Dos meses pasaron. Dos meses de aquel ¿bendito? ¿maldito? día en que decidí probarte. Decidí sentir el sabor de tus labios. Decidí jugar, jugar a querer. Y pese a lo que pasó después, volví a elegir y opté por que seas tú quien me acompañe en esos días. Ese verano, tan hermoso, tan feliz lo pasé. Ese febrero llegó tibio, acompañado, con tu figura resplandeciente a mi lado cada día. Y me miraba y no podía creer cómo esa sonrisa estaba en mi cara, cómo el tiempo no me importaba, cómo me despertaba pensando en tí, dormía pensando en tí, soñaba sobre tí...
fue un
viernes, marzo 18, 2011