hice justo lo que decían
de nuevo
como ellos lo decían
otra vez
y me quedé vacía
echada sobre un costado
en la esquina de esa habitación
no quise volver a oír
ni se me antojó volver a ver
no era incapacidad, solo buscaba minimizar los sentidos
apagarlos como se desconecta un artefacto
como se deja muerto un órgano cuando se corta el riego sanguíneo
necrosis inminente, aproximándose como una plaga
que brota en un lugar e infecta todo lo que se interpone en el camino
sonó la madera, hueca por dentro
aún así, el cuerpo no se movió
una voz resonó; no era La voz
sólo susurros que se perdieron en el espacio
cuerpo estático que allí permaneció
cuerpo completo que vivía por inercia
alma que envejecía con el correr de los días
aplastada por el peso de la historia registrada
aún sigo sin saber quién golpeó la puerta...
no escuché el nombre
[pero no era El nombre]