crawl
los años no vienen solos
La melodía del alma
ley 2828
utopías
tinta
sueños son
apreciación
veintidós de noviembre - feliz día
un timbó en una plaza
crecer
perderme
poseer
alo
sol en pleno invierno
flashback
danzan
hace rato ya
es que no querés
que te escuche
si hay puro silencio
irrumpe en la noche
la noche que los trae
llegan como sombras
del pasado y el futuro
que acechan bajo la luna
los edificios la ocultan
detrás de un techo se aparece
en plena oscuridad
entre tanto negro bello cielo
bien arriba ante mis ojos
aunque el sol se haya ido
y no hablo de atardeceres
sino del ocaso del alma
y no ilumina más nada
y sólo hay noche y Luna
y sólo estrellas y un susurro
y sólo un llanto silencioso
puro silencio que irrumpe
en plena oscuridad nocturna
mientras algún astro destella
un grito en la noche
me lo pregunté tantas veces
y hasta a veces
se lo pregunté a personas
para dilucidar las dudas
para sacar a relucir mi yo
y aprender a verme
como me ven
qué difícil aprender del ojo ajeno
en ese blanco tanto nos parecemos
o en la disposición de los órganos
o el color de la sangre
quién fui o quién voy a ser
en medio de otras preguntas
quizá más necesarias
pero no tan profundas
y sumerjo mi cabeza hasta que me quedo sin aire
cuando me entra agua por la nariz me veo obligada a sacar rápido la cabeza
respirar, toser, pica la nariz
me va a quedar una sensación rara, lo sé
pero como obviar
el grito de la noche
cómo hacer de cuenta que no se escuchó
o hacer la impresión
de que no sucedió
hoy
no se ve
¿quién garantiza que fue?
¿quién me dice que es?
¿quién me dice quién soy? dónde voy... dónde estoy...
qué difícil volver
el alma soporta
la decepción
cada vez mejor
o si el alma entiende
que la decepción es
un error
de nadie
decepción
cumple con la definición inversa
de confianza
¿vuelve?
qué difícil volver
vas a saber dónde ir
polvo de estrellas
no se puede, no
y la calidez de los astros
es tan fuerte
como todo el vacío del espacio
necesarios, sin más
el famoso ying y yang
tanta vida como muerte
tanta luz como oscuridad
caer en la oscuridad, aún más
si ni siquiera se ve
por dónde se camina
estallido mental
como una supernova
cae sobre su peso
gravedad pura
conviértese en un agujero
puro. negro.
hoyo espacial
pero bendita sea
si de ella depende
que exista la luz
que es tan bella y preciada
aprender a abrazar la oscuridad
la cuestión es
aceptar
balancear
respirar el cosmos
dejarse estallar
convertirse en cenizas
y ser una parte más
de la contemplación
polvo de estrellas
del espacio exterior
sos polvo de estrellas
cerrá los ojos
siempre igual
lo que pasa es que a veces
el corazón
se emociona
fascinado
podría haberse quedado
a un costado
puedo sujetarse
puedo liberar cadenas
suelto
descarrilado
con dolor
miedo
desasosiego
está desorientado
se asusta
quiere retroceder y no sabe cómo
más tormentas que calmas
se repite la misma historia
siempre igual
tiempo con sol
y debajo de mi techo
te espero
en el mío
soleado
tanto
y ni me mirás
de que algo tiene que pasar
y me muerdo la lengua
y no duele
ya no más
me da sed
tiempo en silencio
con sol
a un alma que conocí en Barcelona
y creo que identifiqué la causa
y es que me gusta pensar que debajo de mi
hay caída libre
que me sujetan a la gravedad
algunos soportes
y no mucho más
y que hace sombra debajo
quizá a otro balcón que asoma
en el piso de abajo
me gustan los balcones y las terrazas
pero más los balcones
en silencio y charlando
pero más en silencio
sujetando una mano
calentita
de la cama o de la ducha
pero calentita
suave
que dice
acá estoy
soy
vivo
y comer una tostada
o dos
con mantequilla de maní de dos euros del paqui
y jugar una guerra con los bedbugs de la pared
quiero flashar en el parc de la trinidat
mientras suena maceo de fondo
agarrarte de la mano
y correr entre la gente
para alcanzar un bebedero
y tomar el agua más rica del mundo
y tanta como quiera
y tanta como pueda
beber agua de un vaso
beber rocío de tu boca
no poder parar
y hablar al ritmo de los beats
cerrar los ojos con los lentes puestos
bailar hasta que se termine el mundo
morder fuerte que ni duele
escuchar la música fluyendo dentro de mi
como fluye mi sangre
por mis arterias y mis venas
sensación tan hermosa
se mezcla entre mis células y las atraviesa
así
quiero salirme un rato
de mi cabeza
dejar de ser yo por
un momento
o al menos verme
desde afuera
ver qué
veo
ver qué ven
ustedes
y qué ves
vos
quiero salir un rato para
sobrevolarme
y entenderme desde
la empatía
sin juzgarme
ni exigirme
ni auto-insultarme
quiero salir un rato
para ver si es real
todo este florecimiento
que siento
para ver si brillo
como me dijo alguien
que conocí hace poco
y en unas horas
pudo decir
que yo brillaba
alguien a quien
abracé
y me dejé llevar
y le besé los labios
fuerte
quiero salir a la estratosfera
y no en avioneta ni nave espacial
quiero salir de un salto
y estar más cerca
de las estrellas
y del infinito
fluir en forma de ocho
con suavidad
con gracia
con sutileza
esas cualidades
que no creo tener
porque soy torpe
y atropellada
pero al final no importa
porque así
me llevo puesta a la vida
me llevo puesto al mundo
y así voy caminando
a veces lento
a veces rápido
a veces corro y me doblo un tobillo
duele unos días y se cura
a veces salto y no llego a la estratosfera
pero me siento más libre
a veces salgo a volar por la ventana
y no puedo verme desde afuera
no puedo salir
de esta
cabeza
que me encierra
y boicotea
pero aún así
estoy contenta
pero aún así
soy
muy
feliz
así que tampoco
es
tan
terrible
tarde
llegué tarde
eso de a tiempo fueron palabras tuyas
endulzadas por malta tostada con notas de café
lo de tarde lo dije yo
y lo dije segura
aunque dejé convencerme un poco con tus versos
pero no
reitero
y reformulo
llegué al final
en el momento clave para
rebalsar el embalse
y desatar la inundación
si sólo soy eso
una excusa perfecta
un chivo expiatorio
soy esa chispa que encendió
un fuego
pero no soy el fuego
inicié una revolución
y ahí me agoté
desaparecí
duré lo que tenía que durar
microsegundos
y me quedé sedienta
de una historia
de amor
que se disolvió sin haber sido
que se escurrió entre los dedos como arena blanca
que se fue
como se van todas las cosas
que alguna vez
amamos
hablo de vos
me gusta que
vos leas
esto
porque vos lo generas
y creo que las musas
merecen ver
lo que inspiran
si así lo desean
merecen verlo y respirarlo si así lo desean
y sentirlo si así lo desean
y vivirlo si así lo desean
como si en ese momento hubiera algún tipo
alguna especie de
energía
atravesando el cosmos
conectando a la musa
con le artiste inspirade
que hoy soy yo
escribiendo sin parar
cada renglón
vomitando hasta la bilis
un órgano
una palpitación
y sonriendo si hablo de vos
y siendo feliz
con
eso
la costumbre
heridas
viejas
lo evitable es
la
vulnerabilidad
ante el
dolor
disociativa
ya ni duelen
sueña
cae
se levanta
sueña
cae
se levanta
se acostumbra
tanto
dejas de lado
tanto
por la costumbre
y qué
qué es la costumbre más que
la comodidad
la zona de confort
dame la mano
y vayámonos a la mierda
apocalíptico, armagedónico
no hay métrica ni rima
sólo escribo lo que sale
que pienso en vos es
cierto
también es cierto que
trato de no hacerlo
que difícil pensar en tratar de no pensar
uróboros
ciclos
ciclos cíclicos
bíblicos
arcas rescatando resabios de pensamientos
de la catástrofe
el momento de la
y no me sale la palabra
pero me gusta armagedónicas
un éxodo de pensamientos
se van alejando
huyen a tierras lejanas
como huyen las palabras que aún no se dijeron
los abrazos y besos que aún no se dieron
armagedónicas suena bien
no sé si estará aceptada por la
real academia española
y a mí que me importa si aceptan mis palabras
y a mí qué si me da igual
dos versos que terminen con rimas consonantes
cinco versos cuya métrica asemejen la de Dante
catorce versos que se inicien con letras estratégicas
formando las iniciales de tu nombre
enunciando esas letras
renglón por renglón
narrando con simpleza
agradeciendo la sutileza
necesitando ver tu cara
desapareciendo en este lugar
o simplemente transportando el pensamiento
cerrando los ojos por un momento
asimilando la distancia
satisfaciendo el grito del alma
tan cambiante e indecisa
restándole importancia todo el tiempo
o haciéndote saber cosas que ni siquiera yo sé
mientras que sigo así
mirando el techo
mientras que sigo así
con ambos pulgares
paseando entre las teclas
de este teclado digital
y me surge
me brota
escupo todo esto
y la palabra que quería decir
era apocalipsis
apocalíptico
creo que armagedónico queda más
poético
y qué sé yo de poesía
si no hay
ni métrica ni rima
si solo escribí para
dejar tu nombre
en las primeras letras
de catorce versos
catorce
andá a encontrar algo que rime con catorce
tren a cascais
Miro por la ventana del tren. Estoy lejos de mi casa de turno, pero muchísimo más lejos de mi verdadero hogar.
Palmeras se yerguen en la vera del camino. Palmeras. Son tantas.
Se dibuja una sonrisa en mi cabeza, esa sonrisa que conozco hace poco, y aún así, extraño.
Extrañar con una fuerza dulce en el pecho que me arrulla y me canta una canción de cuna.
Extrañar, sana extrañeza. Esa que enseña, guía y cuida. Que me permite nadar en un mar de pensamientos que quizá son ilusos y nunca verán la realidad. Pero puedo pensar. Puedo flashear, como nos gusta decir a nosotros. Y lo disfruto. Y te abrazo en un flash. Te evoco en mi memoria.
Más y más palmeras y no puedo no pensar en cómo disfrutarías este paisaje. Y no puedo no pensar en lo grato que sería poder verte, al menos un rato, a mi lado.
com/partir
es
de repente
disfrutar un camino sola
disfrutarlo tanto, tantísimo
y de repente
pensar
dejar fluir a la imaginación
y pensar en que
si tan bello es
sólo conmigo
cuan bello también podría ser
de la mano
con vos
...y el alma sigue viva
era de esperarse
le habían dicho que algún día
cerrarían para siempre
pero ya aprendió que no cierran nunca
vuelven a abrirse
con tanto dolor
la misma intensidad
son buenas noticias
el alma siente
son malas noticias
el alma sangra
otra vez
vuelve a sangrar
otra vez
florecen capullos
sentimientos sin razón
sin motivos
por qué todo este sentir?
así
tan injusto
tanto para dar
de nuevo
no se acalla
no se calma
y el alma sigue
viva
inmensamente viva
es una buena noticia
el alma siente
y nunca dejará de sentir
es una mala noticia
no sabe elegir
pero que alguien le avise
que eso no se elige
no se aprende a sentir
sólo se siente... y ya
tarde?
la continuación
el premio consuelo
que llegue, que llegue en algún momento
"llegué tarde" dije
"quizá llegaste en el momento justo" retrucaste
y se me nubla la razón
quiero recuperar la capacidad de discernir
quiero decir que no
o tratar de no pensar
y no puedo
y se me nubla la razón
de nuevo
de repente estás al lado
y te miro y me mirás
y me encuentro sacando una foto
que inmortalice el lugar
y el momento
y me encuentro mirándote a los ojos
y sintiendo que no existe el resto
que todo lo que nos rodea
es decoración
está de más
y no hace falta nada
sólo entornar los ojos
dejar que el sol nos bañe la piel
y mirarnos con esa sonrisa
en la cara
esa sonrisa que se dibuja sin darnos cuenta
que dice más que lo que cualquier palabra pueda decir
un beso en la frente
Los pulpejos se preparan para empezar a transmitir.
Cierro los ojos y humedezco mi labio inferior,
lo apoyo sobre ese hombro que me hace temblar con su suavidad.
Comienzo con el índice. Luego aterrizan, uno a uno. Mayor, anular, meñique.
Bordeo la escápula, llego a la columna. Bajo despacio.
Todo me hace temblar. El calor que irradia. El olor de la piel. El cuerpo desnudo.
Toco aquellas partes que no suelo poder tocar en el contexto en el que nos solemos encontrar.
Percibo la temperatura por los aires. Soy yo.
Tengo su pierna enredada en la mía.
Nos mordemos y besamos como dos adolescentes.
Como si fuera la primera vez de ambos.
Me río y puedo contar por qué. Nos reímos juntos.
Tengo sus manos en mis glúteos abrazándolos.
Le dejé lineas rojas en la espalda. Me dejó su ADN debajo de las uñas.
Una sensación extraña me recorre.
Mientras te miro, sonrío.
Mientras te miro y sonrío preguntas por qué...
...respondo besándote la frente.
sed de amor
esfuerzo
del alma
de tratar de entrar
en un lugar
que no
de apropiarse de caricias
que no tienen
su nombre
de derretirse sobre un cuerpo
que huirá con la salida del sol
para no volver
para seguir perteneciendo
a donde pertenece
y esta alma
que muere de sed
de amar
y ser amada
seguirá sola
en silencio
mirando la luna
derramando alguna lágrima
soñando con la suavidad de esa piel
dejándose llevar
para terminar
en alguna sábana pasajera
bajo el brazo de algún otro
que también vagabundea
con sed de amor
la simpleza de lo bello
la mayor belleza
en la naturalidad y simpleza
del más casual ocaso
en la suavidad del pelaje
de un perro compañero
en un grupo de niñes
jugando en una plaza
en todos aquellos sitios
en donde no nos enseñan a buscar
una mañana contemplativa
soleada y con cielo celeste
inclusive en los acordes
de una suave canción
compartida por alguien que quiero
inclusive en el sabor
disfrutando un almuerzo
de comida hecha con amor
inclusive en la adrenalina
al intentar trepar un árbol
que ofrece sus ramas a escalar
inclusive en el dolor
de algo que salió mal
pero que supo besar al alma
en algún tiempo y lugar
la mayor belleza
en todos aquellos sitios
en donde no nos enseñan a buscar
en todos aquellos sitios
donde al corazón le gustaría quedarse
donde el corazón se hace un hogar
irme
nacemos crecemos y maduramos
con la idea y creencia tan intensa
de que todo lo que hagamos hoy
influirá en el mañana
ni hablar de los castigos religiosos
y la necesidad de confesarse
para cumplir con un ente sobrenatural
y encontrar la paz del alma
eligiendo
pensando en el ahora
dejando un poco de lado el mañana
que me aterra
pero cuánto me aterra
y si vivo el hoy pensando
en el miedo del mañana
la verdad es que
no entiendo bien
de qué forma
desgarrada
y violenta
estaría viviendo
lejos
de
eso
sangrá
sangrar vas a sangrar,
no pretendas que no
si es lo que hay en tus venas
y arterias
que se quiebran y se rompen
y sangran
con los tropiezos que terminan en caídas
y los esfuerzos excesivos que lastiman
por soportar tanto peso
tanto tiempo
saldrá sangre y también
saldrán historias
parte de vos
y parte también de otros
quienes quizá merezcan
un abrazo
o una bofetada
sos lo que ellos te hicieron
al menos una mitad
si tuviste fuerza y suerte
la otra mitad fue tu responsabilidad
sangrá todo lo que quieras
sangrá hasta desangrarte y
morí si es necesario
pero no te olvides de
renacer
porque sangrar vas a sangrar
no pretendas que no
pero cómo negar la belleza que se encuentra
en esa fluidez
ese rojo rutilante
que se despide del cuerpo
y se mezcla con el agua, con el viento, y con las lágrimas
dejando correr el peso del ayer
sin título - 4 de agosto
Obligatorio si se pretende existir,
debajo del Sol,
erguida
íntegra.
finales
yo también estoy asustada
creeme
me gustan los cambios
tanto me gustan
pero algunos son tan
cruciales
decisivos
que me asustan
y sí, estoy asustada
y angustiada
y me pongo canciones tristes
para llorar
mientras escribo esto
o miro el techo
o las lucecitas de mi habitación
pero es que no sé cómo dejar
de estar asustada
si hace cinco minutos me sentía bien
y plena y completa
y ahora me falta el aire
me cuesta respirar
y tengo miedo
miedo al cambio
miedo a esto de estar
creciendo
porque a veces me encuentro volando
alto en el cielo
atravesando las nubes
acercándome al sol
pero después cuando
el cansancio me hace buscar tierra firme
llego acá
al nido
al comfort
el calor del hogar
y creeme que esta comodidad
me nutre
me ayuda
me da un pilar donde apoyarme
entonces si
me crees
entenderás por qué
me asusto tanto
me falta el aire
me da tal miedo
las despedidas son tan difíciles
más aún en la plenitud del alma
es como sacarle dos litros de sangre
a un humano promedio
va a sentirse débil al principio
y le va a costar
pero sobrevivirá
porque puede reponerla
así como podré reponerme
de este final
esperado y deseado
e inesperado y temido
ansiado tanto
y ahora sin ansias
haciéndome bolita
mirando el techo en la cama
o las lucecitas de la habitación
o escribiendo esto
si total el desenlace va a llegar
no lo voy a impedir
voy a dejar que así sea
que las cosas así sucedan
pero abrazo y acepto al miedo
como a un amigo
y lo dejo ser en mí
fluyendo
cuestión de fe
¿cuándo el brote dejó de ser un simple brote
para convertirse en tallo
y florecer?
las épocas modernas solicitan hechos fácticos
un video en cámara rápida
que lo compruebe, lo demuestre
positivismo en cada lugar, en cada sitio
metiéndose en nuestro interior por cada agujero
por cada poro
y así cada vez es más la necesidad
de pruebas, de evidencia
para convertir a la creencia, a la opinión, a la observación
en una certeza
¿quién dice que es verdad?
¿quién nos sometió a este método?
mientras gana terreno el cientificismo,
en este mundo globalizado y tecnológico
pierden batallas aquellos intangibles
invisibles
elementos
de la cotidianeidad
y se anexan al método
al estúpido método de
la observación, prueba y repetición
para constatar su existencia
para afirmar que son
están
se perciben
se sienten
y caen allí
la confianza, el amor
el compañerismo
pruebas constantes
desafíos, apuestas
condiciones
sentimientos expuestos a un método
estúpido e insensible
lejos de la humanidad
de la mente tan noble
del sentir más puro
demostraciones, sin cesar
ponerse entre la espada y la pared
cumplir con la tendencia social del momento
dejarse llevar por lo que nos dicen
y no lo que sentimos
al punto de materializarlo
en fotos en las redes
en mensajes de whatsapp
dejando ahí a la emoción
y pasar a un plano estático
echando a perder el sentimiento
mágico y solemne
para estandarizarlo
como todo lo demás
como todo lo que nos rodea
intentando comprobar constantemente
lo que no depende de pruebas
sino de fe
nada es perenne
soliloquios derramados
sobre una mesa azul
queda un ardor en la garganta
no pudo ser nada más
que eso
palabras puras
monologueadas
incertezas de invierno
molestan más que
en época estival
será que el frío abunda
afuera y adentro
será que llueve también
en el centro del pecho
adoradas hojas caducas
que crujían debajo de los pies
cuando aún había calidez
en las corazones
cada grano de arena
que hace montaña debajo
no vuelve a ascender
pareciera interminable
la búsqueda humana
por dominar el tiempo
irrefrenable deseo
proyectándose vencedor
pero ya fue vencido
desde su creación
tic-tac
siguen hablando
alguien pide un vaso de agua
alguien se para para buscar
los segundos que pasaron
se tiraron por la ventana
no vuelven más
tic-tac
siguen hablando
alguien mira el techo
alguien escribe estas palabras
buscando la aceptación
o al menos poetizar
una certeza tan doliente
tic-tac
siguen envejeciendo
alguien mira el reloj
alguien llora por un muerto
tic-tac
nada es perenne
el valor de la obra
son los minutos invertidos
tic-tac
sigue pasando
ansiedad mediante
tic-tac
imparable
alguien haga algo
tic-tac
esa sensación en la garganta
se escucha el silencio
tic-tac
la inmortalidad tiene a un verdugo
acechando escondido
a la vuelta de la esquina
a veces
quizás necesite
guardarme en una caja
hasta que pare de llover
tanto como a veces
quizás necesite
correr el paraguas y cerrar los ojos
inclinando mi cara hacia atrás
para sentir las gotas caer en el rostro
refrescando el alma
y golpeando con fuerza
despertándome
quizás necesite
olvidar los dibujitos de la infancia
que me hacían soñar
con tener superpoderes
admitirse como mortal
normal, ordinaria
nada de súper ni especial
humanamente humana
quizás necesite
permitirme ser
un junco que se dobla
hasta rozar la superficie del agua
para luego volver a estar de pie
o a veces
quizás necesite
romperme por completo
o al menos solo una parte
pero romperme
y luego permitir que alguien
ayude a remedarme
marchitarme y perder las hojas
para poder volver a florecer
o quedarme así
sin dar frutos
acumulando nutrientes
para la proxima primavera
quizás necesite
asustarme y llorar
y guardarme en una caja
otra vez
como cuando llueve
que en la poesía
las analogías no hacen más que
embellecer la cruda realidad
realidad cruda también
dónde estás
vení
mostrame
mostrate
no ves que tengo las manos frías
y un hueco en la espalda
perfecto para la palma de tu mano derecha
sí, la que tiene el callo
no me molesta que me raspe un poco
viene tu perro y se nos mete en el medio
me decís que la semana que viene me ponga esa pollera
y no sé para qué si
no hay semana que viene
no viene nada
no estás
dónde estás?
y te digo vení
y no sé para qué si
te quisiste ir
y acá me quedé
escribiéndote unas líneas
noche por medio
susurrando tu nombre de vez en cuando
hay una parte de mí que se esfuerza
en creer
que el tiempo resuelve todo
y casi que me lo creo
pero no sé dónde estás
se enturbia la memoria
borroneando el antaño
mientras un suspiro despide al alma
y la deja entrar al universo de Morfeo
para que se escape por un rato
o te sueñe
o te encuentre
respondiendo esa pregunta
que va a volver a formularse
con el despertar
Convivir. Vivir con.
Aún detrás de un por qué.
Rebobinar, revisar conductas y culparse.
La frente golpeando contra el cemento.
Recuerdos que evoca la mente con la facilidad de la salida del Sol, del viento húmedo de cara al océano, del canto de un pájaro en la mañana.
Sentimientos que no parecen morir, sino reafirmarse.
Como si hubieran venido para quedarse.
Como si no existiese invierno que pueda helarlos y hacerlos desaparecer.
Quizá hay que convivir. Convivir. Vivir con.
Vivir con eso.
Y seguir a la espera. Buscando. Yendo detrás de por qués. Queriendo encontrar la causa de este efecto.
especie en peligro de autoextinción
como un halo se desprende de unos
para formar parte de otros
moralistas vs. realistas.
cuánto de la moral que se escapa en la cotidianeidad
instala tabúes y filosofías baratas, cotillonescas.
se burlan de nosotros en nuestras narices
y nos tildan de clichés
de utópicos
de irrelevantes salvadores del mundo
las sororas
los confidentes
los que ponemos la otra mejilla
al secreto que pesa sobre la espalda y envejece el corazón
los que permitimos la escucha sin la crítica
cuidar y respetar más allá de lo que se pueda opinar
cuidar de una especie
en peligro de autoextinción
adiós verano dorado
autoabrazate
que el verano dorado ya se fue
y no se fue solo sino que
lo dejaste ir
que es invierno pleno y
ahí estás
muerto del frío
y solo
de nuevo
solsticio de invierno
La mochila pesa. Un tupper vacío, botellita de agua, una agenda, un libro de Hermann Hesse, cartuchera con los útiles justos y necesarios. ¿Por qué pesa? Alguna vez se había imaginado de traje y maletín. Otra vez de ambo, con el estetoscopio colgado sobre la nuca. O en un auto de carreras, corriendo en Fórmula Uno. Tanta imaginación allí había quedado, en una imagen mental que jamás alcanzó. El sueño de triunfar era eso. Un sueño.
Portazo. Silencio, de golpe. Levanta la vista. Era el último en la oficina. La aguja más corta sobre el seis, la más larga sobre el nueve. Faltaba poco. Se preguntaba si el gato se habría comido el churrasco que había dejado descongelando en el lavabo. Se preguntaba si había cerrado la ventana, quizá había entrado otro gato, o una paloma convertida instantaneamente en víctima de su gato, o del gato nuevo que había entrado, o un grupo de ladrones que le robarían todo lo valioso que tenía... un "todo" que era una radio, el microondas y un televisor tubo de 29 pulgadas. Aunque más valioso que eso, más valioso que todo eso, pero que los ladrones nunca podrían imaginar, porque quién sospecharía de aquel cuadro, era ese bello y acuarelado lienzo que reposaba sobre la pared blanca que separaba el living-comedor-cocina de la habitación. Más valioso que cualquier otra cosa que pudiera imaginar, que cualquier cuadro expuesto en algún museo de alto renombre, más valioso que cualquier tv último modelo o minicomponente de alta gama o un piso entero en el centro de Puerto Madero. Enorme, como un ventanal, con un marco de roble macizo, barnizado, colgaba de varios clavos, enterrados en el duro ladrillo. Pinceladas provenientes de sus manos, que con tanta dedicación revelaban una parte intangible de ella. Esa parte que él tanto amaba y tanto seguiría amando, esa parte que no podía ver formando parte de su persona, pero sí en esa obra, su arte, su paso a la inmortalidad. Esa obra que lo acompañaba desde la pared, trayéndola en recuerdos, memorias, más allá de lo lejos que se hallara su cuerpo. Ese cuadro que deseaba abrazar y besar sin parar, hasta desparramar las pinceladas concretas y transformarlo en una abstracción por completo. Lienzo sobre el cual quería llorar por momentos, y dejar correr el agua, llevándose los pigmentos. Sobre el cual deseaba desarmarse. Al cual quería incendiar, volatilizar, hacer desaparecer. El cual destruía su vigilia al pensar lleno de pena en que el cuadro no era ella. El cuadro no era ella. Ella no estaba. No era. No más. Pero era lo último que le quedaba.
No podía dejar el cuadro allí. Indefenso. Expuesto. No podía dejarla sola de nuevo.
Y sí que pesaba la mochila, y cuánto que pesaba. Pesaba en las espaldas. Pesaba tanto, que lo arrojaba al suelo.
El cuadro sobresalía por los cierres. Nunca más la dejaría sola. No podía dejarla sola de nuevo.
castigo de amar
te soñó quizá en silencio
cándido, encendido
suspendido en el aire
rodeado de caballos de crin dorada
y herradura de oro
un poco más despierta quizá
pero sueño en fin
humano como nunca
insaciable deseo de existir
aún existiendo
siendo sin ser
sediento de
"¿qué soy?"
preguntaste
ella sabe bien qué
para ella
sabe bien que sos
sol y luna
fuego y agua
tierra y aire
a la vez
mirala, te mira
cuánta lástima te da
y te das
por no poder mirarla igual
por que no pueda torcer
su mirada
buscando observar
otra mirada más
[soñando]
y vos que ni cuenta
te das
porque así sos
dual
insaciable
y te quiere por eso
y te extraña por eso
aprendiendo a evocar recuerdos
calmando el dolor de extrañar
Te amo. Gracias.
Tengo un amor tan grande, siento un amor tan fuerte, que logro evocar un recuerdo con tal intensidad que sentí la suavidad de tu brazo rodeando mi espalda de izquierda a derecha como aquel día que, en la puerta de mi casa, vimos la lluvia caer, semiabrazados. Apoyé mi cabeza en tu hombro. La acabo de apoyar. Recién. Se sintió igual.
No sabés qué real que fue. No sabés cómo me sentí.
Lo que me hacés sentir. No tiene comparación.
Tal pureza del amor.
Te amo. Gracias.
Quema tu recuerdo. Dolor suave que me besa en las mejillas, luego en la boca.
El sol incide sobre tu frente. Tu frente descansa frente a mi. Tu cabeza permanece apoyada en mi muslo.
Te amo. Gracias. Quema tu aroma. Dulce olor que penetra en mis pulmones.
Me quedo sin aliento. Te amo.
Se lo digo al universo. No te lo quiero decir.
No de nuevo. No sirve de nada.
Te amo. Se expande en el aire. Rebota en un cuerpo celeste.
Alguna estrella está muriendo, en algún lugar de la galaxia, en este preciso instante.
El amor va a morir paulatinamente. Lo sé. Aunque no lo crea. Aunque lo sienta de una forma que pareciera que permanecerá eterno, junto a mí.
Pero gracias. Eso sí que no se va a vencer. Sabes que sí, que la impronta jamás muere.
Gracias.
souvenir
Estoy ahí, reflejada en el espejo.
Veo mi respiración contrastar
como un vapor que despido desde el centro,
con la luz de fondo que le da lugar.
No es vapor, es el alma,
que se escapa de a ratos como suele hacer
que huye de los adentros para buscar calma
salir del encierro, tratar de renacer.
Agachar la cabeza, otra vez,
la misma historia, tirada en el suelo.
El gusto amargo, la intriga del tal vez...
Desde acá tan abajo no veo el cielo.
Días, meses, años, tiempo al tiempo,
(dicen que el tiempo todo lo cura)
Viendo la vida pasar, algo me apura.
Alguien me dijo "aprovechá el momento".
Pago el precio, paso las barreras,
renuncio a llegar primera en la carrera.
La ambición de poseer se enfrenta
con la libertad que el amor profesa.
Espero como quien espera
cubrir todo el sol con los dedos.
Caminando sin cesar por la vera
haciendo equilibrio, brazos extendidos.
No se si lo que asusta es cruzar la frontera
o aquello que del otro lado me espera.
Miedo, es eso, en su estado más puro.
Miedo al miedo, el peor de los temores.
Cierro los ojos, me duermo en un susurro
escapándole al presente.
Me veo en un sueño, ahí estoy,
soy un siervo, me arrodillo,
abandono lo que soy.
Me desprendo del cuerpo,
me miro desde lejos,
ascendiendo lento.
No me reconozco.
Soy una autómata.
Un títere de tela.
Un alma sacudida.
Un souvenir más
que se lleva quien nos devora
mientras vamos transitando
este vorágine
que llamamos vida.
quedarte
Las ganas de abrazarte se hacen más fuertes que nunca. Hoy, hace exactamente dos meses. Pasando por debajo de ese pucará. Sintiéndome más cerca que nunca pero sintiéndote más lejos, como no había pensado que te sentiría. Despacio, paulatinamente, colándote en mi existencia. Y ahora yo, ahí, pensando en vos. Pensando en todo lo que me quedó por darte. Besos por darte. Abrazos por darte. Miradas que darte. Tanto que darte. Quedarte. Conmigo quedarte.
Te extraño con esa sensación de lejanía, esa que me hace pensar en que quizás nunca nos conocimos. Que quizás lo que me moviliza hacia vos es una proyección de mi inconsciente, porque vos no sos vos, no sos nada más que una invención de mi mente, maravillosa, perfectible pero hermosa, tan magnífica que me encuentro sirviéndote y ocupando mi memoria con tus gestos, tu voz, tu cara, tu calidez. No sé el futuro, ni el pretérito. Ni te sé.
Humberto Primo. Combinación con línea E.
Un hilo dorado, lleno de energía, es escupido desde mi esternón. Se aleja de mi cuerpo, se sube a otro subte. Y yo me quedo acá sentada. Yo me quedé sin mí. Y mi mí, se fue con vos.
memorias que queman
me niego
no quiero
no tengo intención de olvidar
me hago bolita
pequeña
encierro mis recuerdos
los abrazo fuerte, los sujeto
con las manos
con los pies
los envuelvo con una bocanada
del aire de mi alma
allí es donde reposan
alma profunda
fuego interno
memorias que queman
pero cómo se goza ese ardor
cuando se sabe al vivir
intenso y deseado
ese vivir que se quiso vivir
que se exprimió segundo
a segundo
sin pensar en mañanas
o en heridas
o en segundas oportunidades
reposa en el alma
que construye esa mente
inasible e intangible
etérea, como los recuerdos
flotan vuelan giran
en el aire del alma
se mecen en el aire
del alma
intangibles
sólo dependen de
quien les habla
dependen de mi poder de recordar
sin cuerpo ni materia
solo una energía reverberante
en la historia de mi vida
es cuestión de que se agote mi memoria
y de la nada
desaparezcan
nada de baúles donde queden guardados
nada de cajita de recuerdos del pasado
olvido absoluto
desaparecer
y que ya ni siquiera reposen
en el aire del alma
continuación
dudar
seguir dudando
no poder decidir
asustada bajo la sombra
de la incertidumbre
con el miedo a fracasar
a arriesgarse y perder
a no arriesgarse
y morir con la sed
de saber
qué hubiera pasado si
o qué calor tendría el Sol
cuando amaneciera
perderse los rayos
quedarse dormido
en la espera
y para qué
y por qué
si al fin y al cabo esto
no era más que
una vida
si al final no era más que una vida
y mía
mía y yo la única persona
en todo el universo
con el completo y total derecho
de vivirla
transformar el Edén en el Infierno
Amé esto
Rayuela, Julio Cortázar
Aún lo amo, quizá.
Es la simple, sencilla, y fiel interpretación de un sentimiento, en palabras.
Bah, palabra, sin ese.
Hay quienes dubitan en su pronunciación.
Yo, por ejemplo.
Me temblaron los labios durante cinco minutos.
El inferior rozaba su cuello.
Una lágrima rodaba por la mejilla.
Allí, tan mal puesta, mal parada. No debía ni correspondía (¿qué se debe, qué corresponde?)
No hay sentido. ¿Cuál es el sentido?
Quise. Hice.
Ahora acá alejada. Me alejo.
Estoy donde quiero. Sólo por momentos.
Acá alejada de mí quizás, y estoy allá.
Sin mí, con él.
Asustada el alma de percibir aromas donde no están.
Sencilla la evocación del recuerdo.
A veces ni siquiera lo evoco a propósito.
Viene, como una ráfaga, como un soplido.
Viene de golpe, me sorprende, se aproxima.
Como aparecen en un momento inesperado estos pensamientos.
Como surgen las frases, fluyen, se desenvuelven.
Mis manos dibujando los signos, los signos representando palabras, frases, oraciones, párrafos.
Detrás de todo, el pensar, las ideas in mente, la narración silenciosa.
En esta cama. Volcándome.
Esta cama. Nos revolcábamos.
Sufijo -ábamos. Pretérito imperfecto simple.
Acción pasada con durabilidad. ¿Días? ¿Meses? ¿Cuánto es poco? O mucho. O suficiente.
¿Cuánto tiempo hace falta para amar?
Amé esto. Amé unos blues. Una imagen en la calle. Un pobre río seco del norte.
Amé esto. Amé tu música. Tus dedos acariciando la guitarra suavemente. Nuestra imagen en el pasto. Una fuente de agua turquesa en el Parque.
Amé esto. Nos amé. Te amé. Te amo.
No hay sentido. Ni por qués.
Durabilidad. Se prolonga, crece, decrece. Un día me lastima, un día me nutre. Un día se acerca al odio. Al otro día te amo más que ayer.
Un día te lloro. Un día me lloro.
Lidiar con la frustración. Marchitarme en el what if.
Apagarme mientras anochece, irme con el Sol.
Esperar el día nuevo. Volverme noche con la esperanza de, o con el deseo de, o con un sueño que no sea solo sueño.
De esos que suelen interrumpir mis madrugadas y me despiertan asustada.
Como cuando percibo aromas donde no están.
Evocando recuerdos que no parecen ser fáciles de olvidar.
burlarse del olvido
Te miro
indomable extrañar
Eso era real. Realidad pura. Un sentir infinito. Es, lo sigue siendo. Pero cada vez estamos más lejos y no logro entenderlo. Cómo, de un día para el otro. Basta de compartir, basta de codo a codo, dormir acurrucados o apoyar tu cabeza en mis muslos una tarde de sol. Basta de mirarte a los ojos y dejarte ver cuánto te quiero, cuánto amor tengo para dar, cuántas sonrisas sabés engendrar.
Al menos es un sentimiento tan noble, que me da esperanza. Porque amar es sencillo cuando ya se sabe que se ama, y más aún, cuando se sabe qué se ama.
sin título - 20 de abril
te quiero
y que
te extraño
te acordas esa vez que
te abracé en mi auto
tan fuerte
no me quería ir
no te querías ir
y quería besarte
para siempre
pero quiero enterrar
mis labios
en los tuyos
que
te quiero
Una noche en Chacabuco
Se disuelve entre los dedos. La quiero sujetar y se escapa.
Te quiero sujetar y te disolvés. Vos. También.
No hay realidad. Ahora quizá sí.
Te veo a través de un espejo.
Estiro mis dedos. Los mismos que te sintieron desintegrar.
Quiero vomitar. Esta sensación me desconcierta. Siento una desconexión. Es mi alma siendo vomitada por mi cuerpo. Mis besos necrosándose en silencio. Perdieron la perfusión, el relleno.
Te siento, me siento. Desarmarse en un abrazo era tan fácil.
Sucumbo ante tu mirada. Está ahí presente.
Uno, dos, tres. Días seguidos. Brillas ante el contexto.
Veo tu cara y la distingo así cien caras iluminasen al lado. Veo tu cara y sonrío. Cómo no sonreírme si te amo. Cómo no amarte.
Amarte es tan fácil y sublime que brota. Surge.
Me distiende. Te siento. Nos siento.
Mi memoria me traiciona. Cierro los ojos.
Realmente te amo.
Quiero escribir que no, y no puedo.
Cuán difícil decirlo aquella vez bajo la luz de la luna azul, una noche en Chacabuco.
Cuán difícil decirlo si tu cuerpo me negaba. Y el ego tan aprehendido. Tan dentro de la estructura. No solloza, solo se retuerce.
Amo esa cara y tu risa desarmada. Amo la suavidad de tu piel y amo amarte más de lo que te puedas imaginar.
Aunque por momentos quisiera que, de una vez, respondieras. Tanto como yo. Pero sin dolor, ni arrepentimientos o resentimientos. Tanto como yo, que te amo como si no hubiera mañana.
Y mientras me abrazo a un recuerdo y lo absorbo en un intento por consumirlo. El último recuerdo de tu ser en mi sien. Desterrarte suena terrible. Pero lo hago porque amo amarme, pero perderte me hace morir. Perderte me hace entender que el corazón pide basta, de una vez y para siempre.
sin título - 10 de abril
me ves así
ahora y hoy
pero
no te preocupes
voy a estar bien
sin llover
un poco de tiempo
¿Todo bien?
te abrazo con fuerzas
cae la lágrima por la cara
dejando la estela sobre la mejilla
que duele tanto como suelen doler
estas cosas
pero mi amor no cambia
así es como amo yo
así es como me sale amar
y no tengo forma de hacerlo
de otro modo
si te amara sin tanta pasión
si no te llorara por no tenerte
si en cada recuerdo no te sintiera
como si estuvieras
exacta y perfectamente
al lado mío
no sería yo
ni sería amor
es un susurro al espacio
que sueño que te llegue
y logres escucharme
hablándote en la noche
te abrazo con fuerzas
sos el cielo que soñaba
el lugar donde quise estar
siempre que me planteé
la existencia de un hogar
donde apoyar mi cabeza
y descansar
sin título - 7 de abril
boca vacía y fría que hoy, cerrada, no muestra los dientes y cuela lágrimas por la comisura saboreando con mi lengua la sal que las caracteriza extrañando el gusto de tu saliva y la calidez de tu respiración
no puedo decirte cuánto te quiero y cómo me movilizaste el alma
sólo puedo extrañarte de a ratos
extrañar lo que éramos y ya no
el beso aquella mañana donde por primera vez amanecí al lado tuyo y todo brillaba naranja por la luz que entraba a través de los ventanales e incidía en el sillón que me vio abrazarte besarte amarte y vivirte
no puedo decirte cuánto
aunque aún si pudiera sería en vano
porque esa información ya la sabés
2 . e s p e r o
espero
¿qué espero?
algo que es
espero
algo que es, pero no es
es para mí, pero no es...
si estoy esperando
quizá la realidad es
quizá la realidad es que
eso era, pero ya no
era, sucedía
durabilidad
se prolongaba en el tiempo
se deformaba maleable
se engrandecía
el paso de los días
el miedo a la muerte
la finitud del existir
el tiempo que no se detiene
era y sucedía
ahora fue
que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé
que esto fue, también lo sé
[pero no una porquería]
quizá consolarse con afirmar
ese estúpido refrán
de que lo bueno dura poco
no dejo de pensar
en si habrá una conjugación en futuro
para esto que espero
también
como el mundo
y además de haber sido, será
1 . e s p e r o
espero
en el crujiente otoño que se hace notar bajo las suelas
o bajo los rayos del sol veraniego sediento de disfrute y buenas amistades
o en compañía del aroma de las flores que anuncian la primavera inundando el aire con su olor
o atravesando el viento frío una mañana de pleno invierno bajo un triste cielo gris que avecina una tormenta que después nunca llega
y sale el sol aunque sea invierno
y llueve a pesar de ser verano
y es septiembre y alguna hoja caduca cruje inesperadamente mientras los capullos brotan
y la flor desubicada que florece en pleno abril se justifica después de una seguidilla extraña de tres o cuatro días de calor...
...se va a secar, no va a durar
no sé si podría decir lo mismo de mi vano amor
mientras
espero
silencio/2
sin preguntar cómo
ayudada por la misericordia
de la existencia humana
aguardo en silencio
el que está sin querer
el que es parte ya
y no elección
ser humana hoy
asusta tanto
en todo sentido:
tengo miedo
atemorizarse
no es querer
más bien es
todo lo contrario
y tomé fuerzas
lo dije y grité
lo esparcí por el aire
me esparcí
me fui doliendo
con un agujero
en el pecho
desollándome
quiero saber cuándo
sin la maldita espera
es el mejor tiempo perdido
dice la Bersuit
quiero saber tanto
pero tanta incerteza
me está educando
en no esperar nada
por ahora elijo dormir
silencio/1
Respiro espaciadamente, como si quisiera tener control de uno de mis tantos signos vitales.
Intento decirle al corazón que no se acelere tanto.
Pienso.
Un susurro me interrumpe. Lo siento fuera pero está adentro. En mi cabeza. Atravesado.
Un silencio atravesado en la garganta, un susurro atravesado en mi cabeza.
Oigo un zumbido mientras se nubla la vista. Es la presión. Creo que está descendiendo.
Te veo de golpe en el parque. No estoy más en mi cuarto, estamos en el parque.
Cae el Sol. Hace calor. El día ideal.
No te suelto, ni me soltás. Y si nos soltamos sin querer, nos volvemos a encontrar.
Alguna parte de nuestros cuerpos debe estar entrelazada.
Observamos los pájaros sobrevolar el cielo. Tienen forma de aves. De repente, transmutan a puntos negros, más lejanos.
Estamos en silencio. Creo que te amo.
Una cotorra rompe una rama. La rama pesa más que ella, se nota, le cuesta mucho trabajo romperla, más aún llevarla. Pero lo logra, junta la fuerza, se va a su nido.
-Esa rama estaba verde.
-Quizá en el nido se seque lo suficientemente rápido para servirle de nido.
-¿Necesitarán ramas secas?
Nadie responde. No sabemos la respuesta. Quizá la imaginamos. No la decimos en voz alta. Seguimos en silencio. Confirmo mi creer. Esa pregunta sí que tiene respuesta.
Abrir los ojos en la habitación es atravesar un frío glacial. No quiero mirarme las manos. Ni mirar alrededor. No quiero percibir el entorno en el cual me reintroduje.
Cerrar los ojos es más difícil que nunca, porque no veo,
y si no veo no puedo seguir caminando,
ni mirando, ni viviendo,
ni oliendo, ni observando
ni latiendo, ni.
Pero a vos no te veo ni abriendo los ojos.
Y tengo ese silencio atravesado en la garganta.
No el silencio por elección... sino el silencio por sumisión.
Silencio que tengo.
Mil motivos para vivir. Maravillosos, que alegran e iluminan la existencia.
Será cuestión de tiempo tener el alma hecha una congoja.
Será que el tiempo se vuelva de papel y una lluvia de otoño inesperada lo encuentre desprotegido en el medio de la calle.
Me detengo en la senda peatonal y observo la perspectiva. El punto de fuga del asfalto, allí a lo lejos, abriendo sus ángulos hasta llegar a mí.
Y mi punto de fuga posterior al esternón. Me arde el epigastrio.
Trago saliva y vuelvo a jugar a controlar mis ventilaciones.
Formas de conscientizar la existencia.
soñé
Si me hubiesen pronosticado, haciendo uso de la futurología, que ese ser particular que agitaba su mano desde el centro del recinto estaría, semanas después, siendo protagonista de un gran porcentaje de los pensamientos que surgen durante el día en mi cabeza, no lo hubiera creído. Es el mismo ser que influye en mis intenciones de compartir un tiempo, por escaso que sea -tiempo de calidad y no de cantidad, como dice la gente sabia-. Si me lo hubiesen antedicho, así como una especie de premonición, realmente, hubiera pensado que eran mentiras. Y no porque subestimara a ese individuo tan peculiar que hablaba bajito, miraba a la nada de a ratos, con su perfil bajo y esa semisonrisa sutil dibujada en su cara. No lo subestimé nunca; todo lo contrario. Y recalco esto porque todos esos elementos, al contrario de lo que se podía llegar a creer, me llamaban la atención. Todos, y cada uno. Principalmente después de aquel día que compartimos mesa durante una calurosa tarde de estudio. Su mano rozó la mía, levemente. Tan levemente que sentí mi mismísima pesadez anímica convirtiéndose en levedad, despedazando la carne, agujereando la carne, desconcentrando la carne. Como si alguna bacteria hubiese fermentado en mi interior, disminuyendo mi densidad; enfisematosos mis tejidos, haciéndome emprender un vuelo repentino. El ser, en ese instante, inmerso en estructuras bibliográficas tras la búsqueda de conocimiento y raciocinio, perdió la estabilidad ante un simple, tonto y mundano contacto de piel. Ja! "Simple, tonto, mundano" decía... Pero, si no era una piel cualquiera! Era una suave, cálida, amable, que recubría la mano de un hombre. Su sombra incipiente de vello facial rechazaba aún hombre como sustantivo, y elegía muchacho. Muchacho cuya mirada, profunda como los fondos marítimos en el punto equidistante entre las costas africanas y las americanas del sur, rechazaba la palabra muchacho, quizá por su connotación pueril y adolescente, y se identificaba como hombre, humano. Mirada que se sumergía en la mía en una especie de sinergismo simbólico donde se reafirmaba toda la naturaleza de la humanidad y la historia de la vida, la naturaleza del ser, que tanta sed tenía, brotando del centro del torso, deformando el tórax y fracturando las costillas, haciendo arder el esternón. Los pulmones se llenaron de un fluido, gaseoso, con un aroma suave proveniente de esa piel color trigueña que acababa de hacer notar la solución de continuidad entre un cuerpo y el otro.
Cierta incomodidad nos suele invadir cada vez que surge, planeada o espontáneamente, la ocasión de contacto físico con un otro. Así es que nos alteramos. Aumenta la frecuencia cardíaca, la respiratoria, el estado de alerta. El sistema nervioso autónomo, por un lado, libera noradrenalina, y por el otro, estimula la glándula suprarrenal para que genere adrenalina. Esta última influye sobre los pulmones, estimulando una broncodilatación. Ambas mejoran el rendimiento cardíaco. Disminuimos la eliminación renal de agua y sodio, concentramos sustancias en nuestra sangre, aumentamos el flujo sanguíneo a nuestros miembros, dejamos de lado a la digestión dando lugar a vasoconstricción visceral... extraños espasmos los de las mariposas, ¿no? Esa respuesta al estrés, tan antigua en la escala filogenética, parte del ajuste en cualquier individuo de la naturaleza que posea el sistema necesario y un correcto funcionamiento del mismo, nos prepara para un cambio. Modifica parámetros hemodinámicos, hidroelectrolíticos... Alostasis, ajuste hacia una nueva "homeostasis" le llamamos en la jerga medicinal ("homeo" por "homos", que en griego significa semejante, y "stasis", que en griego significa estabilidad). Todos estos cambios no pasan desapercibidos. Nos preparan, alarmándonos, afilando los sentidos. Y ahí estamos, luego de descubrir que los límites de nuestra propiocepción se vieron alterados por la llegada de la piel de un otro. Otro cuerpo, otra piel, fuera de la coraza que nos recubre. Otra coraza también, de un aquel que porta una mente que se alertó ante el estímulo de su sentido del tacto, un corazón que aumentó su frecuencia, unas vísceras que acaban de estremecerse, miembros que se preparan para la lucha o la huida, sistema límbico procesando información, asociándose con la corteza visual para hacer relación entre una sensación y una cara, con la corteza entorrinal grabando el aroma con esa particularidad de inolvidable en el tiempo que tanto caracteriza a la memoria olfativa. Ahí están los sistemas, quizá con menos humanidad que cualquier otra actividad diaria, pues el instinto hizo descubrir que los límites del organismo pueden ser atentados. Alguien más, allí por fuera de la epidermis, capa que desde hace tiempo, desde cuando fue ectodermo, supo recubrir nuestros sistemas de forma íntegra. Capa que tanto miedo supo generar cuando se lesionaba y ponía en juego todo lo que se albergaba dentro, pues sentíase desprotegido. Y de pronto un extraño, cuya piel limita también toda esa sarta de elementos orgánicos y componentes viscerales, pone en contacto su piel con la de uno, estimulando y activando todo ese sistema revolucionario que viene a anunciar esa solución de continuidad, esa amenaza de la integridad, ese sistema en juego y riesgo. Todo lo que aquello implica se resuelve simplemente con un sutil separamiento, producto de la incomodidad, ya mencionada previamente. Pero es casual que a veces, pocas veces, contadas veces, la sensación de incomodidad fluye de una forma tan peculiar por la superficie cutánea, hasta paralela a ésta en algunas ocasiones. Es así que, sintiendo esta peculiaridad, entramos en un juego poco conocido y poco entendido, ligado con la atracción física, sexual, y algunos piensan -incluyéndome- espiritual, que nos hacen pensar en que esta piel, fuera del cuerpo y alma de uno -parte de la identidad del otro, del organismo del otro, de la existencia del otro-, esta piel llegó para marcar la diferencia y hacer notar que el cielo turquesa es un suave susurro primaveral, que el sol es una tierna fogata de noche de invierno, que el aroma de las flores estimula un estado risueño del ser indomable que acaba de sentir el estímulo más grande y hermoso del mundo humano, capaz de actuar sobre el sentir, y este sobre el accionar, y este sobre el otro. Y el otro, responde... Qué poca costumbre tengo. Qué poca respuesta tengo. Por suerte el otro se ríe, aunque yo no entiendo de qué. Su risa es hermosa, me hace reír a mí también. El sol incide sobre su cara y brilla redonda, dorada. Hasta recién no estábamos acá. Recién, vestido de ambo azul, me saludaba desde el medio del recinto aquel, cuyo piso de madera y sillas de tubo negro nos alberga la mayor parte de las tardes. Recién me sentaba en la misma mesa que la que él ocupaba, y reclinaba mis brazos de forma cruzada sobre la tabla negra para hacerme de almohada de hueso, piel y grasa, y se visualizaba la tinta china que asomaba de la parte alta del centro de mi espalda, que tanto le llamó la atención. Recién me sentaba a su lado en una lona, una tarde de primavera, besándonos por vez primera, bajo el sol intenso que nos sabe iluminar tan correctamente, tan perfectamente. Recién encontraba la calidez de su cuerpo en aquel futón de color anaranjado, bajo los efectos de la sustancias que bien dejábamos que nos dominen, dejando restos de tejido del otro bajo nuestro lecho ungueal. Recién escuché el primer "te quiero", recién me dormí y desperté a su lado y lo contemplé durante horas. Recién sentí que lo extrañaba al no verlo, que quería sentir su piel rozándome de nuevo como aquella vez, donde nos halló la vida en un lugar común. Recién escuché de tu boca las palabras que temía. Recién soñé que te tenía, como solía tenerte, con el pasto verde debajo de nosotros, en aquella plaza que me hiciste conocer, que tanto llegué a querer, que tanto representa a tu persona en mi mente. Soñé que te tenía. Soñé.
Pero fue solo un sueño. La cama está vacía. Las palabras fueron, sucedieron. No fue una pesadilla. Ya no.
Pero rompo mi coraza y te digo que te quiero. Y eso sí que no se extingue.