Indomable sensación la de extrañar. Toma el ser para reducirlo a cenizas. Extrañar por no tener ya el placer de disfrutar ese tiempo compartido, esa magia brotando.
Eso era real. Realidad pura. Un sentir infinito. Es, lo sigue siendo. Pero cada vez estamos más lejos y no logro entenderlo. Cómo, de un día para el otro. Basta de compartir, basta de codo a codo, dormir acurrucados o apoyar tu cabeza en mis muslos una tarde de sol. Basta de mirarte a los ojos y dejarte ver cuánto te quiero, cuánto amor tengo para dar, cuántas sonrisas sabés engendrar.
Al menos es un sentimiento tan noble, que me da esperanza. Porque amar es sencillo cuando ya se sabe que se ama, y más aún, cuando se sabe qué se ama.
Eso era real. Realidad pura. Un sentir infinito. Es, lo sigue siendo. Pero cada vez estamos más lejos y no logro entenderlo. Cómo, de un día para el otro. Basta de compartir, basta de codo a codo, dormir acurrucados o apoyar tu cabeza en mis muslos una tarde de sol. Basta de mirarte a los ojos y dejarte ver cuánto te quiero, cuánto amor tengo para dar, cuántas sonrisas sabés engendrar.
Al menos es un sentimiento tan noble, que me da esperanza. Porque amar es sencillo cuando ya se sabe que se ama, y más aún, cuando se sabe qué se ama.