crawl

si me ves que de golpe
me pongo a escribir rápido
sin parar
absolutamente abstraída
a boca y oídos cerrados
ojos bien abiertos mirando hacia el alma
no me detengas
no te asustes
a veces necesito esa vorágine
esa aceleración
esa vuelta por el universo
siempre, a corto o largo plazo
me agarran
esos
no-sé-qué
pero
sí-sé-cómo 
y el cómo es
una rabia repentina
un llanto espontáneo
o una sonrisa enorme
una carcajada incoercible
esos hechos
signos
que responden a vibraciones del ser
pequeños terremotos
de mayor o menor intensidad
pero terremotos
en fin

y será que pasó algo de eso
cuando hoy Isabella me dijo que
esperaba que papá noel le trajera taponcitos
porque tiene otitis
y a ella lo que más le gusta del agua 
es sumergir la cabeza
Isabella tiene 7 años
y me hizo sonreír
de la forma más pura que sonreí
en este último tiempo
sonrisa generada en una mezclilla
de nostalgia y melancolía
porque me vi a mí misma
en esos momentos
en los que el mundo se apaga
por un rato
y me sumerjo en el agua
Isabella me preguntó por qué la miraba así
sonriendo y con los ojos achinados
y le dije que esa también era
mi parte favorita del agua
esa en la que floto
se apaga el aire
sólo dispongo del que permanece en mis pulmones
y que pierdo paulatinamente en forma de burbujas
me abstraigo de repente
desconectada mas orientada
liviana pero firme
preparando el alma y la mente
para atravesar la superficie
braceada tras braceada
hasta que el porvenir lo disponga

los años no vienen solos

-Me hace reír cómo las personas mayores nos primerean en la cola siempre. Todo bien con que sean más grandes, pero ¿no te parece un poco desubicado ya?
Al oído, le respondo:
-Dejemoslas primerearnos. Al fin y al cabo, su tiempo vale más. Somos jóvenes. La muerte pareciera estar lejana. Aunque quizás salgamos y nos atropelle un coche, nos mate un chorro o nos parta un rayo. Tenemos tiempo para esperar. Y mucho.
Ana piensa un segundo. Se sonríe, y le dice:
-Pase usted, señora.
-Muchas gracias, hija, pero no te preocupes. Puedo esperar. Los años me dieron paciencia. Ya me vas a entender cuando tengas mi edad.

La melodía del alma

"Si la uva está hecha de vino, quizás nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos."
Eduardo Galeano, en El Libro de los Abrazos

Hay días en los que el silencio enseña y sana tanto como la música.
Días, otros, en los que es insoportable.
No se lo puede ni analizar. Imposible pensar en eso.
Buscamos ruidos, sonidos, formas musicales, elementos de esta naturaleza, de este universo, que entretengan nuestros oídos.
Que no nos dejen en silencio.
Que tapen ese análisis. Ese encuentro con el alma. Ese pesar.

Hay días en los que el silencio es necesario.
Como un suspiro. Un bostezo.
O como respirar bien hondo, hasta sentir llenitos llenitos los pulmones.
Como comer mucho, y algo bien rico, esa comida que nos gusta tanto que alimenta hasta de pensarla. Que la comemos hasta por los ojos. Que te deja diciendo que no podés más.

También hay días en los que pensamos en esto.
En lo que implica el silencio. Y cómo nos refugiamos en el sonido.
Días como hoy, donde se escriben estas líneas. Donde abrazo aún a los murmullos. Los motores lejanos. Las bocinas de los autos.
Y de tanto silencio, de repente, la escucho sonar. Suena. Vibra en los adentros.
Acaricia las mejillas. 
Está cantando. Haciéndose oír.
Es esa cancioncita... aquella.
La melodía del alma.

ley 2828

la unión hace la fuerza
me lo dijeron un par de veces
cuando era pequeñita
y estaba aprendiendo
qué era el Mundo
y el resto de las personas

la unión hace la fuerza
cliché quizás
pero tan cierto
como cuando te dicen que unas
mil palitos de madera
e intentes romperlos
o cuando en Buscando a Nemo 
bajan la red de pesca
y hasta un pedazo de barco
es gracioso porque 
el mensaje existe en muchos lados
ya sea subliminal
o explícito
pero existe
viene a recordarnos
todo el tiempo
el poder de la unión
de luchar todes para un mismo lado
pelear por los derechos
poder popular
como cantábamos hoy
ser parte de una lucha
sentirse identificade
sentirse parte de un todo
parte de esta maquinaria
que ya mostró su funcionamiento
que ya demostró cómo se conforma
y quiénes mantienen en marcha sus engranajes

la unión hace la fuerza
y si no me creen
busquen lo que pasó este mediodía 
después de tanta manifestación
y tantos días de marcha
y si no me creen
y si no entienden
y si les parecen unes exagerades
unes pretencioses
pregúntenles
pregunten lo que es no dormir
lo que son las condiciones de trabajo
el valor de una hora de sus vidas
entre esas cuatro paredes
en una habitación
una sala de estar
o un box de turno
o corriendo de un lado al otro
subiendo y bajando escaleras
recorriendo esos pasillos
de día y de noche
con frío o calor
hambre o sueño
abarrotados de gente
o absolutamente desolados
a esa altura de la madrugada
donde las horas en vela
pesan más que nunca
y vibra el celular
mientras llama enfermería
y saben que la próxima hora
tampoco van a poder pegar un ojo
pregunten si no saben
si no tuvieron la suerte
o la desgracia
de verlo en vivo
ver ese cansancio derrumbando
el cuerpo de un humano
porque eso es lo que son
seres humanos
como todo el resto
humanos no dioses
humanos no superhéroes
pregunten si nunca vieron
eso que muches llaman
vocación y dedicación 
palabras lindas y poéticas
tachadas de una vez y para siempre
para reemplazarlas por
precarización

utopías

quiero ser
silencio
a la vez que grite
y ser gravedad
a la par que flote
quiero ser
una paradoja
un susurro que
haga vibrar al universo
una noche
que ilumine hasta que
las sombras desaparezcan
quiero romper el paradigma
la ley
la normativa
destruir
deconstruir
volver a armar
con vos
con elles
con les que vienen al lado mío
les que me dan la mano
todos los días
caminando para el mismo lado
quiero construir caminos
echando cenizas
por encima de los hombros
dejando atrás los conceptos
que realzan las diferencias
quiero tomar un mismo lazo
y unir sus dos puntas
rodearnos a todes

quiero una mano en la cabeza
un abrazo afectivo
una respuesta empática

quiero compañerismo
apoyo y solidaridad

quiero algo utópico
según muches

brindemos por la utopía entonces 

tinta

una hora
escribiendo con tal
ímpetu
que duelen los músculos
la mano
los dedos
el alma
el alma habla
no sólo duele
habló a través de esa tinta
esa lapicera formando
esos garabatos narrando
esas palabras conformando
esa historia comunicando
algo
algo que
es parte de mi
y a veces ni lo sé
y tuve que parar
porque dolía
y era demasiado el vómito
incoercible el vómito
me desgarré los adentros
sangré profusa
y profunda
y profesé que
el silencio puede ser una vía de escape
así como el camino a la perdición
y grité lloré
suspiré hondo
escribí rápido
casi que creo que mañana 
no entenderé algunas palabras
y tuve que parar
por dolor físico
ese dolor que a veces 
viene a tapar
el dolor del alma

duele vivir
y si duelen los músculos
escribiré acá
y si esto se extingue
escribiré in mente
miraré el techo como me gusta hacer
y apreciaré las formas de las maderas
así como también apreciaré
las curvas de mi alma
los secretos de mi corazón
los latidos y la sed
y me perderé en susurros
suspiros
titilarán mis ojos
recordando desgracias
y buenos momentos
errores y horrores
superficialidad y superfluidad
y el tiempo corriendo
o caminando
o gateando
quizás hasta arrastrando(se)
y yo ahí
esclava de él
de él y de la vida
de la caducidad de la vida
de la finitud de la vida
de la labilidad
y por sobretodo 
de lo efímera y fútil
exigua.
fugaz.

sueños son

soñé que volaba
de cara a un futuro
que desea mucho del pretérito

conjugar en presente al futuro
porque va siendo
minuto a minuto

y si es que
soy pleno futuro
sobre el pasado que ya fue

muy reiterativo
pero es que
necesito de eso
fuerte y clara
sonando a mi alrededor
y sonreír 

como sonrío siempre
que la llevo en mi sangre 

apreciación

a veces quiero escribirte y no se me ocurre cómo
de la misma forma que a veces empiezo a hablarte y se me traba la lengua como nunca me pasó con nadie
porque hay cosas que te quiero decir que no te digo
porque ya te las dije un par de veces
y no da repetirlas
porque no tiene sentido
pero es que te veo caminando
viniendo a lo lejos
como a treinta metros
con el sol de atrás
esa remera verde
ese andar tan relajado 
que como siempre digo, me da tanta y tanta paz
y te veo y me trabo
me quedo observándote
y digo hola cómo estás y te abrazo con ternura
para comportarme como una persona civilizada
y no hacer esa estupidez que tengo ganas de
que es parar en seco delante tuyo y quedarme mirándote
por un rato
por todas esas cosas que me hiciste sentir
por todo ese vértigo que aún siento cuando te encuentro
en el paisaje
y otra vez te escribo cosas
porque vos sabés que me inspirás
y me sale escribir todas estas
cosas 
que sólo yo termino releyendo
o algún lector desinteresado que pasa por la web de casualidad a mirar
es que es tan lindo escribirle a alguien como vos
y es que es tan lindo saber que existís en el mundo
y hasta es lindo quererte y saber que me querés
y que cada vez que te vea 
aproximándote caminando
con ese andar tranquilo y pausado
y ese brillo propio o el del sol por detrás
nos vamos a encontrar en un abrazo
y voy a quedar con ganas de quedarme mirándote
apreciando tu ser
y me vas a sonreír
y te voy a sonreír
y nos vamos a preguntar cómo estamos
con el placer de haber compartido eso
que tuvimos
que fue y ya no es
y que da gusto haber vivido

veintidós de noviembre - feliz día

no te prives del sol
no te pierdas en la espera

podés detenerte a escuchar 
el sonido del viento
cerrar los ojos y sentirlo 
sentada sobre el pasto

se ilumina el campo visual
son los faroles de la plaza
se encendieron
como también se encienden
ideas
ritmos
latidos
en tu alma

ella suena
de fondo
como siempre

y sí
un siempre
aún en el silencio
porque hasta allí se halla
con los soplidos del viento
agitando las copas de los árboles
chiflando cuando pasa por alguna obturación

suena siempre
tan hermosa
me hace vibrar
y sonreír
mientras camino por la calle
de casa al trabajo
del trabajo a la universidad
de la universidad a casa de nuevo
en el parque cuando corro
en el agua mientras nado
en la cama mirando al techo
en el alma mirando adentro

suena siempre
tan hermosa
y la siento fluir

mi más amada adicción 
mi más sincero motor

auténtica, conocida o anónima
tan particular
habla del alma del creador
de su estado al ser interpretada
también de las musas
de las eras
de la historia 
habla de hechos y sentimientos
habla de amor, de dolor, de abandono
frustración. nostalgia. 
extrañar.
existir.
ser.

siendo todo el tiempo
en mi mente evocada
o en mis oídos, con un play

siendo todo el tiempo
una conexión entre mi alma
y el universo

no puedo no conmemorarla
hoy en su día
aunque para mí es la protagonista
los trescientos sesenta y cinco
desde que amanezco hasta que me duermo
y aún en sueños

protagonista de tantos
ya sea prosa o poema
protagonista de arte
musa de la musa
liberadora de almas
destructora de cadenas
raíz de tanta calma

hoy en su día
un conjunto de palabras
para agradecerle
para amarla más
para hacer algo por ella
algo mínimo
incomparable con lo que hace
ella por mí 
en esto de salvarme la vida
todos los días

un timbó en una plaza

me gustás más que esas pastillitas
y mirá que esas pastillas me gustan un montón
pero no sabés lo lindo que es
mirarte
si te diera mis ojos
para que te veas como te veo
entenderías

sos plena suavidad
sos un timbó en una plaza en esa esquina
cuya sombra resguarda memorias
de algún tiempo pasado
tiempo que fue
perro que paseó 
auto debajo de un puente
historia que vio un fin
y todavía atesoro
como todo lo que me hizo
crecer
amar
y ser feliz
en esta vida 

crecer

y venís caminando
sola
y tu mochila en la espalda
tiene todo tu equipaje
son seis kilos nada más
hace dos meses vivís
con eso
y está bien
y no necesitás
nada
más 
y seguís caminando
y se siente tan
maravilloso
andar tan
liviana

caminás mirando 
el cielo
y los edificios
y el empedrado
y a las personas
y los horarios del happy hour
y si hay guiness tirada

caminás y dejás que la garúa
te humedezca las mejillas

caminás escuchando las voces
que hablan en francés
y vos no entendés
pero es lindo
igual

caminás sola y ves
un local de jueguitos
como los de Santa
como el de la esquina de la 46 y 3
el tejo
el guitar hero
las maquinas de los muñequitos
y yo que nunca pude sacar uno
y la que tenía la música de la lambada en midi
que sonaba cada vez que iba
y volvía
de la playa
cada vez que iba
y volvía
del centro
cada vez que iba
y me quedaba
en los videos

allá
hace tiempo

allá
pequeña
sin mochila física
ni mochila mental

allá 
cuando crecer se veía
tan lejano
y hoy
crecer me golpea
me corre por las venas
me alerta sobre el paso
del tiempo
sin misericordia
hoy
que crezco sin reparos
sin frenos
hoy
que la garua se convierte
en lluvia y tormenta
fluye por mi garganta
y me ahoga
hoy
que tantas ganas tengo
de que la preocupación más grande sea
intentar otra vez
sacar un peluchito
de la máquina de los videos

perderme

me pasa que a veces
me pierdo
en una calle
en una esquina
en el mar
en la hoja
no me encuentro
o ni me busco

para qué reencontrarme
si a veces
simplemente
busco eso

perderme

poseer

el temor a perder viene de la mano con la obsesión de poseer
cosas, empleos, personas
sitios, sentimientos, abstracciones
propiedades
bienes
divisa
toda una vida
obteniendo
poseyendo
esto es mío
y te enseñan que lo propio
es de uno
de nadie más

te enseñan que
a más tenés 
más feliz sos

te enseñan que
si perdés algo
lo tenés que reponer

para seguir sintiéndote así
como te sentías antes
bien
lleno
pleno

te enseñan que
el poder te hace más fuerte
que tu auto no es suficientemente veloz
ni tu casa suficientemente grande
ni tu teléfono suficientemente smart

que tu televisión no tiene las pulgadas
de las de la tele de tu vecino
o tu remera no es de la marca
que usan los famosos

que comprar usado no te generará
la misma satisfacción 
que un artículo nuevo

que debes mostrar tus logros
y recibir aprobación
sino es como si no lo hubieras hecho
si no hubiera sucedido
si no se hubiera impreso
en la línea de tiempo
de tu vida

mientras tanto suena una melodía
me pierdo en las teclas de este celular
me enojo conmigo por haber dejado
la hoja y el bolígrafo en la mesa
lloro por los ojos que ya no ven
por aquellos que murieron
aquellos que siguen peleando
lloro porque el dinero
no se puede comer
porque el agua no se puede rehacer
ni siquiera el tiempo
se puede volver
lloro por mi patria
la de al lado
la de enfrente
lloro porque sus zapatos pesan
sobre nuestras cabezas
porque su mierda huele igual
mientras que mueven los hilos
de todo y de todos
de ellos y aquellos
del peón y del capataz
lloro
por cómo se olvidaron de que
no hay casa suficientemente grande
si quien debería ocuparla
murió camino a un hospital lejano
no hay teléfono suficientemente smart
si quien debería utilizarlo
no aprendió a leer en una escuela
no hay auto suficientemente veloz
si quien deberia manejarlo
perdió su vida al volante
tanto olvido
tanto
tan conveniente el olvido 
para algunas cosas
y para otras

y no hay nada ni siquiera sujetable
tangible, disfrutable
si quién debería ser sujeto
de accion de esos verbos
se pierde de vista el objetivo
dejando demasiada energía en el camino
pisando hombros
cortando cabezas
tentando al destino
olvidándose del placer
de contemplar
de la paz que se puede obtener
con el simple ruido del mar

poseer
qué palabra difícil de olvidar

alo

No es de ahí, pero allá está.
Acá no está.

Mira al cielo,
las nubes le perturban
el día a día, el existir.

Sabe que no deberían ser así.
Sabe que tanta geometría 
no es compatible
con esa luz de día.

Otro bombazo, humo negro
se despliega cual cortina
interrumpiendo el turquesa
escondiendo al Sol.

Arden los ojos,
es la bronca,
o es el gas.
El llanto que surge,
y un pañuelo a la boca
mientras cierra las ventanas.
Un maullido, un ladrido,
en signo de protesta.
Saca el móvil,
filma, comparte, publica.
Mensaje a los amigos,
ya es cosa de todos los días
hace más de dos semanas
preguntando
una
y otra
y otra vez
si todos están bien,
si volvieron a casa
después de marchar.
Ira, tristeza,
odio, enojo.
Por momentos la empatía 
de abrazar a un policía.
Por momentos la rabia
de responder a esa violencia
con su misma medicina.
Cerrar los ojos fuerte,
soportar la rutina,
de la casa al trabajo,
del trabajo a la plaza.
La mañana que pesa,
la salida que se ansía.
Salir no es libertad
en un pueblo reprimido.
Salir es ir a marchar.
Luchar por los derechos.
Derechos que se corresponden,
por ser pueblo.
Pueblo que merece respeto.
Las ganas de incendiar el sistema.
De usar la constitución
para encender una hoguera.

Otro maullido, otro ladrido.
El humo amainó, el gas ni se siente.
Los amigos están bien,
la tele que aún miente.
El pañuelo y la bici, 
el móvil bien cargado,
la bandera en los hombros,
el alma entera para luchar.
Aunque no cesa
el miedo de salir
y perder más libertad.
Las ganas de llevarse
todo y a todos.
Volver a la celeste y blanca,
la tierra del asado y el tango, 
tierra también hecha pedazos
pero que lo vio nacer.
Añora la tierra
pero no puede dejarlas.
Ellas lo mantienen en pie.
Son fuerza para el alma,
alma de lucha,
alma de guerra.
Son luz de cada día.
Son y fueron
motivo para conservar
la base que hizo allá.
Esa misma base
que lo hace quedarse.
Quedarse ahí...
Y no acá.


sol en pleno invierno

sos sol en pleno invierno ¿sabés?

quiero que lo sepas
porque
se me hace que
eso te va a encender
te va a volver más fuego
de lo que ya sos

y te pregunto de dónde saliste
y me preguntas lo mismo
y escribimos las líneas de una historia
que se me hace un poco triste

pero nos pido que disfrutemos
te lo pido a ti
y a mí misma

sueño que te escribo una carta
viaja dentro de una caja de cartón
que junto a un libro congelado
atraviesa un océano un día cualquiera 

si sólo pudiéramos tener una pequeña noción del futuro
sería más sencillo
pero menos divertido
si sólo pudiera entender por qué pasan estas cosas
por qué hay tantos kilómetros entre medio
y tanto vos
como yo
queriendo que esos kilómetros
se vuelvan
cero

flashback

Las yemas de los dedos de alguien que acabo de conocer me tocan al ritmo de la música, recorriéndome sucesivamente entre mis hombros y mis manos. Intercalando entre la realidad -que creo que es real- y una ficción in mente -que creo que es ficción-, abro y cierro mis ojos. Aún puedo ver las luces, que convierten el fondo negro del párpado obturado en un campo brillante, intenso e iluminado.
Mis pies se separan del suelo alternativamente dando lugar a pasos de baile, tantos pasos como beats por minuto. Siento la respiración de ese alguien cerca de mi rostro, puedo ver que nos separan unos centímetros. Nos sonreímos y nos decimos tantas cosas sin hablar. De mi cuerpo surge una energía que impacta con el universo. Del suyo, también. Se conectan allí a lo lejos, cerca de algún astro poco estudiado, pero en la misma frecuencia ambas.
Su piel es suave y cálida. Ya sé su nombre. Él sabe el mío. Conectan los cuerpos, más aún bajo estas luces y esta música que habla por nosotros. Conectan las almas que se entregan al ritmo, al innegable placer de sentirse vivo. Impacto maravilloso que tiene sobre nuestras mentes, dándonos poder, generando ese sentimiento indomable y magnífico de todo-lo-puedo. Los límites parecen desaparecer. Tanto los que conocíamos como los que ni siquiera sabíamos que existían. Límites que nos encadenaban día a día. Casa de rejas, sin puertas, que dejaba apreciar el mundo desde el sitio sin salir a sentirlo. Sentir, justamente. Poner cada sentido al servicio de la percepción plena. No solo mirar sino también tocar, oler, oír, saborear. Llevarse esa flor a la nariz y respirar hondo. Beber el agua con tantas ganas y sentirla recorrer cada uno de los órganos que intervienen en la deglución. Apoyar la boca en el cuello de este alguien ya nominado, que me sujeta la cintura mientras continúa con ese juego de mover las yemas al ritmo de los beats.
Cierro los ojos por un rato, él también. Somos dos rodeados de miles, pero los hacemos desaparecer. El recinto se transforma en el universo, las luces son los astros, la oscuridad es el resto del espacio. 
Volamos, sí. Aunque no tengamos alas. Corresponde con nuestra definición de volar. La sensación de sentir que flotamos en el aire. Quizá una lágrima inocente rueda por la mejilla. Es el sentimiento de la vida expresándose. Vida que brota por los poros, vida que se percibe con los sentidos, vida que transcurre en espacio-tiempo con cada sonido, cada paso, cada movimiento. Revoleamos los brazos en el aire turnándonos para no dejarnos de sentir el uno al otro. Quizá nos abrazamos y disfrutamos del calor. Quizá nos besamos y disfrutamos del amor. Ese amor compartido por la vida, por sentir, por exprimir los segundos de existencia haciendo valer el momento. Momento que se impacta en el límbico para grabar a fuego un recuerdo. Recuerdo que -espero- regresará como un flashback con la próxima dosis, con un océano entre medio, miles de kilómetros y ¿simples? mensajes de por medio. Y que así sea.

danzan

sube, baja
va, viene
vuelve
se queda
vuelve
me envuelve

si cierro los ojos la puedo ver
no sólo escuchar
la veo reproduciéndose en el aire
ondeando como una bandera al viento
ondas de colores con un fondo blanco
que luego se hace negro
los colores se fusionan
en luz blanca plena
brilla fuerte y me ilumina en la cara
mi rostro brilla también
bajo la luz de esa música soñando
sonrío, así
aún con los ojos cerrados
mis pies se separan del piso
aunque sigan apoyados en la superficie
es la sensación
simbólica o no
floto en el aire
vuelo despacio y sin alas
mientras se encienden en mi mente
como bombillitas de Navidad
se encienden pedacitos
sectores
lugares
que jamás
había 
descubierto

estoy cambiando
muto
a cada minuto
un antes y un después
a partir de ahora
lo que soy
no es lo que fui
y estoy segura que tampoco
soy
lo que seré

oruga que vio nacer una crisálida
crisálida que da luz a una mariposa
que sale a volar de golpe
mezclándose entre estos
sonidos
beats
se aceleran
silencio
reaparece una melodía suave
se agregan los golpes de nuevo
golpes que no duelen
no son aquellos que dolían
son otros
que sanan
me besan
me abrazan con la calidez de ese ambiente
con la suavidad de ese ritmo
que hace fluir mi cuerpo de lado a lado
y de repente
silencio
trance
explosión
salto. me río.
lloro, y no de tristeza.
explota el corazón de felicidad
la mente me lleva lejos

estoy. no estoy.
soy. ya no lo que era.
ni volveré a serlo.

no hay miedo
ni ansiedad
ni inseguridad

soy un alma danzante
entre medio de estas otras
almas
que danzan alrededor
con los ojos aún cerrados 
sin otra preocupación
que danzar
hasta el final


hace rato ya

no te escucho más
es que no querés
  que te escuche
que escuche qué?
si hay puro silencio
  irrumpe en la noche
siempre es igual
la noche que los trae
  llegan como sombras
fantasmas del hoy
del pasado y el futuro
  que acechan bajo la luna
y no llega a iluminarme
los edificios la ocultan
  detrás de un techo se aparece
blanca y brillante
en plena oscuridad
  entre tanto negro bello cielo
al menos algo que destella
bien arriba ante mis ojos
  aunque el sol se haya ido
se fue hace rato ya
y no hablo de atardeceres
  sino del ocaso del alma
se fue hace rato ya
y no ilumina más nada
  y sólo hay noche y Luna
  y sólo estrellas y un susurro
    y sólo un llanto silencioso
    puro silencio que irrumpe
      en plena oscuridad nocturna
      mientras algún astro destella
duele no escucharte más

un grito en la noche

dónde voy, dónde estoy y quién soy
me lo pregunté tantas veces
y hasta a veces
se lo pregunté a personas
para dilucidar las dudas
para sacar a relucir mi yo
y aprender a verme
como me ven
qué difícil vernos como nos ven
qué difícil aprender del ojo ajeno
en ese blanco tanto nos parecemos
o en la disposición de los órganos
o el color de la sangre
dónde voy y donde estoy
quién fui o quién voy a ser
en medio de otras preguntas
quizá más necesarias
pero no tan profundas
oigo un grito en la noche
y sumerjo mi cabeza hasta que me quedo sin aire
cuando me entra agua por la nariz me veo obligada a sacar rápido la cabeza
respirar, toser, pica la nariz
me va a quedar una sensación rara, lo sé
pero como obviar
el grito de la noche
cómo hacer de cuenta que no se escuchó
o hacer la impresión
de que no sucedió
si total
hoy
no se ve
¿quién garantiza que fue?
¿quién me dice que es?
¿quién me dice quién soy? dónde voy... dónde estoy...

qué difícil volver

aún no entiendo bien si es que
el alma soporta
la decepción
cada vez mejor
o si el alma entiende
que la decepción es
un error
decepcionarse implica la tristeza, bronca o enojo generado a partir de un acto no esperado cometido por un otro
y ahí aprendemos a no esperar nada
de nadie
la cuestión es que
decepción
cumple con la definición inversa
de confianza
y si la confianza se va
¿vuelve?
qué pregunta difícil
qué difícil volver

vas a saber dónde ir

no se puede negar que somos
polvo de estrellas
no se puede, no
y la calidez de los astros
es tan fuerte
como todo el vacío del espacio
balances
necesarios, sin más
el famoso ying y yang
tanta vida como muerte
tanta luz como oscuridad
moverse en la luz es tan fácil
caer en la oscuridad, aún más
si ni siquiera se ve
por dónde se camina
balances, necesarios
estallido mental
como una supernova
cae sobre su peso
gravedad pura
conviértese en un agujero
puro. negro.
hoyo espacial
no se salva ni la luz
maldita oscuridad
pero bendita sea
si de ella depende
que exista la luz
que es tan bella y preciada
la cuestión es
aprender a abrazar la oscuridad
la cuestión es
aceptar
balancear
respirar el cosmos
dejarse estallar
convertirse en cenizas
y ser una parte más
de la contemplación
no se puede negar que somos
polvo de estrellas
no le tengas miedo al frío
del espacio exterior
no huyas
sos polvo de estrellas
cerrá los ojos
vas a saber a dónde ir

siempre igual

y sabés lo que pasa?
lo que pasa es que a veces
el corazón
se emociona
podría no haberse
fascinado
podría haberse quedado
a un costado
pero no
tuvo de qué agarrarse
puedo sujetarse
puedo liberar cadenas
y ahora va
suelto
descarrilado
con dolor
miedo
desasosiego
está sediento
está desorientado
late a medias
se asusta
quiere retroceder y no sabe cómo
cansado de quedarse con ganas
cansado de conformarse
cansado de ir y venir... más venir que ir
más tormentas que calmas
siempre igual
se repite la misma historia
siempre igual

tiempo con sol

quieta en silencio
y debajo de mi techo
te espero
llueve en tu cielo
en el mío
soleado
tengo sol para darte
tanto
y ni me mirás
tengo sed
te miro con esta cara
de que algo tiene que pasar
y me muerdo la lengua
y no duele
el dolor real
ya no más
y si solo
me da sed
tiempo en silencio
con sol

a un alma que conocí en Barcelona

me diagnostico fan de los balcones
y creo que identifiqué la causa
y es que me gusta pensar que debajo de mi
hay caída libre
que me sujetan a la gravedad
algunos soportes
y no mucho más
y que hace sombra debajo
quizá a otro balcón que asoma
en el piso de abajo
me gustan los balcones y las terrazas
pero más los balcones
en silencio y charlando
pero más en silencio
sujetando una mano
calentita
de la cama o de la ducha
pero calentita
suave
que dice
acá estoy
soy
vivo
¤¤¤
quiero sentarme en el balcón
y comer una tostada
o dos
con mantequilla de maní de dos euros del paqui
y jugar una guerra con los bedbugs de la pared
quiero flashar en el parc de la trinidat
mientras suena maceo de fondo
agarrarte de la mano
y correr entre la gente
para alcanzar un bebedero
y tomar el agua más rica del mundo
y tanta como quiera
y tanta como pueda
beber agua de un vaso
beber rocío de tu boca
no poder parar
y hablar al ritmo de los beats
cerrar los ojos con los lentes puestos
bailar hasta que se termine el mundo
morder fuerte que ni duele
escuchar la música fluyendo dentro de mi
como fluye mi sangre
por mis arterias y mis venas
fluye la música por todo mi cuerpo
sensación tan hermosa
se mezcla entre mis células y las atraviesa
y me siento en el balcón con cerrar los ojos

así

quiero salirme un rato
de mi cabeza
dejar de ser yo por
un momento
o al menos verme
desde afuera
ver qué
veo
ver qué ven
ustedes
y qué ves
vos

quiero salir un rato para
sobrevolarme
y entenderme desde
la empatía
sin juzgarme
ni exigirme
ni auto-insultarme

quiero salir un rato
para ver si es real
todo este florecimiento
que siento
para ver si brillo
como me dijo alguien
que conocí hace poco
y en unas horas
pudo decir
que yo brillaba
alguien a quien
abracé
y me dejé llevar
y le besé los labios
fuerte

quiero salir a la estratosfera
y no en avioneta ni nave espacial
quiero salir de un salto
y estar más cerca
de las estrellas
y del infinito
fluir en forma de ocho
con suavidad
con gracia
con sutileza

esas cualidades
que no creo tener

porque soy torpe
y atropellada

pero al final no importa
porque así
me llevo puesta a la vida
me llevo puesto al mundo
y así voy caminando
a veces lento
a veces rápido
a veces corro y me doblo un tobillo
duele unos días y se cura
a veces salto y no llego a la estratosfera
pero me siento más libre
a veces salgo a volar por la ventana
y no puedo verme desde afuera
no puedo salir
de esta
cabeza
que me encierra
y boicotea
pero aún así
estoy contenta
pero aún así
soy
muy
feliz
así que tampoco
es
tan
terrible

tarde

no, no llegué a tiempo
llegué tarde
eso de a tiempo fueron palabras tuyas
endulzadas por malta tostada con notas de café
lo de tarde lo dije yo
y lo dije segura
aunque dejé convencerme un poco con tus versos
pero no
reitero
y reformulo
llegué al final
en el momento clave para
rebalsar el embalse
y desatar la inundación
si sólo soy eso
una excusa perfecta
un chivo expiatorio
soy esa chispa que encendió
un fuego
pero no soy el fuego
inicié una revolución
y ahí me agoté
desaparecí
duré lo que tenía que durar
microsegundos
y me quedé sedienta
de una historia
de amor
que se disolvió sin haber sido
que se escurrió entre los dedos como arena blanca
que se fue
como se van todas las cosas
que alguna vez
amamos

hablo de vos

y como siempre
me gusta que
vos leas
esto
porque vos lo generas
y creo que las musas
merecen ver
lo que inspiran
si así lo desean
merecen verlo y respirarlo si así lo desean
y sentirlo si así lo desean
y vivirlo si así lo desean
como si en ese momento hubiera algún tipo
alguna especie de
energía
atravesando el cosmos
conectando a la musa
con le artiste inspirade
que hoy soy yo
escribiendo sin parar
cada renglón
vomitando hasta la bilis
un órgano
una palpitación
y sonriendo si hablo de vos
y siendo feliz
con
eso

la costumbre

y se abren
heridas
viejas
se abren siempre
ya ni sé cómo controlarlas
pero no importa
que se abran parece inevitable
lo evitable es
la
vulnerabilidad
ante el
dolor
como si tuviera una anestesia
disociativa
se abren
ya ni duelen
el alma se acostumbra
sueña
cae
se levanta
se acostumbra
sueña
cae
se levanta
se acostumbra
a tanto te acostumbras
tanto
dejas de lado
tanto
por la costumbre
y qué
qué es la costumbre más que
la comodidad
la zona de confort
salí de ahí que me da frío
dame la mano
y vayámonos a la mierda

apocalíptico, armagedónico

no hay métrica ni rima
sólo escribo lo que sale
que pienso en vos es
cierto
también es cierto que
trato de no hacerlo
que difícil pensar en tratar de no pensar
uróboros
ciclos
ciclos cíclicos
bíblicos
arcas rescatando resabios de pensamientos
de la catástrofe
el momento de la
y no me sale la palabra
pero me gusta armagedónicas
un éxodo de pensamientos
se van alejando
huyen a tierras lejanas
como huyen las palabras que aún no se dijeron
los abrazos y besos que aún no se dieron
armagedónicas suena bien
no sé si estará aceptada por la
real academia española
y a mí que me importa si aceptan mis palabras
y a mí qué si me da igual
dos versos que terminen con rimas consonantes
cinco versos cuya métrica asemejen la de Dante
catorce versos que se inicien con letras estratégicas
formando las iniciales de tu nombre
enunciando esas letras
renglón por renglón
narrando con simpleza
agradeciendo la sutileza
necesitando ver tu cara
desapareciendo en este lugar
o simplemente transportando el pensamiento
cerrando los ojos por un momento
asimilando la distancia
satisfaciendo el grito del alma
tan cambiante e indecisa
restándole importancia todo el tiempo
o haciéndote saber cosas que ni siquiera yo sé

mientras que sigo así
mirando el techo

mientras que sigo así
con ambos pulgares
paseando entre las teclas
de este teclado digital

y me surge
me brota
escupo todo esto

y la palabra que quería decir
era apocalipsis

apocalíptico

creo que armagedónico queda más
poético
y qué sé yo de poesía
si no hay
ni métrica ni rima
si solo escribí para
dejar tu nombre
en las primeras letras
de catorce versos
catorce

andá a encontrar algo que rime con catorce

tren a cascais

Miro por la ventana del tren. Estoy lejos de mi casa de turno, pero muchísimo más lejos de mi verdadero hogar.
Palmeras se yerguen en la vera del camino. Palmeras. Son tantas.
Se dibuja una sonrisa en mi cabeza, esa sonrisa que conozco hace poco, y aún así, extraño.
Extrañar con una fuerza dulce en el pecho que me arrulla y me canta una canción de cuna.
Extrañar, sana extrañeza. Esa que enseña, guía y cuida. Que me permite nadar en un mar de pensamientos que quizá son ilusos y nunca verán la realidad. Pero puedo pensar. Puedo flashear, como nos gusta decir a nosotros. Y lo disfruto. Y te abrazo en un flash. Te evoco en mi memoria.
Más y más palmeras y no puedo no pensar en cómo disfrutarías este paisaje. Y no puedo no pensar en lo grato que sería poder verte, al menos un rato, a mi lado.

com/partir

lo maravilloso de todo esto
es
de repente
disfrutar un camino sola
disfrutarlo tanto, tantísimo
y de repente
pensar
dejar fluir a la imaginación
y pensar en que
si tan bello es
sólo conmigo
cuan bello también podría ser
de la mano
con vos

...y el alma sigue viva

se vuelven a abrir heridas
era de esperarse
le habían dicho que algún día
cerrarían para siempre
pero ya aprendió que no cierran nunca
vuelven a abrirse
con tanto dolor
la misma intensidad
son buenas noticias
el alma siente
son malas noticias
el alma sangra
otra vez
vuelve a sangrar
otra vez
florecen capullos
sentimientos sin razón
sin motivos
por qué todo este sentir?
así
tan injusto
tanto para dar
de nuevo
no se acalla
no se calma
y el alma sigue
viva
inmensamente viva
es una buena noticia
el alma siente
y nunca dejará de sentir
es una mala noticia
no sabe elegir
pero que alguien le avise
que eso no se elige
no se aprende a sentir
sólo se siente... y ya

tarde?

la parte dos
la continuación
el premio consuelo
que llegue, que llegue en algún momento
"llegué tarde" dije
"quizá llegaste en el momento justo" retrucaste
y se me nubla la razón
quiero recuperar la capacidad de discernir
quiero decir que no
o tratar de no pensar
y no puedo
y se me nubla la razón
de nuevo
de repente estás al lado
y te miro y me mirás
y me encuentro sacando una foto
que inmortalice el lugar
y el momento
y me encuentro mirándote a los ojos
y sintiendo que no existe el resto
que todo lo que nos rodea
es decoración
está de más
y no hace falta nada
sólo entornar los ojos
dejar que el sol nos bañe la piel
y mirarnos con esa sonrisa
en la cara
esa sonrisa que se dibuja sin darnos cuenta
que dice más que lo que cualquier palabra pueda decir

un beso en la frente

Extiendo mis dedos alineando las yemas.
Los pulpejos se preparan para empezar a transmitir.
Cierro los ojos y humedezco mi labio inferior,
lo apoyo sobre ese hombro que me hace temblar con su suavidad.
Comienzo con el índice. Luego aterrizan, uno a uno. Mayor, anular, meñique.
Bordeo la escápula, llego a la columna. Bajo despacio.
Todo me hace temblar. El calor que irradia. El olor de la piel. El cuerpo desnudo.
Toco aquellas partes que no suelo poder tocar en el contexto en el que nos solemos encontrar.
Percibo la temperatura por los aires. Soy yo.
Tengo su pierna enredada en la mía.
Nos mordemos y besamos como dos adolescentes.
Como si fuera la primera vez de ambos.
Me río y puedo contar por qué. Nos reímos juntos.
Tengo sus manos en mis glúteos abrazándolos.
Le dejé lineas rojas en la espalda. Me dejó su ADN debajo de las uñas.
Una sensación extraña me recorre.
Mientras te miro, sonrío.
Mientras te miro y sonrío preguntas por qué...
...respondo besándote la frente.

sed de amor

otra vez el incansable
esfuerzo
del alma
de tratar de entrar
en un lugar
que no
de apropiarse de caricias
que no tienen
su nombre
de derretirse sobre un cuerpo
que huirá con la salida del sol
para no volver
para seguir perteneciendo
a donde pertenece
y esta alma
que muere de sed
de amar
y ser amada
seguirá sola
en silencio
mirando la luna
derramando alguna lágrima
soñando con la suavidad de esa piel
dejándose llevar
para terminar
en alguna sábana pasajera
bajo el brazo de algún otro
que también vagabundea
con sed de amor

la simpleza de lo bello

podría encontrar
la mayor belleza
en la naturalidad y simpleza
del más casual ocaso
en la suavidad del pelaje
de un perro compañero
en un grupo de niñes
jugando en una plaza
podría encontrarla
en todos aquellos sitios
en donde no nos enseñan a buscar
inclusive en el silencio de
una mañana contemplativa
soleada y con cielo celeste
inclusive en los acordes
de una suave canción
compartida por alguien que quiero
inclusive en el sabor
disfrutando un almuerzo
de comida hecha con amor
inclusive en la adrenalina
al intentar trepar un árbol
que ofrece sus ramas a escalar
inclusive en el dolor
de algo que salió mal
pero que supo besar al alma
en algún tiempo y lugar
podría encontrar
la mayor belleza
en todos aquellos sitios
en donde no nos enseñan a buscar
en todos aquellos sitios
donde al corazón le gustaría quedarse
donde el corazón se hace un hogar

irme

qué difícil elegir cuando
nacemos crecemos y maduramos
con la idea y creencia tan intensa
de que todo lo que hagamos hoy
influirá en el mañana
ni hablar de los castigos religiosos
y la necesidad de confesarse
para cumplir con un ente sobrenatural
y encontrar la paz del alma
y de repente me encuentro
eligiendo
pensando en el ahora
dejando un poco de lado el mañana
que me aterra
pero cuánto me aterra
y si vivo el hoy pensando
en el miedo del mañana
la verdad es que
no entiendo bien
de qué forma
desgarrada
y violenta
estaría viviendo
y necesito irme un poco
lejos
de
eso

sangrá

sangrar vas a sangrar,
no pretendas que no
si es lo que hay en tus venas
y arterias
que se quiebran y se rompen
y sangran
con los tropiezos que terminan en caídas
y los esfuerzos excesivos que lastiman
por soportar tanto peso
tanto tiempo

saldrá sangre y también
saldrán historias
parte de vos
y parte también de otros
quienes quizá merezcan
un abrazo
o una bofetada

sos lo que ellos te hicieron
al menos una mitad
si tuviste fuerza y suerte
la otra mitad fue tu responsabilidad

sangrá todo lo que quieras
sangrá hasta desangrarte y
morí si es necesario
pero no te olvides de
renacer

porque sangrar vas a sangrar
no pretendas que no
pero cómo negar la belleza que se encuentra
en esa fluidez
ese rojo rutilante
que se despide del cuerpo
y se mezcla con el agua, con el viento, y con las lágrimas
dejando correr el peso del ayer

sin título - 4 de agosto

Pagar el precio de la sombra.
Obligatorio si se pretende existir,
debajo del Sol,
erguida
íntegra.

finales

yo también estoy asustada
creeme
me gustan los cambios
tanto me gustan
pero algunos son tan
cruciales
decisivos
que me asustan
y sí, estoy asustada
y angustiada
y me pongo canciones tristes
para llorar
mientras escribo esto
o miro el techo
o las lucecitas de mi habitación
pero es que no sé cómo dejar
de estar asustada
si hace cinco minutos me sentía bien
y plena y completa
y ahora me falta el aire
me cuesta respirar
y tengo miedo
miedo al cambio
miedo a esto de estar
creciendo
porque a veces me encuentro volando
alto en el cielo
atravesando las nubes
acercándome al sol
pero después cuando
el cansancio me hace buscar tierra firme
llego acá
al nido
al comfort
el calor del hogar
y creeme que esta comodidad
me nutre
me ayuda
me da un pilar donde apoyarme
entonces si
me crees
entenderás por qué
me asusto tanto
me falta el aire
me da tal miedo

las despedidas son tan difíciles
más aún en la plenitud del alma
es como sacarle dos litros de sangre
a un humano promedio
va a sentirse débil al principio
y le va a costar
pero sobrevivirá
porque puede reponerla
así como podré reponerme
de este final
esperado y deseado
e inesperado y temido
ansiado tanto
y ahora sin ansias
haciéndome bolita
mirando el techo en la cama
o las lucecitas de la habitación
o escribiendo esto
si total el desenlace va a llegar
no lo voy a impedir
voy a dejar que así sea
que las cosas así sucedan
pero abrazo y acepto al miedo
como a un amigo
y lo dejo ser en mí
fluyendo

cuestión de fe

¿cuándo el brote dejó de ser un simple brote
para convertirse en tallo
y florecer?
las épocas modernas solicitan hechos fácticos
un video en cámara rápida
que lo compruebe, lo demuestre
positivismo en cada lugar, en cada sitio
metiéndose en nuestro interior por cada agujero
por cada poro
y así cada vez es más la necesidad
de pruebas, de evidencia
para convertir a la creencia, a la opinión, a la observación
en una certeza
¿quién dice que es verdad?
¿quién nos sometió a este método?
mientras gana terreno el cientificismo,
en este mundo globalizado y tecnológico
pierden batallas aquellos intangibles
invisibles
elementos
de la cotidianeidad
y se anexan al método
al estúpido método de
la observación, prueba y repetición
para constatar su existencia
para afirmar que son
están
se perciben
se sienten
y caen allí
la confianza, el amor
el compañerismo
pruebas constantes
desafíos, apuestas
condiciones
sentimientos expuestos a un método
estúpido e insensible
lejos de la humanidad
de la mente tan noble
del sentir más puro
demostraciones, sin cesar
ponerse entre la espada y la pared
cumplir con la tendencia social del momento
dejarse llevar por lo que nos dicen
y no lo que sentimos
al punto de materializarlo
en fotos en las redes
en mensajes de whatsapp
dejando ahí a la emoción
y pasar a un plano estático
echando a perder el sentimiento
mágico y solemne
para estandarizarlo
como todo lo demás
como todo lo que nos rodea
intentando comprobar constantemente
lo que no depende de pruebas
sino de fe

nada es perenne

soliloquios derramados
sobre una mesa azul
queda un ardor en la garganta
no pudo ser nada más
que eso
palabras puras
monologueadas

incertezas de invierno
molestan más que
en época estival
será que el frío abunda
afuera y adentro
será que llueve también
en el centro del pecho

adoradas hojas caducas
que crujían debajo de los pies
cuando aún había calidez
en las corazones
cada grano de arena
que hace montaña debajo
no vuelve a ascender

pareciera interminable
la búsqueda humana
por dominar el tiempo
irrefrenable deseo
proyectándose vencedor
pero ya fue vencido
desde su creación

tic-tac
siguen hablando
alguien pide un vaso de agua
alguien se para para buscar
los segundos que pasaron
se tiraron por la ventana
no vuelven más

tic-tac
siguen hablando
alguien mira el techo
alguien escribe estas palabras
buscando la aceptación
o al menos poetizar
una certeza tan doliente

tic-tac
siguen envejeciendo
alguien mira el reloj
alguien llora por un muerto

tic-tac
nada es perenne
el valor de la obra
son los minutos invertidos

tic-tac
sigue pasando
ansiedad mediante

tic-tac
imparable
alguien haga algo

tic-tac
esa sensación en la garganta
se escucha el silencio

tic-tac
la inmortalidad tiene a un verdugo
acechando escondido
a la vuelta de la esquina

a veces

a veces
quizás necesite
guardarme en una caja
hasta que pare de llover
tanto como a veces
quizás necesite
correr el paraguas y cerrar los ojos
inclinando mi cara hacia atrás
para sentir las gotas caer en el rostro
refrescando el alma
y golpeando con fuerza
despertándome
a veces
quizás necesite
olvidar los dibujitos de la infancia
que me hacían soñar
con tener superpoderes
dejar eso atrás implica
admitirse como mortal
normal, ordinaria
nada de súper ni especial
humanamente humana
a veces
quizás necesite
permitirme ser
un junco que se dobla
hasta rozar la superficie del agua
para luego volver a estar de pie
o a veces
quizás necesite
romperme por completo
o al menos solo una parte
pero romperme
y luego permitir que alguien
ayude a remedarme
a veces quizás también precise
marchitarme y perder las hojas
para poder volver a florecer
o quedarme así
sin dar frutos
acumulando nutrientes
para la proxima primavera
a veces
quizás necesite
asustarme y llorar
y guardarme en una caja
otra vez
como cuando llueve
porque todos ya sabemos
que en la poesía
las analogías no hacen más que
embellecer la cruda realidad
realidad real, en fin
realidad cruda también
pero es todo lo que tenemos

dónde estás

dónde estás?
vení
mostrame
mostrate
no ves que tengo las manos frías
y un hueco en la espalda
perfecto para la palma de tu mano derecha
sí, la que tiene el callo
no me molesta que me raspe un poco
viene tu perro y se nos mete en el medio
me decís que la semana que viene me ponga esa pollera
y no sé para qué si
no hay semana que viene
no viene nada
no estás
dónde estás?
y te digo vení
y no sé para qué si
te quisiste ir
y acá me quedé
escribiéndote unas líneas
noche por medio
susurrando tu nombre de vez en cuando
hay una parte de mí que se esfuerza
en creer
que el tiempo resuelve todo
y casi que me lo creo
pero no sé dónde estás
se enturbia la memoria
borroneando el antaño
mientras un suspiro despide al alma
y la deja entrar al universo de Morfeo
para que se escape por un rato
o te sueñe
o te encuentre
respondiendo esa pregunta
que va a volver a formularse
con el despertar

Convivir. Vivir con.

Aún buscando respuestas.
Aún detrás de un por qué.
Rebobinar, revisar conductas y culparse.
La frente golpeando contra el cemento.
Recuerdos que evoca la mente con la facilidad de la salida del Sol, del viento húmedo de cara al océano, del canto de un pájaro en la mañana.
Sentimientos que no parecen morir, sino reafirmarse.
Como si hubieran venido para quedarse.
Como si no existiese invierno que pueda helarlos y hacerlos desaparecer.
Quizá hay que convivir. Convivir. Vivir con.
Vivir con eso.
Y seguir a la espera. Buscando. Yendo detrás de por qués. Queriendo encontrar la causa de este efecto.

especie en peligro de autoextinción

aceptación
como un halo se desprende de unos
para formar parte de otros
moralistas vs. realistas.
cuánto de la moral que se escapa en la cotidianeidad
instala tabúes y filosofías baratas, cotillonescas.
se burlan de nosotros en nuestras narices
y nos tildan de clichés
de utópicos
de irrelevantes salvadores del mundo
acá estamos los que hacemos fuerza
las sororas
los confidentes
los que ponemos la otra mejilla
los que damos lugar a destronar al silencio
al secreto que pesa sobre la espalda y envejece el corazón
los que permitimos la escucha sin la crítica
cuidar y respetar más allá de lo que se pueda opinar
cuidar de una especie
en peligro de autoextinción

adiós verano dorado

aferrate a vos
autoabrazate
que el verano dorado ya se fue
y no se fue solo sino que
lo dejaste ir
abrazate fuerte
que es invierno pleno y
ahí estás
muerto del frío
y solo
de nuevo

solsticio de invierno

Cae la noche, se alzan las luces. Pareciera como si la muerte del día despertara ciertas almas que, ajetreadas por la rutina semanal, abandonan sus puestos laborales. Analiza esto mientras toma el último sorbo de café ya frío. Queda media hora, hay papeles que ordenar. Ya los bolsillos se vaciaron y no es ni fin de mes. Solsticio de invierno... el día más corto del año. Quizá es esto lo que le hizo pesar más la jornada. Los box se vaciaron, casi todos, y ese casi es porque Laura sigue peleando con la empresa telefónica por teléfono, y llama desde la oficina, justamente, porque en la casa se lo cortaron. Dudaba si sería por una factura sin pagar. Las caras largas abundaban en la oficina últimamente. Se notaba que el negocio no andaba bien. Lejos habían quedado los sueños de ser astronauta.
La mochila pesa. Un tupper vacío, botellita de agua, una agenda, un libro de Hermann Hesse, cartuchera con los útiles justos y necesarios. ¿Por qué pesa? Alguna vez se había imaginado de traje y maletín. Otra vez de ambo, con el estetoscopio colgado sobre la nuca. O en un auto de carreras, corriendo en Fórmula Uno. Tanta imaginación allí había quedado, en una imagen mental que jamás alcanzó. El sueño de triunfar era eso. Un sueño.
Portazo. Silencio, de golpe. Levanta la vista. Era el último en la oficina. La aguja más corta sobre el seis, la más larga sobre el nueve. Faltaba poco. Se preguntaba si el gato se habría comido el churrasco que había dejado descongelando en el lavabo. Se preguntaba si había cerrado la ventana, quizá había entrado otro gato, o una paloma convertida instantaneamente en víctima de su gato, o del gato nuevo que había entrado, o un grupo de ladrones que le robarían todo lo valioso que tenía... un "todo" que era una radio, el microondas y un televisor tubo de 29 pulgadas. Aunque más valioso que eso, más valioso que todo eso, pero que los ladrones nunca podrían imaginar, porque quién sospecharía de aquel cuadro, era ese bello y acuarelado lienzo que reposaba sobre la pared blanca que separaba el living-comedor-cocina de la habitación. Más valioso que cualquier otra cosa que pudiera imaginar, que cualquier cuadro expuesto en algún museo de alto renombre, más valioso que cualquier tv último modelo o minicomponente de alta gama o un piso entero en el centro de Puerto Madero. Enorme, como un ventanal, con un marco de roble macizo, barnizado, colgaba de varios clavos, enterrados en el duro ladrillo. Pinceladas provenientes de sus manos, que con tanta dedicación revelaban una parte intangible de ella. Esa parte que él tanto amaba y tanto seguiría amando, esa parte que no podía ver formando parte de su persona, pero sí en esa obra, su arte, su paso a la inmortalidad. Esa obra que lo acompañaba desde la pared, trayéndola en recuerdos, memorias, más allá de lo lejos que se hallara su cuerpo. Ese cuadro que deseaba abrazar y besar sin parar, hasta desparramar las pinceladas concretas y transformarlo en una abstracción por completo. Lienzo sobre el cual quería llorar por momentos, y dejar correr el agua, llevándose los pigmentos. Sobre el cual deseaba desarmarse. Al cual quería incendiar, volatilizar, hacer desaparecer. El cual destruía su vigilia al pensar lleno de pena en que el cuadro no era ella. El cuadro no era ella. Ella no estaba. No era. No más. Pero era lo último que le quedaba.
No podía dejar el cuadro allí. Indefenso. Expuesto. No podía dejarla sola de nuevo.
Y sí que pesaba la mochila, y cuánto que pesaba. Pesaba en las espaldas. Pesaba tanto, que lo arrojaba al suelo.
El cuadro sobresalía por los cierres. Nunca más la dejaría sola. No podía dejarla sola de nuevo.

castigo de amar

te soñó alguna vez
te soñó quizá en silencio
cándido, encendido
suspendido en el aire
rodeado de caballos de crin dorada
y herradura de oro
te soñó,
un poco más despierta quizá
pero sueño en fin
humano como nunca
insaciable deseo de existir
aún existiendo
siendo sin ser
sediento de
ser. soy.
"¿qué soy?"
preguntaste
ella sabe bien qué
para ella
sabe bien que sos
sol y luna
fuego y agua
tierra y aire
a la vez
te mira con esos ojos
mirala, te mira
cuánta lástima te da
y te das
por no poder mirarla igual
por que no pueda torcer
su mirada
buscando observar
otra mirada más
te soñó y te sigue
                 [soñando]
y vos que ni cuenta
te das
porque así sos
dual
insaciable
y te sueña por eso
y te quiere por eso
y te extraña por eso
te toma la mano con la mente
aprendiendo a evocar recuerdos
calmando el dolor de extrañar
maldito castigo el de amar

Te amo. Gracias.

Queman los recuerdos.
Tengo un amor tan grande, siento un amor tan fuerte, que logro evocar un recuerdo con tal intensidad que sentí la suavidad de tu brazo rodeando mi espalda de izquierda a derecha como aquel día que, en la puerta de mi casa, vimos la lluvia caer, semiabrazados. Apoyé mi cabeza en tu hombro. La acabo de apoyar. Recién. Se sintió igual.
No sabés qué real que fue. No sabés cómo me sentí.
Lo que me hacés sentir. No tiene comparación.
Tal pureza del amor.
Te amo. Gracias.
Quema tu recuerdo. Dolor suave que me besa en las mejillas, luego en la boca.
El sol incide sobre tu frente. Tu frente descansa frente a mi. Tu cabeza permanece apoyada en mi muslo.
Te amo. Gracias. Quema tu aroma. Dulce olor que penetra en mis pulmones.
Me quedo sin aliento. Te amo.
Se lo digo al universo. No te lo quiero decir.
No de nuevo. No sirve de nada.
Te amo. Se expande en el aire. Rebota en un cuerpo celeste.
Alguna estrella está muriendo, en algún lugar de la galaxia, en este preciso instante.
El amor va a morir paulatinamente. Lo sé. Aunque no lo crea. Aunque lo sienta de una forma que pareciera que permanecerá eterno, junto a mí.
Pero gracias. Eso sí que no se va a vencer. Sabes que sí, que la impronta jamás muere.
Gracias.

souvenir

Estoy ahí, reflejada en el espejo.
Veo mi respiración contrastar
como un vapor que despido desde el centro,
con la luz de fondo que le da lugar.
No es vapor, es el alma,
que se escapa de a ratos como suele hacer
que huye de los adentros para buscar calma
salir del encierro, tratar de renacer.
Agachar la cabeza, otra vez,
la misma historia, tirada en el suelo.
El gusto amargo, la intriga del tal vez...
Desde acá tan abajo no veo el cielo.
Días, meses, años, tiempo al tiempo,
(dicen que el tiempo todo lo cura)
Viendo la vida pasar, algo me apura.
Alguien me dijo "aprovechá el momento".

Pago el precio, paso las barreras,
renuncio a llegar primera en la carrera.
La ambición de poseer se enfrenta
con la libertad que el amor profesa.
Espero como quien espera
cubrir todo el sol con los dedos.
Caminando sin cesar por la vera
haciendo equilibrio, brazos extendidos.
No se si lo que asusta es cruzar la frontera
o aquello que del otro lado me espera.
Miedo, es eso, en su estado más puro.
Miedo al miedo, el peor de los temores.

Cierro los ojos, me duermo en un susurro
escapándole al presente.
Me veo en un sueño, ahí estoy,
soy un siervo, me arrodillo,
abandono lo que soy.
Me desprendo del cuerpo,
me miro desde lejos,
ascendiendo lento.
No me reconozco.
Soy una autómata.
Un títere de tela.
Un alma sacudida.
Un souvenir más
que se lleva quien nos devora
mientras vamos transitando
este vorágine
que llamamos vida.


quedarte

Las ganas de abrazarte se hacen más fuertes que nunca. Hoy, hace exactamente dos meses. Pasando por debajo de ese pucará. Sintiéndome más cerca que nunca pero sintiéndote más lejos, como no había pensado que te sentiría. Despacio, paulatinamente, colándote en mi existencia. Y ahora yo, ahí, pensando en vos. Pensando en todo lo que me quedó por darte. Besos por darte. Abrazos por darte. Miradas que darte. Tanto que darte. Quedarte. Conmigo quedarte.
Te extraño con esa sensación de lejanía, esa que me hace pensar en que quizás nunca nos conocimos. Que quizás lo que me moviliza hacia vos es una proyección de mi inconsciente, porque vos no sos vos, no sos nada más que una invención de mi mente, maravillosa, perfectible pero hermosa, tan magnífica que me encuentro sirviéndote y ocupando mi memoria con tus gestos, tu voz, tu cara, tu calidez. No sé el futuro, ni el pretérito. Ni te sé.

Humberto Primo. Combinación con línea E.

Un hilo dorado, lleno de energía, es escupido desde mi esternón. Se aleja de mi cuerpo, se sube a otro subte. Y yo me quedo acá sentada. Yo me quedé sin mí. Y mi mí, se fue con vos.

memorias que queman

me niego
no quiero
no tengo intención de olvidar
me hago bolita
pequeña
encierro mis recuerdos
los abrazo fuerte, los sujeto
con las manos
con los pies
los envuelvo con una bocanada
del aire de mi alma

allí es donde reposan

alma profunda
fuego interno
memorias que queman
pero cómo se goza ese ardor
cuando se sabe al vivir
intenso y deseado
ese vivir que se quiso vivir
que se exprimió segundo
a segundo
sin pensar en mañanas
o en heridas
o en segundas oportunidades

reposa en el alma
que construye esa mente
inasible e intangible
etérea, como los recuerdos

flotan vuelan giran
en el aire del alma

se mecen en el aire
del alma

intangibles
sólo dependen de
quien les habla

dependen de mi poder de recordar

sin cuerpo ni materia
solo una energía reverberante
en la historia de mi vida

es cuestión de que se agote mi memoria
y de la nada
desaparezcan

nada de baúles donde queden guardados
nada de cajita de recuerdos del pasado

olvido absoluto

desaparecer

y que ya ni siquiera reposen
en el aire del alma

continuación

dudar
seguir dudando
no poder decidir
asustada bajo la sombra
de la incertidumbre
con el miedo a fracasar
a arriesgarse y perder
a no arriesgarse
y morir con la sed
de saber
qué hubiera pasado si
o qué calor tendría el Sol
cuando amaneciera

perderse los rayos
quedarse dormido
en la espera

y para qué
y por qué

si al fin y al cabo esto
no era más que
una vida
si al final no era más que una vida
y mía
mía y yo la única persona
en todo el universo
con el completo y total derecho
de vivirla

transformar el Edén en el Infierno

Saber que lo que ayer fue no va a volver a ser, y dormirse en la espera. Es que es eso lo que somos, espera pura, ansiedad de lo que está por venir. Vivir el presente pensando en lo que vendrá. Atravesar el ahora sin prestar la suficiente atención, porque en cuestión de segundos las cosas cambian y la vida que de azul tornasolado viraba bajo las estrellas con una borla de cristal dorado ahora es una caja de Pandora donde las enfermedades y los sentimientos negativos y el silencio y el hastío del odio y la ciudad furibunda salen a relucir de golpe, poseyendo a la nada misma bajo una lluvia fría de junio, cuya humedad y temperatura destruyen sin misericordia un ectoplasma errante que levita sobre el asfalto empedrado y podrido de tanto llover y hojas deshechas y campos desiertos. Como si el paisaje perdiera de pronto la saturación y se tiñera de negro y blanco y matices de grises que no lograrán resucitar el color, el que se fue para no volver jamás, como se van las personas a la orilla de enfrente en la barca de Caronte soñando con alcanzar una Arcadia pero perdurando eternamente en la Cacodelphia de Schultze, rondando sin destino por los círculos del infierno, soportando latigazos sobre la espalda y la piel que ya se vuelve cuero con el calor del fuego que arde, y una lluvia perenne que no calma ni hidrata sino que duele y tortura, que no deja dormir, que se vuelve un martirio sin descanso. Y aún allí igualmente esa maldita naturaleza humana de esperar, dormidos en la espera ahora sí eterna, ahora más que nunca sin sentido, con una esperanza estúpida, llama encendida sin justificación, pero si es una espera eterna nunca se deja, nunca llega lo esperado, y estúpida naturaleza humana de dormir y morir en la espera, y quedarse allí, en la eternidad, con ilusión vana, pero y qué importa si es vana, y qué si no hay después, y qué si ya es suficiente que sea un motor, el motor más mínimo pero motor, motor para mantenerse despiertos o levantarse por la mañana o soportar la cruz en la espalda, motor para dejar de ser ectoplasma y materializarse en esa humanidad pura, tan tonta y absurda y vana pero humanidad en sí, en uno, en nosotros. Y vivir pensando en el mañana y recordando el pasado y olvidarse del presente sin poder aprender a evitarlo, pero si somos humanos che, si somos la máquina imperfecta que perfectamente arruina cada detalle y marchita cada flor e incendia cada bosque. Y pero si al mismísimo Edén lo transformamos en el infierno.

Amé esto

¿Por qué, a ciertas horas, es tan necesario decir: "Amé esto"? Amé unos blues, una imagen en la calle, un pobre río seco del norte. Dar testimonio, luchar contra la nada que nos barrerá. Así quedan todavía en el aire del alma esas pequeñas cosas... [...]》
Rayuela, Julio Cortázar
Amé esto.
Aún lo amo, quizá.
Es la simple, sencilla, y fiel interpretación de un sentimiento, en palabras.
Bah, palabra, sin ese.
Hay quienes dubitan en su pronunciación.
Yo, por ejemplo.
Me temblaron los labios durante cinco minutos.
El inferior rozaba su cuello.
Una lágrima rodaba por la mejilla.
Allí, tan mal puesta, mal parada. No debía ni correspondía (¿qué se debe, qué corresponde?)
No hay sentido. ¿Cuál es el sentido?
Quise. Hice.
Ahora acá alejada. Me alejo.
Estoy donde quiero. Sólo por momentos.
Acá alejada de mí quizás, y estoy allá.
Sin mí, con él.
Asustada el alma de percibir aromas donde no están.
Sencilla la evocación del recuerdo.
A veces ni siquiera lo evoco a propósito.
Viene, como una ráfaga, como un soplido.
Viene de golpe, me sorprende, se aproxima.
Como aparecen en un momento inesperado estos pensamientos.
Como surgen las frases, fluyen, se desenvuelven.
Mis manos dibujando los signos, los signos representando palabras, frases, oraciones, párrafos.
Detrás de todo, el pensar, las ideas in mente, la narración silenciosa.
En esta cama. Volcándome.
Esta cama. Nos revolcábamos.
Sufijo -ábamos. Pretérito imperfecto simple.
Acción pasada con durabilidad. ¿Días? ¿Meses? ¿Cuánto es poco? O mucho. O suficiente.
¿Cuánto tiempo hace falta para amar?
Amé esto. Amé unos blues. Una imagen en la calle. Un pobre río seco del norte.
Amé esto. Amé tu música. Tus dedos acariciando la guitarra suavemente. Nuestra imagen en el pasto. Una fuente de agua turquesa en el Parque.
Amé esto. Nos amé. Te amé. Te amo.
No hay sentido. Ni por qués.
Durabilidad. Se prolonga, crece, decrece. Un día me lastima, un día me nutre. Un día se acerca al odio. Al otro día te amo más que ayer.
Un día te lloro. Un día me lloro.
Lidiar con la frustración. Marchitarme en el what if.
Apagarme mientras anochece, irme con el Sol.
Esperar el día nuevo. Volverme noche con la esperanza de, o con el deseo de, o con un sueño que no sea solo sueño.
De esos que suelen interrumpir mis madrugadas y me despiertan asustada.
Como cuando percibo aromas donde no están.
Evocando recuerdos que no parecen ser fáciles de olvidar.

burlarse del olvido

Y te dejaste acobardar por un miedo sin confiar en la mano que te era tendida. Es el miedo lo contrario al amor. Ahí descubrí que ambos caminos estaban más alejados que nunca antes. Yo amándote con locura. Vos, vencido por tus miedos. No tuve la posibilidad de ayudarte a enfrentarlos. Ni siquiera la chance de saber si tenías intenciones de hacerlo. En una mano, el corazón. En la otra, un puñado de lágrimas. Entre medio, la razón, intentando poner orden a la cuestión (como siempre). Raciocinio salvando las situaciones de dolor, ese dolor delirante, que nos deja en la cama, asténicos, fatigados de tanto llorar, con un labio sangrante y un nudo en el vientre. Será la cobardía el medio para no llegar a esto... será que quién se da por vencido no atraviesa lo que estoy atravesando. Cómo quisiera poder darme por vencida. Cómo desearía dejar de soñar, una noche, al menos por una noche, con tu cara y tu aroma, tu pelo y tu silueta, tu voz, tu presencia. Elementos de mi inconsciente que aparecen para disolver en su paso todo lo preconstruido, destrozar la estabilidad ilusoria del ser, burlarse del olvido que no aparece ni parece aparecer. No al menos ahora, no en estos momentos donde la sangre aún brota, la herida sigue abierta: la tuya, la mía, la nuestra.

Te miro

La suavidad de tu piel me hace llorar. Te beso en la mejilla presionando mis labios como si pudiera grabar más a fuego ese momento en mis sentidos. Me abrazas fuerte y quiero quedarme ahí enterrada un largo rato. No sabés lo difícil que se volvió todo. No sabés los obstáculos que me pongo. Pareciera como si yo misma intentara sabotearme. Pero es que aprendí a ser amiga de mi tristeza. No sé soltarla tan fácil, no sé dejarla ir de un momento para otro. Pienso en tu nombre, en el aire, en su sonido, en mis oídos. Pienso en las cosas que solés decir, las oigo, con tu tono de voz, el color de tu risa. Una semana después de llorar vuelvo a llorar. Otra vez acá en la cama, sola conmigo, con un fantasma de tu figura haciéndome compañía. Ahí sentado contra la pared, tocando la guitarra, te miro. Quiero que este recuerdo dure más de lo que suelen durar los recuerdos promedio. Quiero retener en mi memoria este sentimiento tan puro y maravilloso que logré sentir. Mientras tanto te lloro, lloro tu ausencia, tu silencio. Y guardo algunos abrazos, los que no se echan a perder ni se vencen o se pudren. Mirá si van a vencerse. Mirá si este amor se va a agotar tan fácil.

indomable extrañar

Indomable sensación la de extrañar. Toma el ser para reducirlo a cenizas. Extrañar por no tener ya el placer de disfrutar ese tiempo compartido, esa magia brotando.
Eso era real. Realidad pura. Un sentir infinito. Es, lo sigue siendo. Pero cada vez estamos más lejos y no logro entenderlo. Cómo, de un día para el otro. Basta de compartir, basta de codo a codo, dormir acurrucados o apoyar tu cabeza en mis muslos una tarde de sol. Basta de mirarte a los ojos y dejarte ver cuánto te quiero, cuánto amor tengo para dar, cuántas sonrisas sabés engendrar.
Al menos es un sentimiento tan noble, que me da esperanza. Porque amar es sencillo cuando ya se sabe que se ama, y más aún, cuando se sabe qué se ama.

sin título - 20 de abril

quiero decirte que
te quiero
y que
te extraño
te acordas esa vez que
te abracé en mi auto
tan fuerte
no me quería ir
no te querías ir
y quería besarte
para siempre
no te quiero explicar nada
pero quiero enterrar
mis labios
en los tuyos
quiero decirte
que
te quiero
cuánto querer en la basura

Una noche en Chacabuco

Hacerse consciente. Efímera la realidad.
Se disuelve entre los dedos. La quiero sujetar y se escapa.
Te quiero sujetar y te disolvés. Vos. También.
No hay realidad. Ahora quizá sí.
Te veo a través de un espejo.
Estiro mis dedos. Los mismos que te sintieron desintegrar.
Quiero vomitar. Esta sensación me desconcierta. Siento una desconexión. Es mi alma siendo vomitada por mi cuerpo. Mis besos necrosándose en silencio. Perdieron la perfusión, el relleno.
Te siento, me siento. Desarmarse en un abrazo era tan fácil.
Sucumbo ante tu mirada. Está ahí presente.
Uno, dos, tres. Días seguidos. Brillas ante el contexto.
Veo tu cara y la distingo así cien caras iluminasen al lado. Veo tu cara y sonrío. Cómo no sonreírme si te amo. Cómo no amarte.
Amarte es tan fácil y sublime que brota. Surge.
Me distiende. Te siento. Nos siento.
Mi memoria me traiciona. Cierro los ojos.
Realmente te amo.
Quiero escribir que no, y no puedo.
Cuán difícil decirlo aquella vez bajo la luz de la luna azul, una noche en Chacabuco.
Cuán difícil decirlo si tu cuerpo me negaba. Y el ego tan aprehendido. Tan dentro de la estructura. No solloza, solo se retuerce.
Amo esa cara y tu risa desarmada. Amo la suavidad de tu piel y amo amarte más de lo que te puedas imaginar.
Aunque por momentos quisiera que, de una vez, respondieras. Tanto como yo. Pero sin dolor, ni arrepentimientos o resentimientos. Tanto como yo, que te amo como si no hubiera mañana.
Y mientras me abrazo a un recuerdo y lo absorbo en un intento por consumirlo. El último recuerdo de tu ser en mi sien. Desterrarte suena terrible. Pero lo hago porque amo amarme, pero perderte me hace morir. Perderte me hace entender que el corazón pide basta, de una vez y para siempre.

sin título - 10 de abril

quiero decirte que
me ves así
ahora y hoy
pero
no te preocupes
vos me querés bien
y creeme que
voy a estar bien
y podré abrazarte
sin llover
sólo necesito
un poco de tiempo

¿Todo bien?

Necesito que me dejen de preguntar si todo va bien. "¿Todo bien?" "¿Cómo estás?" "Comment ça va?" ¿Hay acaso algún momento, algún preciso momento de la entera vida, en el que todo vaya bien? ¿En el que absolutamente todos los aspectos de la vida se dispongan de forma tal que sean fuente pura de bienestar y placer y no nos generen ningún tipo de malestar? Me encuentro parada en la línea de tiempo mirando hacia el costado porque el pasado me lastima y el futuro no me lo puedo imaginar. Estoy parada en la cuerda floja sin entender muy bien si tengo ganas de seguir haciendo equilibrio o simplemente dejar que todo se vaya al reverendo demonio y el fracaso se haga parte de mí. Aunque, ¿realmente fracasaría? Si tengo una verdadera intención de arrojar las cosas por la borda, soltar el timón y dejarme llevar, ¿sería una derrota? Siento a la vida ponerme a prueba minuto a minuto, como si fuera un reality show. La finalista del concurso a punto de arrojarse a una pileta llena de escorpiones. Si lo hace, se gana un viaje a Australia con un acompañante, todo pago, un mes. ¿Qué sufrimientos valen tales recompensas? Hasta dónde arrastrar el alma, y detrás de qué. A quién darle las facultades, tener en sus manos un control, un poder sobre nosotros, nuestro ánimo, nuestra estabilidad. Necesito que dejen de preguntar si está todo bien, porque no todo está bien. La vida no es perfecta, nunca lo fue, ni será. Irradiar luz, ¿para qué? Existe la luminaria que provee el municipio. Ilumínense con eso. Yo quiero apagarme y que me dejen en libertad para hacerlo el tiempo que sienta necesario. Quiero rodear mis rodillas con mis manos y encontrar mi cara sobre mis muslos, mojándolos de llanto. Mientras mis brazos se aflojan y mis ojos se hinchan, enrojeciéndose, empezando a picar. Mis párpados se conviertennen bolsas de tejido adiposo y mi capacidad de enfoque se pierde tras la lámina serosa que se interpone entre mis córneas y el exterior. Me quiero dormir así, abrazada a mí, sin precisar otro abrazo más que el de mí misma. Como siempre lo hice, como siempre logré sostenerme, abrazarme, consolar mi llanto, dejarme vencer por el dolor y la tristeza, dejarme caer cuando mis piernas se dan por vencidas y ya no pueden mantenerme de pie. Dejarme arrojada contra el piso haciéndoles de alfombra a todos aquellos que me vean allí tirada y quieran caminar por encima mío. Derritiéndome en recuerdos, aborreciéndome por ser como soy, repitiéndome una y otra vez que mi sufrimiento estaba siendo generado por mí misma, y por nadie más que por mí misma. La congoja hecha persona, intratable, sin lugar a un consejo o insistencia de que me levante, me permita continuar, me proponga comprender. No comprendo, y no de nuevo, no puedo lograr comprender la falta de suerte, o la cantidad de pruebas y obstáculos que tengo que sortear en la vida hasta llegar a... ¿a qué? ¿Acaso sé qué es lo correcto, cómo debería ser, qué hay que alcanzar? Meta humana, incomprobable. Imposición cultural, educacional, no lo sé, no sé qué. Hay algo por delante que nos da miedo. Y el miedo, que tanto aborrecemos pero tan rápido nos posee, nos hace frenar en seco y cambiar de dirección. Pararnos en la línea de tiempo sin poder seguir hacia delante, hacernos a un lado y saltar. Romperla. Quebrarla por la mitad. Buscar la comodidad del hogar, nuestro cuarto a oscuras con una luz amarilla titilante de fondo, una de esas canciones que nos hacen llorar, una foto de ese rostro recordado, pequeño y hermoso, que solía besar en la frente, en las mejillas, en la boca, en la barbilla. El recuerdo de su voz y el sabor de sus labios. El brillo de sus ojos y la profundidad de sus abrazos. Todo eso convertido en recuerdo puro. Todo aquello que parecía quedarse conmigo, que en mi impunidad y egoísmo humano quería para mí y para siempre, pero ya no tengo ni siquiera de a ratos. Cuánto amor en mis manos, y dentro. Cuánto amor en mi cabeza derramándose sobre el río caudaloso, que se lo lleva lejos hacia algún lugar que desconozco dónde queda o cómo llegar. Cuánto, tanto por dar. Cuánto por decir. Tanto por amar.

te abrazo con fuerzas

lenta fría y salada
cae la lágrima por la cara
dejando la estela sobre la mejilla
que duele tanto como suelen doler
estas cosas

pero mi amor no cambia
así es como amo yo
así es como me sale amar
y no tengo forma de hacerlo
de otro modo

si te amara sin tanta pasión
si no te llorara por no tenerte
si en cada recuerdo no te sintiera
como si estuvieras
exacta y perfectamente
al lado mío
no sería yo
ni sería amor

es un susurro al espacio
que sueño que te llegue
y logres escucharme
hablándote en la noche

te abrazo con fuerzas

sos el cielo que soñaba
el lugar donde quise estar
siempre que me planteé
la existencia de un hogar
donde apoyar mi cabeza
y descansar

sin título - 7 de abril

siento el misterio de tus labios estallar contra el lado izquierdo de mi inconsciente, ese que no solo te espera sino que también te recuerda con una sonrisa incesante pintada en ese agujero situado por arriba de mi barbilla que tanto me gustaba que llenaras con tus besos
boca vacía y fría que hoy, cerrada, no muestra los dientes y cuela lágrimas por la comisura saboreando con mi lengua la sal que las caracteriza extrañando el gusto de tu saliva y la calidez de tu respiración
no puedo decirte cuánto te quiero y cómo me movilizaste el alma
sólo puedo extrañarte de a ratos
extrañar lo que éramos y ya no
el beso aquella mañana donde por primera vez amanecí al lado tuyo y todo brillaba naranja por la luz que entraba a través de los ventanales e incidía en el sillón que me vio abrazarte besarte amarte y vivirte
no puedo decirte cuánto
aunque aún si pudiera sería en vano
porque esa información ya la sabés
hay que ver qué hacés con ella

2 . e s p e r o

espero
¿qué espero?
algo que es

espero
algo que es, pero no es
es para mí, pero no es...

si estoy esperando
quizá la realidad es
quizá la realidad es que
eso era, pero ya no

era, sucedía
durabilidad
se prolongaba en el tiempo
se deformaba maleable
se engrandecía

el paso de los días
el miedo a la muerte
la finitud del existir

el tiempo que no se detiene
era y sucedía

ahora fue

que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé
que esto fue, también lo sé
            [pero no una porquería]

quizá consolarse con afirmar
ese estúpido refrán
de que lo bueno dura poco

no dejo de pensar
en si habrá una conjugación en futuro
para esto que espero
también
como el mundo

y además de haber sido, será

1 . e s p e r o

espero
en el crujiente otoño que se hace notar bajo las suelas
o bajo los rayos del sol veraniego sediento de disfrute y buenas amistades
o en compañía del aroma de las flores que anuncian la primavera inundando el aire con su olor
o atravesando el viento frío una mañana de pleno invierno bajo un triste cielo gris que avecina una tormenta que después nunca llega
y sale el sol aunque sea invierno
y llueve a pesar de ser verano
y es septiembre y alguna hoja caduca cruje inesperadamente mientras los capullos brotan
y la flor desubicada que florece en pleno abril se justifica después de una seguidilla extraña de tres o cuatro días de calor...
...se va a secar, no va a durar

no sé si podría decir lo mismo de mi vano amor
mientras
espero

silencio/2

quiero saber qué
   sin preguntar cómo
   ayudada por la misericordia
   de la existencia humana
aguardo en silencio
   el que está sin querer
   el que es parte ya
   y no elección
ser humana hoy
   asusta tanto
   en todo sentido:
   tengo miedo
atemorizarse
   no es querer
   más bien es
   todo lo contrario
y tomé fuerzas
   lo dije y grité
   lo esparcí por el aire
   me esparcí
me fui doliendo
   con un agujero
   en el pecho
   desollándome
quiero saber cuándo
   sin la maldita espera
   es el mejor tiempo perdido
   dice la Bersuit
quiero saber tanto
   pero tanta incerteza
   me está educando
   en no esperar nada

por ahora elijo dormir

silencio/1

Un silencio atravesado en la garganta. Tengo.
Respiro espaciadamente, como si quisiera tener control de uno de mis tantos signos vitales.
Intento decirle al corazón que no se acelere tanto.
Pienso.
Un susurro me interrumpe. Lo siento fuera pero está adentro. En mi cabeza. Atravesado.
Un silencio atravesado en la garganta, un susurro atravesado en mi cabeza.
Oigo un zumbido mientras se nubla la vista. Es la presión. Creo que está descendiendo.
Te veo de golpe en el parque. No estoy más en mi cuarto, estamos en el parque.
Cae el Sol. Hace calor. El día ideal.
No te suelto, ni me soltás. Y si nos soltamos sin querer, nos volvemos a encontrar.
Alguna parte de nuestros cuerpos debe estar entrelazada.
Observamos los pájaros sobrevolar el cielo. Tienen forma de aves. De repente, transmutan a puntos negros, más lejanos.
Estamos en silencio. Creo que te amo.
Una cotorra rompe una rama. La rama pesa más que ella, se nota, le cuesta mucho trabajo romperla, más aún llevarla. Pero lo logra, junta la fuerza, se va a su nido.
-Esa rama estaba verde.
-Quizá en el nido se seque lo suficientemente rápido para servirle de nido.
-¿Necesitarán ramas secas?
Nadie responde. No sabemos la respuesta. Quizá la imaginamos. No la decimos en voz alta. Seguimos en silencio. Confirmo mi creer. Esa pregunta sí que tiene respuesta.
Abrir los ojos en la habitación es atravesar un frío glacial. No quiero mirarme las manos. Ni mirar alrededor. No quiero percibir el entorno en el cual me reintroduje.
Cerrar los ojos es más difícil que nunca, porque no veo,
y si no veo no puedo seguir caminando,
ni mirando, ni viviendo,
ni oliendo, ni observando
ni latiendo, ni.

Pero a vos no te veo ni abriendo los ojos.
Y tengo ese silencio atravesado en la garganta.
No el silencio por elección... sino el silencio por sumisión.
Silencio que tengo.
Mil motivos para vivir. Maravillosos, que alegran e iluminan la existencia.
Será cuestión de tiempo tener el alma hecha una congoja.
Será que el tiempo se vuelva de papel y una lluvia de otoño inesperada lo encuentre desprotegido en el medio de la calle.
Me detengo en la senda peatonal y observo la perspectiva. El punto de fuga del asfalto, allí a lo lejos, abriendo sus ángulos hasta llegar a mí.
Y mi punto de fuga posterior al esternón. Me arde el epigastrio.
Trago saliva y vuelvo a jugar a controlar mis ventilaciones.
Formas de conscientizar la existencia.

soñé

Si me hubiesen pronosticado, haciendo uso de la futurología, que ese ser particular que agitaba su mano desde el centro del recinto estaría, semanas después, siendo protagonista de un gran porcentaje de los pensamientos que surgen durante el día en mi cabeza, no lo hubiera creído. Es el mismo ser que influye en mis intenciones de compartir un tiempo, por escaso que sea -tiempo de calidad y no de cantidad, como dice la gente sabia-. Si me lo hubiesen antedicho, así como una especie de premonición, realmente, hubiera pensado que eran mentiras. Y no porque subestimara a ese individuo tan peculiar que hablaba bajito, miraba a la nada de a ratos, con su perfil bajo y esa semisonrisa sutil dibujada en su cara. No lo subestimé nunca; todo lo contrario. Y recalco esto porque todos esos elementos, al contrario de lo que se podía llegar a creer, me llamaban la atención. Todos, y cada uno. Principalmente después de aquel día que compartimos mesa durante una calurosa tarde de estudio. Su mano rozó la mía, levemente. Tan levemente que sentí mi mismísima pesadez anímica convirtiéndose en levedad, despedazando la carne, agujereando la carne, desconcentrando la carne. Como si alguna bacteria hubiese fermentado en mi interior, disminuyendo mi densidad; enfisematosos mis tejidos, haciéndome emprender un vuelo repentino. El ser, en ese instante, inmerso en estructuras bibliográficas tras la búsqueda de conocimiento y raciocinio, perdió la estabilidad ante un simple, tonto y mundano contacto de piel. Ja! "Simple, tonto, mundano" decía... Pero, si no era una piel cualquiera! Era una suave, cálida, amable, que recubría la mano de un hombre. Su sombra incipiente de vello facial rechazaba aún hombre como sustantivo, y elegía muchacho. Muchacho cuya mirada, profunda como los fondos marítimos en el punto equidistante entre las costas africanas y las americanas del sur, rechazaba la palabra muchacho, quizá por su connotación pueril y adolescente, y se identificaba como hombre, humano. Mirada que se sumergía en la mía en una especie de sinergismo simbólico donde se reafirmaba toda la naturaleza de la humanidad y la historia de la vida, la naturaleza del ser, que tanta sed tenía, brotando del centro del torso, deformando el tórax y fracturando las costillas, haciendo arder el esternón. Los pulmones se llenaron de un fluido, gaseoso, con un aroma suave proveniente de esa piel color trigueña que acababa de hacer notar la solución de continuidad entre un cuerpo y el otro.

Cierta incomodidad nos suele invadir cada vez que surge, planeada o espontáneamente, la ocasión de contacto físico con un otro. Así es que nos alteramos. Aumenta la frecuencia cardíaca, la respiratoria, el estado de alerta. El sistema nervioso autónomo, por un lado, libera noradrenalina, y por el otro, estimula la glándula suprarrenal para que genere adrenalina. Esta última influye sobre los pulmones, estimulando una broncodilatación. Ambas mejoran el rendimiento cardíaco. Disminuimos la eliminación renal de agua y sodio, concentramos sustancias en nuestra sangre, aumentamos el flujo sanguíneo a nuestros miembros, dejamos de lado a la digestión dando lugar a vasoconstricción visceral... extraños espasmos los de las mariposas, ¿no? Esa respuesta al estrés, tan antigua en la escala filogenética, parte del ajuste en cualquier individuo de la naturaleza que posea el sistema necesario y un correcto funcionamiento del mismo, nos prepara para un cambio. Modifica parámetros hemodinámicos, hidroelectrolíticos... Alostasis, ajuste hacia una nueva "homeostasis" le llamamos en la jerga medicinal ("homeo" por "homos", que en griego significa semejante, y "stasis", que en griego significa estabilidad). Todos estos cambios no pasan desapercibidos. Nos preparan, alarmándonos, afilando los sentidos. Y ahí estamos, luego de descubrir que los límites de nuestra propiocepción se vieron alterados por la llegada de la piel de un otro. Otro cuerpo, otra piel, fuera de la coraza que nos recubre. Otra coraza también, de un aquel que porta una mente que se alertó ante el estímulo de su sentido del tacto, un corazón que aumentó su frecuencia, unas vísceras que acaban de estremecerse, miembros que se preparan para la lucha o la huida, sistema límbico procesando información, asociándose con la corteza visual para hacer relación entre una sensación y una cara, con la corteza entorrinal grabando el aroma con esa particularidad de inolvidable en el tiempo que tanto caracteriza a la memoria olfativa. Ahí están los sistemas, quizá con menos humanidad que cualquier otra actividad diaria, pues el instinto hizo descubrir que los límites del organismo pueden ser atentados. Alguien más, allí por fuera de la epidermis, capa que desde hace tiempo, desde cuando fue ectodermo, supo recubrir nuestros sistemas de forma íntegra. Capa que tanto miedo supo generar cuando se lesionaba y ponía en juego todo lo que se albergaba dentro, pues sentíase desprotegido. Y de pronto un extraño, cuya piel limita también toda esa sarta de elementos orgánicos y componentes viscerales, pone en contacto su piel con la de uno, estimulando y activando todo ese sistema revolucionario que viene a anunciar esa solución de continuidad, esa amenaza de la integridad, ese sistema en juego y riesgo. Todo lo que aquello implica se resuelve simplemente con un sutil separamiento, producto de la incomodidad, ya mencionada previamente. Pero es casual que a veces, pocas veces, contadas veces, la sensación de incomodidad fluye de una forma tan peculiar por la superficie cutánea, hasta paralela a ésta en algunas ocasiones. Es así que, sintiendo esta peculiaridad, entramos en un juego poco conocido y poco entendido, ligado con la atracción física, sexual, y algunos piensan -incluyéndome- espiritual, que nos hacen pensar en que esta piel, fuera del cuerpo y alma de uno -parte de la identidad del otro, del organismo del otro, de la existencia del otro-, esta piel llegó para marcar la diferencia y hacer notar que el cielo turquesa es un suave susurro primaveral, que el sol es una tierna fogata de noche de invierno, que el aroma de las flores estimula un estado risueño del ser indomable que acaba de sentir el estímulo más grande y hermoso del mundo humano, capaz de actuar sobre el sentir, y este sobre el accionar, y este sobre el otro. Y el otro, responde... Qué poca costumbre tengo. Qué poca respuesta tengo. Por suerte el otro se ríe, aunque yo no entiendo de qué. Su risa es hermosa, me hace reír a mí también. El sol incide sobre su cara y brilla redonda, dorada. Hasta recién no estábamos acá. Recién, vestido de ambo azul, me saludaba desde el medio del recinto aquel, cuyo piso de madera y sillas de tubo negro nos alberga la mayor parte de las tardes. Recién me sentaba en la misma mesa que la que él ocupaba, y reclinaba mis brazos de forma cruzada sobre la tabla negra para hacerme de almohada de hueso, piel y grasa, y se visualizaba la tinta china que asomaba de la parte alta del centro de mi espalda, que tanto le llamó la atención. Recién me sentaba a su lado en una lona, una tarde de primavera, besándonos por vez primera, bajo el sol intenso que nos sabe iluminar tan correctamente, tan perfectamente. Recién encontraba la calidez de su cuerpo en aquel futón de color anaranjado, bajo los efectos de la sustancias que bien dejábamos que nos dominen, dejando restos de tejido del otro bajo nuestro lecho ungueal. Recién escuché el primer "te quiero", recién me dormí y desperté a su lado y lo contemplé durante horas. Recién sentí que lo extrañaba al no verlo, que quería sentir su piel rozándome de nuevo como aquella vez, donde nos halló la vida en un lugar común. Recién escuché de tu boca las palabras que temía. Recién soñé que te tenía, como solía tenerte, con el pasto verde debajo de nosotros, en aquella plaza que me hiciste conocer, que tanto llegué a querer, que tanto representa a tu persona en mi mente. Soñé que te tenía. Soñé.
Pero fue solo un sueño. La cama está vacía. Las palabras fueron, sucedieron. No fue una pesadilla. Ya no.

Pero rompo mi coraza y te digo que te quiero. Y eso sí que no se extingue.