que me miren así

me gusta descubrir signos en medio del silencio
signos que hallo
cuando deposito mi cabeza sobre tu pecho
signos que expresa tu cuerpo
cuando lo recorro con mis dedos
estamos en silencio
hay música pero es silencio
vos respiras yo respiro
vos fumás yo te miro
entrecerras los ojos
creo que tenés sueño
yo también tengo sueño
y quiero dormirme abrazada
tengo tu brazo alrededor
vos fumás yo te miro
vos me mirás y así
nos quedamos
mirándonos
busco signos en tus ojos
sonríen
sonríen tus ojos
cómo leer ese signo
si no estoy acostumbrada
a hallarlo
si no sabía cómo era que me miren así

sin título - 28 de noviembre

de a poco y de imprevisto me interceptan
en el medio de un pensamiento
relativo a tu persona
frases que quieren ser
dichas
escritas
no sé todavía si
leídas
y escuchadas
pero me interceptan como si nada
sin previo aviso
imposible ignorarlas
se hacen presentes
se materializan frente a mí
en el medio de un pensamiento
relativo a tu persona
y son frases que quiero escribir
y podría escribirlas por horas
bien goma tierno y empalagoso
tan lleno de un querer incipiente
que brota como brotan esas frases
que brotan como los besos
que no te puedo dejar de dar
cuando te tengo cerca
y es que, cómo querés
cómo hago
para no
quererte
si me hundo en tus abrazos
como si fuera el sitio más cómodo
del universo
si encuentro en tu piel
la caricia que me remite
a mi más grande plenitud
si encuentro en tu sonrisa
lo que logra que el entorno
de la nada, se disipe
si encuentro en tus ojos
dos puntos fijos sobre los cuales
hundir mi mirada embelesada
y de a poco, de imprevisto, surgen
y acá estoy yo
limitándolas
para no dejar fluir este sentimiento
que me atemoriza tanto o más
de lo que alguna vez me atemorizó
sentir
y es que elegir es ganar y perder al mismo tiempo
y es que elegir y no ser elegido puede desestabilizar a la razón 

te voy a contar algo

te voy a contar algo que me pasa
pero antes de decirte qué es
en primer lugar
voy a contarte que
tengo ganas de contártelo
a vos
y no a otra persona
porque quiero que seas el primero
en saberlo
aunque creo que lo sabés porque
supe decirlo
con gestos
con la calidez de algunos besos
con la suavidad de mis roces
con la ternura con la que te miro
y no puedo evitar no sonreí al tenerte al lado
ni sentir la desaceleración de mi corazón
es una serie de sucesos
te veo, se acelera
te sentás a mi lado, desacelera
acercás tus labios, se acelera
es gracioso ver cómo influís sobre mi fisiología
y quiero contártelo aunque ya lo sepas
mientras te pongo en contexto
porque trato de buscarle por qué a todo
porque trato de justificar continuamente mi sentir
mi accionar
mi pensar
ja, con la espontaneidad que esto conlleva
con lo impredecibles que son los sentires
¿me vas a decir que fue
tu sonrisa
tu aroma
tu mano cálida rodeando la mía
tu cuerpo sudando sobre mi espalda
tu mirada llena de paz y armonía
me vas a decir que fueron todas esas cosas
las que hicieron que te quiera
que ahora te esté queriendo
y que
te lo quiera
decir?

historia natural de una enfermedad llamada amor

Mis sentidos están empeorando.
Ayer, por la noche, ya percibí que mi nariz no podía despegarse de esta prenda que, ahora, llevo nuevamente puesta.
Se exacerbaron... No sé cómo actúa este virus, o bacteria, o si es autoinmune, aunque lo dudo, pues el agente transmisor está identificado ya, y aún así no dejo de pasar tiempo en su cercanía, en el mismo espacio, compartiendo ambientes.
Créanme, no es a propósito, es como una compulsión. Instintivo, impulsivo, producto de todo este cuadro clínico quizás. Se me modificó también hasta el sueño. Logré soñar un par de veces ya (¿será la fiebre?) de una manera muy realista.
El material de algodón retiene a la perfección esa mezcla de aroma entre su perfume de alguna marca -qué aún no identifico cuál- y los residuos de humo producto final de la combustión de ese tabaco con aroma a vainilla que suaviza su intensidad. Aroma a tabaco que jamás me gustó y ahora, sin embargo, me remite a su persona, estimulando a mi sistema límbico desde el sentimiento y la nostalgia. Y apoyo mi nariz para inspirar bien hondo y disfrutar, mientras in mente ordeno formas sin relieve pero con contorno, sin materia pero con energía, irreales en la dimensión tangible pero con tanta personalidad e identidad en la dimensión de mis recuerdos. Es gracioso ver la inocencia y ternura de un acto como este. La alegría del espíritu cuando una prenda de vestir cambia de cuerpo, desde aquel que siempre la porta, hacia un otro, completamente ajeno. Y es inevitable sentir cierta alegría, más allá de que sea/parezca una chiquilinada, porque este buzo es una extensión de su cuerpo, y yo lo tengo conmigo ahora, sobre mis hombros, conservando el calor de mi torso, evitando que me enfríe... Y, mientras tanto, acariciándome el interior del alma, mimándome rápidamente con el simple acercamiento de mi nariz al algodón, para inspirar bien hondo, y más allá de asegurar la función oxigenatoria de mi sistema respiratorio, afianzar mi condición de humana con el uso de mi sentido. Hermosa capacidad de estimular a mi aparato psíquico, para hacer temblar el estado basal de mi organismo por completo, de mi mente que hace horas, estanca, lee y relee hojas de información, intentando aprender fisiopatología, epidemiología e historias naturales de diversas enfermedades.
Y he aquí la historia natural de esto que algunos llaman enfermedad también, principalmente aquellos en los que el desenlace dejó más marcas con cicatrices que huellas de caricias e improntas de labios. Y algunos llaman enfermedad, y me remito a mi yo del pasado, que osó en pensar, en cierta manera, que lo era.
Tiempo de incubación, período de contagiosidad, etapa aguda, ¿cronicidad?, convalescencia, tratamiento, prevención... Prevención. Donde más hincapié me enseñaron a hacer. Donde más hincapié quise hacer.
De pronto, tengo fiebre. Me tiemblan las manos. Los labios eritematosos. Taquipnea, taquicardia. Piel erizada. Pupilas midriáticas. Sentidos afinados, exacerbados. Pierdo la capacidad de concentrarme en otro estímulo externo, en otro elemento del medio. Miro de lleno esos ojos, esa boca, la sonrisa que por momentos se asoma y yo que no resisto. Los síntomas empeoran. Hiperventilo. Me roza esa piel. Se eriza la mía de nuevo. Casualmente esa piel también hierve, también está erizada. Casualmente sus labios también están mordidos y su mirada está puesta de lleno sobre la mía. Casualmente también perdió la capacidad de concentrarse y hace un minuto que le hablo de la regulación del artículo 87 del código penal, y ante la repregunta para que me lo repita, no hay respuesta. Nos reímos y no seguimos adelante con la lectura, porque las ganas de acercar un poco más nuestros cuerpos y aliviar esos labios mordidos con un beso cálido son más fuertes que cualquier otra cosa. Y corre un perro a saltar sobre nosotros e interrumpir el momento. Seguimos riéndonos, lo mimamos y retomamos el estudio. Sonreímos con tanta paz... sonrío con tanta paz que no me hallo, no me reconozco. Será que la fiebre está agotando mis facultades mentales, quizás será que este virus tiene neurotropismo y llegó al lóbulo frontal de mi encéfalo. Quizá está allí llenando todo de soles, calidez, verde pasto, grandes árboles, sensaciones táctiles, el aroma de una piel, el color de dos ojos, el tono de voz, el sabor de un beso. El calor y la manipulación desnaturalizan proteínas, voy a perder mis facultades mentales...
Creo que estoy en el período agudo. Ayer, por la noche ya me di cuenta, ayer descubrí que mi sentido del tacto estaba en su máxima capacidad. Nunca había sentido mi piel así.
No sé cómo seguirá el avance natural de esto. Hice una ardua búsqueda bibliográfica pero los libros no me dicen cómo tratar, cómo prevenir, como evitar que siga introduciéndose en cada uno de mis órganos. No hay trabajos de investigación al respecto. Dudo que nadie haya estudiado este fenómeno... Sospecho que hay alguna cuestión económica o política de fondo.
Mi mente empeora cada vez más y no logro concentrarme. Temo que este avance sea irreversible, y de un día para el otro, ni siquiera reconozca haber escrito esto.
Si algún día la literatura logra describirlo, les pido, por favor... les pido, de rodillas, hagan a bien indicarme la referencia, el pasaje, el lugar donde se encuentra la medicación, el nosocomio en donde acceder al tratamiento, que iré así sea que sea la última reserva de energía que posea mi cuerpo... si es que esta enfermedad no termina con lo que está quedando de mi vida. Por favor, si lo conocen, comuníquense conmigo. Denme la oportunidad de sobrevivir al amor. Será un acto piadoso.

sujetada

venía caminando por esa calle
que solemos caminar

a veces pienso que camino
sobre los mismos pasos
mismísimos

si la huella persistiera podría comprobarlo

me imagino partículas desprendiéndose
del concreto por debajo de mis suelas

quizá quien camine luego
en mi misma dirección
pero contrario sentido
levante esa errante partícula
ese pedazo de materia inerte
infimísimamente milimétrica
y contrariando a la entropía
vuelva a depositarse en el mismo
exactamente el mismísimo
espacio milimétrico
que alguna vez ya, en un pasado
ocupó

y así una y otra
y otra vez
y es que cada día yo misma
yo mismísima camino
en la misma dirección
pero sentidos contrarios
de mañana temprano
luego hacia el mediodía
y quizá durante la noche un rato
con destino errante y una helada en la mano
voy errando porque no hay orden bajo mis pies
si ni siquiera la más minúscula
partícula de concreto
es capaz de quedarse quieta
y aunque me gusta hacer de cuenta
que la entropía es combatible
y que yo misma
yo mismísima me encargo
de caminar por encima
en dirección idéntica
y sentido opuesto
para reacomodar el empuje que le genere al aire atmosférico
cuando pasé caminando
hacia un lado o hacia el otro
y quiero quizá reacomodar lo que rodea
porque quizá así, capaz,
con tanto orden alrededor
no sienta el desorden que se instala
acá adentro
no en la vereda ni la plaza
por la calle que caminamos todos los días
de ida y de vuelta
no en esos lugares públicos
sino acá
adentro
en mi misma
mismísima
psiquis

y vuelvo a venir caminando por esa calle que
solemos caminar
y vuelvo a levantar un trozo de asfalto
con la suela de mi zapatilla
y me pregunto si quizá hoy
en vez de quedar allí errante
esperando mi suela de nuevo
para volver a su origen y lugar
en vez de quedar allí, me pregunto
si puede quedarse sujetada a mi
y me acompañe hasta mi hogar

paz

me
das
paz

quería que lo sepas porque
son pocos los elementos
que lo logran

me es fácil cuando me intercepta
una ráfaga de viento seco y frío
como ahora
parada
acá

me es fácil cuando inspiro hondo
todo ese aire cargado de aroma
a primavera
que tanto
amo

me es fácil cuando suena fuerte
una de esas canciones que
me acompañan
y me hacen
volar

y otro tanto fácil cuando veo
la eternísima vía láctea
extendida en el cielo
como si fuera
un lienzo

o al perenne Sol que me ilumina
alto y cálido se presenta
en cúspide del domo
aturquesado
y claro

pero hace cuánto no me siento
llena de paz
al oler una piel
sentir una piel
besar una piel

hace cuánto que no recuerdo
si alguna vez eso sucedió
hace cuánto y es
tan pura la sensación del hoy
tan puramente ingenua
que me sonrío de pensar
en derrocar mi teoría
defenestrar mi hipótesis
que afirmaba que todas estas
sensaciones
sentimientos
percepciones
no volverían a aparecer
no volverían a interceptar
con la fruición que las está caracterizando
tan pueril e inocentemente
tan desenfrenadamente

serás una vía láctea en el alto cielo
un aroma a capullo que florece en primavera
un rayo de sol entibiando la superficie corporal
una melodía que me estremece
un viento que me despeine

porque sí
es así
no puedo negarlo

me
das
paz

gracias

viajando a la deriva

Decirte lo que siento me parece en vano. Porque este tipo de cosas se pueden decir mucho, pero, ¿cómo te hago entender lo que me pasa? Cuánto te valoro y me preocupás... cuántas ganas me das de hacerte parte de mi vida.
Me sonrío sola de solo pensarlo. Porque me genera bienestar tu existencia.
Sos quién le pone freno a tal vorágine.
QuIzá el día de mañana me enseñes cómo hacerlo. Y quizá ese día, ese mismísimo día, te suelte. Te deje ir.
Porque así me manejo asimilando los atributos del resto.
Aunque quizá el día de mañana, más allá de que ya me hayas enseñado, quieras hacerlo igual.
Y yo acá viajando. Medio a la deriva.
Quizá el sueño es la deriva y todo lo que percibí es un juego.
Andá a enfrentar eso cada día...

sin sanar

alegué un argumento
mientras asía la última carta
digital, obvio
porque todo ahora es virtual

lloré de bronca
llorar no es de débiles, decías
así que lloré más allá de que
quizá alguna vez
no me hubiera perdonado llorar
en un contexto como ese

cuesta entendernos
cuesta comprender al otro
tanta falta de comunicación
con tantos medios nuevos
digitales, obvio
medio de incomunicación

hacemos que nos hablamos
nos proclamamos diferentes
independientes de la tecnología
y no, soy una más de esta era
digital, obvio
humanos deshumanizados

aunque se sigue sintiendo tanto
y con tanta intensidad
y tanto alboroto mental
el mambo, la expresión explosiva

esas cosas no cambian
no cambia ser humanos
sentir incontrolablemente

no cambia ver una cara y que provoque
esa sensación que estremece
apoyar la mejilla en un hombro
con la nariz hacia el cuello
y percibir el perfume de la piel
respirarlo hasta desarmarme

no cambia arrojarme al lado
bajo un cálido sol de media tarde
y disfrutar el silencio del encuentro
para olvidarse un poco de la vorágine
y encontrar la paz del alma
que transmite la compañía de aquel que se quiere

esas cosas no cambian
quizá lo que sí cambia es
la manera de comunicar

quizá una sonrisa comunique mucho mas aún que un beso
quizá una mano en el hombro
un pensamiento
planificar algo
me dan ganas de tachar el quizá
y confirmarlo
porque así lo vivo

pero es que todavía no me animo
a las afirmaciones

pero es que todavía sigo
sin sanar

en tu esencia

pienso en vos
es un milagro

¿sabés hace cuánto que
no me siento así?

vos te reís
pero
es verdad

vos te reís
pero
ojalá algún día representes
lo que significa
para mí

¿sabés hace cuánto no me siento
tan bien?

así que te agradezco
así que
te pido
permiso
para besarte el alma

si llego a tu alma avisá
avisame por favor

me quiero derretir en tu esencia

etílica

me huelo y te huelo
es el tercero que escribo
en esta noche
etílica

por absurdo que parezca
ahora fue una ráfaga la que
incendió la
reminiscencia

te huelo acá
y estás lejos
mas así tan presente

te invoco
con el simple movimiento
de mi diafragma

sale barato ser feliz

instinto que reina
así comprendo sin decir palabra

me huelo y te huelo
te huelo acá
viniste conmigo

mañana te llevo a la plaza

etílica 2

mi reloj huele a vos
no tiene sentido
pero sí
huele a vos.

es tu piel.
se representa in mente
al acercar mi muñeca
a veinte centímetros de mi rostro
para observar las agujas

no, no enfoco bien
será el etanol

no enfoco bien
pero bien que siento

siento y sé lo que

y es bello
observar tu rostro
tu sonrisa sonriendo a la par
de la mía

respirar hondo
y representarte delante mío

recordar con olores enveceje dicen los científicos

nunca pensé que envejecer sería tan maravilloso

ojalá que no llueva

tengo tu perfume impregnado en el lugar donde me pongo perfume yo
no sé cómo explicarte lo placentero que es
olerme
y olerte

hoy te dije que te había extrañado
me dijiste que vos también

hoy te dije que te quería
no estabas encima mío
estabas al lado

me pareció más oportuno

y me dijiste que vos también

recitaste "qué lindo"
y te abracé fuerte

coordinamos para vernos
en el Parque Chacabuco

a coro y en voz alta
dijimos "ojalá que no llueva"
las cuatro mismas palabras
y nos reímos

ojalá que no llueva
así puedo ver al Sol incidir sobre tu piel blanca
mientras te beso en silencio
disfrutando de su suave fulgor

te beso tan feliz
tan felizmente
que no sé cómo explicarte lo placentero que es

tanto como
olerme a mí misma
y sentirte

te siento en mí
y me sonrío