Sonríe hasta cuando sientas que no puedas hacerlo. Sonríe cuando la tristeza sea lo único que piensas que tienes en tu corazón. Sonríe, pues la sonrisa aclara tu mente, distiende el dolor, apaga el sufrimiento, clarifica los pensamientos. Sonríe, porque el rencor y la bronca sólo se apoderarán de tí, y tomarán las riendas en cada decisión y elección que escojas, en cada idea que se te ocurra, en cada sensación que sientas. Y lo único que estará ahí disponible para hacerte quedar en el camino, para no desbandarte ni derrapar... Va a ser la sonrisa. La sonrisa de luz, brillante, que resguarda y proteje, que mima y abraza, que nos vuelve más fuertes, y aunque a veces permite que nos doblemos y flaquiemos, nos hace seguir siempre en pie.
algo así como
sonreír
fue un
lunes, enero 21, 2013