Estoy marcando un antes y un después en mi vida.
Un antes y un después, por consecuencia, en mi blog...
Ahora, en estos momentos. Estoy empezando a ver el verdadero sentido.
¿Por qué estoy acá? ¿Quién soy yo? ¿Qué tengo que hacer con este don que me vino desde el día en el que me conformé, desde el momento de la concepción? ¿Qué hago yo con esto, con la vida?
Estoy acá para vivir. 
Yo soy yo, y nadie más. 
Y la vida, la tengo que vivir. 
Nadie va a vivir la vida por mí. 
Sino seré yo quien viva mi propia vida. 
Como sea, aprovechando cada latido de mi corazón, cada momento, intensificando mis sentidos para percibir aún más todo. 
Amando a cada minuto, entregando todo de mí, mirando las estrellas, escuchando melodías, disfrutando todo lo que el universo me regala. 
Mirando el sol todas las mañanas, sintiendo el calor sobre mi cara, la brisa recorrer mi cuerpo, acariciando mi piel.
Haré de la naturaleza mi mundo. 
Viviré para ser natural, para vivir por lo que mi corazón me manda, no por inercia.
Tendré sueños. Lucharé por ellos.
Tendré metas. Las alcanzaré.
Tendré objetivos. Los cumpliré.
Y si me quieren detener, no habrá quién pueda frenarme.
Porque mi vida es mía, mía y de nadie más. 
Y seré yo quien decida cómo quiero vivirla.
Y eso decido: Vivirla, a pleno, como nunca. 
¡Gracias!
¡Gracias a la vida!
¡Gracias por poder vivir!