road ends in you

Frena en medio del camino.
Se detiene bajo la noche.
Eterno campo por delante,
extendiéndose.
Desciende del auto,
estira las piernas.
El viaje le cansa,
pero no deja de sonreír.
Se detiene bajo la noche.
La música no se escucha,
sólo distingue el viento,
que cruza las yardas
de hierba interminable.
Allí arriba ve a la Luna,
y a las estrellas también.
Les sonríe dulcemente,
y ellas le sonríen también.
Pero esas sonrisas
tan luminosas,
sólo le recuerdan una cosa.
Y esa eternidad
del campo, del cielo,
de estrellas infinitas,
de universo pleno,
sólo le hacían pensar en su amor.
Su cara sonriendo,
su mano sujetando.

Mira nuevamente al cielo.
Respira hondo y vuelve a sonreír.
Roza la hierba con los pies descalzos.
Siente el viento y se le eriza la piel.
Sube al auto de pronto
saludando a la Luna por última vez.
Piensa en sus ojos y en su latir
y emprende el viaje.
No se detendrá otra vez.
Derecho hacia él,
dueño de su alma,
de sus sueños, de su corazón.