Las copas de los árboles golpearon fuerte contra los cables del tendido, echando abajo un poste, cortando la luz de nuevo. El poste cayó directo sobre el alféizar, y el chirrido de la cerámica resquebrajándose fue suficiente para hacerla despertar. Había pensado que ese día ni siquiera una murga podría levantarla de su sueño plúmbico. Falta de ganas, falta de sueño... Daba igual. Si la cabeza se cansaba más ahora que nada andaba bien.
Estiró la mano por la ventana. Sintió la lluvia.
No granizaba, pero las gotas parecían piedras. Pesadas, fuertes, sonoras contra el piso, aturdían si se concentraba demasiado.
El blanco del cielo hacia pensar que esa tormenta estaba llegando a su fin. La candidez la enceguecía, no podía mirar fijo por la ventana.
Cerró un poco la persiana para menguar la luz que ingresaba e intentó volver a dormir. La lluvia continuaba sin cesar. "Hoy fue un día de Sol" pensó. "Lo fue esta mañana. O quizá dormí demasiado y pasó el tiempo... Quizá sí, quizá ya es invierno... Cómo desearía que así fuera. El invierno trae el frío, el frío congela y acapara los recuerdos." El frío y su ausencia de calor, ausencia que estaba hace rato. Calor sincero que no sentía, pero que ahora se disimulaba por el calor estacional. Pero no era el calor correcto. Era el calor de la naturaleza. No el calor humano. Y ella lo sabía... No podía reemplazarlo.
Pero no quería sentirlo. Ya no más.
se quiebra el suelo sobre el cual estoy parada
intento sostenerme pero ya estoy muy cansada
no estaba preparada para que todo cayera
no lo había deducido antes de que sucediera
agité fuerte los brazos mirando pa todos lados
buscando encontrar algo a mi alcance a los costados
que me sirva de agarre para intentar sujetarme
y sobre tierra firme volver a pararme
pero no puedo hacerlo, no sé cómo mantenerme
mi columna ya no sabe aguantar mi cabeza
que pesa una tonelada de tanto que alberga
discusiones, emociones, sueños que no prosperan
y por mucho que yo trate no dejo de estar tensa
las manos me tiemblan, no consigo la calma
que mantenga la mente en armonía con el alma
que me sirva de consuelo cuando ya no haya nada
y mientras todo se mueve entro en caída libre
mis ojos se inundan, es que estoy tan sensible
la gravedad hace lo suyo, cada vez caigo más fuerte
corto el aire como una bala de pequeño calibre
corto el aire y se parte dividiendo la suerte
no sé, en el fondo, si habrá vida o habrá muerte
qué me espera, un colchón de flores o asfalto inerte?
no hay de qué arrepentirse ni puedo decir "lo siento"
no hay tampoco chance de expresar el sentimiento
que en el pecho se guarda haciéndole de escondite
para evitar que se sepa lo que el corazón me pide
ocultar es estúpido cuando somos tan humanos
pero llega un momento que se nos va de las manos
y el corazón explota, no quiere estar encerrado
evitamos la consciencia para estar desconcentrados
y no pensar en las cosas que nos dejan desarmados
pero débil es el ser que no admite sentir algo
las ideas se hacen obras si de copas nos pasamos
después de la resaca el teléfono agarramos
pero remediar el error de la noche anterior
es casi imposible cuando hablamos de amor
no hay forma de resolver si se hizo sin pensar,
el perdón no basta, imposible volver atrás,
el universo da un vuelco de repente se transforma
y lo estable hasta el momento se convierte en una tómbola
quién sabe qué se viene, qué número saldrá
qué prepara el destino para nuestra ansiedad
y seguimos cayendo como si no terminara
estamos en un tubo de longitud indeterminada
somos marionetas de la obra del destino
que se nutre con cada fracaso adquirido
va alimentando la entropía en todo sentido
jugando con nuestros cuerpos se descorcha otro vino
se bebe hasta el final con el sabor del hastío
y el avance de los hechos se hace más y más fortuito
no podemos predecir ni siquiera un respiro
o un latido, o la próxima víctima de cupido
que se vive divirtiendo entre conquista y olvido
entre lágrima y suceso, engaño y desconcierto,
entre la flecha que erra e impacta en aquel pecho
que no puede entender de dónde sale el sentimiento
amar sin corresponder y entregarse a los lamentos
ser esclavo del tiempo no poder vivir el momento
construir un par de historias en base a pocos recuerdos
que quizá sólo son sueños que parecen ser reales
y la cabeza se enfrenta con las trivialidades
discernir entre lo imaginado y lo que es verdadero
cuando la mente se esfuerza en pensar que así se dieron
pero nunca existieron, no son más que un invento,
una imagen truncada para materializar un cuento
dejar a la cabeza estancada en un segundo
cuando ese tierno abrazo se convirtió en el mundo
cuando sueña ese beso tan sincero y tan profundo
cuando no le queda otra para no perder el rumbo
La ciudad se cae a pedazos. La esencia que estuvo ya no está, porque el pecho se desangra, y esa esencia volátil que abandona el cuerpo se funde con el aire, para alcanzar la atmósfera y salir al espacio exterior. No vuelve más. Pero los discos que sonaron sí que volverán a sonar, aunque haya que esperar a que el estruendo de la dinamita detonando en las bases de las construcciones de ese barrio, deje de tirar abajo todo lo que ya fue, y no será de nuevo. Y el hoy es incógnita, presente es ahora, pero el presente de recién ya pasó. Y habrá un presente en el siguiente verso. Y un pasado lleno de momentos que alguna vez fueron presentes. Y en la memoria son recuerdos. Que a veces parecen reales, y se dibujan ante los ojos, se materializan para venir, a veces a lastimar, otras veces a curar, otras veces sólo a recordar que ahí están y no parecen entrar en dominios del olvido.
Supongo que ya vendrán tiempos mejores.
horrocrux
el árbol cubre su cabeza del agua
allí se encuentra, escondida
la copa frondosa le hace de paraguas
suena el viento en las hojas
se liberan de las gotas que reposan,
débilmente, sobre la celulosa
le salpican los ojos, las mejillas,
¡mejor así! ¡que caigan!
que no se note que ya estaban
buenas nuevas lavan viejas malas
(¿quién dijo que eran malas?)
(¿quién dijo que no eran necesarias?)
da inicio al camuflaje
apoyando su espalda en el tronco
la madera no lastima, tampoco moja
puede que ni siquiera lo esté sintiendo
porque el cuerpo se está desvaneciendo
etérea la carne y tangible el sentimiento
¿conocés cómo se comportan las tormentas?
los rayos iluminan de punta a punta
en el cielo negro, las nubes se vislumbran,
descargan a tierra en el punto más alto
quizá un pararrayos, quizá un edificio,
quizá tu frondoso follaje dorado
o tal vez ni siquiera veas rayos ni centellas
y permanezcas debajo, sola con tu querella
¿fuiste astuta al elegir tu refugio?
pues puede que sea de pura hoja caduca
que pronto perezca, le llegue la hora,
cuando la naturaleza así lo disponga
y tu árbol se desnude, su fulgor desaparezca
y te quedes nuevamente, otra vez, indefensa
hay que saber elegir a quién confiarle la luz del alma
hice justo lo que decían
de nuevo
como ellos lo decían
otra vez
y me quedé vacía
echada sobre un costado
en la esquina de esa habitación
no quise volver a oír
ni se me antojó volver a ver
no era incapacidad, solo buscaba minimizar los sentidos
apagarlos como se desconecta un artefacto
como se deja muerto un órgano cuando se corta el riego sanguíneo
necrosis inminente, aproximándose como una plaga
que brota en un lugar e infecta todo lo que se interpone en el camino
sonó la madera, hueca por dentro
aún así, el cuerpo no se movió
una voz resonó; no era La voz
sólo susurros que se perdieron en el espacio
cuerpo estático que allí permaneció
cuerpo completo que vivía por inercia
alma que envejecía con el correr de los días
aplastada por el peso de la historia registrada
aún sigo sin saber quién golpeó la puerta...
no escuché el nombre
[pero no era El nombre]