Sonríe hasta cuando sientas que no puedas hacerlo. Sonríe cuando la tristeza sea lo único que piensas que tienes en tu corazón. Sonríe, pues la sonrisa aclara tu mente, distiende el dolor, apaga el sufrimiento, clarifica los pensamientos. Sonríe, porque el rencor y la bronca sólo se apoderarán de tí, y tomarán las riendas en cada decisión y elección que escojas, en cada idea que se te ocurra, en cada sensación que sientas. Y lo único que estará ahí disponible para hacerte quedar en el camino, para no desbandarte ni derrapar... Va a ser la sonrisa. La sonrisa de luz, brillante, que resguarda y proteje, que mima y abraza, que nos vuelve más fuertes, y aunque a veces permite que nos doblemos y flaquiemos, nos hace seguir siempre en pie.
algo así como
sonreír
fue un
lunes, enero 21, 2013
Si hay algo que inspire a los poetas, eso es el mar. Y estar acá, parada, frente a tanta inmensidad... Sólo me hace detenerme a pensar un poco más en lo que estaba pensando.
Pienso en las decisiones. Elecciones de cada día. Decisiones que moldean el destino, que hacen el camino. Camino que recorremos conociendo, mirando... Sintiendo. Y esto que siento me carcome el corazón. Día a día me está introduciendo en una especie de caja gigante de metal, completamente cerrada, aislándome. Diciéndome que antes de salir tengo que escoger una de las opciones. Diciéndome que tengo que dejar morir un sentimiento. ¿Y desde cuándo hay que matar sensaciones, por qué tengo que hacerle eso a mi corazón? ¿Por qué me siento de esta manera? ¿Por qué tuve que conocer a ambas personas en ese momento, en ese mismo lugar, y por qué ambas me iban a tocar el corazón de tal manera? ¿Acaso hice las cosas tan mal que, después de tanto tiempo sin querer a nadie, me veo en una maravilla extrañísima tal, que quiero a dos personas a la vez? Quién hubiera pensado que iba a ser tan difícil. Que mi corazón iba a pedirme a gritos que esa sensación pare, que la haga parar, que no siga dejando que prolifere, que invada todo mi cuerpo, que me consuma por completo. Y el corazón discierne una vez más con la razón. Y sólo se encuentran para hablar con vacío alrededor. Sólo se detienen a discutir el hecho de quién. Cuál. Mi mente pide elegir, y mi corazón pide que no duela. Pero la elección abandona lo descartado, y mi corazón duele sabiendo que hay que abandonar. Dejar ir. Dejar volar. ¿Y por qué debo hacer eso? ¿Por qué tengo la necesidad? ¿Acaso no podría ser de otra manera? ¿Más fácil?
Pero no. Lo fácil no enseña. Lo fácil sucede, y ya. No deja huellas. Ni marcas. Ni dolor, ni cicatrices.
Pero lo difícil... Lo difícil cuesta. Y cuesta tanto que viene acompañado de mil sensaciones mezcladas. Emociones que sólo suceden, que no son compatibles entre sí, y sin embargo están todas presentes en el corazón. Al mismo tiempo...
Y vengo acá, a esta playa, a este preciso lugar, a hacer mi duelo. Parada en este punto de la pasarela, sintiendo el viento, mirando el mar, escuchando latir mi corazón. Escuchando latir. Late, y late, y lo hace por alguien. Pero no hay un solo alguien. Hay otro, y eso me consume. La elección sólo cortó acciones. Descartó momentos. Terminó con su compañía. Pero, ¿y el sentimiento? El amor, ¿dónde se va? Si sigue acá. Yo elegí, pero el amor sigue. Yo elegí, pero los recuerdos están. Yo elegí, pero el alma sigue dividida. Yo elegí, porque era necesario. Pero no sé discernir del todo el bien y el mal. Soy humana, ahora más que nunca. Humana porque me arraigo. Me aferro. Y no quiero soltar. Yo que tanto vuelo, que tanto ansio volar... Estoy pisando la tierra más que nunca. Viviendo entre la espada y la pared. Eligiendo para librarme de la caja. Pero al decirle a mi secuestrador que ya elegí, que me deje salir, que necesito ver el sol... Él no me abre. Porque ve que la elección sólo me hizo abandonar hábitos. Pero el sentimiento sigue presente, y sólo seré libre cuando me libere de él. Mientras tanto, añoro esa libertad de pájaro que tanto desprecié aquel día que descubrí lo triste que era no sentir amor por nadie. Amor que ahora siento, y sólo quiero matar; porque sentir este doble amor, pese a que alimenta mi alma, me hace ser la responsable, y tener en mis manos, la fragilidad y debilidad de dos almas maravillosas, increíbles, únicas... Que tanto amo.
fue un
miércoles, enero 16, 2013
Lo esencial es invisible a los ojos...
... pero el corazón ve más allá.
(Una tarea de filosofía)
Y día a día, llegando a los demás, vamos encontrándonos a nosotros. En el resto encontramos nuestro reflejo, personalidad de uno presente, en parte, en el prójimo que nos acompaña a cada hora. Y comenzamos a conocernos, haciéndonos plenos, encontrando fe, en nosotros, en otros, en dioses, pero fe que da fuerza para la vida, las vivencias que no sólo son, sino que también nos hacen. Transforman lo que somos, liman asperezas, definen aspectos, formas de ser, de reaccionar, de comprender, de disfrutar, de vivir. Necesitando a los demás a veces nos olvidamos que lo principal que tenemos en este muc¡ndo somos nosotros mismos. En esa esencia del alma que acompaña al cuerpo: con lo que llegamos y con lo que nos vamos. Y por nuestra vida pasa familia, amigos, amores, compañeros... Pero nunca sabemos quiénes nos acompañarán hasta el final. Es de la esencia pensar que las personas deben ser amadas mientras están, y dejarlas volar cuando quieran hacerlo. Porque la vida, única, no puede amarrarnos; debe dejar libre, fluir como el agua, permitir el vuelo, el sueño, la meta. Proponerse vivir con uno mismo, íntegro, ser humano, completo, pero a pedazos, dejando marcas y huellas en la vida, en las personas, en el camino transitado.
La esencia nos califica. Nos define. Maravilla o decepciona a otros, pero es la imagen más real y sincera: es nuestro interior, nuestro corazón, mostrándose, expresándose; a veces medio oculto, a veces un poco confuso, pero siempre perceptible, sensible al tacto, a las miradas, a los olores, al movimiento de la vida. Corazón que va siguiendo un ritmo, un latido, profundo: el de la esencia, que despacio va surgiendo, expandiéndose, fluyendo desde nuestro interior e inundando el derredor.
fue un
miércoles, enero 02, 2013
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