No busco ponerle una pausa,
ni ponerle un límite
-ya no podría hacerlo,
se me fue de las manos-.
Sólo busco poder controlar
la ansiedad de este momento
por mirar esos ojos dulces,
responsables de esto que siento.
Aún extrañarte se volvió
una hermosa sensación.
Aún llorarte.
Más todavía, amarte.
Exploro para encontrar
algo que me explique,
revuelvo el interior
y en un tirón, pido tregua.
No soporto sentir
esta necesidad de sentirte.
No logro entender
por qué amarré mi vida
y mis estados de humor
a tu presencia, a tus sonrisas.
Pero más allá que no comprenda,
es lo que sale,
es lo que siento,
es lo que quiero,
para siempre.