Y llegó un momento en el que, sin poder dormir, abrí los ojos. Y miré el techo. Para colmo, con James Blunt de fondo... El contexto no era el ideal. Y me puse a pensar. Pensar en mí, en lo que soy, en quién soy. Y por sobre todo, en la manera en la que estoy pasando mi vida. Y me di cuenta que estoy sola. Y no sólo estoy sola, sino que mi mente también lo está. No pensar en nadie, no imaginarme junto a nadie... Sólo algún que otro pensamiento en imposibles que ni siquiera forman parte de pensamientos importantes en mi vida. Estoy sola y a veces pienso (y me mentalizo) en que eso no me importa. Pero siempre hay un cierto "no sé qué" de saber lo que es sentirse acompañada, tener alguien a mi lado que me apoye en cada aspecto, en todo lo que hago. Aquel que me llame y me cambie el día con sólo oír sus palabras. Aquel que me haga reír, llorar, y me enseñe a amar. ¿Qué sentido tiene la vida si uno no es del todo feliz? Sí, soy feliz, muy feliz, súper feliz. Pero de a poquito voy llenando mi vida de cosas para reemplazar los vacíos que hallo. Vacíos que a veces se hacen difíciles de llenar. Mantener la mente ocupada es una solución, pero ¿hasta qué punto? ¿a qué nivel se puede llevar eso? ¿Y hasta cuándo? Pensar en todo lo que pasé, en todo lo que sentí... Y lo que nunca logré tener. ¿Qué importa si conseguí darle un beso a aquel que tanto me gustó, por poner un ejemplo, si jamás llegué a tener lo que yo realmente quería? Esa relación de compañía, de seguirse el uno al otro, a cada momento, siempre, allí. Durante el tiempo que sea, no importa si son horas, días, semanas, meses, años... Lo que sea. Pero eso de tener a aquel que me haga sentir diferente. Única. Única para él. Sentirme bella, sentirme bien, sentirme querida. Y no tener una duda gigante dando vueltas en el corazón preguntándome por lo que quiero, por lo que puedo llegar a tener. Y pueden existir miles que lo pretendan conmigo, pero todavía no logro encontrar alguien con quien sea mutuo, recíproco. No puedo. Será cuestión de tiempo, no voy a la búsqueda, sino a la espera. Pero es como que a veces hace falta. Hace un poquito de falta que cambien mis sentimientos. Que cambie mi estado. Que deje de sentirme tan estancada, tan normal, tan rutinaria... Para que venga algo que me sopapee y me aleje por completo de lo común, de lo ordinario. Que venga como un fenómeno meteorológico (de esos grosos, grosos) que arrase, destruya, reacomode... Pero haga que todo tenga que renacer. Que arranque de vuelta. Que me deje devastada, NO ME IMPORTA, pero que cambie algo en mí. Que deje de ser la misma para amar sin fronteras, amar descontroladamente. Y poder vivir ese amor. Aunque me corresponda o no, pero amar, sentir amor de una vez por todas, entender lo que es enamorarse de alguien, desvivirse por alguien, abandonar todo por alguien. Necesito sentir eso en algún momento. Sé que aún queda tiempo, pero se hace esperar demasiado... Y sé que a pesar de que yo sepa que "ya llegará", seguiré pensando incansablemente en que quiero que llegue. Porque mi necesidad de amar es más fuerte que cualquier razón que quiera imponerme en la mente.

Inconformidad?
Quejarse de lleno?
Lleno le decían?
Si hacía meses que se sentía vacío...
Tic, toc.
Reloj, marcando segundo a segundo.
Tiempo imparable, imposible de retrasar.
Llegaba cada minuto con una lágrima nueva.
Llegaba a acongojar su alma ante la incertidumbre del mañana.
Futuro incierto, futuro cercano...
¿qué haría?
Ahí estaba su dolor..
Estaba solo.
Solo en su cueva de oro.
Solo.
Sin saber si ocultarse o salir.
Solo sin amor, sin planes, sin todo, sin nada.
Solo, preguntándose por qué.
Cuestionandose a sí mismo.
Recordando sus errores, concentrarse en no repetirlos otra vez...
Pero no había caso. El dolor del alma lo cegaba.
Ceguera intensa desatada.
Ceguera que lo atrapa y disminuye.
Ceguera que logra en él esa estúpida decisión de esconderse, ocultarse de ese mundo vertiginoso, desconocido, pero del que tanto le habían hablado...
Jamás saldría a ese mundo. El mundo del amor era demasiado desaforado.
Preferible no arriesgarse.

Suelo ser algo torpe para hablar, decir muchas cosas que debo ocultar,
pero siento, sueño, y vuelo a veces, o vuelo todo el tiempo.
Esta vez presiento que es otra vez lo mismo, 
que al final del camino me espera el abismo que no quiero alcanzar, 
pues es un martirio, caminar los mismos pasos, el sendero ya recorrido.

Suelo ser un poco tonta al pensar que puedo mirarte y llegarme a  enamorar.
Controlar sentimientos que deben llegar, aparecer, surgir, y dejarme llevar.
Quiero volver a ser niña otra vez, no pensar estas cosas que me hacen llorar.
Sí, es dolor, no poder amar a quien me ama...
Dolor, saber que sería feliz si mi amor fuera el mismo que el que sientes tú.

Puede ser que mañana sueñe despertando,
 que despierto soñando que te estoy amando,
puede ser que un día de estos te quiera besar,
o que un día sea el día en que no quiera verte más.
Hablar contigo me hace bien, hablar contigo me hace mal,
Pues veo lo difícil que será continuar con esto.
No te puedo responder de la manera que tal vez tú quisieras.
Suenan más alto y se llegan a escuchar,
gritos extendiéndose en la noche.
Mientras cierra los ojos y se deja llevar,
ve en su cara el color del horizonte.
¿Es acaso real? Debe de ser un sueño.
Quizás sea marioneta en un pensamiento,
de alguien, que lejano, esté imaginando.
Grita de vuelta, parece escaparse,
pero algo le hace volverse a mirar.
Sujeta su cuerpo, deseando despertarse,
pero está despierta, cuerda, allí.
Cierra los ojos fuerte, se refriega,
de vuelta, observar
y otra vez, sorprender su cabeza,
sigue allí, parado.
Era real! Sí! 
Así lo era.
No era su imaginación,
y si él era un sueño de alguien,
ella también lo era.
La realidad la golpea,
tanto tiempo, realidad esperada.
Jamás imaginó que llegaría.
¡Cuánto la había deseado!
Imaginado, proyectado.
Pero tanto había tardado...
Ya se había resignado.
Y allí estaba él,
él, su amado,
él, el soñado,
él, a quién supo que amaría
desde ese momento y para siempre.
Allí estaba él,
con sus brazos abiertos,
sin fronteras ni límites,
esperándola dispuesto,
para abrazarla,
curarle los males,
acariciar sus mejillas,
oler su cabello,
acurrucarla en un sueño,
y suavemente, en silencio,
amarla, despacio,
amarla, perfecto.
Era real! Sí!
Así lo era.
Y si él era el sueño de alguien,
ella también lo era.
Vivirían en el mismo sueño,
juntos, sin dejarse,
llevándose por el impulso del amor
que latía a cada segundo,
recorriéndoles el cuerpo,
desenfrenándolos.

Infatuation

Abrir los ojos. Abrir los ojos es lo que le falta.
Su cuerpo se estremece ante la llamada del amor.
¿Qué son esos gritos? ¿Qué son esos llantos?
¿Qué es ese corazón? Está latiendo al compás de una canción.
Canción de amor, canción enamorada.
Su sonrisa se dibuja en un sólo pensamiento.
Sus manos bailan ondeando en el cielo, como el viento.
Sus ojos brillan simulando ser luceros.
Ay, de ella! Ay, de su amor!
¿Qué será de su cordura, si en su alma es locura?
Mira el Sol y canta. Mira la Luna y baila.
Baila, canta, y salta.
Mueve su cuerpo, y lo busca.
Mueve su ser, rozagante.
Ha vuelto a nacer. Ha perdido las cadenas, las ha dejado atrás.
Ha vuelto a conocer la verdadera felicidad.
Sonreirá cada mañana, nuevamente, aunque llueva.
Sonreirá aunque las nubes no le dejen ver celeste.
Sonreirá porque en su amor no cabe más que la belleza y la alegría,
y en su cabeza, imágenes y recuerdos de cada segundo vivido a su lado,
cada palabra, cada "te quiero",
cada momento, impreso, grabado.

Ugly.

Cuando la careta de la sonrisa se hace insostenible, ya no puede aguantar seguir ese acto. Su mirada se oculta detrás de un velo, sus manos no le obedecen, su ser intenta alejarse.
Cuando percibe que la esencia se corrompe, que su corazón marchita, su careta se le cae, y por debajo se ven sus ojos, llorosos, cristalinos, sufriendo.
Cuando más necesitaría la compañía, el apoyo, el sostén, se da cuenta de la verdad: su realidad está inundada de soledad.
Cuando pensaba que todo era de la mejor manera, una gota rebasa su vaso, y no sólo lo desborda; también lo tira, arroja, destruye, derramando un sinfin de sentimientos y dolores, hasta ahora ocultos, que le rompen el corazón.

La soledad desesperada que se encuentra en su mirada se escondió con el sol, se fue y la liberó.
Esperará hasta que amanezca, sin saber si lo prefiere, si elegir ver la luz, o vivir a oscuridad.
Va recorriendo muy despacio, caminando las baldosas, cada día el mismo rol, la misma rutina.
Y se apoya en esa pared, ese espacio que ya muchos conocen a la perfección.
Y ruega al cielo unos pedidos, se lamenta por sus niños,
pero ya no aguanta más escucharlos llorar.
Tienen hambre! Tienen frío!
Sus miradas, falta brillo.
¿Cómo hallar la solución? Si no hay ni una pensión.
La plata es poca y cada boca debe ser alimentada, 
los huesitos que se ven a través de su piel.
Pero sus caritas le dan esas alegrías, y piensa que aunque su amor fue desperdiciado, 
sirvió para traer al mundo a los colores de su voz.

Y a ella no le queda otra que armarse de valor, y buscar en esas calles el sustento,
dando a cambio un poquito de ese inventado amor.
La falopa.
Ahí lo encontraba.
Ahí se desconectaba.
Se falopeaba.
Y no era por él.
Era por ellos.
La falopa y él.
Él y la falopa.
¿Qué buscaba?
Estaba perdido.
Vagabundeaba.
Se aislaba.
Volaba.
¿Qué buscaba?
No crecería.
Minúsculo.
Así quedaría.
Sería minúsculo.
¿Hacia dónde iría?
Errante.
Quedado.
Sí, quedado.
¿Qué hace?
¿Que haría?
Consumido.
Carcomido.
Arruinado.
Lastimado.
Golpeado.
Demacrado.
Muriendo.
Solo, muriendo.
Loco, muriendo.
Falopeado, muriendo.

Them

Y allí es cuando uno para y mira.
Mira para adelante, para los costados, para atrás. Y se pregunta: ¿Dónde es que estoy parado? ¿Dónde estoy situado? ¿Sobre qué? ¿Para quién? ¿Con quiénes?
Y comienzan las cuestiones. De si está bien lo que hacemos, si es lo correcto, si otra cosa sería mejor, si los sentimientos son los correctos, si la vida es la indicada, si el tiempo está bien utilizado, si los impulsos son sanos, si nos estamos sintiendo bien, si nos sentimos mal... 
Comienzan las dudas. Si seguir con lo que tenemos, dejarlo a medio hacer, delegarlo a otra persona. Si decir "continuo", si decir "paro". Si decir "soy" o "no soy". Si decir "sí" o "no". 
Buscamos las soluciones. Buscamos los caminos. Opciones que se presentan bifurcando los caminos, opciones que cambian el destino, el futuro. Opciones en nuestras manos que nosotros elegimos, que tomamos bajo nuestro poder, nuestra conciencia plena, nuestra decisión e intenciones. Opciones que no sólo nos modificarán la vida a nosotros, sino a los que nos rodean. A esos "quienes" que dan pasos con nosotros, que nos guían, que crecen a nuestro lado. Esos "quienes" que no nos dejan. Esos "quienes" que nos quieren. Esos "quienes" a quienes queremos. Esos, que nos miran, nos escuchan, nos secan las lágrimas, nos ponen el hombro, nos dan la mano...


Love or be loved?


I wanna feel love. 
Feel loved it's not enough.


Mi catarsis