tu cabeza.
Jamás sentí una textura tan suave
como la de tu pelo, despeinado.
¿Sientes esto también?
Es mi otra mano
recorriendo tu espalda.
Es mi ruta perfecta.
Arrancar en tu cintura,
seguir en tu abdomen,
subir por tu pecho,
terminar en tu espalda
para rozarte la nuca
y estamparte un beso.
¿Sientes, debajo de tu oreja?
Eso que sientes en mi pecho.
Así de acelerado late
desde que te tomé de la mano.
Desde que te miré a los ojos
y me sonreíste eternamente.
¿Sientes mi respiración?
Parece entrecortarse,
pero estoy hipervenilando;
aunque ya no me dan más
los pulmones, la nariz,
para poder oler aún más fuerte
tu perfume, tu piel.
Abrí los ojos.
Mirame.
Estoy llorando, sí, pero...
Mirá mi sonrisa.
¿Lo entendés?
La gente le dice amor.
Yo simplemente te abrazo.
Y te doy mi tiempo.
Te lo regalo.
Mi tiempo y la vida.
Es todo tuyo.
Y ahora, explicame,
¿cómo frenar el dolor?
¿cómo pausar la corriente,
el flujo de este caudal,
de este río brotando
desde lo más profundo del alma,
huyendo por los ojos,
derramándose en derredor?
4 meses
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| sos mi puta vida entera. |
Así más fuerte que pertenecer a su propia familia, llevando el apellido, pertenecer a sus padres por ser quienes le dieron la vida, pertenecer a su provincia, a su país, al mundo. Más fuerte que pertenecer a una institución, donde había recibido su educación; que pertenecer al club de sus amores; que pertenecer a una red social, a un grupo de amigos, a un equipo de trabajo...
Le pertenecía por completo, sin margen de error. Completamente. Nadie más tenía más derecho sobre ella, sobre su cuerpo, su alma, sus pensamientos. Nada era más fuerte que ese vínculo, esa especie de atadura, que no era una condena en lo más mínimo: se sentían tan suaves las cuerdas que la sujetaban a su alma; porque así era, ya no la sujetaba la Tierra, no era la gravedad la que hacía que sus pies estén apoyados en el piso, sino los pies de él, y no era ella la que volaba sino que él la llevaba a volar. Él, único, que había estado ahí tanto tiempo, y ella sentía que su alma lo necesitaba: de sus adentros, esa necesidad de atraerlo, simplemente conocerlo, simplemente hablarle, saber quién era, verlo reír al menos una vez. Y fue allí cuando le ganó por completo, se ganó su alma y su corazón, sus proyectos, sus sueños y su futuro. Se apoderó de los recuerdos pintando su nombre en cada sensación, en el clima, en los días, las horas, las esquinas; se apoderó de todo, conquistó, y reposó sobre su vulnerable corazón.
jamás me prives de mirar tus ojos.
Porque si tan sólo desaparecieran,
no podría ser feliz.
Me miran y allí voy,
a fundirme en el infinito:
en el cielo me acuesto,
y tomo vuelo despacio,
recorriendo las estrellas.
Tan sólo con mirarte
el alma empieza a saltar:
dentro mío una revolución,
y se me explota el corazón
de sólo pensar en el amor
que me está llenando el cuerpo.
mi clima
que recorra mi cuerpo
de punta a punta
erizándome la piel;
la que se pose sobre mi corazón
Te invito a ser mi ráfaga favorita,
la tormenta más hermosa,
la lluvia que me cubra por completo.
Ser el aroma de la tierra
cuando se moja despacio
recibiendo las primeras gotas.
corazón desbocado
bésalos con tanta fuerza
hasta que me sangren:
y así descubrir que
el dolor es tan sólo
una simple cosquilla,
que aún el dolor que
quizás, me provoques,
es el dolor más bonito;
que la sangre que brota
es como un campo de rosas
surgiendo y creciendo
haciéndose hermosas.
Y así, en ese beso,
enséñame a volar
tan, pero tan alto,
hasta perdernos en el tiempo;
que cada uno de los instantes
sean por siempre eternos.
Déjame tu sabor
en cada porción de mi boca,
y que se detenga la Tierra
con el Sol iluminándonos:
hacernos brillo y brillar
con una luz infinita
brotando de las almas.
Déjame verte reír
y así día a día poder volver
a enamorarme de tu sonrisa
como aquella primera vez
que provocaste en silencio
que se desboque mi corazón.
Mirar, callar,
sonreír, y amar;
sentirme renaciendo,
al encontrar
un beso celestial
que me eleve el cuerpo.
En la oscuridad
los ojos no ven
pero el alma está latiendo.
Logro percibir
tu piel junto a mí:
pierdo la noción del tiempo.
Es la fusión,
se va el dolor,
y ya no hay más recuerdos.
La sensación
de desesperación,
ya no quema mi cielo.
Siento que la paz
me invade al rozar
tus labios con los míos.
Hablo sin hablar,
te vuelvo a mirar,
y te quiero conmigo.
Eternidad,
no importa el tiempo ya,
ya no hay más heridas.
Todo lo que
necesitaba para vivir,
lo encontré en tu vida.
a entregarte todo mi corazón:
aquí en mis manos lo ubico,
y te lo brindo de una vez.
Sigue latiendo, allí está,
bombeando firmemente.
¡Mira la fuerza con la que late,
mira los latidos, tan intensos!
Observa detenidamente,
concéntrate en el detalle:
tómalo en tus manos,
¡mira cómo hace!
¡mira cómo se enfurece
al aproximarse despacio
al centro de tu alma!
¿Lo ves? ¿Entendés?
Es la única forma de sentirme
más viva, más real, existiendo.
Se aproxima a vos y allí
entre tus manos,
encuentra la fuerza.
Allí están las ganas,
la pasión y la aventura,
el amor que lo llena,
por completo, repleto.
Se rebalsa y disfruta,
y late tan apasionadamente
que aún lejos de mi pecho
hace correr la sangre.
¡No! No me lo devuelvas;
es tuyo ya, hace tiempo,
desde que me robaste
el primer pensamiento del día
y el último, antes de dormir.
Desde que me te apropiaste
de los sueños y los recuerdos.
De los proyectos, del futuro.
De los planes, de los suspiros.
De las risas sin sentido
cuando prolifera la imaginación.
¿Cómo no querer estar, entonces
con mi corazón colgando
en tus manos para siempre?
para vos.
Voy a pedirle a una estrella
que baje del cielo tan sólo unas horas,
que se pose sobre tus sueños
mientras estás acostado, durmiendo.
Le diré que se ocupe del mal que te aqueja,
que te susurre una palabra
despacio, en tu oreja,
que te tome de los pies, te haga danzar,
te inunde de calidez, con todo su brillar.
Llamaré a la Luna, tan blanca, tan pura,
y que atraiga con su fuerza todos tus fantasmas,
que te quite la pena que en el alma perdura,
que se llene esta noche e ilumine las penumbras.
Me arrodillaré ante el Sol,
aún aunque me derrita,
para que su rayo más hermoso
entre por las rendijas
de la persiana de tu habitación;
y que esa dulce luz,
te despierte con ternura,
y en la reminiscencia más profunda
surja un pensamiento azul,
con esperanza de sonrisa
y de prolongar ese brillo
hasta el final de los días.
Le cantaré al alba una canción
y pediré que la recuerde;
que la tararee cuando camines
bajo ese techo celestial,
y le dejaré una porción
del aroma de mi piel
a las ráfagas de viento
que te chocan al pasar;
así llevarte mi recuerdo,
mi voz, mi luz, mi amor,
mis razones, mis deseos,
mis besos, mis anhelos:
todos inspirados en vos.
en el bosque
no parece ser gustoso cuando el sol se va,
cuando la fragancia del mar
parece alejarse de mi nariz.
Porque baja la luz,
el viento sopla más fuerte
y se siente frío en la humedad de la noche.
No pretendo sentirme bien,
simplemente no quiero estar allí...
es que las sombras me atemorizan.
El camino se bifurca y se vuelve a bifurcar,
marchando sobre mis pasos,
buscando qué encontrar,
las farolas se apagaron en un sueño singular,
se apagaron y no prenden,
así vuelvo a fracasar.
Y en las ráfagas no aparece ese aroma peculiar,
el aroma de la piel que pienso al despertar,
que busco en cada instante.
Tampoco el viento me trae esas manos
para tomar las mías con fuerza,
con esa calidez tan confortable,
que me haga sentir segura,
que me haga sentir en casa.
Por eso sigo caminando,
aunque tenga frío, aunque tenga miedo;
porque pienso en vos, que sos mi sueño.
El motor en mi cabeza me da el valor,
haciendo encastrar las fichas en mi interior,
avanzo sin pausa.
Y me despierto de esa pesadilla,
en la que no te hallo más que en mis pensamientos.
Pero aún no sería el peor de los destinos:
terrible se me haría el no haberte conocido.
Cariño
y ganas de sonreír,
intactos.
Pero una nostalgia
es la que ahora
reina allí.
Y a eso deberá aferrarse,
pues aprendió que
no puede ser todo
tan perfectamente
redondo
perfecto
ideal.
Son ciclos:
suceden,
comienzan,
transcurren,
finalizan.
Y luego se repiten
nuevamente
en cuerpos nuevos
nuevos caminos
nuevos sentidos
nuevas pasiones y sueños.
Pero es el sueño más grande
el del amor,
con el que siempre soñó,
que sólo llegó
le robó el corazón.
¿Cómo verlo
tan al alcance
y dejarlo escapar?
No se lo perdonaría.
Por eso arriesgó,
y aunque perdió una mitad,
se reconstruyó.
Ahora extraña,
pero sabe que la vida
y esas energías
tan poco sutiles,
tan especiales y peculiares,
existen,
siguen siendo;
así se vuelven a unir
porque los ríos que se mueven
a su misma velocidad
se encontrarán con su alma
en la desembocadura.
Me miras mirarte.
Y ahí preguntás qué es lo que estoy mirando.
Me sonrío.
No respondo.
Me vuelves a preguntar y te beso.
No es que no sepa qué decirte,
pues en mi alma ya no caben dudas,
sólo que,
¿cómo podría yo articular
la más sencilla palabra
cada vez que te miro a los ojos?
Si allí es que me pierdo por completo,
me pierdo del mundo,
me encuentro en lo profundo,
sintiéndote dentro
sujetándome el alma.
vibración
Abrió los ojos, con el corazón revolucionado.
Le asustó la oscuridad, o saber la verdad.
¿Dónde había estado todo ese largo tiempo?
Arrojada en el piso, una suave sábana
cubría su cuerpo de pies a cabeza.
Su vista se le acostumbró a la negrura.
Divisó la habitación, nada parecía claro.
estiró sus brazos, sus piernas, su cuerpo.
Pero al estremecerse, rozó una piel nueva.
Diferente a la suya, al parecer desconocida.
Le extrañó un poco la sensación.
No por miedo...
Bien imaginaba qué era lo que había allí.
Le extrañó el hecho de olvidar el miedo
que ese mal sueño le había traído
hacía tan solo algunos segundos.
Porque sólo con ese roce, se sintió en casa.
Tan familiar, se sintió tan conocido...
nuevo por completo, pero no era extraño.
Le hizo sentir seguridad. Perder el temor.
Sin dudarlo buscó algo de donde sujetarlo.
Encontró una mano, la tomó con fuerza.
Se sonrió al sentir que la tomó también.
Con su otra mano, buscó un cuerpo.
Allí lo encontró, echado a centímetros.
Se le acercó despacio, abrazándolo.
Su brazo, con lentitud, también la abrazó.
Una luz nueva se encendió en el cuarto
o así le pareció, cuando lo vio abrir sus ojos.
Sus miradas se cruzaron, magníficamente.
Él se sonrió, ella mordió con fuerza:
saber si era un sueño, si aún estaba durmiendo.
Pero sus ojos brillaban y ella se encandiló.
No temió, y con su boca buscó sus labios.
Allí estaban. Únicos, mágicos, increíbles.
Lo más delicioso que jamás había probado.
La tomó, y sus energías se fusionaron.
Le vibró todo su cuerpo, vibró el alma,
vibraron nuevos sueños, naciendo ahí.
Vibraron las paredes y el corazón,
con una sonrisa imborrable repleta de amor.
Le vibró el amor en el centro,
justo en medio de su esencia,
predominando en su existencia.
Decidió vivir por eso, encontró la razón.
Se amarró con fuerza, escribió una canción,
narró un libro, narró una historia,
y se entregó por completo a esa pasión.
Jamás volvería a dudar del sentido de la vida.
Sólo bastaba saber que él existía.
blancos girones
Al segundo, me desordenás.
Me ponés de pie,
y en instantes, cuelgo de cabeza.
Me arrodillo y me acuesto,
y te sentás sobre mi espalda.
Hago fuerza y te levanto
y caemos, en blancos girones.
Una mueca de sonrisa
se convierte en carcajada,
con los dedos jugando
a hacer cosquillas de la nada.
Y me esquivás y te persigo,
y me provoca y me dan ganas
de abrazarte hasta la muerte.
Mirarte a los ojos sin importar
quedarme ahí, viendo.
Y dejar que mi mente proyecte
fusionando alma y corazón,
reluciendo en mi cabeza
segundos increíbles,
escenas de ensueño
pero tan reales, tan felices
tan tuyas, mías, nuestras.
Imposible de cambiarlo,
aún duela, aún sangre.
Porque es más fuerte
que todo y que todos.
Y como la tormenta más furiosa
se desata y causa estragos.
No me importa controlarlo.
Me condeno a atarme,
me sujeto de tus brazos.
Es una condena que disfruto.
Pero cuando era chica me dijeron que los sueños son difíciles de realizar.
Que me sujete a cosas reales y tangibles, no a idealizaciones.
Pero mi realidad es que mis utopías y valores personales me hacen avanzar.
Sólo con ellos puedo sujetarme a la vida.
Sólo con ellos puedo constituirme como persona. Humana. Siendo, sintiendo.
Sino me vería a ser un autómata más.
Otro más amarrado a lo de siempre.
A la televisión, las noticias, las preocupaciones día a día.
Que "no llego", que "tardo", que "no hay tiempo".
No llegar a donde jamás se hubiese propuesto llegar.
Tardar por pensar en su tardanza.
¿No hay tiempo para darse cuenta que ya no hay tiempo?
Prefiero vivir viviendo aunque nadie entienda cómo.
Prefiero soñar que algún día sabré volar aunque se rían de mis ilusiones.
Porque son combustible y motor de vida, son la chispa para el alma.
Y me ilusiono y sonrío y me emociono y lloro.
Porque estoy viva y siento la alegría del vivir allí.
Al estremecerme, al ilusionarme, al cerrar los ojos y sentir la brisa erizándome la piel.
Allí está la vida. No soy solo yo.
Es el viento. Son las ganas. Las gotas de lluvia. La fuerza del amor. La derrota del olvido.
Es el Sol. Los rayos de calor. Su luz. Su brillo. La energía de su fuerza.
Son tantas incertidumbres.
¿Cómo saber qué creer?
Si no puedo mirarte a los ojos.
¿Cómo seguir? ¿Qué hacer?
¿Debería refugiarme?
¿Soy acaso una estúpida
que se deja llevar
de la punta de su nariz?
¿Estoy desvalorizándome?
¿Estoy cayendo?
¿Quiero caer?
Pero...
Voy a llorarte y añorarte hasta el final.
Porque este amor me obliga a hacerlo.
Porque no sé de dónde viene,
sólo lo siento muy adentro,
en mí, todo el tiempo.
No podría resignarlo, jamás lo lograría;
porque es una chispa que me enciende
mañana tras mañana, al despertar.
¿Dejarte?
Dejarte implicaría
abandonar mis creencias.
Sería inútil que exista,
inútil que sea.
Sería inútil el Sol,
la luz cada mañana.
El aire incompleto
con un dejo amargo,
un tanto tóxico.
El aire viciado,
con humo tan negro
como el ébano.
Desearía saber
cómo hacerlo
sin destruirme.
Pero mi tonta vulnerabilidad
superó desproporcionadamente
mi porcentaje de supervivencia.
Me volví adicta y dependiente.
De tu aire, tus latidos,
tu aroma y tu sangre.
Dejarte implicaría
dejar de amarte.
Y este amor tan grande
ya es intrínseco a mi alma.
Así como lo es el Sol a la Tierra:
si quiere tener vida,
debe vivir a su alrededor.
Antes de dejarte
debería dejar mi vida.
Antes de dejarte
me dejaría a mí.
Impera en mi alma
sentirte cada día.
No logro ser yo sin vos.
un día de tormenta
Un día de cielo celeste.
De pronto, inesperadamente
se ve nublarse.
Se nubla levemente,
se nubla su mayor parte
y se cubre por completo.
Las nubes aún claras
dejan pasar la luz.
Pero ellas se oscurecen
como si se pudrieran.
Mayor oscuridad,
mayor negrura.
Es un gris el celeste,
esponjoso y denso,
inatravesable gris.
Allí queda, allí dura,
gris, casi que negro,
tan lleno de agua:
aún sin precipitar
cargado con fuerza,
rayos y centellas,
listos para sacudir
para iniciar la tormenta.
Y de pronto...
una leve ráfaga,
una falta de calor,
un choque feroz:
y precipita,
descarga,
y cae.
A veces cae, y sana la tierra.
A veces cae, y rebalsa el río.
A veces cae, e inunda el camino.
A veces cae, y destruye todo.
Pero cae, y se libera.
Se libera... no se borra.
La huella de la lluvia, persiste.
La humedad se impregna.
Quizás más, quizás menos.
Pero va impregnándose.
Acumulándose...
ennegreciendo.
enfermedad
que este amor se enferme;
antes de que algo
tan puro
magnífico
y blanco
como este amor
caiga en la enfermedad,
que prolifere,
lo infecte,
y aniquile,
prefiero arriesgar la vida misma
y que el amor muera conmigo
pero muera puro,
magnífico,
blanco.
quién ser, cómo ser;
me queda definir
qué elegir, qué temer.
Sólo es una decisión,
sólo es una opción,
una cosa o la otra,
un destino u otro,
no muy diferente
pero quizás más feliz.
No me da miedo,
no siento que costará,
pero los caminos
estarán en tus manos.
Allí los tomaré,
por allí transitaré.
Iré hacia adelante...
sólo si la dirección
y el sentido
te señalan.
dicha
extrañar(te)
Cómo decirlo,
cómo articular las palabras
para que sea suficiente.
Las frases correctas.
Cada letra de más, cada letra de menos.
Cada cara y cada gesto.
No me alcanzarán jamás las palabras.
Ni siquiera los abrazos que te daría justo ahora,
Y me fuerza el alma ese 'daría'
porque no puedo dártelos.
Tengo frío.
Tanto frío tengo.
Frío y miedo.
Desconcierto.
No puedo no temblar.
La piel se me congela,
y cada lágrima que cae
forma una estalagtita
de salado sabor.
No estás cerca,
tu calor perdido en la distancia
ni siquiera me saluda desde lejos.
Es como un martirio,
como una condena;
es sentir este peso,
presionandome las venas,
cortando el flujo de mi sangre,
anulando el caudal por completo,
sí, respiro, pero el aire no me llega:
se me ahoga cada parte
se me mueren los sentidos.
Y no logro percibir,
ni siquiera el dolor,
ni siquiera el sonido
de cada gota alcanzando el suelo,
ni siquiera el color
rojo sangre brotando sin miedo.
Presiono el filo con fuerza
en vano.
me niego.
No quiero ser feliz
si no sos vos la razón de mi felicidad.
No podría serlo si me faltaras.
cuando yo te miré,
y vos me miraste,
y ambos nos miramos,
tal vez debimos
sólo seguir caminando.
Pero no pude.
Admito que lo intenté...
pero no fue posible.
Sucumbí ante tu sonrisa.
Y me arrojé en una alfombra
bañada en tu aroma.
La música se volvió ruido
al escucharla en tu ausencia.
Y tu existencia en el mundo
fue la razón de mi existencia.
Fue mirarte a los ojos
y sentir cómo una semilla
se depositaba en las entrañas;
amor profundo que siento,
que crece y crece,
y sólo se fortalece.
después del infinito
porque no hay espacio que describa el infinito.
Ni siquiera podría expresar que es allí hasta donde te amo,
porque allí no es suficiente;
infinitamente infinito, no halla un punto de fin,
no halla un límite donde poder calcular un "hasta",
ni siquiera expresar "dónde";
y si te amo hasta el infinito,
simplemente ese "hasta" lo reduciría
y su eternidad sólo sería
un ordinario valor cuantificable.
Y como no puedo expresarme así,
porque el infinito me parece demasiado finito,
y que tenga límites hace que me quede corta,
te amo en el absurdo
de pensar en el más allá de después del infinito;
te amo en la utopía
de sentir un amor perenne y eterno día a día;
te amo en el sueño
de poder expresarte este amor que tengo dentro.
Porque es una especie de espiral,
que brota del centro,
desde lo más interno,
siendo esencial a mi existencia.
Ya no puedo escindirme
de esta fuerza, que me mueve,
que me vibra y me late
en medio del corazón.
Se tuerzan en el aire unos hilos de color,
se forman diez girones que se vuelven un millón,
que se siguen multiplicando hasta perder un control.
La cuenta se hace imposible y sólo sigue la cuestión...
Tan real y tan tangible como estas teclas que aprieto.
Tan suave y delicado como tu piel cuando la siento.
Tan fuerte y desenfrenado como el fuego que se despierta
cada vez que te miro a los ojos,
y, sin restricciones, rompo en un beso.

