sol en pleno invierno

sos sol en pleno invierno ¿sabés?

quiero que lo sepas
porque
se me hace que
eso te va a encender
te va a volver más fuego
de lo que ya sos

y te pregunto de dónde saliste
y me preguntas lo mismo
y escribimos las líneas de una historia
que se me hace un poco triste

pero nos pido que disfrutemos
te lo pido a ti
y a mí misma

sueño que te escribo una carta
viaja dentro de una caja de cartón
que junto a un libro congelado
atraviesa un océano un día cualquiera 

si sólo pudiéramos tener una pequeña noción del futuro
sería más sencillo
pero menos divertido
si sólo pudiera entender por qué pasan estas cosas
por qué hay tantos kilómetros entre medio
y tanto vos
como yo
queriendo que esos kilómetros
se vuelvan
cero

flashback

Las yemas de los dedos de alguien que acabo de conocer me tocan al ritmo de la música, recorriéndome sucesivamente entre mis hombros y mis manos. Intercalando entre la realidad -que creo que es real- y una ficción in mente -que creo que es ficción-, abro y cierro mis ojos. Aún puedo ver las luces, que convierten el fondo negro del párpado obturado en un campo brillante, intenso e iluminado.
Mis pies se separan del suelo alternativamente dando lugar a pasos de baile, tantos pasos como beats por minuto. Siento la respiración de ese alguien cerca de mi rostro, puedo ver que nos separan unos centímetros. Nos sonreímos y nos decimos tantas cosas sin hablar. De mi cuerpo surge una energía que impacta con el universo. Del suyo, también. Se conectan allí a lo lejos, cerca de algún astro poco estudiado, pero en la misma frecuencia ambas.
Su piel es suave y cálida. Ya sé su nombre. Él sabe el mío. Conectan los cuerpos, más aún bajo estas luces y esta música que habla por nosotros. Conectan las almas que se entregan al ritmo, al innegable placer de sentirse vivo. Impacto maravilloso que tiene sobre nuestras mentes, dándonos poder, generando ese sentimiento indomable y magnífico de todo-lo-puedo. Los límites parecen desaparecer. Tanto los que conocíamos como los que ni siquiera sabíamos que existían. Límites que nos encadenaban día a día. Casa de rejas, sin puertas, que dejaba apreciar el mundo desde el sitio sin salir a sentirlo. Sentir, justamente. Poner cada sentido al servicio de la percepción plena. No solo mirar sino también tocar, oler, oír, saborear. Llevarse esa flor a la nariz y respirar hondo. Beber el agua con tantas ganas y sentirla recorrer cada uno de los órganos que intervienen en la deglución. Apoyar la boca en el cuello de este alguien ya nominado, que me sujeta la cintura mientras continúa con ese juego de mover las yemas al ritmo de los beats.
Cierro los ojos por un rato, él también. Somos dos rodeados de miles, pero los hacemos desaparecer. El recinto se transforma en el universo, las luces son los astros, la oscuridad es el resto del espacio. 
Volamos, sí. Aunque no tengamos alas. Corresponde con nuestra definición de volar. La sensación de sentir que flotamos en el aire. Quizá una lágrima inocente rueda por la mejilla. Es el sentimiento de la vida expresándose. Vida que brota por los poros, vida que se percibe con los sentidos, vida que transcurre en espacio-tiempo con cada sonido, cada paso, cada movimiento. Revoleamos los brazos en el aire turnándonos para no dejarnos de sentir el uno al otro. Quizá nos abrazamos y disfrutamos del calor. Quizá nos besamos y disfrutamos del amor. Ese amor compartido por la vida, por sentir, por exprimir los segundos de existencia haciendo valer el momento. Momento que se impacta en el límbico para grabar a fuego un recuerdo. Recuerdo que -espero- regresará como un flashback con la próxima dosis, con un océano entre medio, miles de kilómetros y ¿simples? mensajes de por medio. Y que así sea.

danzan

sube, baja
va, viene
vuelve
se queda
vuelve
me envuelve

si cierro los ojos la puedo ver
no sólo escuchar
la veo reproduciéndose en el aire
ondeando como una bandera al viento
ondas de colores con un fondo blanco
que luego se hace negro
los colores se fusionan
en luz blanca plena
brilla fuerte y me ilumina en la cara
mi rostro brilla también
bajo la luz de esa música soñando
sonrío, así
aún con los ojos cerrados
mis pies se separan del piso
aunque sigan apoyados en la superficie
es la sensación
simbólica o no
floto en el aire
vuelo despacio y sin alas
mientras se encienden en mi mente
como bombillitas de Navidad
se encienden pedacitos
sectores
lugares
que jamás
había 
descubierto

estoy cambiando
muto
a cada minuto
un antes y un después
a partir de ahora
lo que soy
no es lo que fui
y estoy segura que tampoco
soy
lo que seré

oruga que vio nacer una crisálida
crisálida que da luz a una mariposa
que sale a volar de golpe
mezclándose entre estos
sonidos
beats
se aceleran
silencio
reaparece una melodía suave
se agregan los golpes de nuevo
golpes que no duelen
no son aquellos que dolían
son otros
que sanan
me besan
me abrazan con la calidez de ese ambiente
con la suavidad de ese ritmo
que hace fluir mi cuerpo de lado a lado
y de repente
silencio
trance
explosión
salto. me río.
lloro, y no de tristeza.
explota el corazón de felicidad
la mente me lleva lejos

estoy. no estoy.
soy. ya no lo que era.
ni volveré a serlo.

no hay miedo
ni ansiedad
ni inseguridad

soy un alma danzante
entre medio de estas otras
almas
que danzan alrededor
con los ojos aún cerrados 
sin otra preocupación
que danzar
hasta el final


hace rato ya

no te escucho más
es que no querés
  que te escuche
que escuche qué?
si hay puro silencio
  irrumpe en la noche
siempre es igual
la noche que los trae
  llegan como sombras
fantasmas del hoy
del pasado y el futuro
  que acechan bajo la luna
y no llega a iluminarme
los edificios la ocultan
  detrás de un techo se aparece
blanca y brillante
en plena oscuridad
  entre tanto negro bello cielo
al menos algo que destella
bien arriba ante mis ojos
  aunque el sol se haya ido
se fue hace rato ya
y no hablo de atardeceres
  sino del ocaso del alma
se fue hace rato ya
y no ilumina más nada
  y sólo hay noche y Luna
  y sólo estrellas y un susurro
    y sólo un llanto silencioso
    puro silencio que irrumpe
      en plena oscuridad nocturna
      mientras algún astro destella
duele no escucharte más

un grito en la noche

dónde voy, dónde estoy y quién soy
me lo pregunté tantas veces
y hasta a veces
se lo pregunté a personas
para dilucidar las dudas
para sacar a relucir mi yo
y aprender a verme
como me ven
qué difícil vernos como nos ven
qué difícil aprender del ojo ajeno
en ese blanco tanto nos parecemos
o en la disposición de los órganos
o el color de la sangre
dónde voy y donde estoy
quién fui o quién voy a ser
en medio de otras preguntas
quizá más necesarias
pero no tan profundas
oigo un grito en la noche
y sumerjo mi cabeza hasta que me quedo sin aire
cuando me entra agua por la nariz me veo obligada a sacar rápido la cabeza
respirar, toser, pica la nariz
me va a quedar una sensación rara, lo sé
pero como obviar
el grito de la noche
cómo hacer de cuenta que no se escuchó
o hacer la impresión
de que no sucedió
si total
hoy
no se ve
¿quién garantiza que fue?
¿quién me dice que es?
¿quién me dice quién soy? dónde voy... dónde estoy...

qué difícil volver

aún no entiendo bien si es que
el alma soporta
la decepción
cada vez mejor
o si el alma entiende
que la decepción es
un error
decepcionarse implica la tristeza, bronca o enojo generado a partir de un acto no esperado cometido por un otro
y ahí aprendemos a no esperar nada
de nadie
la cuestión es que
decepción
cumple con la definición inversa
de confianza
y si la confianza se va
¿vuelve?
qué pregunta difícil
qué difícil volver

vas a saber dónde ir

no se puede negar que somos
polvo de estrellas
no se puede, no
y la calidez de los astros
es tan fuerte
como todo el vacío del espacio
balances
necesarios, sin más
el famoso ying y yang
tanta vida como muerte
tanta luz como oscuridad
moverse en la luz es tan fácil
caer en la oscuridad, aún más
si ni siquiera se ve
por dónde se camina
balances, necesarios
estallido mental
como una supernova
cae sobre su peso
gravedad pura
conviértese en un agujero
puro. negro.
hoyo espacial
no se salva ni la luz
maldita oscuridad
pero bendita sea
si de ella depende
que exista la luz
que es tan bella y preciada
la cuestión es
aprender a abrazar la oscuridad
la cuestión es
aceptar
balancear
respirar el cosmos
dejarse estallar
convertirse en cenizas
y ser una parte más
de la contemplación
no se puede negar que somos
polvo de estrellas
no le tengas miedo al frío
del espacio exterior
no huyas
sos polvo de estrellas
cerrá los ojos
vas a saber a dónde ir