Llegó el día. Es 7 de enero. El momento que vengo esperando desde el 26 de febrero de 2011. Volver a mi lugar, mi verdadera casa, mi zona. El lugar donde me siento más plena que en ningún otro sitio, donde respiro y lleno mis pulmones de aire puro, rico, genial, que me hace revivir, me hace limpiarme, purgarme. Lugar donde llego y saludo gente, donde camino por la calle a cualquier hora sin problemas. Donde camino con una sonrisa en la cara, intacta. Me voy a Santa Teresita, bastante, por lo tanto voy a dejar de escribir como durante mucho más que un mes acá... Pero voy a estar bien. Voy a estar feliz. Y no voy a necesitar de esto para descargarme, porque me hace feliz estar allá. Sí, llevo mis cuadernos, hojas, lápices de colores para dibujar... Pero voy a estar feliz allá. Sé que van a haber cosas que van a ser duras, que van a doler. Recuerdos que me van a hacer llorar, me van a entristeces, o más bien, poner una sonrisa de extrañamiento, de necesidad... pero voy a seguir el camino. No me voy a quedar recordando, viviendo de recuerdos, como cada año, como siempre. Voy a ser inteligente de una vez por todas y darme cuenta que el pasado ya fue, que el presente es el que importa, y que el futuro ya vendrá. Voy a estar bien porque allá me siento bien conmigo misma. Porque allá soy otra. Porque allá soy quien realmente soy: tan solo una niña buscando el mar, buscando la arena, buscando las olas, el viento, vivir...