Son tantas incertidumbres.
¿Cómo saber qué creer?
Si no puedo mirarte a los ojos.
¿Cómo seguir? ¿Qué hacer?
¿Debería refugiarme?
¿Soy acaso una estúpida
que se deja llevar
de la punta de su nariz?
¿Estoy desvalorizándome?
¿Estoy cayendo?
¿Quiero caer?
Pero...
Voy a llorarte y añorarte hasta el final.
Porque este amor me obliga a hacerlo.
Porque no sé de dónde viene,
sólo lo siento muy adentro,
en mí, todo el tiempo.
No podría resignarlo, jamás lo lograría;
porque es una chispa que me enciende
mañana tras mañana, al despertar.
¿Dejarte?
Dejarte implicaría
abandonar mis creencias.
Sería inútil que exista,
inútil que sea.
Sería inútil el Sol,
la luz cada mañana.
El aire incompleto
con un dejo amargo,
un tanto tóxico.
El aire viciado,
con humo tan negro
como el ébano.
Desearía saber
cómo hacerlo
sin destruirme.
Pero mi tonta vulnerabilidad
superó desproporcionadamente
mi porcentaje de supervivencia.
Me volví adicta y dependiente.
De tu aire, tus latidos,
tu aroma y tu sangre.
Dejarte implicaría
dejar de amarte.
Y este amor tan grande
ya es intrínseco a mi alma.
Así como lo es el Sol a la Tierra:
si quiere tener vida,
debe vivir a su alrededor.
Antes de dejarte
debería dejar mi vida.
Antes de dejarte
me dejaría a mí.
Impera en mi alma
sentirte cada día.
No logro ser yo sin vos.
un día de tormenta
Un día de cielo celeste.
De pronto, inesperadamente
se ve nublarse.
Se nubla levemente,
se nubla su mayor parte
y se cubre por completo.
Las nubes aún claras
dejan pasar la luz.
Pero ellas se oscurecen
como si se pudrieran.
Mayor oscuridad,
mayor negrura.
Es un gris el celeste,
esponjoso y denso,
inatravesable gris.
Allí queda, allí dura,
gris, casi que negro,
tan lleno de agua:
aún sin precipitar
cargado con fuerza,
rayos y centellas,
listos para sacudir
para iniciar la tormenta.
Y de pronto...
una leve ráfaga,
una falta de calor,
un choque feroz:
y precipita,
descarga,
y cae.
A veces cae, y sana la tierra.
A veces cae, y rebalsa el río.
A veces cae, e inunda el camino.
A veces cae, y destruye todo.
Pero cae, y se libera.
Se libera... no se borra.
La huella de la lluvia, persiste.
La humedad se impregna.
Quizás más, quizás menos.
Pero va impregnándose.
Acumulándose...
ennegreciendo.
enfermedad
que este amor se enferme;
antes de que algo
tan puro
magnífico
y blanco
como este amor
caiga en la enfermedad,
que prolifere,
lo infecte,
y aniquile,
prefiero arriesgar la vida misma
y que el amor muera conmigo
pero muera puro,
magnífico,
blanco.
quién ser, cómo ser;
me queda definir
qué elegir, qué temer.
Sólo es una decisión,
sólo es una opción,
una cosa o la otra,
un destino u otro,
no muy diferente
pero quizás más feliz.
No me da miedo,
no siento que costará,
pero los caminos
estarán en tus manos.
Allí los tomaré,
por allí transitaré.
Iré hacia adelante...
sólo si la dirección
y el sentido
te señalan.
dicha
extrañar(te)
Cómo decirlo,
cómo articular las palabras
para que sea suficiente.
Las frases correctas.
Cada letra de más, cada letra de menos.
Cada cara y cada gesto.
No me alcanzarán jamás las palabras.
Ni siquiera los abrazos que te daría justo ahora,
Y me fuerza el alma ese 'daría'
porque no puedo dártelos.
Tengo frío.
Tanto frío tengo.
Frío y miedo.
Desconcierto.
No puedo no temblar.
La piel se me congela,
y cada lágrima que cae
forma una estalagtita
de salado sabor.
No estás cerca,
tu calor perdido en la distancia
ni siquiera me saluda desde lejos.
Es como un martirio,
como una condena;
es sentir este peso,
presionandome las venas,
cortando el flujo de mi sangre,
anulando el caudal por completo,
sí, respiro, pero el aire no me llega:
se me ahoga cada parte
se me mueren los sentidos.
Y no logro percibir,
ni siquiera el dolor,
ni siquiera el sonido
de cada gota alcanzando el suelo,
ni siquiera el color
rojo sangre brotando sin miedo.
Presiono el filo con fuerza
en vano.
me niego.
No quiero ser feliz
si no sos vos la razón de mi felicidad.
No podría serlo si me faltaras.
cuando yo te miré,
y vos me miraste,
y ambos nos miramos,
tal vez debimos
sólo seguir caminando.
Pero no pude.
Admito que lo intenté...
pero no fue posible.
Sucumbí ante tu sonrisa.
Y me arrojé en una alfombra
bañada en tu aroma.
La música se volvió ruido
al escucharla en tu ausencia.
Y tu existencia en el mundo
fue la razón de mi existencia.
Fue mirarte a los ojos
y sentir cómo una semilla
se depositaba en las entrañas;
amor profundo que siento,
que crece y crece,
y sólo se fortalece.
después del infinito
porque no hay espacio que describa el infinito.
Ni siquiera podría expresar que es allí hasta donde te amo,
porque allí no es suficiente;
infinitamente infinito, no halla un punto de fin,
no halla un límite donde poder calcular un "hasta",
ni siquiera expresar "dónde";
y si te amo hasta el infinito,
simplemente ese "hasta" lo reduciría
y su eternidad sólo sería
un ordinario valor cuantificable.
Y como no puedo expresarme así,
porque el infinito me parece demasiado finito,
y que tenga límites hace que me quede corta,
te amo en el absurdo
de pensar en el más allá de después del infinito;
te amo en la utopía
de sentir un amor perenne y eterno día a día;
te amo en el sueño
de poder expresarte este amor que tengo dentro.
Porque es una especie de espiral,
que brota del centro,
desde lo más interno,
siendo esencial a mi existencia.
Ya no puedo escindirme
de esta fuerza, que me mueve,
que me vibra y me late
en medio del corazón.
Se tuerzan en el aire unos hilos de color,
se forman diez girones que se vuelven un millón,
que se siguen multiplicando hasta perder un control.
La cuenta se hace imposible y sólo sigue la cuestión...
Tan real y tan tangible como estas teclas que aprieto.
Tan suave y delicado como tu piel cuando la siento.
Tan fuerte y desenfrenado como el fuego que se despierta
cada vez que te miro a los ojos,
y, sin restricciones, rompo en un beso.
Pero no es eso lo que importa, no, no es eso lo que quiero mostrarte. ¿Sientes aquí? ¿MI piel? ¿Sientes cómo está? Se erizó por completo. Los brazos. Las piernas. La nuca. El vientre. La espalda y los pies. Con sólo rozarte, de pronto, se revoluciona el cuerpo, increíblemente.
Pero tampoco es eso lo que quería mostrarte. Quiero que continues allí, sobre mi pecho. No importa que sientas mi piel o que sientas mi respiración. Quiero que escuches algo. Muy suave. Muy sutil. Casi imperceptible si no apoyas tu cabeza aquí. ¿Lo sientes? ¿Sabes lo que es? Es como un ritmo. Como una percusión. Como un retumbe. Allí está. Latiendo. Sintiendo. Manejando mis deseos, mis aspiraciones. ¿Sientes cómo late? Tan rápido y voraz. Y por momentos tan suave y delicado... Porque te tengo cerca y mi corazón se dispara, y me rozas y me revoluciono, y te duermes a mi lado y me calmo por completo, el alma se me tranquiliza y me siento feliz de amarte tanto. ¿Lo escuchas ahora entonces? ¿Entiendes lo que provocas? ¿Comprendes que sos mi sueño? Desearía eternidad sólo para amarte hasta el fin de los tiempos. La vida entera.
más grande que ninguna otra,
omnipotente, verdadera,
determinando mi realidad.
Está aquí, cambiando de formas,
de pronto una burbuja,
de pronto un sonido,
de pronto letras y frases.
A veces se vuelve una imagen,
que, tan maravillosa,
se imprime en mi memoria,
sacándome sonrisas.
Allí estoy viendo,
con esta fuerza brotándome.
Son momentos precisos,
instantes que duran segundos.
Esos segundos son...
¿cómo llamarlos?
¿eternos? ¿inmortales?
Nunca se terminarán.
Nunca se borrarán.
Porque son los que alimentan
esta fuerza tan grande.
Los que, día a día,
la hacen más resistente.
Soportando cualquier marea,
soportando cualquier huracán;
siempre de pie,
siempre constante,
porque no hay fuerza más grande
que este amor interminable.
Si supieras,
si tan sólo supieras
que te amo más que a nada,
más que a nadie,
más que a mí misma;
que te sueño cada noche,
y te pienso todo el día;
que te veo y veo el Sol,
veo la Luna, veo la vida,
veo mi vida.
Que no quiero otro futuro
que no sea uno con vos,
que si miro mi pasado,
todo lo que te antecede
está cubierto de neblina;
desde que estás en mi vida
es desde que vivo,
desde que conocí lo que era amar,
desde que te sentí mío,
desde que me sentí tuya,
tuya y de nadie más:
así quiero que sea,
así lo sueño hasta mi muerte,
así nos quiero hasta el final:
juntos, para siempre.
y cuando siento que no te alcanzo,
y cuando siento que el cable que conecta
nuestras almas en una sola,
tiene un cortocircuito
y anula la transmisión;
siento que me falta tu energía,
que me falta tu piel,
que me falta la vida entera.
Me convierto en la nada,
me vuelvo etérea.
Porque mi vida sos vos,
mis ojos y mis manos,
lo que escucho,
lo que siento,
lo que canto.
Porque si no estás,
si la ausencia se alarga,
si hablo y no respondes,
si pregunto y hay silencio,
quedo arrojada en un vacío,
ahogada y muerta de frío.
te escribo
allí donde surgen las corrientes de mi ciencia,
que parten de un punto en el centro del alma,
y se expanden al cuerpo, fluyen por los huecos...
Te escribo porque el corazón me lo pide,
me pide volcar cada uno de sus latidos,
rogándome arrojado al suelo y de rodillas
que libre la fuerza que tanto lo castiga...
Te escribo con una granada en la mano,
jugando a la muerte, me asustan los pasos,
pero más me asusta perderte en el camino
no quiero vivir si me dejas, no quiero...
Te escribo y camino mirando las puertas,
tomando pasillos, sin buscar respuestas,
solo busco el destino donde hallar tu brillo
no sé si es el Sol, o si es el silencio...
Te escribo una duda, te escribo un suspiro,
con lágrimas y sangre, con dolor te escribo,
dibujo una silueta en el fondo del río,
respirando hondo, me hundo en el frío...
Subo una escalera y te escribo en mi techo,
mirando la Luna, pidiéndole un deseo,
que aleje las sombras, que aleje el desierto,
las marcas, el llanto, que se lleve el miedo...
Dos faroles
escuchar tu risa cada día;
que me entierren viva si me sacan
tus "te amo", tu compañía;
que intenten extirpar de mi mente
los recuerdos más hermosos
pero les sería imposible,
pues no podría olvidarlos
ni aunque pierda la memoria.
Si intentaran cerrarte los ojos,
ni toda la luz del Sol me sería suficiente
para poder volver a brillar
sin tu mirada alumbrando.
Bajo esos dos faroles
me siento cada día a pensar.
Pienso en ellos, y los veo
cada vez que levanto la mirada.
Me acarician las mejillas
suaves, con sus pestañas.
Tus labios son caramelos,
y me rozan la piel dulcemente.
Imprimo las muestras
y lo inserto en mi cabeza.
Pero no sólo me bastás, sino que te necesito.
Y no sólo te necesito, sino que te quiero.
Quiero ser feliz por vos.
Crucial, determinante, certero.
Darme cuenta que realmente
formaba parte de la vida
de la persona que más amaba.
Pero de la vida en todo aspecto:
no ser sólo conocidos,
sólo amigos, sólo eso.
Ser una pareja y fusionar todo,
todo suceso, todo hecho;
sentirme así parte de tu familia,
estar allí, presente, en momentos
quizás indiferentes para vos,
pero para mí tan importantes,
tan maravillosos, tan definitivos.
Sentirme así feliz de tenerte,
feliz de ser parte, de estar a tu lado.
De sentirte tan mío,
de sentirme tan tuya.
De vivir un hoy
dejándolo libre, al azar.
De soñar un mañana,
construyéndolo paso a paso.
Dos palabras.
Quisiera poder escuchar al menos un "te amo" de tu boca cada día de mi vida.
Aunque escucharlo es sólo para que me expreses esas simples palabras tan repletas de sentimiento...
La realidad es que no necesito escucharlas para sonreír. Ya sencillamente sonrío con pensar en tus abrazos, tus besos, o sólo en tu existencia.
Porque que estés en el mundo me basta para ser feliz. Que estés en mi mismo mundo, y poder así mirarte y darle vida a mis ojos.
Sujetarte la mano si me dejas, y poder irnos lejos. Fusionar las almas y llevarlas a la fuga.
y que las palabras que me decís,
y el amor que me das, minuto a minuto,
funcionaran como el aire que,
despacio, va inflando mi globo,
que crece más, aún más y más,
irrompible, imposible de explotarse,
elevándose cada vez más arriba,
subiendo, escalando,
virando con las ráfagas,
nunca descendiendo,
nunca perdiéndose;
siempre allí, creciendo,
buscando alcanzar el infinito,
alzándose de frente al Sol,
expandiéndose eternamente.
"hasta que muera"
"Para siempre" dijiste.
"Hasta que muera" respondí.
Porque, pase lo que pase, el amor que siento prevalecerá. Aún así dejes de amarme. Porque vos me enseñaste lo que es el amor.
No podría amar a alguien más.
No podría mirar a otra persona sin pensar en vos a cada instante.
Por eso no me dejes. Nunca me dejes. Sólo me condenarías a una vida de tortura. Sólo arrojarías mi vida por un risco. Sólo me provocarías el dolor más grande que jamás habré sentido.
Por eso, ámame, acaríciame, roza mi espalda, mira mis ojos y bésame en los labios.
Quédate conmigo hasta el final.
"Para siempre"
No puedo explicar lo que tus palabras le hacen a mi alma.
Lo que tu amor le hace a mi corazón.
Tengo mente para pensarte y memoria para recordarte todo el tiempo que pueda.
Tengo brazos para poder abrazarte.
Quiero un 'para siempre'.
Quiero un 'nosotros', hasta el final.
Quiero amarte a cada instante.
Así es que en cada instante
te tengo atravesándome el pensamiento.
Sos mi luz, y soy tu luz a la vez.
Quiero grabar esta vida con vos,
y luego de la muerte
dejar la cinta reproduciéndose eternamente.
Creo en mí porque estás vos.
Creo en vos y en esto.
Es un "para siempre".
Es un maravilloso y eterno "para siempre".
Besarte. Mirarte.
Amo mirarte.
Mirarte la cara, los ojos, el cuerpo.
Quiero enceguecerme mientras te miro.
Quiero mirarte bajo el sol.
Mirarte bajo la luna.
En una noche estrellada.
Amo besarte.
Quiero besarte las mejillas,
la frente, la nariz, los labios,
la espalda, el pecho,
las manos, los pies.
Quiero besarte bajo la lluvia.
Besarte en mis sueños.
Besarte cada mañana y cada noche.
Quiero comenzar en tus ojos, fluir por tu alma, desembocar en tu boca.
Quiero morir mirándote.
Quiero morir besándote.
100 días
2400 horas.
144000 minutos.
8640000 segundos.
Todo ese tiempo desde el día aquel en el que decidí hablarte.
Necesitaba vincularte a mí.
Necesitaba saber de vos.
Necesitaba conectarte con mi alma.
Aún no sabía que ibas a ser el amor de mi vida...
Pero, ¿quién dice que el corazón no lo intuyo de antemano?
Nadie lo niega.
Yo lo acepto.
Quería saber de vos.
Y luego te convertiste en lo que somos hoy.
Mi novio. Mi amigo. Mi luz. Mi vida. Mi todo.
Te amo con toda mi alma, y más.
la forma en la que me besas,
la revolución en el cuerpo cada vez que me abrazás.
¿Cómo explicarlo? Si parece irreal.
Tan perfecto que no lo hubiese podido imaginar.
Sentir tu aroma, depender de él.
Necesitar amarte para poder estar bien.
Sos el príncipe que alguna vez soñé,
que llegó para robarme el alma y el corazón.
En tus manos están, desnuda me quedo.
Me revisto con tu amor, me envuelvo de tus besos.
No necesito nada más que eso.
Día 99
Son sólo números.
Tontos e insignificantes números.
Me causa cierta sensación de ternura.
Pero poco me interesa lo cuantitativo
desde que descubrí que este amor era infinito,
que no era cuantificable.
Allí, donde no puedo describir cómo llegar,
donde es más allá de lo eterno,
por detrás del horizonte,
más cálido y brillante
que la estrella más grande,
más amplio e inmenso
que el mismo Universo.
Aún inmenso se expande,
aún infinito, sigue creciendo.
No encuentra límites
no hay barreras.
Sólo amor desenfrenado,
en cada sitio del cuerpo
en cada porción de la piel
en cada célula, cada mínima parte.
Allí, inundando.
desde mis huesos
Recuerdo decirte lo mismo que me decías. Éramos tan reales para otros, y no podíamos ni siquiera creer en nuestra realidad.
Todo era sombras.
Todos títeres.
Marionetas de una obra.
Actores de una escena.
Sólo intérpretes.
Viviendo a través de un personaje.
Queríamos desaparecer, sin poder encontrar nada. Pero desconocíamos, al encontrarnos, que habíamos aparecido en el mismo lugar, donde no había más nada. La misma dimensión, el mismo espacio, en un tiempo particular. Allí ambos, los dos, sin buscar nada, sólo viéndonos.
Y luego de vernos, reconocernos.
Reconocer el sueño. Reconocer las ganas.
Reconocer tu cara entre el resto de las caras.
Tu cara, aquella que en sueños aparecía constantemente.
Me besaba la frente.
Y meciéndome sobre tu pecho
me presentabas un mundo nuevo.
Un sueño hecho realidad.
Mi vida para vos.
Mi cuerpo y corazón.
Mi alma entera.
El sueño se materializaba en este amor tan inmenso.
Sólo lo dejé ser... y aquí estoy hoy.
Amándote desde lo más profundo de mis huesos.
Tanto amor desbordándome los límites del cuerpo.
Se me filtra por la piel y me brota hacia afuera.
No puedo contenerlo. No quiero controlarlo.
Sólo lo dejo acelerar la velocidad de mi sangre,
acortar el lapso entre cada respiración,
intensificar los sentidos, sentir con pasión...
Dejarlo ser, darme lo que tenga que tener.
Fabricar recuerdos, sueños y fantasías,
en un mundo donde todo se haga de a dos,
donde se necesite una sola fórmula
que sea la mezcla de vos y yo.
Víspera
De madrugada, allí sentada. Sola, en la mesa apoyada. Pensando.
Tiene una sensación de plenitud. Plena de verdad. Rebalsa felicidad.
Sonríe de la nada.
Un brillo en su cara, particular, le hace de Sol. En la oscura noche, le amanece un nuevo día.
Recuerda esas palabras, impresas en su corazón. Las recuerda, sonríe, y vuelve a amanecer.
Aún no comprende la perfección de la conexión. Cómo el universo se acomodó: como esas almas, perdidas, desencontradas, descubrieron un día que compartían un sueño, una utopía, una pasión. Encontrarse, cruzarse, y dejar brotar ese amor, tan fuerte, incomparable, inquebrantable. Fusionarse con tanto esplendor, con algunos cortos circuitos (reparados en cuestión de segundos), pero tan entrelazados, tan maravillosos, tanto amor creciendo, tanta eternidad en sus manos, y un para siempre que querían hacer real.
Mira hacia el techo, soñando despierta. Cierra los ojos y sonríe más aún.
Se queda dormida, abrazando sus brazos, sobre la mesa. Sólo espera volver a ver sus ojos, su mirada, para sentir que existe, para saber que es, para liberar todo el amor que guarda.
Liberarlo por los pies,
por las manos.
Por la espalda.
Por los labios.
Por el alma.
bandera blanca
ni ponerle un límite
-ya no podría hacerlo,
se me fue de las manos-.
Sólo busco poder controlar
la ansiedad de este momento
por mirar esos ojos dulces,
responsables de esto que siento.
Aún extrañarte se volvió
una hermosa sensación.
Aún llorarte.
Más todavía, amarte.
Exploro para encontrar
algo que me explique,
revuelvo el interior
y en un tirón, pido tregua.
No soporto sentir
esta necesidad de sentirte.
No logro entender
por qué amarré mi vida
y mis estados de humor
a tu presencia, a tus sonrisas.
Pero más allá que no comprenda,
es lo que sale,
es lo que siento,
es lo que quiero,
para siempre.
en secreto
tras un sueño, despierta.
Se levanta sonriendo
y no comprende por qué.
El sol le canta desde la ventana.
Piensa en su sonrisa
y se le ilumina la cara.
Es su deseo más intenso,
el deseo más eterno:
sueña con encontrarlo,
cada mañana de su vida
tendido a su lado.
Recuerda el color de su voz.
y sonríe en secreto.
conmigo ahora.
aquí, sentado en esta silla,
en la mesa, en esta cena,
riendo y dándome tu mano.
Podrías estar conmigo ahora,
y no te extrañaría tanto.
Podrías estar conmigo ahora
y no tendría nada de frío.
Mis dedos se entrelazarían
con los tuyos, fuertemente.
Podrías estar conmigo ahora
y no necesitaría música alguna;
sólo los acordes del ritmo
de tu suave respiración.
Podrías estar conmigo ahora
y no sentiría esta soledad.
Podrías estar conmigo ahora
poniendo tu mano en mi espalda,
acariciando con picardía mis rodillas
donde sabes que tengo cosquillas.
Podrías estar conmigo ahora
para que mi cama no esté vacía,
para no tener que soñarte,
sino mirarte hasta caer dormida,
para abrazarte mientras sueñes,
y protegerte de las pesadillas.
para ser feliz en tu compañía,
para que mi cuerpo retome la vida.
simplemente mirándote a la cara.
Mirar tus ojos, mirándome.
Aunque sea a través
de una maldita pantalla.
Tu mirada toca el alma.
Toca el alma y relaja.
Siento tu voz y se enciende,
una llama, perenne.
Brilla el fuego del interior,
brilla la llama en la eternidad.
Así brillaremos eternos los dos,
bajo un manto etéreo,
del cual nos escaparemos,
como niños, escabulléndonos,
para ir recorriendo el mundo entero.
pelota saltarina
simples y sencillas,
es que siente dentro
una pelota saltarina
golpeando todo el espacio
rebotando de lado a lado.
El corazón late más fuerte
lo hace acompasado
a su respiración.
Se ríe como una pequeña,
como una niña en un bosque
aventurándose en nuevos mundos,
creciendo y descubriendo
otras formas de sonreír;
así es que encuentra
la forma de que sus ojos
brillen intensamente
cada vez que él
tan dulcemente,
le expresa lo que siente,
le dice lo que piensa,
le entrega su amor pleno;
ese que ella toma
y le llena el alma.
Extrañar con tanta velocidad.
¿Quién dijo que eso no era posible?
Ella misma lo había planteado.
Se lo dijo una y mil veces,
resaltando lo absurdo del caso.
Y la realidad es que ahora
descubrió, dulcemente,
que cuando menos lo esperaba
eso de extrañar le provocó extrañamiento,
tan minúsculo y sutil
comenzó a desenvolverse
en el segundo siguiente
en el que sus ojos dejaron
de interceptarse con los suyos.
En el que su perfume pasó a ser
un recuerdo plasmado en el aire.
En el que su piel se congeló
cuando perdió el contacto
con la calidez de su cuerpo.
En el que la sonrisa se le borró
por la tristeza que le provocaba dejarlo ir;
pero volvió a aparecerse,
cuando recordó lo que sentía;
cuando descubrió que sólo
le bastaba sentir ese amor
para poder ser plena, libre y feliz.
no puedo esperar.
Sin el presente no soy nada.
mi alma se calma y se siente en casa.
Me trasladas a mi hogar cada vez que me abrazas,
y siento que la vida es más sencilla,
que todo desafío es posible de superar.
Mis metas se hacen alcanzables,
mis mañanas, más brillantes.
Tu perfume endulza el aire que respiro.
Tus manos me guían por el camino.
Lo recorro bajo la luz de tu sonrisa.
Pasan los días, pasan los meses,
también cambian las estaciones.
Todo parece mutar, así como mi amor:
que cada vez crece más y más,
sin hallar límite alguno.
Se infla como un globo
liviano como el aire,
y con la fuerza del acero:
elevándose,
entre ráfagas de viento,
busca el cielo.
en tu libertad
Pensando estoy.
Pensando en tu voz.
De repente, de la nada,
ese sonido se convierte:
tu imagen en mi mente
reproduce mil recuerdos.
Y de pronto,
inundada imaginando
estar viendo tu mirada,
comienzo a elevarme
lentamente del suelo.
No camino,
no me canso,
no me esfuerzo,
sólo me suspendo,
sólo floto,
sólo con mirarte.
Abro las alas,
esas que vos me cosiste
tan dulcemente
sobre la espalda.
Se despliegan gráciles,
blancas y puras,
translúcidas, suaves,
livianas e ideales.
Emprendo el vuelo,
las agito, riendo;
siguiendo instrucciones
que una vez me diste:
el manual para saber,
para aprender a volar.
Vuelo y subo al cielo,
y en el Sol brilla tu luz;
a punto de amanecer,
sigo el vuelo, y en un sueño,
tu alma color azul
se plasma en el alba.
Siento tu mirada,
siento tu manos,
me estás sujetando.
Creo en vos,
y cierro los ojos
para aterrizar.
Caigo sobre vos.
Los abro y allí estás.
Me besas despacio,
apoyándome en el suelo.
Me das un envión,
un leve empujoncito:
y otra vez, a volar.
mariposas en la panza
como si nada,
se levantó viento.
Y se arrojó allí,
dejándose llevar
por la ráfaga furiosa
que ese día surgió.
Se ató de sus ojos,
y conoció la adicción
al probar el rocío
que su boca derramó.
Le tomó la mano
y conoció placeres
que nunca antes
había imaginado.
Corrió a su lado,
jugando y riendo,
volvió a ser una niña
y sintió la adrenalina
y la magia del amor:
mariposas en la panza,
la piel se le erizó.
La puesta del Sol
jamás volvería
a ser la misma;
no desde el día
en que la vieron
juntos, allí sentados
aquella tarde.
de no poder dormirme
hasta no sentirte a vos
durmiendo profundamente?
¿O cómo explicar el hecho
de dormir estando atenta
despertándome ante el más mínimo
cambio en tu respiración?
¿Cómo explicar, entonces,
que por más que duerma así,
me despierto a tu lado
después de unas pocas horas
y me siento con tanta energía,
y con ganas de comenzar el día?
Busco explicarlo,
siempre llegando
a la misma conclusión.
Pero se me pierde toda coherencia
cuando recuerdo la sensación
de dormir abrazándote.
Se me pierden los pensamientos
cuando siento tus respiros
tan profundos, cerca de mí
a lo largo de toda la noche.
Se me pierde el control
cuando estamos piel con piel,
cuando tus pies tocan mis pies,
cuando despierto de la nada,
y miro hacia mi derecha:
allí, tu cuerpo,
echado a mi lado.
Toma mi mano y me lleva a correr.
Corro con gusto, y río también.
La noche oscura sólo ve la luz
en la Luna y los faros que encienden la calle.
Es una aventura, salimos al ruedo.
Seguimos corriendo, seguimos riendo.
Le miro los ojos, suaves, brillando;
brillan con la Luna, brillan con los faros.
Sus ojos iluminan los míos.
También la calle, también el recorrido.
Sin saber dónde voy, aún así camino.
Su presencia convierte el miedo en coraje.
Su mano me ataja y me lleva a animarme.
A su lado es fácil, todo se hace fácil.
Nada me asusta, sólo me arriesgo,
así como lo hice aquel primer día
cuando me arriesgué a sentir su calor,
cuando descubrí en su cuerpo la morada más hermosa,
el lugar donde pertenezco,
donde no existen fobias,
donde no hay temores,
sólo euforias multicolores,
sólo este amor sin controles
que crece y crece cada vez más.
En mi mano, su mano.
Corriendo vamos.
En el medio de la calle se detiene.
Bajo la Luna, me mira.
En un tirón, me atrae hacia él.
Allí, parado frente a mí,
me abraza tiernamente.
Besa mis labios,
acaricia mi espalda,
y así... soy plena.
Sol propio
Ver el cielo blanco
ya no es señal
de que será mal día.
¿Quién dice que
si falta el Sol,
todo va a estar oscuro?
Me permitiré entonces
buscar otra fuente:
una luz nueva,
un foco brillante,
también cálido.
No me preocupa
que el Sol no aparezca,
tengo uno propio
sentado a mi lado.
Me cuida e ilumina
y me permite ver
de día, de noche,
despierta o dormida.
Incluso lo sueño.
Es mágico
e increíble para mí.
Culpable
Lo asumo: soy culpable.
Me hago cargo.
No voy a negarlo;
todo lo contrario,
lo afirmo con firmeza.
Si es un pecado,
entonces que me juzguen,
que arda en el infierno
durante la eternidad.
Si es un error,
seré feliz equivocándome.
Si estoy fallando,
con gusto, fracasaré.
Lo asumo: soy culpable.
Culpable de amarte tanto.
cumpleaños
Pediré los tres deseos.
Desearé felicidad.
Desearé amor.
Desearé prosperidad.
El detalle está en el significado
que cada uno le da a esos deseos.
El significado de las palabras,
contenido en la mente.
Y detrás de cada palabra,
la mente esconde una letra;
y uniéndolas por inconsciencia:
tu nombre, allí formado.
Flota en el aire como una pluma.
Flota, sube.
Flota, baja.
Flota y se queda.
Y me inunda.
Y me llena.
Me da amor.
Me da felicidad.
Me da prosperidad.
Es cierto, los deseos no son cosas nuevas:
son sentimientos que ya existen...
Pero en cada mirada, en él se reflejan.
Y eso es lo único que deseo.
Realmente deseo tenerla,
para que me envuelva,
me llene y me nutra.
Que me prepare para lo que se aproxime,
que me construya cuando me desarme.
Que me haga soportar la duda y el ahogo.
El miedo, la distancia, la falta de atención.
Que sólo sean parte de mi imaginación.
Que lo único real que exista, que sea,
es la unión entre los dos.
Recuerdo con exactitud el instante
en el que mis dedos tocaron tus labios.
El instante en el que tu piel
hizo contacto con la mía
provocando que se me erice
hasta la más mínima parte.
El instante en el que tus ojos
miraron los míos,
o que miré tu sonrisa
brillante entre todo.
El instante en el que un abrazo
en medio de la noche,
me llenó el alma por completo,
me cambió el sentido de la vida.
No hubiera pasado nada de esto,
quizás,
si yo me hubiera frenado
nuevamente
como siempre.
Pero te amé primero
y no pude contenerme.
Porque te miré la cara,
me llené de emoción
y pronuncié "te encontré".
Porque sos el amor de mi vida,
y me di cuenta a tiempo.
¿Quién podría ser tan tonto
de reconocerlo
para luego dejarlo ir?
no me sueltes,
no me abandones;
porque te di todo
y si no te tengo
me quedo en la nada.
Porque me arrastro
detrás tuyo, siguiéndote
y en cada momento
te quiero conmigo.
Pues quisiera vivir
tocándote la piel.
Porque me convertí
en un títere
de tu propiedad.
Solo existe un sentir
que hace que me mueva,
que hable y que viva:
esto que siento
acá dentro.
Sonrío porque existís:
pienso en tu alma,
y la sonrisa aparece.
Te amo porque vivo,
y quiero vivir para amarte.
threemonths
Algunos les llaman destino. Hablan de una predestinación: La vida está escrita, y nosotros somos sujetos llevándola a cabo, transitando esta historia.
Quizás sí esté escrito. Quizás estemos destinados a algo, y el fin sea conocido por entidades abstractas, ajenas a nuestro conocimiento, a nuestro raciocinio.
O quizás no lo esté. Y ese "destino" sea una obra creada segundo a segundo, fruto de las decisiones que llevamos a cabo. Que sea una escalera hacia el fin, hacia la razón de ser, transitada escalón a escalón. En cada escalón, una bifurcación: cada bifurcación, tomando una nueva escalera. Y allí, atorados, parados: nosotros, decidiendo y eligiendo. Subiendo escalones continuamente, escogiendo el camino; no el camino más correcto, sino hacia el que apunta el corazón. Aún sea por un sentimiento de amor, por un impulso, o por la mera energía que inunda el alma cuando se siente atraída a un camino particular.
Así, hace tres meses, en un momento inesperado, una acción desinteresada concluyó con el conocerte. Conocerte prosiguió con compartir. Compartir provocó quererte. El querer creció. La vida me unió a tu alma. Y te amé. Te amé desde lo más pequeño, para amarte desde lo más inmenso. Para amarte. Así.
Concluyo en que fue el momento más hermoso para mi vida. Porque derivó en esto que tenemos. En amarte. En tenerte a mi lado. En ser razón para sonreír cada mañana. Sonreír al verte. Desesperarme al besarte. Desvivirme por amarte, y por sentir tu amor en cada instante.
Te amo con toda mi alma.
noche de verano
Desde arriba, bajo corriendo.
Cierro los ojos y abro los brazos.
Doy vueltas sobre mí misma.
Escucho el sonido del romper de las olas.
Escucho el sonido del viento soplar.
Escucho unos pasos que se acercan,
corriendo tras de mí.
Me interceptas con un golpe
y me arrojas en la arena.
Me río y te miro,
te ríes y me miras.
Sobre la arena, me abrazas.
Siento tus besos,
siento tu cuerpo,
siento tus latidos.
No sé si es que estoy
en un oasis del desierto,
no sé si es que estoy
ahogándome bajo el agua.
Pero el mar te envidia,
pues su espuma blanca
se opaca con tu sonrisa.
Te tomo de la mano,
y corremos en la noche,
por la playa fría de verano.
Descalzos mis pies,
sienten los granillos
entre mis dedos.
Desnuda mi mano,
siente tus dedos
entre los míos.
Descubierto el alma
siente tu amor
protegiéndome del frío.
te amaré
Me volví una guerrera.
Aunque pareciera
como si fuera
todo lo contrario;
siento que puedo
contra viento y marea.
Me siento de acero.
Me siento de hierro.
Me siento capaz.
Capaz de emprender
una lucha maravillosa:
luchar por esto
por esto que nos une.
Lucho y me fortalezco.
Lucho y soy feliz.
Porque me alimenta,
me llena el alma de vida:
jamás será en vano
luchar por lo que amo.
lux aeterna
puntos de sutura
Depositarme suavemente sobre tu amor,
como una mariposa se posa sobre una flor.
Observar tu mirada, mirarte despacio,
atravesarla, y decodificarte.
Adivinar tus pensamientos.
Saber si esto es cierto.
Mi alma se recupera
cuando percibe un beso tuyo.
Sonrío sobre tu cara
y me vibra el corazón.
Me da temor que te marchites.
Que el sentimiento se te pierda.
Que tu mirada no me encuentre.
Pero temo porque amo.
Temo cuando no te tengo.
No te tengo, y te extraño.
Luego te veo y todo se cura.
Sobre mis heridas tus besos,
son como puntos de sutura.
Sobre mi piel una caricia
me provoca un temblor.
Sobre mi alma tu presencia
es la mejor satisfacción.
let me
cabeza con cabeza,
bésame la frente
y soñemos juntos.
Abrázame fuerte
en el medio de la noche
cuando una pesadilla
invada tu descanso.
Regálame un beso
y un "buenos días"
en cada mañana
cuando despertemos.
Levántate antes
y tírame de la cama,
así puedo pararme,
y arrojarte conmigo.
Déjame mirarte,
mientras te cambias,
mientras te peinas,
mientras te arreglas.
Déjame amarte
mientras te siento,
mientras te veo,
aún mientras te pienso.
Déjame reunirme
con vos en la noche,
feliz de terminar otro día
concluyéndolo contigo.
road ends in you
Se detiene bajo la noche.
Eterno campo por delante,
extendiéndose.
Desciende del auto,
estira las piernas.
El viaje le cansa,
pero no deja de sonreír.
Se detiene bajo la noche.
La música no se escucha,
sólo distingue el viento,
que cruza las yardas
de hierba interminable.
Allí arriba ve a la Luna,
y a las estrellas también.
Les sonríe dulcemente,
y ellas le sonríen también.
Pero esas sonrisas
tan luminosas,
sólo le recuerdan una cosa.
Y esa eternidad
del campo, del cielo,
de estrellas infinitas,
de universo pleno,
sólo le hacían pensar en su amor.
Su cara sonriendo,
su mano sujetando.
Mira nuevamente al cielo.
Respira hondo y vuelve a sonreír.
Roza la hierba con los pies descalzos.
Siente el viento y se le eriza la piel.
Sube al auto de pronto
saludando a la Luna por última vez.
Piensa en sus ojos y en su latir
y emprende el viaje.
No se detendrá otra vez.
Derecho hacia él,
dueño de su alma,
de sus sueños, de su corazón.
nuestros
en los que yo sola,
yo misma,
yo, entre nubes y bajones
me tiño de negro el cielo
porque temo por mi amor;
hasta en esos momentos,
donde pienso que
me gritarías fuerte
por oscurecerme sola,
haces todo lo contrario:
soplas la negrura,
calmas la tormenta,
me abrazas dulcemente
y me haces sentir amada.
Es como un sueño
hecho realidad,
y por ser tan maravilloso,
y por parecer un sueño
es que temo despertar
y que no existas,
que no estés,
que no seas.
Pero a la vez
se siente tan real,
cada vez que te beso
cada vez que te siento;
cada vez que
fabulosamente,
nuestras pieles
se fusionan
como si fueran una sola.
Como una simbiosis,
inherente a mí,
me siento tuya,
te siento mío,
nos siento nuestros.
Difícil se me hace
lograr concentrarme
de sólo pensarte
en este momento
durmiendo, tranquilo;
allí, todo hermoso,
allí, con tanta paz,
esa paz que tanto
me transmitís,
Paz ni siquiera
por llegar a besarte,
sólo por mirarte
allí echado, soñando.
Ojalá sueñes conmigo
como yo sueño con vos...
cada noche.
arcoiris
Disminuís mi entropía interna.
Me equilibrás, y llenás de amor cada hueco.
No podría elegir a nadie más.
No podría llegar a olvidar
los ojos esos que hoy me dan luz.
Después de mil años
aún los recordaría:
pardos y brillantes;
fluyendo colores
a través de mí,
como rayos,
como arcoiris;
surcando el cielo,
un poquito de sol:
marquita de esperanza
tan linda y particular
que colorea las nubes
después de llover.
Secaste mi lluvia
y la volviste color.
a los cuatro vientos
Y mis ganas de cantarlo nunca parecen acabar.
Ni mis ganas de expresarlo escribiéndolo,
en un cuento narrando nuestra historia,
palabra a palabra, momento a momento;
pero los cuentos tienen fin,
así sea un "para siempre".
Y no quiero finales, no quiero que termine:
quiero hacerlo eterno, hacernos eternos.
Que el amor sea tan fuerte
que sobrepase el tiempo.
Que sea como un pensamiento
que sea como el sentimiento;
tan fuerte e intenso,
que rompa las barreras,
que se prolongue más allá del infinito,
y se extienda por todo el universo, inmenso.
punto de partida
mirando hacia atrás
y descubrir que te veo
aún en dónde no estás.
Porque inundas mi mente
y mis pensamientos,
allí presente,
en cada momento.
Porque siento que renací
desde el segundo ese
en que tus labios
se encontraron con los míos.
Porque busco detrás tuyo
pasados recuerdos,
pero parecen irreales,
parecieron un sueño.
Todo con vos es más intenso,
todo es más luminoso;
todo tan brillante,
que parece eterno.
Todo es hermoso,
aún esas malditas dudas.
Aún algún extraño llanto.
Aún la distancia y necesitarte.
Porque sos el sentido y la dirección
a donde quiero ir todo el tiempo.
Porque me das felicidad,
aún en desencuentros.
Porque sos mi punto de partida:
desde donde marco un antes,
un pretérito ya vivido,
desde donde marco un después,
un mañana armado entre dos;
desde donde siento recomponerse
cada herida de mi cuerpo,
desde donde cada órgano
se cura a sí mismo:
te respiro en mis pulmones,
latís en mi corazón,
te siento con el cuerpo,
y con el alma, te amo,
sin límites,
sin comparación.
sobre tu espalda.
Renglón a renglón,
momento a momento,
narrándola.
Escribir besos y abrazos.
Escribir esos instantes
indescriptibles,
en donde sólo soy plena
sintiéndome tuya,
sintiéndote mío.
Donde aún teniéndote
cierro los ojos y te pienso.
Donde aún sintiéndote,
quiero a la vez soñarte.
Siento que un siempre
no es suficiente,
ni que el infinito pueda expresar
el límite de lo que siento.
Si es que quiero darte
toda el amor que tengo,
siento que la vida
me va a quedar corta
¿Por qué no hacer la prueba?
si creo en mí, si creo en dios,
si creo en el Sol, si creo en la Luna.
Pregúntenme a quién amo,
cómo amo, desde cuándo.
Pero no me pregunten cuánto
si no creen en "infinitos",
si no creen en "para siempre".
No me pregunten si temo,
si me asusto, si me escondo,
si dudo, si el amor me llena.
Pregúntenme si soy feliz,
y con euforia responderé un "sí".
Pero no cuestionen si no nos vieron,
si no sintieron el correr de nuestra sangre
cada vez que se rozan nuestros cuerpos.
Mírennos y pregunten luego,
miren cómo brota este amor,
miren cómo huye de los límites,
y se posa en cada objeto que nos rodea.
A cada paso dado,
cada momento vivido,
el amor va creciendo.
Y que el mundo pregunte,
no me importa el contenido,
porque si de algo estoy segura
es de que te quiero conmigo.
mi continente.
que emprendo, entre risas,
comenzando desde tu frente
y terminando en tu sonrisa;
recorriendo todo el mapa,
las latitudes y longitudes,
conociendo cada parte,
cada surco y montaña,
cada camino,
cada ruta
cada parada,
y cada punto;
explorando nuevamente
descubriendo sensaciones;
para nada extraviada,
ni huyendo, ni asustada;
voy definiendo zonas,
demarcando territorios,
rodeando esos lugares
entre besos y roces;
pellizcos y girones
de mis dedos y mis uñas,
que rastrean
a lo largo,
a lo ancho,
en lo profundo,
buscando encontrarte,
sin otro fin
que poder amarte
con cada parte
en todas partes.
...and missing
cada mañana cuando despierto,
si miro hacia el costado,
y no lo encuentro a mi lado?
Si la vida trae consigo
muchas oportunidades,
solo espero que apunten
recto en esta dirección.
Avanzando día tras día
inspira mil palabras en mí:
cuento así todos los sueños
y hasta pesadillas que viví
luego de largas noches
de pensar en ese sonreír:
sólo deseo ser su dueña,
sólo temo que se me pierda.
Me envuelvo en un acorde
de la música que me fluyó
cuando oí por primera vez,
sobre mi pecho, su respiración.
Así lo veo entre el humo,
entre luces extrañas de salón;
parte de un sueño quizás,
pero calma el extrañar...
wondering and...
que hasta acostarme es hermoso
aún si no duermes a mi lado,
pues cierro los ojos despacio
y te encuentro en un sueño.
Allí donde no te extraño
ni sufro lo que me hace extrañarte,
allí donde el tiempo es eterno
hasta que de repente llego a despertarme.
Aquí es donde me encuentro sola,
aquí donde nunca me faltes;
aquí te despierto para besarte la frente;
aquí te imagino durmiendo, indiferente.
De pronto abres los ojos,
de pronto tus bellos ojos,
de pronto tu mirada
se clava en la mía.
Es mi imaginación,
¿pero por qué no puede ser real?
En un recuerdo, imagen.
En el corazón, se oye un golpe.
En la punta de la lengua, tu nombre.
Te nombra en la noche.
Allí, sale esa dulce voz,
baja, casi silenciosa,
como un susurro.
Susurra tu nombre
y se le escapa una lágrima.
Su alma te desea.
Necesita sentirte.
Susurra tu nombre
más de cuatro veces
y espera poder lograr
encontrarte rápido.
Su espíritu se ha salido
se le fue a vagar por el cielo.
Salió errante a buscarte.
Salió sin saber dónde ir.
Pero confía en el poder
de la atracción del alma.
Confía en que si es SU alma
también va a volver.
Necesita encontrarte.
Bajo un manto de estrellas
allí sigue sentada,
luego de varias noches.
Pero dolor le causa
cuando vuelve con las manos vacías.
Sólo es un manojo
de pequeños recuerdos.
No quiere recordar más:
¿cuánto les cuesta la realidad?
¿Cuánto les costará el viento suficiente
para soplar las nubes que tapan el Sol?
a los cuatro vientos.
Y si hubiese un quinto viento
allí también lo gritaría.
Quisiera besarte los labios
las veinticuatro horas del día.
Y si pudieran ser más largos,
más horas por día te besaría.
Quisiera amarte mes a mes,
año tras año, toda la vida.
Y si el infinito fuera posible,
en la eternidad te amaría.
¿Qué sucedería si hoy
me quedará ciega de pronto,
y no pudiese volver a verte?
¿Seguirías mirando mis ojos
cada día, de frente al Sol?
¿O qué pasaría
si perdiese mi manos
y no pudiese volver a tocarte?
¿Seguirías abrazándome
con la misma intensidad que ahora?
¿Qué pasaría si, repentinamente,
la vida me convierte en una mueca de tristeza,
en un manojo de lágrimas?
¿Seguirías buscando en lo imposible
las razones para hacerme reír?
¿Y qué si colapso en este instante
cayendo en plena locura,
insanamente, derribada?
¿Seguirías peinándome el cabello
y mirándome a los ojos aunque no los reconozca?
¿Y si cayera en un coma irreversible,
arrastrada a vivir sin vida
arrojada en una cama hasta el final?
¿Seguirías viniendo cada noche,
a sentarte a mi lado y cantarme una canción?
Quisiera
en ráfagas de aire;
detenerme sobre
tu dulce morada.
Quisiera entrar
bajo tus sábanas
sigilosamente
sin que te enteres.
Quisiera sentirte,
mientras duermes,
respirar tu aire
latir contigo.
Quisiera raptarte
alguna noche
y trasladarte
hasta mi cama.
Quisiera besarte
en cada parte
y así alcanzar
probar tu esencia.
Quisiera abrazarte
con toda mi sangre
hasta que las pieles
se fusionen en una.
Quisiera, podamos,
ser dos eternos
para extendernos
en la eternidad.
Quisiera vivir
por siempre
y poder amarte
para siempre.
La realidad...
no sé si no puedo vivir sin vos
porque todavía no sé cuál es
la sensación de estar sin vos
porque estás todo el tiempo
allí, en la mente, en el corazón,
segundo a segundo, presente.
La realidad es que
si por un momento me faltas
ya estoy poniéndome en marcha
para lograr que vuelvas a mí,
para encontrarte nuevamente
en un sueño, en una ráfaga,
o a la vuelta de una esquina.
La realidad es que
es tanto el amor que siento
que no podría renunciar a vos
ni aunque la vida me obligara,
porque para mí, la vida sos vos:
sos lo que corre por las venas
lo que late, y lo que sangra.
La realidad es que
no imagino otra realidad
que esa de la cual sos parte.
Porque todas las cosas
se volvieron más reales;
luego de haberte conocido
el amor se convirtió en real.
lejano
o apenas distante,
me quita las ganas de todo.
Aleja el hambre,
la emoción,
la alegría
y la euforia.
Aleja el espíritu,
ese que se sale
y se va volando
buscando encontrarte.
Aleja la sonrisa
y dibuja
en su lugar
sólo una mueca.
Aleja la vida,
sentirme viva:
porque es sólo
el amor inexplicable
que siento por vos
el que me sostiene
firme y de pie
sobre la Tierra.
Y si siento
que el amor peligra
la vida está en juego
y todo tiembla.
¿Qué soy?
¿Seré simplemente un juego?
¿Seré tu títere, tu marioneta?
¿Seré el objeto donde desatar tu venganza?
¿Seré sólo una golosina,
la cual abrirás, degustarás, comerás,
y luego arrojarás el envoltorio a la basura?
¿Seré sólo una victoria,
quizás una apuesta entre colegas,
quizás un simple divertimento?
¿Seré lo que te entretiene
durante largas tardes
y noches sin dormir?
¿Seré un pasatiempo,
para matar la soledad
y llenar a medias un espacio
que no sabes con quién completar?
¿Seré la burla del resto
cuando te rías, con tus amigos,
burlándote a mis espaldas,
de los sentimientos que te expreso?
¿Seré esa tonta que
cuente las horas para vernos
mientras tú sin embargo deseas
que se te presente un contratiempo
y simulando tristeza
canceles el encuentro
en el último momento?
¿Seré un juego?
¿Seré simplemente un juego?
¿Seré, quizás, sólo un maldito y estúpido juego?
si la vida
Si la vida permitiera
que a cada segundo
mi cuerpo estuviera
en contacto con el tuyo
amaría a mi vida
tanto como te amo;
pero he descubierto
que en realidad
a mi vida la amo tanto,
tanto como te amo
porque eres mi vida,
y sin tu amor
ni tus besos
siento que no llego,
que la meta se aleja,
que no puedo lograrlo.
simplemente
Vienes a llevarte todo lo malo.
Simplemente tomas las lágrimas
y con tus dulces manos
las arrojas al infinito.
Vienes a llevarte todo lo que me asusta.
Simplemente apareces de repente
y todos los fantasmas
y los monstruos se alejan.
Vienes a reparar las cicatrices de mi alma.
Simplemente las besas despacio
con ese amor que te define,
que tanto me cura la piel.
Vienes a completar las piezas que faltan.
Simplemente las arrojas sobre mí,
y rellenas cada agujero,
y completas cada parte.
Vienes a ser la unión de razón con el corazón.
Simplemente conquistando,
no sólo la pasión,
sino también el amor.
Vienes a ser como un espejo maravilloso.
Simplemente me dejas verme,
en vos me reflejo,
en vos me reencuentro.
Vienes a ser un sueño tan deseado.
Simplemente es dormirme,
y verte allí sentado,
allí, contemplando.
Vienes a ser pura luz brillando.
Simplemente con sonreírme,
está tu blanca sonrisa,
todo el tiempo, iluminando.
Vienes a ser lo que jamás busqué.
Simplemente te encontré,
tan espontáneo,
mágico,
y ojalá,
eterno.
