No sé para dónde disparar.
No sé si pensar así está bien o está mal.
No sé si es mejor, para mí, para vos,
para los dos. 
Tengo que olvidarte, dejar de pensarte,
quiero despertarme y no haberte conocido,
quiero irme a dormir y no tener que soñarte.
Quiero sentirme bien, sentirme plena. Como me sentía cuando estábamos juntos. Me sentía especial, diferente a los demás. Me sentía única para alguien, particular.
Pero ya eso quedó muy atrás. Ya no más.
Ya no más ilusiones. Palabras de cariño. Cariño y amor.
Todo lo que me dabas. Todo el tiempo. Todo momento.
Y así me fui enamorando. Con el correr de los días.
Te quise, tanto te quise. Planeé, pensé, arriesgué.
Elegí, jugué... Elegí. Te elegí. Elegí bien.
Pero ahora mi elección me juega en contra. Mi elección se lleva lo mejor de mí, dejándome sola a la deriva.  Dejándome triste, desamparada, vagabunda, en un agujero infinito, sin final. 
Y yo ahí estoy cayendo, hundiéndome cada vez más,
cayendo a la nada, al dolor.
Quiero olvidar.
Pero no sé para dónde disparar. 
No sé si pensar así está bien o está mal.
No sé si es mejor, para mí, para vos,
para los dos.