Dos meses pasaron. Dos meses de aquel ¿bendito? ¿maldito? día en que decidí probarte. Decidí sentir el sabor de tus labios. Decidí jugar, jugar a querer. Y pese a lo que pasó después, volví a elegir y opté por que seas tú quien me acompañe en esos días. Ese verano, tan hermoso, tan feliz lo pasé. Ese febrero llegó tibio, acompañado, con tu figura resplandeciente a mi lado cada día. Y me miraba y no podía creer cómo esa sonrisa estaba en mi cara, cómo el tiempo no me importaba, cómo me despertaba pensando en tí, dormía pensando en tí, soñaba sobre tí...