Cuando te conocí, no eras nadie especial.
Eras uno más, entre todas aquellas personas.
Y luego empecé a quererte, cuando les dijiste a tus amigos que estabas interesado en mí.
Yo no quería arriesgarme, pero me inundaba la soledad,
el dolor cada vez era más fuerte, y me ahogaba en lágrimas.
Y finalmente decidí jugármela por tí.Y sentirte una vez y otra vez junto a mí...
Junto a mí...
El tiempo pasó, y todo cambió; me empezaste a enamorar.
De a poco fui cayendo en tí, mi alma habías de alimentar.
Me hacías feliz, me dabas tu amor, y yo me llenaba el interior
que estaba vacío desde hacía mucho tiempo ya.
Y los días fueron transcurriendo, el sol contemplaba el amor,
la luz de tus ojos iluminaban el sendero que no encontraba yo.Y en mí cuerpo un calor sentí,
Fue cuando me enamoré de tí...
Me enamoré de tí.
Pero de repente, noté algo extraño, ya no eras más como ayer.
Tu brillo amado pronto se apagó, desapareciste de los dos.
Y así te busqué, errante hasta el fin, tratando de descubrir,
alguna razón, otra explicación, de por qué no te tengo aquí.
Y la moneda vuelta se dio, el amor su rumbo cambió.Al fin era yo quien tenía la intención de quererte sin control,
y tú eras quien me decías que no,
que excusas, que dolor...
Que dolor.
Y ahora ya no puedo continuar, sin tí nada es igual.
Mis ojos no ven, mis manos no sienten, mi boca
Y caigo en tinieblas, sola y aterrada, tratando de explicar
por qué las promesas que un día me hiciste se las llevó el mar.
Y ahora sólo me quedan momentos en mi mente,
recuerdos que llevaré muy dentro de mi corazón,
para nunca olvidarme de aquel ángel
que mi vida cambió...