Fuimos almas, encontradas porque sí.
Fue extraño. Fue diferente.
Fue. Pasó. Sucedió.
Ya no es lo mismo. No, ya no.
Ya no es lo mismo.
Sólo quedó un pedazo
de lo vivido.
Pequeño, inseguro, amenazante.
Amenaza con desaparecer.
Con ser olvidado. Olvidar recuerdos.
Recordar que debo olvidar.
Pero si olvido será como si nunca hubiese pasado.
Y si cada día al levantarme recuerdo,
¿Cómo voy a olvidar?
¿Cómo voy a hacer para olvidar, si recordar que debo olvidar me hace pensar aún más?
¿Cómo, si tu imagen flota en el aire, y yo la deseo?
Es locura pura.
Es locura que recorre cada gota de sangre.
Es locura que se hace parte de mí.
Es amor con locura.
Mata, envenena. 
Caricias que murieron se hacen presentes,
por el simple hecho de recordar.
Recordar que debo olvidar.
Besos que alimentaban mi existir
no son más que un pasado que pasó.
Besos, pasión.
Pasión por amor. Por amarte.
Por amarnos.
Pasión del alma. Pasión sincera.
Eso desapareció. Ya no se manifiesta entre nosotros.
Sólo vive una incertidumbre.
No saber con certeza dónde, cómo, con quién estás.
No sabes con certeza. Desconocer.
Desconocerme a mí misma. Y entregarme al destino
A lo que sea.
A lo que pase.
A lo que suceda.