La realidad es que
no sé si no puedo vivir sin vos
porque todavía no sé cuál es
la sensación de estar sin vos
porque estás todo el tiempo
allí, en la mente, en el corazón,
segundo a segundo, presente.
La realidad es que
si por un momento me faltas
ya estoy poniéndome en marcha
para lograr que vuelvas a mí,
para encontrarte nuevamente
en un sueño, en una ráfaga,
o a la vuelta de una esquina.
La realidad es que
es tanto el amor que siento
que no podría renunciar a vos
ni aunque la vida me obligara,
porque para mí, la vida sos vos:
sos lo que corre por las venas
lo que late, y lo que sangra.
La realidad es que
no imagino otra realidad
que esa de la cual sos parte.
Porque todas las cosas
se volvieron más reales;
luego de haberte conocido
el amor se convirtió en real.