de esos seres
que vienen a salvarnos
como extraterrestres
por el mundo
recolectando cuerpos
para devolverlos a la vida
para darles la alegría
la fórmula química
de la felicidad
los cuerpos de aquellos
que alguna vez cayeron
transitando el camino
descubriendo el destino
de ser un humano
aferrado, arraigado,
que siente, que grita,
que llora y se entristece,
que muere en sentimiento
y resucita en el momento
que la mano de un alma amiga
se acerca a la suya
envolviéndola en un apretón
regalándole su corazón
y cantándole esa canción
que le sopla cálido viento
al pecho que frío estaba
que dejándose morir se hallaba
congelado, desarraigado,
nadando en un mar oscuro
bajo un cielo negro
sin estrellas ni soles
pero lleno de almas pobres
algunos van, otros vienen,
otros salen, otros vuelven,
pero siempre están ellos
pobres que vagan
una tras otro
esperando un pago
ante tanto tiempo
doliendo en el fondo del pecho...
y ella ya está bailando allá con ellas.
Y nosotros un día también vamos a estar
bailando en el cielo,
danzando y riendo,
por toda la eternidad.
Porque así mimamos al alma,
porque así creemos que no hay límite para amar,
ni la vida, ni la muerte,
ni el tiempo, ni el espacio,
ni el Sistema Solar,
ni la Vía Láctea,
ni el Universo en su totalidad.
Porque así mimamos al alma:
guardamos el sentimiento en una cajita,
que soporte el paso del tiempo,
las mareas y la tempestad.
Porque es naturaleza de humanos:
nos aferramos, no queremos soltar...
Y es hermoso que así seamos.
que nadie sepa
y rebalsa su boca arrojando rencor.
El dolor del alma se echa sobre la mesa,
mientras las lágrimas, mojando la cara,
convierten salado su dulce sabor.
Escucha y avanza, despacio, descalza,
escucha el silencio de la soledad.
Es ese llanto el que la libera,
y sus manos se abrazan a su penar,
y a su cuerpo, abandonado en la cama.
Se inventa palabras y escoje razones,
tratando de hacer a su mente volar.
Piensa la vida de colores,
pero la oscuridad empieza a colmar
pero las nubes que cubren el cielo
Corre entre árboles, selva perdida,
su verano en invierno se convirtió.
Sabe que el frío se está haciendo eterno,
mas no habrá promesa que le haga sentir
calor en su cuerpo, tierna suavidad.
Las risas que siempre inundan su alma,
ahora entristecen, enterradas allí.
Mueren despacio, están agonizando,
no pueden vivir sin el gramo de locura
que lleva su mente a la felicidad.
Y prefiere llorar sola, quedarse con ella,
despacio, apagada, hasta recuperar
un respiro que devuelva su alma a la vida.
que tiene debilidades, que su coraza quebró.
o sus latidos sonando con fuerza y dolor.
Que sigan creyendo que es de cemento
cada tornado que la viene a tirar,
cada grieta que se va trazando en su corazón...
Como si nunca lo terminara de conocer.
Como si fuese un desconocido.
Ella y él, como dos almas vagabundas, una en cada punta del mundo,
que sigue rodando, impaciente, sin parar para que ellos abran los ojos,
se detengan, y se giren a mirarse.
Mirarse y detenerse.
Detenerse y mirarse.
Mirarse en uno.
Detenerse en el otro.
Y dejarse llevar, escuchando al corazón.
y siempre que escuches "siempre"
mantente con cuidado
sin bajar la guardia
porque tarde o temprano
vuelven los miedos
a acecharte la cabeza
con la voz silenciosa
que habla en la mente
entonando las estrofas
del poema más doloroso
que algún ser le ha escrito a otro
del recuerdo de cómo
se pierden las llaves
del corazón de uno mismo
cuando le entregamos el control al resto
de cómo la mente
sufre la persecución
de esos rostros sin cara
de esos cuerpos sin alma
que se apropian del equilibrio
y asesinan al bienestar
llevándose la luz del Sol
el brillo de los ojos
la capacidad de soñar
dejándonos pesadillas...
...que mejor ni recordar
es bello saber
quiénes son los que nos quieren
y que los que nos quieren
son los mismos que quieren
vernos bien
flamantes
alcanzando los logros
batallando la vida
que nos ven lindos
por luchar
que nos ven lindos
por sonreír
a pesar de las tormentas
por buscar la felicidad igual
aunque por momentos parezca
haberse extinguido
de la faz de la Tierra
es lindo saber
quiénes son los que nos quieren
es hermoso saberlo
tenerlo bien claro
es maravilloso
porque son esas almas
las que caminan a nuestro lado
qué cosa extraña
del ser, del sentir,
cuando dos energías tiran para un mismo lugar
cuando la inspiración que viene de un sitio
se acomoda para nutrir la mente
de la pequeña poeta
que intenta acomodar en frases
las palabras tiernas que le brotan
incansablemente del alma
burbujean su semántica
dejando en el aire
un aroma a cielo
un calor de ensueño
una brisa de verano
de Esas que por la mañana
se roban nuestras palabras
cuando caminamos por la orilla
y el Mar nos baña los pies
haciéndonos olvidar de la Tierra
y elevándonos en el Aire
para sumergirnos en el Cielo
a danzar con las Nubes
y alzar el alma al Viento
cantarle al Sol
que acerca sus rayos a nosotros
para recordarnos lo que es el calor
y lo bien que se siente
entre tanta soledad
seremos eternos
"Nuestras acciones nos hacen eternos."
se dijo a sí misma, en tono alto y claro,
"No es el hombre sino el acto,
no es el hombre, es su idea,
no es el hombre, es la impronta.
Jamás moriré si dejo una huella
jamás moriré, me haré eterna:
seré prócer, seré un símbolo,
seré clave hacia delante
seré futuro, seré perenne
seré un pensamiento,
un poema, un principio,
una ley en algún código,
una cura de una peste,
una obra de un museo,
un mimo en el pecho
de un pequeño abandonado,
una frase en el oído
de un amigo devastado.
Seré eterna porque no es el cuerpo
sino mi alma
quien tiene el control.
Seré eterna porque no me detendré
hasta que el mundo haya cambiado.
Hasta convertirme en un verbo,
y prolongarme en el tiempo."