ahí justo donde late la vida.
Late en el centro, conmigo, con el sentimiento.
Latís en mí.
Te siento latir.
intrínseco
Es cierto: siento amor.
Tan cierto como el amanecer.
Tan cierto como que estoy viva.
Como que es condición para vivir.
Y sí: crece.
Crece, a cada día.
Porque crezco yo.
Y es intrínseco a mí.
<no title>
apreta el puño
como si fuera todo lo que queda en el mundo
como si el puño fuera el mundo
nada de que sujetarse
dónde agarrarse
contra quién pelearse
dónde poner su odio
y el dolor de las uñas
en las palmas de las manos
ardiendo, dejan marcas
coloradas se hacen ver
como los ojos, todos rojos
irritados de tanto rascar
no para de pestañar
pero no puede dormir
y una lágrima tras otra
que termina en un cigarro
y el piso hace de cenicero
y también de cementerio
allí tiradas están
cartas rotas
dolores muertos
sentimientos que no sienten más
porque perdieron sangre
no quedaron fuerzas
debilitados se arrastraron
buscando una puerta
pero no hay ninguna abierta
hasta las ventanas cerradas
la pieza está sumergida
y el humo es el agua de la pecera
nada se ve, nada se siente
está todo dormido como si fuera a desaparecerse
es un infierno, nada que valga la pena
hasta el alma propia se despegó de las venas
el corazón no marcha
cumple una condena
y los pensamientos en la cabeza
hacen ruido como una colmena
como un millón de abejas
que sobrevuelan las orejas
hace ruido, hace miedo
es un frío que no se aleja
conquista, hace una colonia
pegado contra el pecho
es la razón por la cual llora
y golpes sin cesar
uno tras otro
como si fueran meteoritos
cayendose sobre su cuerpo
cayendo y rompiendo las partes
desarmándole los huesos
como ellos lo dijeron
y me quedé vacía
echada sobre un costado
en la esquina de esa habitación
no quise volver a oír
ni quise volver a ver
no sé quién golpeó la puerta
no escuché el nombre
y construyamos la vida entera
440 días
pidiéndole algo hermoso
y allí apareció
brillante, cruzando el cielo
pero me enceguecí
no pude alcanzar a ver
la luz que esperaba
la luz que me salve
tanto brillaba
que busqué algo de techo
me quedé allí debajo
en un toldo de un negocio
con un escalón de mármol
y allí alguien sentado
que nadie más miraba
entre medio de unas sombras
la cabeza hacia abajo
con las manos en la cara
susurrando por lo bajo
y me causó gracia su pelo
era rubio y brillaba
y su nariz respingada
sobresalía entre la máscara
que sus dedos le formaban
en su rostro de porcelana
dije "hola" y sonreí
y en un torpe sobresalto
levantó la vista hacia mí
y me respondió la sonrisa
nos enamoramos
y quizá yo
muy adentro
también te odie
por ser el culpable
de hacerme sentir odiada
porque
así
siento que
no sirvo para nada