Nos veo allí.
Me duele admitirlo. Nos sigo viendo.
Ese sentimiento no se apagó nunca (quizá por eso es que sigo contactándote).
Nos veo allí con el hogar prendido. La suavidad de tu piel me hace llorar. El brillo de tus ojos me hace sentir en casa. Tus brazos abrazándome me recuerdan que es inútil buscarle el sentido a la vida. Que buscarlo no encuentra. Que el sentido está allí y me alimenta, me agrada.
Ruboriza mis mejillas el fuego que despide la leña. La necesidad de un beso me mata pero puede esperar. Lo ordinario pierde importancia cuando todos los sentidos están puestos en cosas tuyas. Tus labios, tus manos, tus ojos, el pelo, el cuerpo. Toda esa piel. Toda tanta piel. Tanta para mí y toda para mí y sin dudarlo paso mis manos por cada centímetro como si tu cuerpo fuera mío. Y quizá lo sea en ese momento y quizá el quizá se puede borrar para olvidarme de que existe el quizá y sentirme dueña y sentirte mío y sentarme y besarte y amarte como nadie jamás lo hizo. Y mirarte y apreciarte y recordarte para siempre para no olvidar nunca el sentimiento de la locura de amar sin pedir nada a cambio, de amar hasta la abnegación. Y ahí nos veo, abrazados en el fuego, intercambiando risas, algún que otro beso, debajo de las frazadas concentrándonos en eso: en grabar en nuestras mentes los momentos. Imborrable porque quiero, aún si se termina (de hecho, terminó). Aún si la vida nos aleja los caminos (de hecho, los alejó).
Y nos sigo viendo. Nos veo allí.
Nos imagino. Nos sueño.
Y eso así sigue. Así es y está siendo.
Así es y parece que será. Por cuánto tiempo más...
mi cuerpo se va
mi mente permanece
con el sol
se alzará cada mañana
para iluminar el día
sentir la brisa
que seque el llanto
(para siempre)
mi cabeza quisiera
vivir para siempre
en este paisaje
y el Mar
me besa el ser
con su espuma
cura, sana
alumbra suave
el tormento del alma
sumergida
Ante la belleza de este Paraíso, sucumbo.
Infinito Mar, cuna de amores, fuente de vida,
a veces suave, a veces violento,
quizá más o menos frío,
pero siempre inmenso,
mágico, mío.
Es mío y soy de Él
porque me posee.
Viro en sus girones,
sueño entre la espuma.
Clara y tierna espuma
algodonosa, salada.
Me congela el alma y sumerjo mi cabeza,
el sonido se apaga, los oídos estallan.
Estoy envuelta de Él, no soy yo, soy Eso.
Soy parte, me fundo, revivo.
Soy agua y océano, soy Paraíso, soy Mar.
Correntada de valor que se anida en mi cabeza
mientras bailo con los peces
(y no quiero emerger).
Soy mar porque quiero, porque puedo,
porque el paraíso está al alcance,
y me da felicidad.
Dejar la humanidad por un rato,
los sinsabores y la agonía
del día a día,
culpa de las elecciones,
culpa de la amargura,
o quizá, para los creyentes del azar,
de la mala suerte, de la desdicha.
Dejar la preocupación aún cuando me descubra
volviendo a respirar en la superficie,
porque esa energía no se va.
Sigue acá, dentro mío,
me llena el alma, ralentiza los latidos,
esboza la sonrisa, me regala paz.
Es percepción quizá, o sólo una ilusión,
un invento imaginario para hacer sentir bien.
Pero allí viven mis sueños, jugando entre las olas,
nadando sin parar, sin rumbo definido.
Están allí, puedo verlos, me sonríen.
Son luz en mi camino, son esperanza, incentivo.
Y no quiero irme nunca.
Y si me voy, aún así no se pierden.
Porque son eternos. Porque son míos.
Porque los sumergí en mi Mar amado, los convertí en Paraíso.
Los convertí en infinitos.
Y no van a morir nunca.
pero qué queda para después?
si el alma aún no dejó de sangrar
si sigue doliendo, temiendo
como si nada saliera bien
(y eso cree)
(y siente)
es rápido
y fugaz
y se va
y vuelve
¿por qué?
¿por qué vuelve?
que se vaya
libre
como música
que late
contemporánea euforia
que no para de sonar
porque si se detiene
suena el silencio
y no tu respiración
y no hay silencio
que duela más
que el que dejó
tu ausencia
y esa voz
que calma
como música
late
libre de ser
sin culpa
ni remordimiento
porque es
y fue siempre
y fuimos
quizá seremos
aunque no seamos
hoy
o mañana
nuevo año
que prendió la luz
otra vez
para que brille
incandescente
sobre sus cabezas
y debajo de los faroles
se empaña
arriba
abajo
adentro
todo
quién diría
que así sería
si las lágrimas
se derraman
sin cesar
y de repente sonrío
-sonreimos-
porque te entiendo
me entendés
¡nos pasa lo mismo!
si al menos alguien
se solidarizara
y me diera a conocer
si ese
para siempre
es de verdad