Con tan solo sentir el sonido de tu voz,
mi alma se calma y se siente en casa.
Me trasladas a mi hogar cada vez que me abrazas,
y siento que la vida es más sencilla,
que todo desafío es posible de superar.
Mis metas se hacen alcanzables,
mis mañanas, más brillantes.
Tu perfume endulza el aire que respiro.
Tus manos me guían por el camino.
Lo recorro bajo la luz de tu sonrisa.

Pasan los días, pasan los meses,
también cambian las estaciones.
Todo parece mutar, así como mi amor:
que cada vez crece más y más,
sin hallar límite alguno.
Se infla como un globo
liviano como el aire,
y con la fuerza del acero:
elevándose,
entre ráfagas de viento,
busca el cielo.