Qué locura eso de ponerse de acuerdo... Cuando en un grupo nos queremos poner todos de acuerdo, las cosas se tornan complicadas. Que uno quiere una cosa, que el otro quiere la otra... Así, cada uno con sus opiniones, trata de venderle a los demás el por qué de su elección, por qué escogió lo que escogió. Intentan convencer, con argumentos, el por qué de sus pensamientos. Aunque no siempre esos argumentos son válidos, respetables, o sencillamente creíbles. Hay quienes piensan que lo que uno dice es palabra santa. Creo que la sabiduría pasa por uno no considerarse sabio. Como diría Sócrates: Yo sólo sé que no sé nada.
Todos sabemos un poco, pero a su vez, no sabemos nada. Sabemos sin saber, sin seguridad, sin saber si la verdad es realmente la verdad, y si no es una mentira más de tantas que hemos escuchado. Está quien se hace el que sabe, y el que sabe de verdad. Está quien te dice que tiene razón, y está el que le das la razón, porque su sabiduría lo hace sabio en todo sentido.
Debemos comprender que no siempre la verdad va a ser una. El sólo hecho de ser seres humanos hace que cada uno tenga diferente punto de vista, que no pensemos como uno solo, sino que cada uno en su soledad piense como particular, que piense lo que piensa a su antojo, sin que nadie venga a decirle nada.
Cada cual gusta de lo que le gusta, siente que hace las cosas bien.
No hay bien o mal acá. Tan sólo son puntos de vista y opiniones que se irán intercambiando con el paso de los días. No hay quien haga las cosas bien o mal, sino quien ofrezca cosas mejores o peores. Estará quien prometa un paraíso y quien te diga las cosas como son. Así es la vida y lo será siempre. Esto no es nada comparado a la realidad que nos enfrentaremos el día de mañana.
Tenemos que acostumbrarnos a que la vida no nos va a regalar nada: Todo es una cuestión de esfuerzo, de incentivo, de decir "yo puedo", "yo quiero" y "yo lo voy a lograr". Porque si uno ansía determinada cosa, uno la va a conseguir. No es una cuestión de capricho, sino un "llenarse el alma" ante la plenitud que se siente cuando obtenemos lo que más deseábamos. Cumplir los objetivos y alcanzar metas: factores indispensables en una vida con sentido. Vida que llevaremos siempre con nosotros, hasta el día de nuestra muerte, donde termina la existencia. Consideremos al futuro no como una consecuencia de tiempo que se da como se da, sino como una consecuencia de actos, fallidos o no, que nosotros llevamos a cabo, conformando así un destino a nuestro parecer.
Decidamos con responsabilidad y coherencia, porque nuestras decisiones siempre comprometerán a los demás. Tengamos empatía y pongámonos en los zapatos del otro, consideremos a un tercero, escuchemos opiniones, formas de pensar, preguntas, respuestas. Todo eso se incluirá en nuestra experiencia de vida, en nuestros conocimientos y saberes, conformándonos como personas más sabias de lo que nunca hubiésemos imaginado.