el que te escribí mientras esperábamos la pizza

me siento bien con el roce
de tu piel
no sé cómo explicarte
o quizá no sea necesario
dar explicaciones
sobre sentires y pasiones
pero es real
un poco de vergüenza
otro poco cosquilleo
lo disfruto y me quedo
ahí en ese contacto
en el sueño etéreo
imaginando posibles
ir más allá, no quedarnos
solo con ese segundo
en el que tu suave coraza
y la mía de piedra
se rozan de pronto
casualmente sin planear
entre esos amigos
bajo la luz de la luna
y alguna estrella que se vislumbra
porque hay nubes y luces
que contaminan el área
y no nos dejan apreciar
pero una de estas noches
de seguro, yo lo sé,
nos encontrará ahí
arrojados sobre el concreto
observando las constelaciones
y riendo en la ignorancia
de no saber qué alberga
la inmensidad del universo

arpegios

una luz prendida en el patio
sin música de fondo
raro que así sea, pero es que
están a punto de empezar un ritual
el primero de muchos, quizá
o al menos eso es lo que desea

suena un acorde, la acompaña un arpegio
quizá es algo triste
do, re, mi menor
una y otra vez
quizá suena triste
se nota en el aire la melancolía
no es de ahora, es algo que arrastran
no es su culpa
los responsables quedaron en el camino
no sin antes dejarles cicatrices
están ahí, no se van
tampoco se disimulan
ni quieren hacerlo
logran llevarlas con orgullo
parte de su historia
es imborrable, no pueden modificarlo
pero sí pueden hacer algo
y es elegir el futuro inmediato
minuto a minuto, palabras que brotan
silencios cómodos, de esos raros de hallar
espalda sobre el suelo
ojos perpendiculares al cielo
Júpiter, Venus y Marte
¿las estrellas se mueven o nos movemos nosotros?
el cinturón de Orión, los planetas,
y alguna esas la cruz del Sur
se incorporan, vuelven al ruedo,
hablan dos guitarras, una pregunta, una respuesta
le apasiona ese sonar
la misma banda de la infancia
interpretan los temas
se ríen, se sorprenden, se disfrutan
la luz sigue prendida
la luna y los cactus son testigos
silencio, charla, guitarra
mate, un termo más
se le ocurre algo, se lo dice
se preguntan por qué ahora y no antes
se ríen, se sorprenden, se disfrutan
cuenta cosas que nunca antes pudo hablar
cuenta y el alma se agita
¿coincidencia causal o pura casualidad?
se acercan más, tanto más
que hasta llegan a tocarse
no se tocan con la piel mas con el corazón
que nunca se agote, que se grabe en la memoria
que sea la primera de muchas
esa noche especial
de rasguidos y punteos
inicia la línea del tiempo
historia compartida, alegría sin dudar
por la belleza de encontrar
quien le acaricie el alma
mientras aprende cómo hacer
para dejar de llorar

sinuoso sendero
y un oscuro andar
bajo sombras va
el cuerpo entero

haz de luz brilla
unos kilómetros al sur
inalcanzable

sinuoso sendero
se perpetúa aún más
hace frío y tienen hambre
se la van a devorar

haz de luz brilla
resalta verde paz
no es tanta la distancia

pendientes se pronuncian
como esas dos palabras
que gritamos sin titubear
pendientes se pronuncian
y no le importa al alma
escala la colina igual

las bestias se pelean
huelen el temor
sinuoso sendero
acechándole el color

haz de luz divino
resplandece en la colina
la emociona mirar

no está sola, no
en su corazón la lleva
esperanza que guía
que sostiene su amor

ella sigue caminando
acelera el paso y ve
que el brillo se acerca

pendientes se pronuncian
como esas dos palabras
que gritamos sin titubear
pendientes se pronuncian
y no le importa al alma
escala la colina igual

nuevo día

No se puede despertar. Parece que hay un Sol saliendo, pero cierra la persiana aún más, para que no se note. 
Quieren convencerla de que es hora de salir a la calle, retomar la vida diaria. "Es fácil, es sencillo." "No pienses tanto." ¿Cómo hacían todas esas personas para vivirlo de esa manera?
Necesita un poco más de tiempo. Necesita seguir ahí, en su casita de madera. Parece frágil pero es más resistente de lo que se pueden imaginar. Parece frágil porque se agujerea con rapidez, se rompe y astilla frecuentemente. Pero ella, desde adentro, arregla los daños. Un clavo en cada punta y un pedazo de madera nueva. No queda muy bien con el resto, no hace juego. La nueva pieza está impecable; todo lo demás desgastado, con un poco de humedad. A ella no le importa, se toma su tiempo. Recompone sus paredes, reconstruye su hogar.
Necesita seguir ahí, resguardándose del afuera. 
Falta un poco más... un par de cosas que acomodar. Algunos miedos que afrontar. Y definir el camino, el sendero que está por enfrentar, para elegir por dónde caminar, debajo de un nuevo Sol, ese que está saliendo. Sol renovado, que trae viento cálido, el aire de un nuevo día, de una esperanza más.

basta

No, señor camionero. No soy su amor. No, tampoco el suyo, obrero que hace la cloaca de Viamonte y Julián Lagos. ¿Y ese silbido? ¿Me confundió con su perro capaz? No soy muy parecida. No, señor, soy una humana caminando por la calle. Acto seguido gritó un "bebé"... Señor, estoy grande, se nota que soy una mujer adulta. No, tampoco soy su perro, señor que va en el carrito. No me chifle así, no me voy a dar vuelta. "Esa colita" es mía, no me interesa tu opinión. Si soy o no una belleza, no me interesa que lo grites. No me importa lo que pensás de mí, la belleza es subjetiva. Sí, estoy mojadita, me acabo de bañar señor, recién salgo del club. No, realmente no sé las cosas que me haría, no son de mi incumbencia. Sí, este dedo mayor es para usted, señor de la moto. Sí, usted que innecesariamente frenó en seco para dejarme pasar y en el interín largar un piropo. Ni lo escuché. No, no te voy a agradecer. No, no te voy a mirar y sonreír. No, no me importa que seguro nadie me quiera coger con esa carita de orto. ¿Por qué te tengo que sonreír a vos? No, no me importa tu cumplido. ¿Qué cumplido? ¿Cumplido de qué? Cumplido le hago a mis amigos cuando se ponen la diez y me cocinan antes de que me vaya a trabajar. Cumplido le hago a mi mamá cuando con todo su amor me cose un pantalón que vio que se me había roto. Eso que usted hizo no es un cumplido. Es un comentario que me hace sentir un objeto. El suyo, el del hombre del carrito, el del chofer del camión, el del obrero de la esquina.
Y usted, vecino expectante, mirando toda la situación. No dice nada, sólo observa. Ve lo que pasa, y no emite comentario. Sólo abrió la boca apenas levanté mi mano formando un "fuck you" sin voltearme a ver al muchacho de la moto falsamente cordial que jugó a dejar pasar a una transeúnte para largar un comentario. Abre su boca, señor vecino. Abre la boca, yo lo veo, y lo escucho claramente. Escucho esas palabras, escucho "qué modales", me relajo, y continua la frase "qué gestito para una chica", me enfurezco, y sigue "cómo cambiaron las cosas... no se les puede decir nada bueno". Caminé más rápido mientras me brotaban las lágrimas. Supongo que el piropo del motociclista no fue una guasada, seguro el vecino lo tomó como un cumplido, seguro al vecino le parecía bien que el señor de la moto me haga un cumplido, seguro el vecino pensó que era correcto, que hay que hacerles cumplidos a las chicas, que hay que piropearlas, gritarles cosas en la calle, chiflarles, bocinearlas, decirles "mi amor", decirles "ay, esa colita", decirles "te hago de todo" o "sabés todo lo que te haría" y variantes. Hay que llenarlas de cordialidades, porque son mujeres, porque a una mujer hay que halagarle la belleza. Porque a la mujer le encanta, ¿no? Le encanta que le griten, la hace sentir una diosa, la hace sentir divina, ¿no? Porque las mujeres son eso, ¿no señor? ¿Objetos? ¿Cosas? ¿Cosas como un jarrón de la dinastía no sé qué, como un cuadro pintado al óleo por no sé quién, como un auto de no sé qué marca que va de 0 a 100 en pocos segundos? ¿Cosas para usar, mirar, tener de adorno y deshechar cuando aparece algo mejor? Y no, señor, salir así vestida no debería condicionar mi caminar tranquilo por mi barrio de toda la vida. No, no debería, tampoco debería escandalizarse, hace calor, y en verano usamos menos ropa, ¿no? ¿O acaso no está usted en cuero? Yo tengo un enterito negro suelto, ¿demasiado provocativo para su mente libidinosa? Y si tuviese un short y una remera escotada o cortita, ¿dónde estaría el problema? Me parece que usted, señor, comprendió mal muchas cosas, pero al menos entendió otras. Entendió que sí, cambiaron las cosas, eso es correcto. También es correcto que piense que no se nos puede decir nada. No, no se puede. No nos interesa. Porque nos cansamos de que nos cosifiquen. Porque a veces nos preguntamos qué es lo que quieren generar en nosotras o qué se les cruza por la mente cuando rompen el silencio de una tranquila mañana de primavera para gritarnos algo en el medio de la calle. Nos preguntamos hasta cuándo, cuánto tiempo más. Cuántas veces más, cuántos piropos más, cuántos chiflidos o bocinazos que nos rompen los oídos. Cuántas personas más van a mirar todo desde afuera, contemplándonos y quejándose de nuestras actitudes, de nuestros "gestitos", de nuestras respuestas, del momento en el que respiramos hondo, cruzamos las calle, los miramos a los ojos y les decimos "basta". Basta por favor. Basta.

del diez de diciembre a las seis de la tarde

Hoy. En este lugar.
Te vi con el Sol detrás.
No pude escribir en ese momento.
Ni siquiera pude respirar.
Se me cerró el pecho. Una jaula de huesos
se heló de repente limitando el vivir.
Una revolución de sentimientos empezó en mi interior.

Qué difícil es verte. Qué fácil también.
Si supieras lo que me provocás.
Si supieras.
El Sol es hermoso. Más hermoso aún
posado sobre vos.
No puedo explicarlo. Es más fuerte que yo.
Tus manos. Tu cara. El contorno de tu cuerpo.
Tu sombra, incluso.
Me gustaría que tu sombra tocara la mía.
Implicaría estar parada a tu lado,
quizá hablándote,
quizá abrazándote,
quizá besándote,
o quizá, simplemente, parada,
cerca tuyo, en inmediatez,
y no acá sentada
en la butaca,
mirándote desde lejos
viendo los rayos caer sobre tu cuerpo,
mirándote mientras hacés gestos,
sonriendo, con el teléfono en las manos
deslizando tus dedos en la pantalla
más allá de lo que yo pueda controlar
más lejos de mí que lo que estamos acá.

...huís

¿Te dije alguna vez cuán difícil fue? ¿Enfrentar tanto sentimiento, entregar mi alma al viento?
Sabía que se iba a volar y, aún así, lo hice.
El corazón no sabe elegir.
Sospecho que no te lo dije pero me conocés. Y más que muchos. A veces pienso que me conocés más que yo a mí misma. Será por eso que me manejás tan bien.
No es necesario explicártelo. Sé que lo sabés, ves a través de mí, te das cuenta de cómo estoy.

Y, no... no estoy bien.
Tenés parte de responsabilidad.
Lo descubrís, no te hacés cargo... huís.

"Somos instantes" dice una frase. Fui tantos instantes con vos, en vos... ya no sé cómo establecer el límite. Marcar la diferencia.

Me aferro a los recuerdos, sí. Pero ¿acaso no valen?
Existen igual, pese a negarlos.
Son, existen, prevalecen. Se hacen extrañar, inundan los pensamientos.
Ahí está. Tu cara.
Te pienso.
Se dibuja en un instante.
Ahí de nuevo, aparecen.
Te pienso.
Tu pelo. El contorno de tu cabeza.
Tus labios cálidos.
No, no se dibuja la calidez... aunque ¿cómo no llamarlos cálidos, si siempre que hicieron contacto con los míos me incendiaron?
Tu piel, que hierve.
Me acerco. La toco. Me quema.
Sí, me quemás. Tanto me quemás. No sé qué hacer, porque me duele.
Me duele, me quema, pero tengo frío.
Y te beso. Me mordés. Me sangra y me duele.
Pero te beso más fuerte. Sabés cómo soy.
Te beso más fuerte, porque tengo frío.
Y tengo un algo acá, metido, en el medio, presente. Hace ruido.
Intermitente, se apaga y se prende. Pero se apaga menos de lo que se enciende.
Alumbra, enceguese.
Quien se acerque y mire dirá lo que todos dicen... "un alma joven, risueña, y enamorada".
Pero el alma me pesa y me ata.
El alma está allí, atándome. Sus ataduras me pegan con la superficie.
No, ya lo sé... es que no soy sin ella. Y mi alma te busca y me hace pequeña. Me achicharra.
Como ceniza volátil flameo encima de un fuego. Es fuego encendido, que no se apaga. Ni una lágrima lo mengua, ni una tormenta lo asesina. Es fuego prendido, perenne. Es fuego que quema. ¿Naranja, amarillo? ¿De qué color es? Es fuego, estoy segura. O al menos, la sensación... Miro bien, veo de cerca. Es fuego, o es tu piel. Y no me doy cuenta. No lo sé, pero me ilumina. Lo amo tanto que me acerco, y lo toco, y me quemo, y me duele. Pero me da calor, y lo necesito. Pero me lastima. Pero lo amo. Recorre mi espalda. Esos pulpejos... podría reconocerlos. Entre decenas. Cientos. Miles. O el mundo entero. Y se va apagando. Es recuedo. Viejo, memoria pasada. No existe hoy. Viejo, pero tan deseado, anhelado. El presente es invernal. Es un sueño que duele porque no estás. Frío que mata entre tanta soledad.
Pero nadie me borra el sentimiento. Nadie apaga el amor. La leña se consume, pero lo hace lentamente. El fuego prevalece, llamita incandescente. No calienta ni ilumina. pero sigue viva. Sigue, aunque lágrimas y un sueño pesado lo quieran apagar. Sigue porque no teme tanto como esperan, como piensan que temería, como creen que se achicaría ante tanto dolor. Sigue porque ama, porque cree y se sostiene, porque las bases son fuertes, quizá se dobla o deforma, pero sigue en pie. Sigue y no huye, no como vos. Vos que corrés, vos que te alejás, que no mirás para atrás, que generás esta dstancia mientras desesperado huís, huís de acá, de este pecho que te pide un poco más, un rato de fuego más.

no niego ni afirmo

"no niego ni afirmo..." empezaste la frase
te miré expectante, con media sonrisa
no puedo no sonreír cuando empezás tu discurso, me emociona lo que estoy a punto de escuchar
no es que el cien por ciento de tus ideas sean pura inteligencia
o que seas repetidor de frases célebres
filósofo contemporáneo,
poeta descontrolado
mas son los comentarios espontáneos
llenos de ocurrencias inesperadas
que me hacen reír a carcajadas
tratando de entender cómo se te ocurren
tratando de entender por qué me hacés reír tanto
espero esos comentarios, porque estoy acostumbrada
años y años oyéndote
entre medio de un gentío, o solos en algún lugar
arrancando una frase que siempre a alguien hace tentar
y esta vez, me besabas
era temprano en la mañana
recién te despertabas... yo hace rato te miraba
me miraste y sonreiste, tu media sonrisa se acopló a la mía
y entonaste esa frase, arrancaste...
"no niego ni afirmo... haberte besado mientras dormías".
Se me explotó el corazón. De un momento para otro. No sé cómo explicar el sentimiento que brotó. Se abrió un capullo, floreció de par en par, con todo su aroma y su néctar, en su máximo esplendor. Fui la más hermosa del mundo, fui la más afortunada, el ser más feliz sobre la tierra. Y me reí, no fue gracioso pero me reí, fue risa de emoción, de alegría incontenible. Un suspiro me atravesó, y te bese como si pudiera besarme, te amé como si pudiera amarme a mí misma, con toda la pasión y la ternura que pude, con tanto amor que desbordaba, con tanta fuerza que me agotaba.
Quizá fue algo tonto... cómo deseo escucharte decir eso de nuevo, porque si lo volvieses a decir, lo habrías hecho otra vez.
No sos de los que dicen en vano.
Eso espero... o eso quiero, porque quizá así podría conservar algo de esperanza...

te escribo...

Te escribo desde la cama. Te escribo en la calle, en la playa. Te escribo sentada, en la butaca de un auto, el mío, el tuyo quizás, o el de alguien más. Te escribo en silencio o en una sala alborotada. Te escribo bajo una luz tenue o en una mañana soleada. Te escribo con hambre, con sueño. Con miedo te escribo, de que me leas. O quizá más miedo es que jamás lo sepas, que nunca te enteres de las líneas que inspirás, día a día. Te escribo viajando, apurada, parada. Te escribo también sentada, en casa, relajada. He llegado a escribirte teniéndote en frente. O después del sexo, con tu cuerpo a mi lado. Escribí inmortalizando momentos, sentimientos. Frases que espontáneas acudían a mi mente de un instante al otro, y necesitaba expresarlas. Escribí en medio del llanto, del llanto terrible, de ese que destroza la cabeza de tanta cefalea, que hincha los ojos y la cara, que alarga la noche y aprisiona el dormir. Escribí también entre risas, emocionada de alegría, cuando por primera vez sentí tu cuerpo sobre el mío. He escrito sobre todo, pero aún más repitiendo los recuerdos, haciendo eterno lo vivido, para que no se borre, para que muera conmigo. Escribí por precaución, pues la verdad es que tengo bien claro que se fijaron a fuego todos los sucesos. Más aún tus palabras espontáneas, tus besos dulces en la mañana. Ay de mi suerte al despertarme a tu lado. Ay de mi suerte al ya no tenerte. Mis oídos escuchando tus frases. No sé si preparadas. No sé si escribirlas, quizá pura cursilería, pero para mí eran el mundo, y más allá del mundo, estaba todo lo demás. Y escuchaba esas palabras y sentía el beso tenue mientras me hacía la dormida. Y un beso más, y quizá otro de nuevo. Era como tocar el cielo. De sólo recordarlo se me eriza la piel, de sólo pensar en tus labios besándome el pecho. Dormir a tu lado, la luz del Sol en la mañana, rayos atravesando la ventana, una pared celeste, una cortina azul, tus ojos cerrados, tu cuerpo moviéndose lentamente al compás de tu respiración. Ahí también escribí, después de una larga noche de sentirte mío. Aunque nunca lo fuiste, debí sospecharlo. No ibas a serlo. Sos tan tuyo que debí suponer que no ibas a compartirte mucho más. De haberlo descubierto antes quizá hubiera escrito sobre eso. Pero no pude pensarlo, no pude imaginarlo, ilusa continué hacia adelante en la misma dirección. Te sentí de cerca, te olí una y otra vez, imprimí a fuego en la línea de tiempo de mi vida el momento exacto, el sabor de tu saliva, el peso de tu cuerpo sobre el mío cuando no importaba nada más que tu placer o el mío. Dibujé el contorno de tus hombros con mi dedo índice recorriéndote despacio mientras pensaba en grabar cada segundo allí. Y te recordé, te soñé, me inspiré en tu mirada. Sin que nada más me importara, arriesgué a todo o nada. Escribí mis miedos, mis miedos más profundos, el miedo al desencuentro, a que todo sea en vano, a que ese hermoso cuento sea solo eso, nada más que una narración, pero extraordinaria por cierto. Escribí y sigo escribiendo, en mi habitación, mirando las lucecitas que titilan para mí, que alguna vez pensé que titilarían para vos. Pero no fue así, no esta vez. No las conociste, no las viste nunca, y conservo el deseo de que un día estés acá, conmigo, bajo estas luces, entregándome un poco de lo que sos, un poco de tu corazón. Y por eso te escribo, constantemente te escribo, no por miedo a olvidar porque sé muy bien que esto fue más allá que la simple cotidianeidad y lo que acontece día a día. Te escribo con deseo, con extrañeza, con nostalgia. Te escribo sola, con frío, anhelando el calor de tu cuerpo junto al mío. Tu cuerpo, tan especial para mi, tan único para mi. Tus besos, tan deseados, soñados. Tus besos que quiero todo el tiempo porque cuando me besabas se endulzaba el aire que respiraba. Todo tenía más color que antes, olía mejor. Tus paredes más celestes, tus ojos más profundos. Tu brazo se cruzaba de lado a lado sobre mi cuerpo y yo me sentía afortunada. Y ahora quizá esté sobre el pecho de otra persona, y quizá beses a otra mientras duerme, y quizá otra te mire mientras soñás, y quizá otra se ría de felicidad a la vez que hacen el amor despacio, toda la noche, plenos, disfrutando ese momento como nada, entregados el uno al otro. Y quizá así estés, y quizá no, porque capaz estás solo y realmente querés estarlo. Quizá no te importa ser hogar prendido fuego en la noche tormentosa de alguien, o un médano de arena caliente en el invierno de nadie. Quizá yo fui una más, simplemente, nada especial. Quizá todas las frases que desarrollaste en mis oídos fueron parafraseadas de algún amigo que te dio el toque justo para conquistar almas risueñas; las palabras indicadas en el momento preciso. Probablemente mi mente me traicione y mi cuerpo sienta que el pecho se despega y corre hasta donde vos estás. El alma se estremezca de tanto tener tu cara presente en la mente, se desespere de tanto llorar, de tanto esperar, de temer que no vuelva a pasar. Por eso y tanto más te escribo, te extraño y te escribo, te quiero y te escribo. Deseo que se hace sueño, sueño que me acompaña de día. Tanto pensar que bloquea la razón, tanto pensar que huyo a transcribirlo en palabras, a sentirlo de nuevo. Prosa, poesía, agregarle música y hacer una canción. Si sos música, sos canción, sos arte. Todo me queda corto, no hay suficiente para escribir, no hay palabras que alcancen. Pero lo intento. Por eso te escribo. Y quizá un día lo encuentres, en muchos años, y al leerlo descubras que fue para vos. Lo entiendas, lo veas, se materialice ante vos, con el aroma del recuerdo, la melancolía de lo vivido. O una realidad alterna nos encuentre juntos, ahora, besándonos en silencio. Sin necesidad de escribirte, en esa cama, entre esas cuatro paredes. Quizá en ese universo paralelo no haga falta escribirte. No necesite hacerlo porque podría decirte tantas cosas. Quizá en otra realidad ni siquiera precisaste una coartada para ese "no" certero que me atravesó el pecho como daga al corazón, contándome la respiración. O no existe esta necesidad de escribirte todo el tiempo, con sombra o con sol, con los dedos que se mueven sin parar de un lado al otro, consecuencia de la fluidez de las palabras, las frases que inspirás, lo que sin freno provocás; toda esta sed de escribir y guardar para siempre la brisa de la noche en la puerta de tu casa, cuando esperaba que me abras para pasar en silencio, abrazarte con fuerza, respirar tu cuello, y alimentarme del rocío que tus labios derramaban. Llenarme el cuerpo de vos, y escribir en presente, en día a día, en vivencia actual, no en simple recuerdo que quiero mantener y recordar, que se consolida en mi mente de tanto pensar e imaginar. Que me impide el sueño y me invade al soñar. Por eso escribo, estoy acá. Escribo y lagrimeo de tanto extrañar. Escribo y seguiré escribiendo, con el atisbo de esperanza que caracteriza al alma que no se puede desenamorar. Escribo, te escribo. Sin dudar.

C                               D
         cierro los ojos
   Em
y los veo
C                                        D
         vuelvo a cerrar los ojos
   Em
y los veo, de nuevo, están ahí mirándome sonriendo
C                               D
         son dos luceros
   Em
y me siguen, en la noche, o de día o en. cualquier momento
C                                        D
         y si me alejo
   Em
sus manos en mis hombros me empujan hasta mis deseos
C                               D
         no me mintieron
   Em
elles saben que no era fácil
sabían que cumplir los sueños
C                                                   D
   era tan difícil como intentar tocar el cielo
   Em
     pero tan placentero
C                               D
         no me mintieron
   Em
pero aún así dijeron que no pare hasta haberme hecho
C                                        D
como más quería, como lo deseara
   Em
que la vida era mía y que nadie más la controlaba
C                                    D
        me enseñaron a amar y me dijeron
   Em
que ame con la fuerza de un tornado y la suavidad del viento
C                                        D
    que ame a quienes me rodean
   Em
pero sobre todas las cosas que me ame a mi manera
C                               D
    que nunca mendigue amor y a la vez no me lo guarde
   Em
y que más allá del resto sea yo a quien más ame
C                                        D
   me dijeron que no hay nada imposible
   Em
sólo método obsoleto, también ciencias poco claras
     C                                         D
que de nadie sabía nunca la verdad o la mentira
   Em
pero que crea en mi que soy la dueña de mi vida
me dijeron que si quería cantar cante
que el sentimiento es el único capacitante
me soñaron persona completa y contenta
y lucharon conmigo tomandome la mano
pa que fuera quien yo más quiera
no podía ser de otra manera
C                                                   D
   y si siento que me caigo o que ya no queda nada
   Em
  aunque esté lejos de casa pequeña y asustada
C                               D
    cierro los ojos y los veo
   Em
me abrazan, me besan, me alzan y me llevan
C                                        D
todo el camino que queda
   Em
se hace largo pero al fin estoy en casa
nada de cerrar los ojos
nada de imaginarles
o pensarles como pueda
recordar el hogar y la calidez
están acá siguen acá
son los mismos de siempre
son los que me dijeron que nunca me siente
que camine erguida y en alto la frente
que no pare y que lo intente
que sea yo más que nadie
pero qué sería de mi yo sin ustedes
qué sería
les traje un puñado de miedos
y los volvieron flores
quién sería yo sin ustedes...

si te miro y no puedo
evitar mirarte
te miro y me quedo
porque quiero observarte
grabarte en la mente
una obra de arte
con la sonrisa cruzando
tu cara brillante
y cada vez que me ves
distraer la energía
para que no te des cuenta
que lo que volví a negar
es lo mismo que sentía
hace algún tiempo atrás
cuando se hizo flor el capullo
del querer tan guardado
cuando te vi frente a frente
me acosté a tu lado
me hice pequeña en un beso
que se imprimió en mi pasado
dejando la marca
de aquel bello sueño
real... pero limitado

no te dedicarán jamás
ni un poema, ni una canción
un recuerdo o una ilusión
porque no sos aquella a la que aman por amar
esa que genera una tempestad
la que convierte el mundo ajeno en un vendaval
la que trae al nuevo encuentro esas ganas de amar
sin medida ni lugar
sin que nada limite el sentimiento casual
que surge entre la sombras, que escondido vivió
que se esmera por ser respondido (o no)

no le avisaste que la luna
no es cupido del calor
y que toda alma cálida
que aparezca al lado del tazón
puede o no ser la próxima que le rompa el corazón

voy a llevarte
a un lugar
donde no existe
ni el miedo ni el dolor
donde nadie pueda herirte
ni lastimarte
ni olvidarte
ni reemplazarte
donde las nubes solo traigan lluvia
para que renazca la tierra
y no destrozen con tormenta
lo que tu alma construyó
voy a alimentar el fuego
que te caliente por las noches
y que nunca sientas frío
arroparte cuando duermas
y mirarte en silencio
como quien mira una flor crecer
un capullo abrirse
o al Sol posarse sobre el horizonte
y esconderse en el ocaso

y si el temor renace
de pronto sin avisar
voy a estar ahí cerca
para prender una luz
que te ilumine el camino
y te muestre la realidad
que todo irá bien
que estás a salvo acá
que hay un ser que te cuida
te quiere y te sujeta
la mano, cálida
que te mira de cerca
te acompaña a caer
te tiende una soga
te anima a vencer
porque tenés que aprender
patear el fondo, emerger
y aprender a amar(te)

perdón por escribirte tanto
es que no encuentro otra forma
de escaparme por momentos
no suelo sentir tanto
no estaba acostumbrada
pero parece que en cada estrofa
se acicala un poco el alma
reluce entre las sombras
que la envolvieron tanto tiempo
esas horas tan oscuras
que mataron el recuerdo
que jugaron con mi pecho
convirtiéndolo en invierno
que rociaron con veneno
la esperanza y los anhelos
pero hay deseos fuertes
sobreviven las sequías
se anteponen al olvido
abrazando un suceso
reteniéndolo con fuerza
sin dejarlo escapar
lo guardo en mis adentros
lo cuido sin descanso
ámolo sin recelo
sustento de mi energía

crece ilimitadamente
un tesoro del presente...

lo más preciado que tengo

¿qué escondés atrás de esa sonrisa?
¿qué es lo que asoma cuando te quedás sola y te arrojás en la cama?
esos fantasmas no pasan desapercibidos, pequeña
tu sonrisa es un brillo, pero no alcanza a disimular el velo detrás de tus pupilas
la tristeza y la añoranza
el silencio obligado
la caricia oprimida

es una luz más tenue la que te representa,
no es la misma de siempre, la que llevabas como estandarte
te condecoraban por iluminar
y ahora te tienen que andar alumbrando
el sendero por el cual caminás

¿dónde está ese demonio que daba vuelta el mundo a su paso?
¿dónde están esas manos que pintaban el cielo sin esfuerzo?
las lágrimas caen tan fuerte que hacen un sonido estremecedor
¿cuándo llegaste a este punto?
¿por qué no podés curarte, pequeña?

la herida no cierra
el pecho está frío
un disparo atravesó el cerebro
y luego otro el corazón

se oyen chillidos y esnifeos constantes
no puede dormir, allí acurrucada
sufre mientras chispas saltan de su espalda
desparramadas, incendian el derredor
todo se prende fuego y no intenta salir
se incinera en su propio dolor
las bocanadas anuncian los últimos minutos
ella sigue lagrimeando y se achicharra
poco le importa, ya no hay nada más
ella, pequeña, indefensa
que escondía en la sonrisa
un fantasma de un amor
que le dio vuelta el mundo
y le partió el corazón

El alma reventada. Se siente aprisionado en una cárcel sin barrotes. No hay límites, y aún así los ve, los inventa, los crea. Tan humano que asusta. Tan humano que a otros les sorprende. Su condición de humano le permite atravesar esto, y sin embargo se niega. No puede con todo, y sin embargo lo intenta. El alma reventada, en el medio de la nada.
¿Cómo hace para rearmarse?
¿Qué tiene que hacer?
No tiene la fuerza necesaria, el miedo lo agota. En la cama yace, sin poder levantarse. Rola hacia el borde, cincuenta centímetros de distancia al suelo se transforman en 10 pisos de altura. Asusta tanto levantarse, hay un vértigo que lo ata. Presupone que el miedo es intrínseco a la vida, lo acepta así, lo propone como una realidad. Naturaliza su existencia, pero no se hace amigo, solo lo acepta. No lo enfrenta, sólo lo acepta. No intenta derrotarlo... sólo lo acepta. Vive con miedo, no puede levantarse. Le pesan los brazos. Le pesa la realidad. Le pesa la vida, tener que decidir, tener que enfrentar. Qué ganas de que, simplemente, todo fluya. Pero es tan difícil, pero la cabeza maquina, pero el alma pide a gritos una mano amiga, que lo pueda sostener cuando esté cayendo...

tranquilo... la mano está... ella te ataja.

escribo la historia
de ayer a la tarde
para guardar los detalles

caminábamos por Lanús
las mismas calles
una y otra vez

la vuelta manzana fue grande
pero no tan grande como para caminar durante una hora y cuarto
así que la repetimos
un par de veces

no es que
me vaya a olvidar
pero me gusta convertirlos en poesía
porque me inspiran

me inspiran
me inspirás
y me sonrío
aunque vos te sonrías con alguien más

porque no soy yo quien te
quita el sueño
o cambia los días

no soy yo
y duele un poco
pero no es problema
mientras pueda
seguir recorriendo
el barrio con vos
y viendo el sol
posarse en los edificios
escribiendo una historia
y otra historia
y otra más

para guardar
añorar
y atesorar

no me mires así
en esos ojos se esconden
cosas que no conozco
y que muero por descubrir
ojalá pudiera... maldito desencuentro
fluctúan los futuros en respectivas direcciones
¿contrarias o coincidentes?
a veces las sendas se acercan, se chocan, se cruzan y alejan
pero lo mejor es que
se vuelven a interceptar

es la parte que más disfruto

quiero encontrarte cruzando la esquina
ir caminando e interceptarte
de casualidad, como pienso yo
todo pasa por algo, como pensás vos
y que me hagas reír, y también sonreír
que me hagas pensar mientras hablamos y te miro
no sólo te miro, también te observo
te inspecciono, para poder recordar
quiero preservar el momento
imprimirlo en la memoria

se ralentiza el avance del tiempo
el día se hace aún más brillante
el alma danza atravesando el aire
y el pecho agita un sentimiento
a la espera de las cosas que queremos que sucedan
y que no se dan
las cosas que dejamos ahí
en manos del destino
para que
de casualidad
o por algún motivo especial
termine cumpliéndose el tercer deseo
que recité en mi mente
en mi último cumpleaños
apagando un fuego...
y encendiendo otro

Qué mágica la reaparición del sentir. La añoranza torna todo más especial. Plúmbica espera, tornasolado pensamiento que mutaba constantemente dependiendo de la posición del observador. Profesional admirador que, curiosamente, se cansó de observar, constantemente, la vida pasar. Y por primera vez, después de un largo y profundo sueño de monotonía invernal, cama solitaria y vacía, almohada húmeda y ausencia onírica, su mente se sumerge en la tormenta de los sentimientos, nuevamente, como alguna vez ya lo había hecho. Como hacía tanto que no lo experimentaba. Como hacía tanto, y tanto necesitaba. O tal vez no era necesidad, pero sí un complemento. Más aún que ya se amaba. Más hoy, en estos días, tan plenos y brillantes, cielo lleno de diamantes, prometiendo un buen porvenir, entibiando el alma, derramando paz en todas las direcciones. El abdomen cosquillea y la sonrisa se dibuja instantánea ante su llegada. Ante su imagen en una nube de pensamiento. Ante la sombra de él fusionándose con la suya.
Y pensar que ni siquiera sabe que inspira estas palabras... Tal vez algún día pueda enviárselas. Dárselas a conocer. O simplemente pasárselo como quien no quiere la cosa, sin mencionar su autoría. Quiza en algún lugar, alguna vez, de alguna forma, sospeche quién es la musa... quizá encuentre el mensaje, y será que lo interprete, que lo lea entre líneas...

tengo ganas de ir
a buscarte
alejarnos un ratito
de todo
dejar la vorágine
atrás
revolcándose con
la ansiedad
que no nos vean
que no descubran que
ya no les tememos
que no nos vean
y cuando menos atentas
estén
despacito en puntitas
te prometo
vas a ver
te prometo que no
no nos van a ver
escaparnos de sus lechos
escaparnos lejos
para
sanar

me quedo acá
no quiero molestarte
es que
podrás decir que
no es molestia
pero no puedo evitar
sentirme mal
cuando veo tu cara
cada vez que aparezco

no lo merezco
me equivoco
soy humana
tanto drama?
no lo merezco
no me lastimes
no lo merezco
no hay por qué ser
igual
no hay por qué
funcionar
soy humana
no me grites
no me mires mal
no me mires más
soy humana
dejame en paz
no me digas cómo ser
no me enseñes cómo actuar
soy humana, nada más

necesito un poco
más de tiempo
quizá

más tiempo para no
estar tanto tiempo
pensando
y usar el extra
en no pensar
hacer la proporción
sumar el tiempo nuevo
y matemática mediante
haber crecido
o madurado
quizá

pensar menos en esto
que me carcome
me llena de dudas
me tiene perpleja
y pensar más
en mí
quizá

o reflexionar sobre
en qué estaba pensando
cuando me permití llegar
cuando me di el lugar
para pensar tanto
en
vos
cuando te di el lugar
y empecé
a pensar
te

necesito más
más tiempo
quizá
o quizá no
y sólo debo
apagar el recuerdo
apagar
me

sonidos que llegan desde lejos
a refrescar la mente
con su suave melodía
armonía completa
respetando la escala
la escucha y reconoce
menor de La
encuentra en su frecuencia
la vibración especial
que le acaricia el alma
y la saca a pasear
con su frescura y nostalgia
con esa tonada
de melancolía
que interpreta un piano
llegando a sus oídos
desde aquellas manos
que no conoce
pero ya admira
su alma está en camino
por fuera del cuerpo
buscando el destino
va hacia delante
guiada por acordes
que la mantienen de pie
la mantienen flotando
en armonía con el aire
contenta con el milagro
de poder escuchar un rato
tal composición
obra maestra de la historia
imprimiéndola en la memoria
para nunca morir
para perpetuarse con ella
hasta el fin
hasta el final

sin dormir

no sé por qué o en qué momento fue que
su cuerpo estuvo sobre el suyo
como si fuera un solo cuerpo
un solo ser
imprimiéndose en la historia
del libro de sus vidas
transformándose en recuerdo
convirtiéndose en viento
viéndose las caras
irreconocibles caras
que nunca habían visto
ni esa cara, ni ese gesto
porque jamás había estado
ella allí arriba
él ahí abajo
mirándose
con los dedos entrelazados
el torso vibrando
almas que se estremecen
la respiración rítmica
el sonido que surge
desde lo más hondo
que es profundo
pero tan suave
y tan intenso
que sale de la nada
que surge cuando
al máximo
se funden en el universo
olvidando los miedos
los duelos
las distancias
olvidando todo eso que
alguna vez
no los dejó dormir
pero esta vez
eligiéndolo así
eligiendo no dormir
acostados allí
eligiendo estar juntos
pero sin dormir

yo, él

quiero ser
con vos
y ser un rato
un rato
un rato, eu
te juro que
sólo es un rato
pero es que no quiero
realmente no
no quiero
más
no quiero más
que eso
el rato está bien
el rato nomás
ya sé qué pensás
y no es eso
ya sé que pensás
que te quiero
y es verdad
te quiero
pero te quiero acá
un rato
un rato nomás
no quiero más
hasta dentro de
un tiempo
que pueda
y puedas
otro rato
y así de nuevo
y así todo el tiempo
como siempre
como cada año
como desde hace
un largo rato

tomé mi ser y lo convertí
en lo mejor que pude
lo convertí en lo que me salió
en lo que quise
y me bastó

fue suficiente, fue necesario
fue mi idea más inteligente
ser simplemente
el ser que siempre había querido
lo que deseé
en lo que me convertí
manejé la conversión
asfixiada de preceptos
reglas y modalidades
claves de conductas sociales
no eran más que ideas de azúcar
expuestas a un cielo a punto de llover

se disolverán los principios mientras se agote la espera
se agotará la espera y resoplará el olvido
y entre medio de tanto olvido, el recuerdo, sobreviviente
se alzará ante la memoria para reinar la mente

el futuro menos fortuito es el construido
acción que fluye
fluir que impacta
impacto que responde
reacción ante la acción
libertad de decisión
somos lo que hacemos de nosotros
no somos lo que hicieron ellos

que los terceros se ahoguen en el mar de los pretextos

amar(nos)

lo más lindo de amarnos
es que la energía puesta en ese amor
sale del pecho para danzar por el aire
atraviesa las nubes mojándose dulcemente
franquea personas que lo quieren debilitar
no se detiene en fragancias que prometen y se van
y vuelve hecha un cachorro extrañando el alma del que se alejó
se fue solo por un rato
para crecer y fortalecerse
y vuelve directo al centro del pecho
de aquel del que surgió
toda la energía del alma dedicada reentregada a uno mismo
de la forma más pura
el amor puro con la intención más sincera
de hacernos bien
hacernos felices a nosotros mismos
amándonos incondicionalmente como nadie sabrá amarnos
satisfaciendo la necesidad de amor que nuestro ser anhela
por simplemente
ser

no te desvanezcas

el aire que respiras
vale más que todas sus mentiras
vale más que esas palabras
falsas palabras
que dijeron sin miedos ni peros
que dijeron tan crudamente
tan desalmados
que dijeron y ni se midieron
no se detuvieron
y te hirieron
rompieron tu alma en pedazos
y no te ayudaron
entonces te pido
que te levantes
te pido que te levantes
qué hacés ahí tendido
te pido que te levantes
no te des por vencido
el aire que respiras
vale más que todo lo que digan
vale más así que no les creas
no les creas
no les creas todos los inventos
ni las frases lindas que dijeron
se las lleva el viento
el aire que respiras
vale más que lo que te imaginas
por eso te pido que no
no te desvanezcas
no, no te desvanezcas
no te desvanezcas
el aire que respiras
tambien puede ser el que respiro
puede ser el aire que respiro
el mismo aire
puede ser el mismo aire que el mío
por eso te pido
de corazón te lo pido
por eso te pido que no
no te desvanezcas
Se rompe el corazón con una herida nueva, que se parece bastante a las viejas, pero tiene un nuevo aroma: el rencor. Insatisfecho, el alma corre tras respuestas una y otra vez, pero no logra obtenerlas. No es suficiente, no formuló la pregunta justa, ni expuso el argumento exacto. Sólo siguió con esa línea de pensamiento, basándose en un recuerdo amigable que, suponía, condicionaba una respuesta predeterminada, pero que al parecer era poco obvia. No, no fue obvia, sino no hubiese dolido tanto. No, no fue la esperada. No, y no. Dolió más de lo que suponía que podía doler, dolió más pero no tanto como dolían allá, tiempo atrás, dentro de ese cuarto que los aislaba del mundo por dos vueltas de llave, con la pared pintada con su frase ideal, con tanto sentimiento flotando en el aire, con tanta necesidad de ese alma que el sólo hecho de pensar en su ausencia desgarraba el pecho y vaciaba la garganta. Creía más en eso que en cualquier otra cosa en el mundo. Creía más en su historia como motor de sus acciones, en sus sentimientos como la única llama capaz de encender al Sol, en la oscuridad de sus pupilas como la única capaz de inducir sus sueños, y el brillo de sus ojos era polvo de estrellas alimentándole los sueños de ser humana compartiendo el presente y deseando un futuro. Ahora no ve nada. No entiende cómo todo se echó a perder, cómo era tan mundano, poco especial. O quizá era tan especial que se les fue de las manos. Quizá en su afán de mantener algo, perdió todo. Instintiva insistencia que surgió incansablemente del centro de su ser, porque aún mantenía la ilusión, porque todavía sentía que había algo por lo que luchar. Pero no. Al parecer no era eso, no era nada, no había nada, Ya no quedaba nada. Se necrosaba contra una pared, desangrado, llorando las últimas lágrimas que le quedaban, temblando con la última molécula de energía que reservaba. Putrefacto, inundado de dolor, agujereado en cada lado, tirado en el suelo, soportando las pisadas de nuevo, pero esta vez, desvaneciéndose, desapareciendo, dando la bocanada que sellaba el final de la historia, la muerte de la memoria, incendiando la habitación, su colchón, las fotos, la frase en la pared, el beso en la mejilla, su mano en la espalda, las cicatrices profundas, las lágrimas derramadas, los gritos, las cartas, los dibujos, las peleas. Todo se prendía fuego, todo convirtiéndose en cenizas, volviéndose polvo... 

Las copas de los árboles golpearon fuerte contra los cables del tendido, echando abajo un poste, cortando la luz de nuevo. El poste cayó directo sobre el alféizar, y el chirrido de la cerámica resquebrajándose fue suficiente para hacerla despertar. Había pensado que ese día ni siquiera una murga podría levantarla de su sueño plúmbico. Falta de ganas, falta de sueño... Daba igual. Si la cabeza se cansaba más ahora que nada andaba bien.
Estiró la mano por la ventana. Sintió la lluvia.
No granizaba, pero las gotas parecían piedras. Pesadas, fuertes, sonoras contra el piso, aturdían si se concentraba demasiado.
El blanco del cielo hacia pensar que esa tormenta estaba llegando a su fin. La candidez la enceguecía, no podía mirar fijo por la ventana.
Cerró un poco la persiana para menguar la luz que ingresaba e intentó volver a dormir. La lluvia continuaba sin cesar. "Hoy fue un día de Sol" pensó. "Lo fue esta mañana. O quizá dormí demasiado y pasó el tiempo... Quizá sí, quizá ya es invierno... Cómo desearía que así fuera. El invierno trae el frío, el frío congela y acapara los recuerdos." El frío y su ausencia de calor, ausencia que estaba hace rato. Calor sincero que no sentía, pero que ahora se disimulaba por el calor estacional. Pero no era el calor correcto. Era el calor de la naturaleza. No el calor humano. Y ella lo sabía... No podía reemplazarlo.
Pero no quería sentirlo. Ya no más.

se quiebra el suelo sobre el cual estoy parada
intento sostenerme pero ya estoy muy cansada
no estaba preparada para que todo cayera
no lo había deducido antes de que sucediera
agité fuerte los brazos mirando pa todos lados
buscando encontrar algo a mi alcance a los costados
que me sirva de agarre para intentar sujetarme
y sobre tierra firme volver a pararme
pero no puedo hacerlo, no sé cómo mantenerme
mi columna ya no sabe aguantar mi cabeza
que pesa una tonelada de tanto que alberga
discusiones, emociones, sueños que no prosperan
y por mucho que yo trate no dejo de estar tensa
las manos me tiemblan, no consigo la calma
que mantenga la mente en armonía con el alma
que me sirva de consuelo cuando ya no haya nada
y mientras todo se mueve entro en caída libre
mis ojos se inundan, es que estoy tan sensible
la gravedad hace lo suyo, cada vez caigo más fuerte
corto el aire como una bala de pequeño calibre
corto el aire y se parte dividiendo la suerte
no sé, en el fondo, si habrá vida o habrá muerte
qué me espera, un colchón de flores o asfalto inerte?
no hay de qué arrepentirse ni puedo decir "lo siento"
no hay tampoco chance de expresar el sentimiento
que en el pecho se guarda haciéndole de escondite
para evitar que se sepa lo que el corazón me pide
ocultar es estúpido cuando somos tan humanos
pero llega un momento que se nos va de las manos
y el corazón explota, no quiere estar encerrado
evitamos la consciencia para estar desconcentrados
y no pensar en las cosas que nos dejan desarmados
pero débil es el ser que no admite sentir algo
las ideas se hacen obras si de copas nos pasamos
después de la resaca el teléfono agarramos
pero remediar el error de la noche anterior
es casi imposible cuando hablamos de amor
no hay forma de resolver si se hizo sin pensar,
el perdón no basta, imposible volver atrás,
el universo da un vuelco de repente se transforma
y lo estable hasta el momento se convierte en una tómbola
quién sabe qué se viene, qué número saldrá
qué prepara el destino para nuestra ansiedad
y seguimos cayendo como si no terminara
estamos en un tubo de longitud indeterminada
somos marionetas de la obra del destino
que se nutre con cada fracaso adquirido
va alimentando la entropía en todo sentido
jugando con nuestros cuerpos se descorcha otro vino
se bebe hasta el final con el sabor del hastío
y el avance de los hechos se hace más y más fortuito
no podemos predecir ni siquiera un respiro
o un latido, o la próxima víctima de cupido
que se vive divirtiendo entre conquista y olvido
entre lágrima y suceso, engaño y desconcierto,
entre la flecha que erra e impacta en aquel pecho
que no puede entender de dónde sale el sentimiento
amar sin corresponder y entregarse a los lamentos
ser esclavo del tiempo no poder vivir el momento
construir un par de historias en base a pocos recuerdos
que quizá sólo son sueños que parecen ser reales
y la cabeza se enfrenta con las trivialidades
discernir entre lo imaginado y lo que es verdadero
cuando la mente se esfuerza en pensar que así se dieron
pero nunca existieron, no son más que un invento,
una imagen truncada para materializar un cuento
dejar a la cabeza estancada en un segundo
cuando ese tierno abrazo se convirtió en el mundo
cuando sueña ese beso tan sincero y tan profundo
cuando no le queda otra para no perder el rumbo

La ciudad se cae a pedazos. La esencia que estuvo ya no está, porque el pecho se desangra, y esa esencia volátil que abandona el cuerpo se funde con el aire, para alcanzar la atmósfera y salir al espacio exterior. No vuelve más. Pero los discos que sonaron sí que volverán a sonar, aunque haya que esperar a que el estruendo de la dinamita detonando en las bases de las construcciones de ese barrio, deje de tirar abajo todo lo que ya fue, y no será de nuevo. Y el hoy es incógnita, presente es ahora, pero el presente de recién ya pasó. Y habrá un presente en el siguiente verso. Y un pasado lleno de momentos que alguna vez fueron presentes. Y en la memoria son recuerdos. Que a veces parecen reales, y se dibujan ante los ojos, se materializan para venir, a veces a lastimar, otras veces a curar, otras veces sólo a recordar que ahí están y no parecen entrar en dominios del olvido.
Supongo que ya vendrán tiempos mejores.

horrocrux

el árbol cubre su cabeza del agua
allí se encuentra, escondida
la copa frondosa le hace de paraguas

suena el viento en las hojas
se liberan de las gotas que reposan,
débilmente, sobre la celulosa

le salpican los ojos, las mejillas,
¡mejor así! ¡que caigan!
que no se note que ya estaban

buenas nuevas lavan viejas malas
(¿quién dijo que eran malas?)
(¿quién dijo que no eran necesarias?)

da inicio al camuflaje
apoyando su espalda en el tronco
la madera no lastima, tampoco moja
puede que ni siquiera lo esté sintiendo
porque el cuerpo se está desvaneciendo
etérea la carne y tangible el sentimiento

¿conocés cómo se comportan las tormentas?
los rayos iluminan de punta a punta
en el cielo negro, las nubes se vislumbran,
descargan a tierra en el punto más alto
quizá un pararrayos, quizá un edificio,
quizá tu frondoso follaje dorado

o tal vez ni siquiera veas rayos ni centellas
y permanezcas debajo, sola con tu querella
¿fuiste astuta al elegir tu refugio?
pues puede que sea de pura hoja caduca
que pronto perezca, le llegue la hora,
cuando la naturaleza así lo disponga
y tu árbol se desnude, su fulgor desaparezca
y te quedes nuevamente, otra vez, indefensa

hay que saber elegir a quién confiarle la luz del alma

hice justo lo que decían
de nuevo
como ellos lo decían
otra vez

y me quedé vacía
echada sobre un costado
en la esquina de esa habitación

no quise volver a oír
ni se me antojó volver a ver

no era incapacidad, solo buscaba minimizar los sentidos
apagarlos como se desconecta un artefacto
como se deja muerto un órgano cuando se corta el riego sanguíneo
necrosis inminente, aproximándose como una plaga
que brota en un lugar e infecta todo lo que se interpone en el camino

sonó la madera, hueca por dentro
aún así, el cuerpo no se movió
una voz resonó; no era La voz
sólo susurros que se perdieron en el espacio

cuerpo estático que allí permaneció
cuerpo completo que vivía por inercia
alma que envejecía con el correr de los días
aplastada por el peso de la historia registrada

aún sigo sin saber quién golpeó la puerta...
no escuché el nombre
        [pero no era El nombre]

A todos nos da miedo todo.
Hasta que un día nos animamos... nos arriesgamos.
Y nos cambia la vida.

ESCUCHÁ EL SILENCIO. Movete en detenimiento. Es absurdo, sí, pero intentalo. Hacé algo. Dispersate. Salí de esto. Desatate. La cuerda lastima, no sirve, te corta. Escribí, volá. Reencontrate. Tocá música. Inventala. Creá, ya que estás. Aprovecha toda esa fuerza. No la uses para lastimarte. Reinventate. Date forma. Siendo, sé. No pienses que ser simplemente es poca cosa. Significalo, viví, date cuenta de la vida que te queda. Date cuenta de la vida que te vale. Realizate y dejá correr por tu cuerpo la adrenalina de la existencia, el sentimiento de persistencia, supervivencia atravesándote el cuerpo. Alma y cuerpo como uno solo. Sé, siendo. No olvides tu ser. Condición sine qua non de entender es existir. Ser. Sentir. Todo aquello que estar vivo te permite. Todo aquello que persistir, en el tiempo en la memoria del resto, te hace darte cuenta de quién sos, de qué sos, lo que vales, lo que representas para los demás. Para vos mismo. Date cuenta. Siendo, sé. Mirate. Sé, siendo. Descubrite. Dispersate. Desatate. Que la cuerda no lastime. Que te mime, se haga amiga, te ayude a treparte, sin apretar. Viví, que queda poco. Viví, que el segundo que se fue no vuelve, que la palabra que gotea se drena del alma, que la frase se detiene en el tiempo y detiene todo avance, inmortalizando el deseo del alma, la sed de ser, el ser que no siendo, crea y dispone, inventa un universo, y allí se queda, ensimismado en su ser y no ser. En ese tire y afloje, entre el alma que se libera, y el alma que más que alma es cárcel, inútil e insignificante, oculta en la oscuridad de la realidad que tristemente no alcanza la superficie, mas que en una prosa como esta.

a veces hay que aceptar ciertas cosas
a veces hay que aceptarlas y dejarlas pasar
a veces hay que seleccionar los sucesos que alimentan el alma y crecer
y en el interín, procesar lo que lastima y tratar de asimilarlo

si a fin de cuentas es eso lo que nos nutre

estando
viviendo
simplemente siendo

tomar decisiones no es mi fuerte

Necesita un lugar. Un simple lugar, no importa su calidez o comodidad. Es sólo un lugar, de esos en los que permanecer un rato. Al cual escapar cuando todo lo demás sea demasiado como para seguir sin un freno. Parar, descansar ahí, echarse unas horas. Admirar el techo, el piso, las paredes. Respirar profundo y olvidar la realidad. Ese lugar al que todos aspiran, que le haga de recreo al sentimiento, al miedo. Que frene los relojes, e imprima en la memoria los suaves vestigios de las manos, y la piel. Los ojos abiertos de par en par, humanizados, desconectados de todo lo demás. Apagada la cabeza, exacerbados los sentidos. Que exploten la garganta y el alma. Que haga eco a través de las miradas. Que se guarde en sus recuerdos y permanezca allí, indemne, fortaleciendo el día a día, hasta la necesidad de refugio, otra vez. Hasta que sus manos lloren por sujetar una mano ajena. Hasta que el suspiro se agote, exigiendo renacer.

cómo encontrar el equilibrio
y mantenerse en pie
y seguir adelante
cuando las piernas se aflojaron
y no dejan caminar
cuando el despertar se inunda de desgano

cómo encontrar el equilibrio si la espalda está doblada
(se hace pedazos tras cada intento de enderezarla)
duele, duele mucho, como si se fuese a quebrar
(más duele el alma)
espalda débil que no supo mantenerme erguida
bah, ¡qué espalda!
débil yo
débil mi ser
(¿por qué no me erguí?)

el miedo es silencio y soledad
el miedo invade el mundo
envuelve los brazos con su tenue brisa fría que se encarga de adormecerlos
envuelve el rostro con su seda negra
envuelve las piernas con cadenas firmes, oscuras, dolorosas
dolor cortante que hace sangrar
de los tobillos brota, sangre caliente,
tiñe los pies de rojo
molesta y me refleja la tortura
perdiste el control, con tu mente desahuciada
tonta, tonta, niña, tonta
no podés caminar, ni correr, ni caminar
no podés avanzar más
no así, no sirve, siquiera intentarlo
la llave desapareció, no existe
en ningún lugar existe
las cadenas vinieron de otro tiempo
se adueñaron del presente
¿por qué? [malditos recuerdos]
¿por qué? [malditos y benditos flashbacks teñidos de dulzura recitando la melodía carente de calor, los sonidos de mil instrumentos llevándose consigo toda su estabilidad del alma, esa sensación de vitalidad que se extinguió, se hizo a un lado, dando lugar al frío tacto de la descorazonada soledad]
¿por qué se adueñaron?
no puedo caminar
sigo sin poder hacerlo
mis piernas no responden
perdí la estabilidad

¿cómo encontrar el equilibrio tras otra noche de miedo?
oculta su cara tras las manos, entrecruzadas
ofrecen protección (...como si fuesen a salvarla de ella misma)

Sentí que se desprendía la vida. Volteé a ver su cara, pálida como el cuarzo, tibia esta vez. Miré las mejillas mojadas y ese pelo de siempre, brillante, alborotado. Vi los ojos, vacíos de aquello que una vez me había enamorado. Suspendió el drama por un rato para decirme que no me vaya así, que era peligroso que manejara en esas condiciones. Mi mano, aferrada al picaporte, haciendo fuerza entre quedarme e irme, entre escupir una vez más las razones de mi partida o irme simplemente en silencio. Sí, quedarme no era intentar. Quedarme era momentáneo, para seguir hurgando con los dedos y ensuciando las uñas con esa plastilina de dolor y sufrimiento mutuo. Sus brazos intentaban abrazar de nuevo lo que alguna vez habían soltado. Mi cuerpo, libre al fin, desplegaba las alas y remontaba vuelo otra vez. Su mueca de sonrisa, cada vez que lo miraba, era solamente eso: una débil mueca, un intento de fulgor y esplendor entre tanta desdicha. Un silencio se hizo largo y sus piernas empezaron a temblar, mientras que nos inundábamos de miedo por los segundos que corrían. El tiempo se abalanzaba y exigía una elección. Pero mi rango de opciones era absolutamente diferente al suyo. Y, sencillamente, no pudo comprenderlo.
Después de abrir la puerta sentí sus brazos envueltos en mi pierna. Desde allí se irradiaba el dolor. Compungido, sollozando, hacía peticiones. Inentendibles. Incomprensibles, después de todo. ¿Quién era? ¿Qué hizo con lo que era antes? Ese ser indiferente que me había hecho sentir pequeña, inútil, inservible, incapaz de amar. Ese ser que había acumulado un océano de mi paciencia en formas de pañolenci, que terminaron en el fondo de un placard, esperando a las polillas. ¿Qué hizo con toda esa violencia, ese frío que transformaba en invierno mis veranos, que convertía en desazón las cosas fortuitas más lindas que llegaban a mi vida? Recordé todo esto mientras el corazón se me estrujaba. Había amor sujetándome las piernas. Amor desesperado. Amor nostálgico, que no aguantaba más, deshecho, mutando en algo oscuro y terrible. Un amor asesino, posesivo, que se imponía desde lo bajo, que intentaba alcanzar su objetivo disimuladamente, como lobo disfrazado de oveja. Era el mismo amor de siempre, ese que destruyó y rompió, ese que me cambió, que me volvió algo que no era... Pero que ya me acostumbraría a querer. Era un nuevo "yo", un tanto destrozado y pegado así nomás, con el que haría las pases tarde o temprano. Con el que me sentaría a charlar, en incontables noches de soledad, para conocerlo, controlarlo y amigarme con su presencia. Yo conmigo, sin eso que estaba allí, en medio del pasillo, sujetándome la pierna, desesperado por convencerme otra vez. Queriendo que me quede, sin darse cuenta que yo ya no era eso que le haría bien. Porque ya no podía dominarme. No podía seguir ejerciendo ese control sobre mí. Ahora era yo la que decidía, la que elegía por su bien, la que mimaba a su alma mostrándole que se ponía a sí misma delante de todo lo demás. Qué se cuidaba el corazón de que nadie más volviera a cazarlo desde lo más doloroso: el sentimiento de la frustración al ver al amor disfrazado de mentira.
Sacudí la pierna, miré por última vez, con los ojos al borde del llanto. No era la misma persona. No era él. La persona que había amado era otra. Un ser muy distinto, bastante divertido, orgulloso, espontáneo. Allí veía un ser en agonía. Un ser un poco tonto que descubrió tarde la verdad de todo. Que descubrió tarde que la libertad del otro es sagrada. Que aprendió tarde lo que era el respeto. Que descubrió todo esto y más recién al ver que yo ya no estaba ahí al lado, para escuchar sus locuras, ponerle una sonrisa a la vida, para vivir una linda vida, para llenarnos el alma de a dos.
Me arrimé hacia la puerta mientras seguía en el piso. Lo amé como nunca antes lo había amado. Le puse fin, le regalé un camino, un crecimiento. Le regalé la soledad que necesitaba y que siempre me pedía. Le regalé todo lo que me reclamaba: que me aleje, que no moleste, que la termine. Allí estaban sus peticiones, y aún más cosas. Estaban los nuevos caminos. Esos que no iba a poder descubrir si seguíamos dando rienda suelta al camino sinuoso, empedrado y oscuro que veníamos transitando, después de habernos asesinado mutuamente, de habernos arrancado el alma de sentir. De habernos dado vuelta el mundo.

Now I see things in a different way. Now I see myself smiling at the sun.
It's only about waking up and feel life. Simple thing like rise in the morning, and open the eyes. Feel the fullness of the vessels and blood going once, twice, three times, over and over again, from heart to arms, from heart to legs, from heart to head. And there the beginning of life shows me truth, the truth of the feelings, with all that love sprouting around. The power of the mind, the mind like a shield, like a weapon, like clothes and warmth and home. The humanity revels in front of me: my whole life being human and now I see how powerful am I, how weak sadness is, how much kindness can I receive, how much time have I to hear them talk, to catch them on a hug, to bring others love.

At least I won't never, ever disappear.
At least I will grow old and I won't disappear.