no te dedicarán jamás
ni un poema, ni una canción
un recuerdo o una ilusión
porque no sos aquella a la que aman por amar
esa que genera una tempestad
la que convierte el mundo ajeno en un vendaval
la que trae al nuevo encuentro esas ganas de amar
sin medida ni lugar
sin que nada limite el sentimiento casual
que surge entre la sombras, que escondido vivió
que se esmera por ser respondido (o no)

no le avisaste que la luna
no es cupido del calor
y que toda alma cálida
que aparezca al lado del tazón
puede o no ser la próxima que le rompa el corazón