Qué locura eso de ponerse de acuerdo... Cuando en un grupo nos queremos poner todos de acuerdo, las cosas se tornan complicadas. Que uno quiere una cosa, que el otro quiere la otra... Así, cada uno con sus opiniones, trata de venderle a los demás el por qué de su elección, por qué escogió lo que escogió. Intentan convencer, con argumentos, el por qué de sus pensamientos. Aunque no siempre esos argumentos son válidos, respetables, o sencillamente creíbles. Hay quienes piensan que lo que uno dice es palabra santa. Creo que la sabiduría pasa por uno no considerarse sabio. Como diría Sócrates: Yo sólo sé que no sé nada.
Todos sabemos un poco, pero a su vez, no sabemos nada. Sabemos sin saber, sin seguridad, sin saber si la verdad es realmente la verdad, y si no es una mentira más de tantas que hemos escuchado. Está quien se hace el que sabe, y el que sabe de verdad. Está quien te dice que tiene razón, y está el que le das la razón, porque su sabiduría lo hace sabio en todo sentido.
Debemos comprender que no siempre la verdad va a ser una. El sólo hecho de ser seres humanos hace que cada uno tenga diferente punto de vista, que no pensemos como uno solo, sino que cada uno en su soledad piense como particular, que piense lo que piensa a su antojo, sin que nadie venga a decirle nada.
Cada cual gusta de lo que le gusta, siente que hace las cosas bien.
No hay bien o mal acá. Tan sólo son puntos de vista y opiniones que se irán intercambiando con el paso de los días. No hay quien haga las cosas bien o mal, sino quien ofrezca cosas mejores o peores. Estará quien prometa un paraíso y quien te diga las cosas como son. Así es la vida y lo será siempre. Esto no es nada comparado a la realidad que nos enfrentaremos el día de mañana.
Tenemos que acostumbrarnos a que la vida no nos va a regalar nada: Todo es una cuestión de esfuerzo, de incentivo, de decir "yo puedo", "yo quiero" y "yo lo voy a lograr". Porque si uno ansía determinada cosa, uno la va a conseguir. No es una cuestión de capricho, sino un "llenarse el alma" ante la plenitud que se siente cuando obtenemos lo que más deseábamos. Cumplir los objetivos y alcanzar metas: factores indispensables en una vida con sentido. Vida que llevaremos siempre con nosotros, hasta el día de nuestra muerte, donde termina la existencia. Consideremos al futuro no como una consecuencia de tiempo que se da como se da, sino como una consecuencia de actos, fallidos o no, que nosotros llevamos a cabo, conformando así un destino a nuestro parecer.
Decidamos con responsabilidad y coherencia, porque nuestras decisiones siempre comprometerán a los demás. Tengamos empatía y pongámonos en los zapatos del otro, consideremos a un tercero, escuchemos opiniones, formas de pensar, preguntas, respuestas. Todo eso se incluirá en nuestra experiencia de vida, en nuestros conocimientos y saberes, conformándonos como personas más sabias de lo que nunca hubiésemos imaginado.
Lo único que le pido al sol
es que este sea el último,
el último llanto con dolor.
Lo único que mi alma desea,
es que esto no vuelva a suceder,
que sepa en quién creer.
Necesito algo que me diga
cómo detectar la sinceridad,
pues si te pedí ser verdadero
y no hiciste otra cosa que engañar,
no sabré en quién confiar.
Las palabras que dijiste
se la llevó el viento,
pero muchas de ellas
quedaron en mi cabeza...
esas que él no se llevó...
fue un
martes, marzo 29, 2011
Sé que exististe. Sé que sucedió. Sé que estuviste.
Pero aunque lo sepa, hay algo que me hace no creerlo.
Pensar que todo fue una ilusión, un recuerdo vago
que quedó flotando en ese túnel del tiempo.
Un recuerdo que se llevó consigo todo sentimiento,
un recuerdo que voló, para no volver.
Pero cuando vuelvo a sentir, cuando vuelvo a recordar,
cuando hurgo en un pasado que debería olvidar,
veo tu rostro, y tu sonrisa iluminándome,
dándole luz al camino que debo seguir,
camino del amor, camino de la paz.
Le dabas luz, me acuerdo cómo eran las cosas cuando sonreías.
Parecía que nada iba a poder salir mal. Parecía como si la vida nunca terminara. Parecía que nunca iba a volver a llover, que siempre iba a salir el sol, que jamás llegaría la noche, la oscuridad, la despedida...
Pero llegó. Así como llegaste, te fuiste.
Así como te conocí, te tuve que decir adiós.
Nada fácil, no, para nada. Tan sólo pensar en el dolor de mi llanto me hace percibir una sensación muy profunda, dentro de mí, pidiendo, suplicando, no volver a recordar. El dolor de la partida, de tu ida. El dolor de que te marches, cómo me dolió. Dolor profundo, intenso. Dolor, dolor y dolor. Y soñar y sentir dolor, y estar despierta y sentir dolor. Dolor todo el tiempo. Dolor en el alma. Dolor, horrible dolor.
Y hoy el dolor desapareció. Sólo queda un vago dejo de pesar, por no poder acostumbrarme a que ya llegó tu partida. Llegó hace rato, y lo debo comprender...
No eres más de mi propiedad. Nunca lo fuiste ni lo ibas a ser.
Estoy destinada a probar, probar y seguir probando. Hasta que aparezca una persona que sepa responder a mi misma manera.
Y probaré. Probaré hasta el fin.
fue un
lunes, marzo 28, 2011
Es extraño. Trato de recordarte todo el tiempo que puedo. Porque tu recuerdo me hace bien. Te recuerdo con una sonrisa, alegre, mientras cada latido compartido pasa por mi mente como imágenes perdidas en el tiempo, insistiendo con mantenerse en mi memoria, nada de desaparecer. Y yo no quiero que desaparezcan, no quiero olvidarme de aquello que me hizo tan feliz. Sí, fue una ilusión que pasó rápido, que me imaginé, un amor hermoso que se apoderó de mi alma, que me hizo sentir viva, especial, diferente. Y te sigo recordando, y caen las lágrimas de mis ojos. Extraña imagen, mirarme al espejo, llorando con una sonrisa. Es una mezcla de emociones que invaden mi cuerpo, que me hacen pensar en todo, cómo fue, como es, como hubiera sido. Ya no sé qué pensar, no sé cómo seguir adelante, si pensándote, si olvidándote. No sé cómo mirar al futuro si ni siquiera puedo saber cómo vivir el presente. Hermosa vida me tocó, hermosa en todo sentido, y hermoso es el vivir. Qué hermoso es el vivir. Y vivir pensándote también es bello. Belleza extraña, que se mete en mi cabeza, y recorre mi ser. Belleza de tus ojos, de tus labios, de tu cara. Belleza extraña, que me levantó, me hizo bien, me hizo creer en mí. Te sentí, te percibí, sentí tu presencia junto a mí, tanto tiempo en todo momento. Gracias por los momentos felices, sé que no fueron en vano. Me acercaron a mí, me dieron la posibilidad de amarme a mí para poder amar a alguien más, para creer que el amor puede volver a mí. Me diste honestidad, me diste cariño sincero, y me hiciste creer en el amor otra vez.. Sentiré y escucharé lo que mi corazón quiere decirme. Ahí en lo profundo él está hablándome. Mi corazón, mi guía, mi fuerza. La fuerza del amor. La fuerza que me levantará, que me hará salir adelante, ponerme de puntas de pie, estar por sobre todo, para que todos me puedan ver, que se sienta mi presencia, que mi alma se ensalce por los cielos y me ayude a continuar.
Me liberaré. Seré libre para amar.
Y te querré y te recordaré, con nostalgia, en mi libertad.
Me liberaré. Seré libre para amar.
Y te querré y te recordaré, con nostalgia, en mi libertad.
fue un
lunes, marzo 28, 2011
Siempre fiel a tu personalidad
sabes mantenerte firme en todo momento
mas no te das cuenta
que no es esa la fórmula correcta
para vivir la vida a pleno.
Querías llamar la atención
de aquellos que te rodeaban,
demuestras ser fuerte ante todo
propagando tu sabiduría humana.
Dices vivir perdiendo cosas importantes,
divulgas tu dolor y angustia constantes,
mas no te das cuenta
que no es esa la fórmula correcta
para vivir la vida a pleno.
Necesitas ser alabado,
necesitas ser agrandado,
eres un hombre perdido en este mundo
sin destino ni dirección.
Pierdes tu tiempo hablando
y pregonando tu mal humor
mas no te das cuenta
que no es esa la fórmula correcta
para vivir la vida a pleno.
Ya no te importan los demás,
tu mundo eres tú y nadie más,
quisiera saber cuándo aprenderás,
que la vida no es para vivir en soledad.
Pones tus problemas ante todo,
sin importar qué le pase al otro,
mas no te das cuenta
que no es esa la fórmula correcta
para vivir la vida a pleno.
Sueles decir que la mujer es un tesoro,
un pétalo de flor que frágil es,
pero no te preocupas a la hora de divulgar
lo que ellas contigo pretenden hacer.
No hacés caso al corazón,
más te guías calculando con razón,
mas no te das cuenta
que no es esa la fórmula correcta
para vivir la vida a pleno.
Ojalá sepas encontrar algún día
el camino a seguir en esta vida,
sepas centrarte y buscar una guía
para luchar por lo que tu alma te pida.
Desearía que encuentres tu verdadero Dios
muy dentro de tu corazón,
y no sigas con tu negación
a la existencia de tu fuerza interior.
Te deseo que te encamines,
y que en algún momento entiendas
que la forma en la que vives
no es la fórmula correcta
para vivir la vida a pleno.
para vivir la vida a pleno.
fue un
lunes, marzo 28, 2011
Regla número uno: No hay nada que me pueda detener.
Si uno pretende llegar hasta el fondo, alcanzar un destino, recuperar un amor...
Tiene que intentarlo.
Intentar ante todo.
No se pierde nada con probar...
Es esencial darle para adelante, sin parar, haciéndole frente a todo.
Sos vos con vos mismo. Vos, quien te va a llevar a donde vos quieras.
Vos, que sos quien querés ser.
Nunca te prives de eso.
Se quien eres, quien deseas, quien procuras.
fue un
lunes, marzo 28, 2011
Estoy marcando un antes y un después en mi vida.
Un antes y un después, por consecuencia, en mi blog...
Ahora, en estos momentos. Estoy empezando a ver el verdadero sentido.
¿Por qué estoy acá? ¿Quién soy yo? ¿Qué tengo que hacer con este don que me vino desde el día en el que me conformé, desde el momento de la concepción? ¿Qué hago yo con esto, con la vida?
Estoy acá para vivir.
Yo soy yo, y nadie más.
Y la vida, la tengo que vivir.
Nadie va a vivir la vida por mí.
Sino seré yo quien viva mi propia vida.
Como sea, aprovechando cada latido de mi corazón, cada momento, intensificando mis sentidos para percibir aún más todo.
Amando a cada minuto, entregando todo de mí, mirando las estrellas, escuchando melodías, disfrutando todo lo que el universo me regala.
Mirando el sol todas las mañanas, sintiendo el calor sobre mi cara, la brisa recorrer mi cuerpo, acariciando mi piel.
Haré de la naturaleza mi mundo.
Viviré para ser natural, para vivir por lo que mi corazón me manda, no por inercia.
Tendré sueños. Lucharé por ellos.
Tendré metas. Las alcanzaré.
Tendré objetivos. Los cumpliré.
Y si me quieren detener, no habrá quién pueda frenarme.
Porque mi vida es mía, mía y de nadie más.
Y seré yo quien decida cómo quiero vivirla.
Y eso decido: Vivirla, a pleno, como nunca.
¡Gracias!
¡Gracias a la vida!
¡Gracias por poder vivir!
fue un
domingo, marzo 27, 2011
No hay quien me pueda bajar de este tren a la felicidad.
OptimismoMODEON
OptimismoMODEON
fue un
domingo, marzo 27, 2011
Qué es lo que me hace seguir? De dónde rayos está saliendo esta fuerza?
De mi alma, de mi corazón?
De mi amor por vos?
No, nada de eso. Nada de cursilerías, nada de estupideces.
Sale de mí. De mi interior.
Puramente de mí.
No niego que no está incentivada por otras personas... Pero es mía. Mi fuerza propia, que viene al rescate.
Viene a salvarme, a sacarme a la superficie, a darme respiración.
Porque cuando te fuiste, cuando me dejaste, caí en ese mar de desesperación infinita que se extendía cada vez más.
Y me sentí sola.
Y no podía respirar, porque no tenía tu aire.
Y no podía ver, porque no tenía tus ojos.
Y no podía oler, porque no tenía tu aroma
Y no podía escuchar, porque no tenía tu voz.
Y no podía hablar, porque no tenía tus labios.
Y me sentí sola.
Y así seguí. Seguí sin poder respirar, ver, oler, escuchar, hablar. Seguí, como un muerto, rumbo a lo desconocido, a la oscuridad, a la nada...
Y ahí el fuego se prendió dentro mío. No eras vos quien me estaba sosteniendo, levantando, animando.
Era yo. Yo misma. Yo hablándome a mí.
Y supe que iba a poder con todo.
Que aunque aún no lo supere, no lo entienda y no me deje de doler...
Ya lo asumí.
Lo asumí.
Lo acepté.
Y ese fue el paso más importante.
Porque ya ahora, en este momento, puedo mirar para adelante.
Mirar para arriba para poder crecer.
Mirar para todos lados, menos para atrás.
Nada de mirar al pasado.
Nada de lamentos.
Aspirar a más. Y no parar.
De mi alma, de mi corazón?
De mi amor por vos?
No, nada de eso. Nada de cursilerías, nada de estupideces.
Sale de mí. De mi interior.
Puramente de mí.
No niego que no está incentivada por otras personas... Pero es mía. Mi fuerza propia, que viene al rescate.
Viene a salvarme, a sacarme a la superficie, a darme respiración.
Porque cuando te fuiste, cuando me dejaste, caí en ese mar de desesperación infinita que se extendía cada vez más.
Y me sentí sola.
Y no podía respirar, porque no tenía tu aire.
Y no podía ver, porque no tenía tus ojos.
Y no podía oler, porque no tenía tu aroma
Y no podía escuchar, porque no tenía tu voz.
Y no podía hablar, porque no tenía tus labios.
Y me sentí sola.
Y así seguí. Seguí sin poder respirar, ver, oler, escuchar, hablar. Seguí, como un muerto, rumbo a lo desconocido, a la oscuridad, a la nada...
Y ahí el fuego se prendió dentro mío. No eras vos quien me estaba sosteniendo, levantando, animando.
Era yo. Yo misma. Yo hablándome a mí.
Y supe que iba a poder con todo.
Que aunque aún no lo supere, no lo entienda y no me deje de doler...
Ya lo asumí.
Lo asumí.
Lo acepté.
Y ese fue el paso más importante.
Porque ya ahora, en este momento, puedo mirar para adelante.
Mirar para arriba para poder crecer.
Mirar para todos lados, menos para atrás.
Nada de mirar al pasado.
Nada de lamentos.
Aspirar a más. Y no parar.
fue un
sábado, marzo 26, 2011
Mis dos últimas publicaciones, incluida esta, se realizaron el 25 de marzo entre la una y las dos de la mañana. No sé por qué Blogger se empecina en atrasarse tres horas...
fue un
viernes, marzo 25, 2011
SOJA, hace cuánto no te escuchaba...
Me volvés al relax. Sos increíble.
fue un
viernes, marzo 25, 2011
Qué lindo encontrar gente
c o m o l a g e n t e
(que antes era normal)
fue un
viernes, marzo 25, 2011
Hace un mes que sentí el gusto de tu boca por última vez. Ese sabor dulce, a ternura, que tal vez nunca más vuelva a probar.
¿Y qué? ¿Voy a estar llorando por ahí por saber que eso es una realidad, que ya es algo establecido, que ya es así?
No. La cabeza se abre y uno sale para afuera. Sale de su ensimismamiento.
Sale y empieza a vivir.
Nuestros mundos giran, giran sin parar, giran sin detenerse a esperarlo a uno. No, el tiempo sigue pasando, sin aguardarnos. Pasa, furioso, veloz. Y cuando uno se quiso dar cuenta, perdió latidos de vida, latidos que podrían haber sido aprovechados para cualquier actividad, menos que para pasárselos llorando. Y sí, llorar sirve cuando hace falta. Llorar descarga cuando hay dolor. Llorar expulsa lo peor de nosotros, las lágrimas purifican el alma, y nos sentimos más relajados luego de hacerlo. Pero, ¿para qué? ¿Para qué sentir dolor, si puedo evitarlo? ¿Para qué odiar, tener rencor, envidiar, si no hay cosa más hermosa que sentir amor puro?
Ya está flaquita. Ya pasó. Ya pasó, sucedió, y se fue. A otra cosa mariposa.
No podemos seguir así. No podemos poner a una persona como nuestro centro del mundo.
No podemos descuidar otros aspectos de la vida por uno que no vale la pena.
Porque no es uno el que gira en torno a algo.
No.
Son las cosas que giran alrededor de uno.
Somos nuestro centro. Nuestro punto principal. Nuestro lugar.
Ocupamos un lugar dentro nuestro.
Lugar que no debemos descuidar.
Y debemos alimentar el ser que tenemos. Llenarlo de amor, vitalidad, pureza.
Y no prestarles atención a las cosas malas de la vida.
Lo malo sucedió, te marcó, te dolió. Pero fue algo malo, y por eso mismo hay que dejar de pensar en eso...
¿Y qué? ¿Voy a estar llorando por ahí por saber que eso es una realidad, que ya es algo establecido, que ya es así?
No. La cabeza se abre y uno sale para afuera. Sale de su ensimismamiento.
Sale y empieza a vivir.
Nuestros mundos giran, giran sin parar, giran sin detenerse a esperarlo a uno. No, el tiempo sigue pasando, sin aguardarnos. Pasa, furioso, veloz. Y cuando uno se quiso dar cuenta, perdió latidos de vida, latidos que podrían haber sido aprovechados para cualquier actividad, menos que para pasárselos llorando. Y sí, llorar sirve cuando hace falta. Llorar descarga cuando hay dolor. Llorar expulsa lo peor de nosotros, las lágrimas purifican el alma, y nos sentimos más relajados luego de hacerlo. Pero, ¿para qué? ¿Para qué sentir dolor, si puedo evitarlo? ¿Para qué odiar, tener rencor, envidiar, si no hay cosa más hermosa que sentir amor puro?
Ya está flaquita. Ya pasó. Ya pasó, sucedió, y se fue. A otra cosa mariposa.
No podemos seguir así. No podemos poner a una persona como nuestro centro del mundo.
No podemos descuidar otros aspectos de la vida por uno que no vale la pena.
Porque no es uno el que gira en torno a algo.
No.
Son las cosas que giran alrededor de uno.
Somos nuestro centro. Nuestro punto principal. Nuestro lugar.
Ocupamos un lugar dentro nuestro.
Lugar que no debemos descuidar.
Y debemos alimentar el ser que tenemos. Llenarlo de amor, vitalidad, pureza.
Y no prestarles atención a las cosas malas de la vida.
Lo malo sucedió, te marcó, te dolió. Pero fue algo malo, y por eso mismo hay que dejar de pensar en eso...
Hay que intentar seguir adelante, como se pueda, como se deba.
Hay que pasar a otro plano. Mirar al frente. Nunca parar.
Y seguir, seguir hasta que nos de la piel.
fue un
jueves, marzo 24, 2011
razones para odiarte.
Explora en su cabeza razones para odiarte.
Una palabra, un gesto que la haga sentir mal.
Algo en que te hayas equivocado.
Algo en que le hayas fallado.
Intenta encontrar razones para odiarte.
Pensar que hiciste algo malo contra ella.
Algo que la haya herido.
Algo que la haya hecho infeliz.
Pero no, sólo la amaste, fuiste perfecto para ella.
Sólo la hiciste sentir especial.
Sólo le demostraste cariño sincero.
Y no sabe cómo hacer para soportar el dolor que cada noche la hace llorar.
No sabe cómo hacer para olvidar, si no encuentra la manera de llegarte a odiar.
Busca, incansable, razones para odiarte.
Se sienta, reflexiva, quiere encontrarte.
En su mente, haciéndola sufrir.
En su mente, doliendo el existir.
Trata de hallar razones para odiarte.
Así simplificar el proceso de olvidarte.
En su mente, sentir odio.
En su mente, odiarte a tí.
Pero no, nunca la heriste, sólo te fuiste con tu verdadero amor.
Ni siquiera la dejaste sola y desamparada.
Aún la acompañas en su dolor.
Y quiere encontrar un error en tí para desilusionarse y poder pensar
que no eres lo que ella ama, tan solo un hombre que la defraudaba...
Quiere pensar que no eres perfecto
para así poder escapar de este amor,
que la amarra suavemente a tu cuerpo...
fue un
martes, marzo 22, 2011
Escuchar tu voz en el teléfono fue lo más hermoso que me pudo haber pasado. No podría explicarte lo que le pasó a mi corazón cuando apareció tu nombre en el display del teléfono. Empezó a latir, descontroladamente, queriéndose salir de mi cuerpo, tratando de escapar. Y mi cuerpo, mi cuerpo temblando, de pies a cabeza, sin saber qué hacer ante lo que pasaba. Sí, vos, vos llamándome, vos queriendo comunicarte conmigo, vos, apareciendo en mi vida otra vez. Y recibir un "hola hermosa" me llenó el alma. Me alimentó el corazón. Me dijo SEGUÍ, LEVANTATE, ANDÁ, QUE AHORA TENÉS FUERZAS PARA TODO. Y hablamos. Y charlamos. Cual amigos. Como dos personas que se quieren. Y te dije lo que sentía. Y me agradeciste por eso. Y te dije que eras importante. Y me dijiste que para vos yo también lo era. Y te dije que no te quería perder. Y me dijiste que nunca te perdería, porque yo era parte de tu vida. Me pediste disculpas, me supiste escuchar, me agradeciste por todo lo que te dije en ese mail. Me dijiste que lloraste, que te emocionaste, y esas lágrimas parecieron llegar a mi ser y mojarlo, revivirlo, hacerlo volar, hacerlo sentir.
Escuchar tu voz en el teléfono fue lo más hermoso que me pudo haber pasado. Escucharte decirme un te quiero, escucharte decirme que querés hablar conmigo, seguir el contacto, tratar de hablar. Saber que te intereso, aunque sea un poco, me da una fuerza extraña, sobrenatural. Me ayuda a darle para adelante. Y aunque tenga que resignarme a vivir sin tus besos, sin tus caricias, sin tu amor, voy a seguir por vos. Porque te quiero, porque sos tanto para mí, porque te lloro y siento que el llanto es el primero que vale la pena en mi vida. Porque lloro por amor real. Por un amor sincero. Por un amor a tu ser, no a tu envoltorio.
Escuchar tu voz en el teléfono fue lo más hermoso que me pudo haber pasado. Aunque escuchar un "Chau hermosa" dolió. Dolió tanto. Dolió al saber que no iba a escuchar tu voz por mucho tiempo más. Al saber que iba a tener que extrañarte horrores nuevamente, que me ibas a volver a hacer tanta falta, que te iba a necesitar. Sos lo más hermoso que existe y que vi. Algún día encontraré algo que te supere, pero seguirás siendo único y auténtico en mi vida.
Gracias por darme esta oportunidad.
Escuchar tu voz en el teléfono fue lo más hermoso que me pudo haber pasado. Escucharte decirme un te quiero, escucharte decirme que querés hablar conmigo, seguir el contacto, tratar de hablar. Saber que te intereso, aunque sea un poco, me da una fuerza extraña, sobrenatural. Me ayuda a darle para adelante. Y aunque tenga que resignarme a vivir sin tus besos, sin tus caricias, sin tu amor, voy a seguir por vos. Porque te quiero, porque sos tanto para mí, porque te lloro y siento que el llanto es el primero que vale la pena en mi vida. Porque lloro por amor real. Por un amor sincero. Por un amor a tu ser, no a tu envoltorio.
Escuchar tu voz en el teléfono fue lo más hermoso que me pudo haber pasado. Aunque escuchar un "Chau hermosa" dolió. Dolió tanto. Dolió al saber que no iba a escuchar tu voz por mucho tiempo más. Al saber que iba a tener que extrañarte horrores nuevamente, que me ibas a volver a hacer tanta falta, que te iba a necesitar. Sos lo más hermoso que existe y que vi. Algún día encontraré algo que te supere, pero seguirás siendo único y auténtico en mi vida.
Gracias por darme esta oportunidad.
fue un
martes, marzo 22, 2011
Otoño...
Tú, que vienes a llevarte los días soleados,
llévate el dolor.
Tú, que vienes a marchitar las flores,
marchita el amor.
Tú que vienes a ennegrecer el cielo,
hazlo con mi alma.
Otoño...
llévate febrero.
Tú, que vienes con chaparrones y lluvias,
limpia mi existencia.
Otoño...
Tú, que vienes a quitar el calor,
quítame lo débil.
sopla mis recuerdos.
Tú, que vienes en el momento indicado...
Ayúdame a olvidar.
Tú, que vienes a llevarte los días soleados,
llévate el dolor.
Tú, que vienes a marchitar las flores,
marchita el amor.
Tú que vienes a ennegrecer el cielo,
hazlo con mi alma.
Otoño...
Tú que vienes a bajar temperaturas,
congela con mi cuerpo.
Tú, que vienes cada marzo, cada año, llévate febrero.
Tú, que vienes con chaparrones y lluvias,
limpia mi existencia.
Otoño...
Tú, que vienes a quitar el calor,
quítame lo débil.
Tú, que vienes a secar las hojas vivas,
seca mi amargura.
Tú, que vienes como un huracán furioso,
arrástrame contigo.
Otoño...
Tú, que vienes luego de un verano ardiente,
apaga esas llamas.
Tú, que vienes con vientos inalcanzablessopla mis recuerdos.
Tú, que vienes en el momento indicado...
Ayúdame a olvidar.
fue un
lunes, marzo 21, 2011
Fuimos almas, encontradas porque sí.
Fue extraño. Fue diferente.
Fue. Pasó. Sucedió.
Ya no es lo mismo. No, ya no.
Ya no es lo mismo.
Sólo quedó un pedazo
de lo vivido.
Pequeño, inseguro, amenazante.
Amenaza con desaparecer.
Con ser olvidado. Olvidar recuerdos.
Recordar que debo olvidar.
Pero si olvido será como si nunca hubiese pasado.
Y si cada día al levantarme recuerdo,
¿Cómo voy a olvidar?
¿Cómo voy a hacer para olvidar, si recordar que debo olvidar me hace pensar aún más?
¿Cómo, si tu imagen flota en el aire, y yo la deseo?
Es locura pura.
Es locura que recorre cada gota de sangre.
Es locura que se hace parte de mí.
Es amor con locura.
Mata, envenena.
Caricias que murieron se hacen presentes,
por el simple hecho de recordar.
Recordar que debo olvidar.
Besos que alimentaban mi existir
no son más que un pasado que pasó.
Besos, pasión.
Pasión por amor. Por amarte.
Por amarnos.
Pasión del alma. Pasión sincera.
Eso desapareció. Ya no se manifiesta entre nosotros.
Sólo vive una incertidumbre.
No saber con certeza dónde, cómo, con quién estás.
No sabes con certeza. Desconocer.
Desconocerme a mí misma. Y entregarme al destino
A lo que sea.
A lo que pase.
A lo que suceda.
Fue extraño. Fue diferente.
Fue. Pasó. Sucedió.
Ya no es lo mismo. No, ya no.
Ya no es lo mismo.
Sólo quedó un pedazo
de lo vivido.
Pequeño, inseguro, amenazante.
Amenaza con desaparecer.
Con ser olvidado. Olvidar recuerdos.
Recordar que debo olvidar.
Pero si olvido será como si nunca hubiese pasado.
Y si cada día al levantarme recuerdo,
¿Cómo voy a olvidar?
¿Cómo voy a hacer para olvidar, si recordar que debo olvidar me hace pensar aún más?
¿Cómo, si tu imagen flota en el aire, y yo la deseo?
Es locura pura.
Es locura que recorre cada gota de sangre.
Es locura que se hace parte de mí.
Es amor con locura.
Mata, envenena.
Caricias que murieron se hacen presentes,
por el simple hecho de recordar.
Recordar que debo olvidar.
Besos que alimentaban mi existir
no son más que un pasado que pasó.
Besos, pasión.
Pasión por amor. Por amarte.
Por amarnos.
Pasión del alma. Pasión sincera.
Eso desapareció. Ya no se manifiesta entre nosotros.
Sólo vive una incertidumbre.
No saber con certeza dónde, cómo, con quién estás.
No sabes con certeza. Desconocer.
Desconocerme a mí misma. Y entregarme al destino
A lo que sea.
A lo que pase.
A lo que suceda.
fue un
domingo, marzo 20, 2011
No sé si es que ya no necesito descargarme o si no tengo nada para descargar.
Mi blog antes estaba lleno de nuevos poemas. Inspiraciones. Mis inspiraciones. O mejor dicho, mi arte inspirado en vos. Porque eras el que me daba razones para escribir, para mirar adelante, para reír, para vivir. Y cuando me dejaste, empecé a dejar esto. De a poquito, despacio, cada día menos entradas, cada día menos expresiones...
Creo que me vacié. Y no me refiero a no tener órganos, sangre, tripas y demás. No, me refiero a que me vacié. Se me vació el alma. Ahora, en estos momentos, mi no gana de querer hacer algo no me demuestra otra cosa que una tendencia a querer desaparecer, ahogarme, hundirme, morirme. A pensar que las cosas ya no tienen sentido. Es extraño, parece como si fuera una persona muy superficial que piensa que su vida dependía de un alguien, ese maravilloso o desgraciado alguien que tenía mi vida en sus manos. Pero no, soy demasiado espiritual. Soy profunda, metafórica, templada, pensadora. Y así me expreso. Así escribo. Escribo para poner en un papel lo que siento. Porque a mí me gusta eso. Me gusta recordar. Me encanta, porque sé que si el día de mañana olvido, algo me va a hacer recordar. Y hay quienes dicen que el olvido siempre es bueno cuando lo que recordás te carcome. Yo creo que el olvido no es bueno, al contrario, recordar, querer, amar, es lo más hermoso que puede suceder. Oler un perfume que te recuerde a alguien, escuchar una canción que te recuerde a alguien, ver un paisaje que te recuerde a alguien... Recordar, querer, amar. Son cosas tan hermosas, tan parecidas entre sí. Son sentimientos, involucran a dos, dos personas dispuestas a dejarse sentir. Pero a veces sólo una los siente, y ahí es cuando entrega. Entrega el alma, se entrega, se dispone. Y no recibe. No recibe lo más mínimo. Ni una pizca, ni una ínfima parte. Y va dejando cada parte de uno en el otro. Se la deja, se la regala, como si no importara. Y nos volvemos víctimas. Nos volvemos mascotas. Perdemos control sobre nuestra vida. Y dejamos que otro sea el dueño de todo. De nuestros estados de ánimo, nuestros pensamientos, nuestra locura...
Pienso mucho en vos. Escribo poco. Pero porque estoy vacía. Porque me falta algo dentro. Porque eso que antes vos llenabas, ahora está seco, insulso, asquerosamente vacío.
Cuánta falta me hacés.
Mi blog antes estaba lleno de nuevos poemas. Inspiraciones. Mis inspiraciones. O mejor dicho, mi arte inspirado en vos. Porque eras el que me daba razones para escribir, para mirar adelante, para reír, para vivir. Y cuando me dejaste, empecé a dejar esto. De a poquito, despacio, cada día menos entradas, cada día menos expresiones...
Creo que me vacié. Y no me refiero a no tener órganos, sangre, tripas y demás. No, me refiero a que me vacié. Se me vació el alma. Ahora, en estos momentos, mi no gana de querer hacer algo no me demuestra otra cosa que una tendencia a querer desaparecer, ahogarme, hundirme, morirme. A pensar que las cosas ya no tienen sentido. Es extraño, parece como si fuera una persona muy superficial que piensa que su vida dependía de un alguien, ese maravilloso o desgraciado alguien que tenía mi vida en sus manos. Pero no, soy demasiado espiritual. Soy profunda, metafórica, templada, pensadora. Y así me expreso. Así escribo. Escribo para poner en un papel lo que siento. Porque a mí me gusta eso. Me gusta recordar. Me encanta, porque sé que si el día de mañana olvido, algo me va a hacer recordar. Y hay quienes dicen que el olvido siempre es bueno cuando lo que recordás te carcome. Yo creo que el olvido no es bueno, al contrario, recordar, querer, amar, es lo más hermoso que puede suceder. Oler un perfume que te recuerde a alguien, escuchar una canción que te recuerde a alguien, ver un paisaje que te recuerde a alguien... Recordar, querer, amar. Son cosas tan hermosas, tan parecidas entre sí. Son sentimientos, involucran a dos, dos personas dispuestas a dejarse sentir. Pero a veces sólo una los siente, y ahí es cuando entrega. Entrega el alma, se entrega, se dispone. Y no recibe. No recibe lo más mínimo. Ni una pizca, ni una ínfima parte. Y va dejando cada parte de uno en el otro. Se la deja, se la regala, como si no importara. Y nos volvemos víctimas. Nos volvemos mascotas. Perdemos control sobre nuestra vida. Y dejamos que otro sea el dueño de todo. De nuestros estados de ánimo, nuestros pensamientos, nuestra locura...
Pienso mucho en vos. Escribo poco. Pero porque estoy vacía. Porque me falta algo dentro. Porque eso que antes vos llenabas, ahora está seco, insulso, asquerosamente vacío.
Cuánta falta me hacés.
fue un
domingo, marzo 20, 2011
D E S P E J E
despéjese...
desaparezca si quiere...
hágase pequeño
minúsculo
fue un
sábado, marzo 19, 2011
Dos meses pasaron. Dos meses de aquel ¿bendito? ¿maldito? día en que decidí probarte. Decidí sentir el sabor de tus labios. Decidí jugar, jugar a querer. Y pese a lo que pasó después, volví a elegir y opté por que seas tú quien me acompañe en esos días. Ese verano, tan hermoso, tan feliz lo pasé. Ese febrero llegó tibio, acompañado, con tu figura resplandeciente a mi lado cada día. Y me miraba y no podía creer cómo esa sonrisa estaba en mi cara, cómo el tiempo no me importaba, cómo me despertaba pensando en tí, dormía pensando en tí, soñaba sobre tí...
fue un
viernes, marzo 18, 2011
instante asesino~
Se sienta. Sola. No hay nadie.Mira hacia delante. Hacia la nada. La nada misma.
Espera. Parece esperar. ¿Qué es lo que quiere?
Aguanta. Los latidos se oyen, golpeando fuerte.
El silencio es lo único que se escucha en el aire.
Y se siente el miedo surgiendo de su alma.
El miedo. El terror.
Miedo a quedarse sola.
Terror a desaparecer.
Nadie la recuerda. Ella lo decidió así.
Se alejó de a poco, olvidando.
Se alejó, se desligó, se despegó.
Quiso que sea así. Que así sea el final.
No quería dejar dolor, sino llevárselo con ella.
No quería que su penar prevaleciera.
Quería irse sin molestar a nadie. Sin que nadie la llorase.
Procuró que la olviden; uno por uno.
Procuró ser olvidada.
Procuró desvanecerse.
Pocos preguntaron. Nadie se preocupó.
Ella quería que así fuera.
Esa tarde había salido. Caminó por la arena.
Vio el sol, sintió la brisa, tocó el mar.
Nadie la vio. No la vieron salir,
no la vieron al andar,
no la vieron al regresar.
Nadie la vio. No la vieron partir.
Sus ojos lloraron. Se nota en su cara.
Lloraron esa tarde. Y lloran aún.
Llora para calmarse.
Llora para morir.
Llora sangre, llora dolor, llora pena.
Y grita, explota, se descontrola.
Se marea, se desestabiliza.
La vida se le va de las manos.
No sabe qué hacer, no sabe cómo terminar.
Su seguridad y su confianza le hicieron creer
que podría acabar su trabajo con facilidad.
Pero no podía. No lo lograba. No lo superaba.
No entendía aún cómo la vida había perdido sentido
en tan solo un latido, un momento, un instante.
Instante asesino, que había acabado con su alma.
Momento inesperado, le demostró que el fin había llegado.
Latido, último latido valioso.
El último latido había sido hace tiempo ya.
Pues ahora sólo vivía por inercia, por que la vida seguía.
Pero su última vivencia la había tenido hacía días atrás,
cuando estuvo enfrente de él.
Cuando pudo abrazarlo,
cuando pudo sentirlo.
Pero no le dio el valor que ella necesitaba que le den.
Se sintió usada, despreciada, abusada.
Se sintió dolorosa, pequeña, disminuida.
Y comprendió que él no valía.
Ni para ella, ni para este mundo.
No valió, ni hubiera valido.
Porque no valoró. Y su falta de valor le quito todo.
Su falta de humanidad. Su falta de coraje.
Su falta de sinceridad.
Y sólo escogió.
Escogió terminar con esa vida que la estaba absorbiendo.
Pero allí, en ese momento,
en el momento preciso del último latido,
fue cuando sus propios latidos dejaron de valer.
Cuando su vida perdió sentido.
Por lo que se dejó caer en tinieblas.
Dejó que la muerte la llame, despacio.
Y dejó que la vida se termine, así como si nada,
pues sin él no podría vivir ni un latido más.
fue un
viernes, marzo 18, 2011
La verdad le duele, la arranca de raíz.
La verdad la mata, la hace sentir infeliz...
Pero más le duele aún saber que le estás mintiendo...
O entender que esa locura, tan solo fue un cuento...
Una historia que nunca acabó, porque nunca jamás empezó,
pues tu nombre sólo estuvo en su corazón.
Y por las mañanas despierta esperando saber algo de tí,
buscando alguna pista, pero te sigue perdiendo así...
Y cuando escucha sonar el teléfono, su corazón empieza a palpitar,
esperando oir tu voz del otro lado...
Una vez, te pidió una promesa de corazón.
Pero ella no sabía que tu intención no era de amor.
Y así dejó el tiempo pasar, y de poco se comenzó a enamorar
de ese hombre que una vez la hizo mujer.
Y cuando se quiso dar cuenta tuvo que convertirse en su propia maestra
y enseñarse a sí misma cómo sacarte de su cabeza.
Pues tú ya te habías marchado, dejándola sola en medio del salón,
y ella pensando que tu eras su gran amor...
Ahora ella no quiere existir, no sabe continuar sin tí.
Lágrimas y sangre caen en silencio, sin pensar...
Le robaste su vida ya, la dejaste vacía, sin posibilidad
de volver a amar alguna vez más...
La verdad la mata, la hace sentir infeliz...
Pero más le duele aún saber que le estás mintiendo...
O entender que esa locura, tan solo fue un cuento...
Una historia que nunca acabó, porque nunca jamás empezó,
pues tu nombre sólo estuvo en su corazón.
Y por las mañanas despierta esperando saber algo de tí,
buscando alguna pista, pero te sigue perdiendo así...
Y cuando escucha sonar el teléfono, su corazón empieza a palpitar,
esperando oir tu voz del otro lado...
Una vez, te pidió una promesa de corazón.
Pero ella no sabía que tu intención no era de amor.
Y así dejó el tiempo pasar, y de poco se comenzó a enamorar
de ese hombre que una vez la hizo mujer.
Y cuando se quiso dar cuenta tuvo que convertirse en su propia maestra
y enseñarse a sí misma cómo sacarte de su cabeza.
Pues tú ya te habías marchado, dejándola sola en medio del salón,
y ella pensando que tu eras su gran amor...
Ahora ella no quiere existir, no sabe continuar sin tí.
Lágrimas y sangre caen en silencio, sin pensar...
Le robaste su vida ya, la dejaste vacía, sin posibilidad
de volver a amar alguna vez más...
fue un
jueves, marzo 17, 2011
Estoy tratando de pensar un poco en lo que me está pasando...
Ya no sé por qué camino podré seguir. Si dejar que las cosas pasen, solas, como hechos fortuitos ubicados en instancias inexactas del tiempo, o forzar al destino a que algo suceda, a que algo se dé. Porque cuando uno dice que las cosas "se den por sí solas" en realidad no siempre lo cumple; uno intenta buscar situaciones, intenta encontrar huecos de espacio, momentos, recreos, en los cuales interactuar con esa persona, cruzársela, como de casualidad... Cuando la verdad de las cosas es que uno busca esos encuentros, ese chocarse con la persona, haciéndose el desprevenido, cuando realmente venía venir la situación... Y así es como van forzando a que las cosas sucedan, empujando a los demás a que determinadas cosas que por sí solas no se hubieran generado se produzcan, nazcan de nuestros actos. Porque decidimos, decidimos por un camino o por el otro: si elegimos ir por el camino de la tranquilidad, pasividad y relajación, vamos a encontrarnos con un destino liberado completamente al azar, un destino que será como será porque elegimos dejar que las cosas pasen por si solas, sin intervenir antes de los sucesos, de las "casualidades"... Pero si tomamos el camino de la inquietud, de las ansias, los nervios, la impaciencia, vamos a chocarnos con un futuro forzado, forzado por nuestros actos a que sea de esa manera, aunque no siempre va a terminar siendo como más nos guste.
Igualmente, no significa que uno debe tomar un camino o el otro. El camino se bifurca cuando dejamos de lado el corazón y nos ponemos fríos y calculadores, a ver qué tenemos que elegir, por dónde seguir.
Pero si uno siempre le presta atención a lo que siente, a lo que el alma le grita, a aquello que se siente que se quiere, muy en los adentros, muy en lo profundo, encontrará el camino, quién sabe si correcto, pero el más adecuado: el que más lo llenará de satisfacción, al saber que hizo lo que sentía, que entregó lo que podía, que se jugó por lo que más amaba.
Es cuestión de dejarse llevar por los impulsos que se generan en el cuerpo. Es cuestión de saber discernir entre lo que está bien y lo que está mal, y luego lo que es bueno y malo para uno mismo. Porque muchas veces vamos a encontrarnos con aspectos de la vida que no nos gustarán, que nos harán sentir más solos y vacíos que hasta el momento, pero sin embargo, serán los lugares donde más se pondrá a prueba nuestra capacidad de ser humanos, de poder elegir el camino, poder optar, elegir una de las opciones que se presentan ante nuestro caminar, y escoger la más adecuada, la que sintamos más sincera, la que más nos llene el alma de un sentimiento hermoso como lo es el saber que hicimos lo correcto para nosotros, para nuestro corazón.
Tengo que seguir pensando en lo que me está pasando... No fuerzo al destino -sino estaría yéndome lejos a verte-, ni dejo que las cosas se liberen al azar, -sino no te mandaría mensajes-...
Trato de seguir por el camino de mi corazón, el camino de la verdad más sincera, el camino del bienestar, del amor, del afecto sincero.
Ojalá mi corazón no me traicione.
Bah, él no me va a traicionar. Él me guiará.
Capaz quien me traicione será... Vos?
Ya no sé por qué camino podré seguir. Si dejar que las cosas pasen, solas, como hechos fortuitos ubicados en instancias inexactas del tiempo, o forzar al destino a que algo suceda, a que algo se dé. Porque cuando uno dice que las cosas "se den por sí solas" en realidad no siempre lo cumple; uno intenta buscar situaciones, intenta encontrar huecos de espacio, momentos, recreos, en los cuales interactuar con esa persona, cruzársela, como de casualidad... Cuando la verdad de las cosas es que uno busca esos encuentros, ese chocarse con la persona, haciéndose el desprevenido, cuando realmente venía venir la situación... Y así es como van forzando a que las cosas sucedan, empujando a los demás a que determinadas cosas que por sí solas no se hubieran generado se produzcan, nazcan de nuestros actos. Porque decidimos, decidimos por un camino o por el otro: si elegimos ir por el camino de la tranquilidad, pasividad y relajación, vamos a encontrarnos con un destino liberado completamente al azar, un destino que será como será porque elegimos dejar que las cosas pasen por si solas, sin intervenir antes de los sucesos, de las "casualidades"... Pero si tomamos el camino de la inquietud, de las ansias, los nervios, la impaciencia, vamos a chocarnos con un futuro forzado, forzado por nuestros actos a que sea de esa manera, aunque no siempre va a terminar siendo como más nos guste.
Igualmente, no significa que uno debe tomar un camino o el otro. El camino se bifurca cuando dejamos de lado el corazón y nos ponemos fríos y calculadores, a ver qué tenemos que elegir, por dónde seguir.
Pero si uno siempre le presta atención a lo que siente, a lo que el alma le grita, a aquello que se siente que se quiere, muy en los adentros, muy en lo profundo, encontrará el camino, quién sabe si correcto, pero el más adecuado: el que más lo llenará de satisfacción, al saber que hizo lo que sentía, que entregó lo que podía, que se jugó por lo que más amaba.
Es cuestión de dejarse llevar por los impulsos que se generan en el cuerpo. Es cuestión de saber discernir entre lo que está bien y lo que está mal, y luego lo que es bueno y malo para uno mismo. Porque muchas veces vamos a encontrarnos con aspectos de la vida que no nos gustarán, que nos harán sentir más solos y vacíos que hasta el momento, pero sin embargo, serán los lugares donde más se pondrá a prueba nuestra capacidad de ser humanos, de poder elegir el camino, poder optar, elegir una de las opciones que se presentan ante nuestro caminar, y escoger la más adecuada, la que sintamos más sincera, la que más nos llene el alma de un sentimiento hermoso como lo es el saber que hicimos lo correcto para nosotros, para nuestro corazón.
Tengo que seguir pensando en lo que me está pasando... No fuerzo al destino -sino estaría yéndome lejos a verte-, ni dejo que las cosas se liberen al azar, -sino no te mandaría mensajes-...
Trato de seguir por el camino de mi corazón, el camino de la verdad más sincera, el camino del bienestar, del amor, del afecto sincero.
Ojalá mi corazón no me traicione.
Bah, él no me va a traicionar. Él me guiará.
Capaz quien me traicione será... Vos?
fue un
miércoles, marzo 16, 2011
insana locura~
Un consuelo estoy buscando que me ayude a continuar,
un camino de escape hacia alguna otra realidad.
Voy mirando sin mirar, tratando de esquivar
recuerdos que regresan, me vuelven a atormentar.
¿Podré decir alguna vez que mi vida es hermosa?
¿Que logré seguir sin ser nadie más que yo?
¿Podré decir que salí adelante, sola, sin ayuda?
¿Que aprendí de una vez por todas a vivir sin vos?...
Las historias terminan, pero los momentos perduran,
en la mente, amenazan acabar con mi cordura.
Espero, desespero, intentando encontrar la cura,
que finalice para siempre esta insana locura.
No diré "no puedo" tres veces, sin antes no haberlo intentado.
Luchar, buscar el objetivo, derrumbar muros infinitos.
Dar todo de mí para sentirme plena, completa.
Encontrar la fuerza dentro mío para soportar esta pena,
que trata de matarme, pero no lo va a lograr.
fue un
martes, marzo 15, 2011
I'm only here to bring you freelove.
Yo sólo estoy aquí para brindarte un amor libre.
Nunca pedí compromisos.
Nunca pedí promesas.
Nunca pedí nada.
Tan solo que sigas siendo como eras,
como lo eras conmigo,
tan especial, tan hermoso, tan fugaz...
Y fuiste demasiado fugaz.
Y así pasaste, rápido, dejando un rastro.
Rastro que quedó marcado en mí.
Y nunca voy a olvidarte, por esa misma razón.
Porque marcaste un antes y un después en mi vida.
Porque supiste quererme como yo más quería.
Porque me hiciste sentir única en el mundo.
Gracias.
fue un
martes, marzo 15, 2011
La vida es de uno. La vida es propiedad de uno, y de nadie más. La vida es una sola y debemos aprovecharla.
La vida no carece de sentido, la vida tiene sentido propio, somos nosotros quienes elegimos vivirla. La vida es lo que nos distingue, lo que nos hace especiales, diferentes a cualquier cosa que podamos ver en el mundo. La vida viene a hacer que la vivamos; la vida nos da la posibilidad de vivir, vivir como la vida quiere que vivamos. Vivir como personas, vivir como humanos, y no como máquinas. La vida nos da la posibilidad de vivir y no de funcionar. Porque si vivimos contando los segundos, los minutos y las horas, más que viviendo estamos funcionando. Más que viviendo estamos trabajando, cumpliendo horarios, todo calculado, fríamente calculado. Y nos olvidamos que la vida no pasa por vivir contando el tiempo, sino vivir por los latidos, que ellos sean los que marquen nuestro tiempo, nuestro momento. Ellos, quienes marcan el vivir, quienes representan el símbolo de la existencia, de la vida, de estar presentes como hombres y no como objetos, son los que deben guiar nuestro camino. Y si son quienes marcan el vivir, son el vivir. Y volvemos a lo mismo de antes, que la vida nos guía a nosotros, y no somos nosotros quienes debemos elegir qué vivir. Porque si nos dejamos vivir, vamos a dejarnos amar, querer, apasionar, encontrar lo que nos enloquezca, lo que nos entretenga, lo que tengamos vocación. Pero si elegimos qué vivir, nunca vamos a saber qué es lo que realmente nos tocaría. Porque manipulamos la vida, la cambiamos a nuestra merced, cuando deberíamos ser controlados por nuestra vida, la vida que nos acompaña desde la concepción, la vida que tenemos, que sentimos, que vivimos.
Dejemos a la vida fluir a través de nuestros actos. Demostremos en cada acto esa gana de vivir, esa sensación de vitalidad, ese alma ocupando cada milímetro de nuestro cuerpo, haciéndonos más humanos y menos superficiales, buscando encontrar la belleza del espíritu, la perfección de lo interno, y no intentando mejorar lo exterior, cuando sabemos que eso poco importa. Centrémonos en aprender de la vida, en tomar las enseñanzas que la misma nos deja, a partir de las experiencias vividas, de los experimentos que la vida hace con nosotros, de todos aquellos momentos vividos que dejan huellas en nuestra piel, y llevémonos nuestro saber muy adentro, para comprender de una manera más magnífica las maravillas de la vida, y transmitirle a los demás la sabiduría de saber apreciar la vida por lo que es y no por lo que queremos que sea. Aprendamos a encontrar la felicidad a todo momento en cada pequeña cosa, a no subestimar nuestra vida, sino darle un valor puro, infinito, incalculable.
Porque la vida es de uno. La vida es propiedad de uno, y de nadie más. La vida es una sola y debemos aprovecharla.
La vida no carece de sentido, la vida tiene sentido propio, somos nosotros quienes elegimos vivirla. La vida es lo que nos distingue, lo que nos hace especiales, diferentes a cualquier cosa que podamos ver en el mundo. La vida viene a hacer que la vivamos; la vida nos da la posibilidad de vivir, vivir como la vida quiere que vivamos. Vivir como personas, vivir como humanos, y no como máquinas. La vida nos da la posibilidad de vivir y no de funcionar. Porque si vivimos contando los segundos, los minutos y las horas, más que viviendo estamos funcionando. Más que viviendo estamos trabajando, cumpliendo horarios, todo calculado, fríamente calculado. Y nos olvidamos que la vida no pasa por vivir contando el tiempo, sino vivir por los latidos, que ellos sean los que marquen nuestro tiempo, nuestro momento. Ellos, quienes marcan el vivir, quienes representan el símbolo de la existencia, de la vida, de estar presentes como hombres y no como objetos, son los que deben guiar nuestro camino. Y si son quienes marcan el vivir, son el vivir. Y volvemos a lo mismo de antes, que la vida nos guía a nosotros, y no somos nosotros quienes debemos elegir qué vivir. Porque si nos dejamos vivir, vamos a dejarnos amar, querer, apasionar, encontrar lo que nos enloquezca, lo que nos entretenga, lo que tengamos vocación. Pero si elegimos qué vivir, nunca vamos a saber qué es lo que realmente nos tocaría. Porque manipulamos la vida, la cambiamos a nuestra merced, cuando deberíamos ser controlados por nuestra vida, la vida que nos acompaña desde la concepción, la vida que tenemos, que sentimos, que vivimos.
Dejemos a la vida fluir a través de nuestros actos. Demostremos en cada acto esa gana de vivir, esa sensación de vitalidad, ese alma ocupando cada milímetro de nuestro cuerpo, haciéndonos más humanos y menos superficiales, buscando encontrar la belleza del espíritu, la perfección de lo interno, y no intentando mejorar lo exterior, cuando sabemos que eso poco importa. Centrémonos en aprender de la vida, en tomar las enseñanzas que la misma nos deja, a partir de las experiencias vividas, de los experimentos que la vida hace con nosotros, de todos aquellos momentos vividos que dejan huellas en nuestra piel, y llevémonos nuestro saber muy adentro, para comprender de una manera más magnífica las maravillas de la vida, y transmitirle a los demás la sabiduría de saber apreciar la vida por lo que es y no por lo que queremos que sea. Aprendamos a encontrar la felicidad a todo momento en cada pequeña cosa, a no subestimar nuestra vida, sino darle un valor puro, infinito, incalculable.
Porque la vida es de uno. La vida es propiedad de uno, y de nadie más. La vida es una sola y debemos aprovecharla.
fue un
martes, marzo 15, 2011
No sé para dónde disparar.
No sé si pensar así está bien o está mal.
No sé si es mejor, para mí, para vos,
para los dos.
Tengo que olvidarte, dejar de pensarte,
quiero despertarme y no haberte conocido,
quiero irme a dormir y no tener que soñarte.
Quiero sentirme bien, sentirme plena. Como me sentía cuando estábamos juntos. Me sentía especial, diferente a los demás. Me sentía única para alguien, particular.
Pero ya eso quedó muy atrás. Ya no más.
Ya no más ilusiones. Palabras de cariño. Cariño y amor.
Todo lo que me dabas. Todo el tiempo. Todo momento.
Y así me fui enamorando. Con el correr de los días.
Te quise, tanto te quise. Planeé, pensé, arriesgué.
Elegí, jugué... Elegí. Te elegí. Elegí bien.
Pero ahora mi elección me juega en contra. Mi elección se lleva lo mejor de mí, dejándome sola a la deriva. Dejándome triste, desamparada, vagabunda, en un agujero infinito, sin final.
Y yo ahí estoy cayendo, hundiéndome cada vez más,
cayendo a la nada, al dolor.
Quiero olvidar.
Pero no sé para dónde disparar.
No sé si pensar así está bien o está mal.
No sé si pensar así está bien o está mal.
No sé si es mejor, para mí, para vos,
para los dos.
fue un
lunes, marzo 14, 2011
0,00001% de posibilidades
y no hay margen de error en la cuenta que saqué.
Es exacto, es lo único que me toca.
Comparado con lo que la amas a ella.
fue un
lunes, marzo 14, 2011
dame~
Intentaré no pensar en el amor que a tí te di.
Más bien trataré de no recordar ni sentir.
Intentaré que las cosas sucedan a lo natural.
Aunque sé que al mirarte largaré a llorar.
Y yo no entiendo por qué todo tuvo que ser así.
Y yo no entiendo por qué todo tuvo que ser así.
Por qué no podía ser un poco diferente.
Y yo no entiendo si quiero, si puedo, si debo vivir.
Porque aún te guardo dentro de mi mente.
Dame de tu aire ahora, que te quiero respirar.
Dame de tu aire ahora, que te quiero respirar.
Dame tus palabras y tus sonrisas para poderlas guardar.
Dame todo lo que sea, sea tuyo de verdad,
para dormir abrazada a tus recuerdos, e imaginar...
Intentaré escucharte, las excusas vienes a darme,
Intentaré escucharte, las excusas vienes a darme,
aunque me ponga tonta cuando te vea mirarme.
Intentaré ser precisa con lo que tengo que decir,
pero sé que al final te irás y me quedaré pensando en tí.
Y yo no entiendo por qué me sale todo tan mal,
Y yo no entiendo por qué me sale todo tan mal,
siempre es igual, nada puede ser perfecto.
Y yo no entiendo por qué no pude sentirte amar,
si decías que era lo que querías en ese momento.
Dame de tu aire ahora, que te quiero respirar.
Dame de tu aire ahora, que te quiero respirar.
Dame tus palabras y tus sonrisas para poderlas guardar.
Dame todo lo que sea, sea tuyo de verdad,
para dormir abrazada a tus recuerdos, e imaginar...
Que te tengo, que te puedo,
Que te tengo, que te puedo,
que te puedo abrazar.
Que te tengo, que te siento,
siento tus labios besar.
Y de a poco, ir queriendo,
suavemente, y mirarte mirar.
Piel con piel, cuerpo con cuerpo,
unidos un momento fugaz...
Dame de tu aire ahora, que te quiero respirar.
Dame de tu aire ahora, que te quiero respirar.
Dame tus palabras y tus sonrisas para poderlas guardar.
Dame todo lo que sea, sea tuyo de verdad,
para dormir abrazada a tus recuerdos, e imaginar...
fue un
lunes, marzo 14, 2011
Ve, vete, corre a su lado.
Ve atrás de ella, vuelve con lo que has soñado.
Sabré disculparte, sabrás disculparme,
sabremos disculparnos.
No puedo contra tí, no puedo contra el amor.
Sé feliz, ama, ríe y llora.
Pero sé feliz ante todo.
Pues si no eres feliz, yo tampoco lo seré.
Y si algún día me extrañas, pues llámame.
Llámame que aquí estaré.
Búscame, que yo te encontraré.
Quiéreme, que yo te amaré.
Vuelve, y junto a tí moriré.
fue un
lunes, marzo 14, 2011
Mañana, empieza una nueva semana.
Mañana, será otro día.
Espero poder soportar.
Mañana, será otro día.
Espero poder soportar.
fue un
lunes, marzo 14, 2011
Sos una de las mejores personas que conocí en mi vida.
Espero nunca perderte.
Espero nunca perderte.
Te amo con locura amiga.
fue un
lunes, marzo 14, 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
