Ser Nosotros

Así como está todo... así me gusta. Así está bien.
Como pasó. Como viene pasando. Perfecto, en todo sentido.
Alguna vez leí, o me dijeron, o escuché,
que las cosas llegan cuando estamos preparados para recibirlas.
Quizá fue cuando Dios quiso que las recibamos.
Yo te recibí con los brazos abiertos de par en par hace algunos meses. Pero cuando te conocí no estaba preparada para vos. Ni para tu amor.
Hoy tampoco sé si estoy preparada, pero si esta frase es cierta, si esa frase es una certeza, quizás es así. Quizás Dios quiso que así sea. En el momento indicado.
El exacto. Ni antes, ni después. 
Ni esa vez, o aquella otra, ni la del bar, ni la del parque, o la de la playa, el concierto, la plaza, mi cuarto, tu auto, ni en la avenida en la que jamás nos cruzamos, esa misma que ahora recorremos a menudo: uno conduciendo, el otro acariciándole el cabello, o la pierna, y cebándole un mate, mirándolo de reojo y preguntándose desinteresadamente por qué, por qué fue hoy y no ayer, por qué ahora, por qué justo vos, por qué justo yo.
Y juego girando mi anillo de plata en el dedo anular de mi mano izquierda. Indicios. Rituales. 
Costumbres. Banales, pero especiales.
Motivo de alegría, de festejo. 
Motivo de seguir día a día eligiendo.
Como lo hago desde no sé cuándo... Pero se ve que ya estaba preparada para esto.
Para vos. Para ser yo con vos.
Para ser Nosotros.

esta suerte de coincidir

cuerpo puro, tangible y sólido
yace en silencio a un lado, atónico
su vientre se expande plácido
en cada bocanada de aire mágico

fluye la vida a través de sus células
fluye la vida y vive espontáneo
inequívoco

viste sólo su piel, cálida
se halla tan próxima
que logro tocársela
con la esencia de mi espíritu

hasta hace un momento conversábamos
ahora se oye su ventilación espontánea
¿me encontrarás en tu espacio onírico?
cierro los ojos y descanso, hallándote
hallándonos
en un mundo
de ensueño

• • •

no hay ayer ni mañana
el tiempo es una hazaña

expongo mi tejido más interno
lo abrazás, lo envolvés
exponés tu esencia más profunda
la beso en su infinidad

sobran las palabras
divertidas, efímeras
resonantes, cambiantes
preciosas, dolorosas

brincan, saltan
van y vienen

espacio de reflexión
de comunicación
de intención
de motivación
de exposición
de contención

miedo y coraje
al futuro
quizá es que
el hoy es tan amado
que se teme perderlo
pero se arriesga a seguirlo

es lo que se elige
lo que late

porque es ese vértigo
tan ilógico
tan magnífico
que brota en mi estómago
cuando nos veo descubriéndonos
conociéndonos
eligiéndonos
cuando te siento amándome
tanto como yo te amo

y me pregunto cómo puede ser
esta suerte
de coincidir
en tiempo y espacio
me pregunto cómo merecí
esta suerte
de encontrar tus ojos
mirando los míos

cada mañana
y cada noche
llenos de paz
deseando encontrarte así
encontrarnos juntos
cada día
toda la vida

gracias

sin saber el motivo por el cual Dios quiso que nos encontremos
sabemos el motivo por el cual nosotros queremos encontrarnos

no se trató de pedir y pedir y pedir 
se trató de dar sin rodeos, sin esperar nada de vuelta
aún en los momentos más difíciles
aún cuando a los ojos de los demás todo estaba mal
aún en las crisis más duras en las que tuve que entregar toda mi energí y valor
aún ahí di paz, di amor, di vida
y se ve que volaron al espacio y en algún lugar
rebotaron
y volvieron
porque fue todo lo que recibí 
cuando estuve preparada para recibirlo

gracias a quien corresponda:
dios, universo, energía cósmica, realidad divina, esencia eterna
yo misma soy todo eso, yo y todo lo que me rodea es esencia, es vida, es realidad
siento en mí una vibración que no se detiene ni es distinta a ninguna otra vibración a mi alrededor
siento sin sentidos, ni siquiera es propiocepción, ni sé cómo definirlo
pero le voy a decir Esencia, Existencia, Ser
como si siempre lo hubiera sentido, como si siempre hubiese estado ahí
solo que hoy ya no hay búsqueda, todo lo que hay es lo que hoy corresponde que haya
los recuerdos son maestros, los pensamientos, puertas de entrada a mi alma,
las ansiedades, guías que encaminan hacia un futuro deseado, hacia todo lo que quiero ser,
guías que me alejan de todo lo que no quiero ser

fluye la vida rítmica, suave, intensa
fluye haciendo las paces con la muerte

hace quince años la mamá de una amiga me dijo que mi alma era antiquísima, que venía viviendo mucho, hace rato (gracias Zule)
hace cuatro años una amiga me dijo que yo era una alquimista que podía convertir lo que tocara en oro (gracias Flor) 
hace dos años un amigo me dijo que era claro que yo había venido al mundo a generar vínculos, a crear lazos (gracias Emi)
hace un año y medio un libro me regaló la consciencia de la razón de mi existencia (gracias Viktor Frankl) 
y hace tan solo dos días, una chica que recién me conocía me dijo que mi aura era hermosa, brillante, llena de luz, y que no dudara de ella (gracias Sol, cuánto honor le hacés a tu nombre)
 
gracias vida por las personas que cruzás en nuestro camino, que se animan a decirnos lo hermoso de la existencia, lo que motiva, lo que nos alienta a Ser
no dudaré de ser amor, de ser paz con las personas que me rodean, el amor no me hace vulnerable, el amor y la unión crean, podemos separarnos y aislarnos pero que el motivo no sea por miedo a amar sino por equilibrio entre la unión y la separación, el miedo a amar me pone débil, el aislarme por miedo a amar me aleja hasta de amarme a mí misma, y en el amor a mí encuentro la comunión que alguna vez me quisieron enseñar y no había comprendido hasta ahora, aunque ni siquiera la comprendo, sólo la vivo 
el átomo no tiene aroma hasta que no es molécula, la molécula no tiene vida hasta que no es célula
al separarnos y aislarnos por miedo a la unión somos más débiles, sino preguntale a una cerda de la escoba si puede barrer lo que barren tantas cerdas juntas, sino preguntale a una fibra muscular si tiene la potencia de fuerza que tienen todas las fibras que hacen a un músculo, sino preguntale a un ser humano si tiene la capacidad de crear por sí solo todo lo que ha sido creado por todos los ser humanos de la historia, sino preguntame a mí a dónde iría a parar todo el amor que siento si no fuera por todos lo que me han acompañado
agradezco y recibo la bendición que siempre me ha sido dada, con la que vine al mundo, como todos, con la suerte de nacer en la casa que nací, con la familia que me tocó y que elegí, y toda la que sigo eligiendo día a día, preparada, entregada a la vida
gracias vida, gracias mundo, gracias existencia, gracias, gracias, gracias

 

sí, quiero

le pregunté al Universo
qué habré hecho bien
para vivir como estoy viviendo
con amor, me respondió
"todo llega en el momento indicado,
cada preciso detalle
en el instante dado
en el que para recibirlos
estamos preparados"
y recibí este detalle
llena de emoción
abrazando el amor
mezcla de miedo de niña
con coraje de intuición
pero preparada
para abrir el corazón
porque así lo quiso Dios
porque así nos unió el Sol

abrir el corazón
como si no hubiera mañana
pero sabiendo que probablemente lo haya
y queriéndolo compartir
con vos

y será que es el
momento indicado
para recibir este regalo
brindado por la vida:
el habernos encontrado

momento indicado
para agradecer
al Universo
por su eterna sabiduría
por su flujo de energía

eternas gracias
por haber cruzado
tu línea de tiempo
con la mía

como si de toda la vida

Aprendo a habitar los silencios. El existencia del silencio es lo que da identidad al sonido, dirían los sabios. 
Silencios que a veces son externos, aunque siempre hay un ruido de fondo. Los dejo ser, entre tanto ruido interno a pensamiento. Intento alcanzar un silencio sensorial. Me desconecto de mis sentidos. Me quedo adentro, acá, en mi mente. En mi memoria. Con mi inconsciente.
Mi cerebro proyecta imágenes que interpreto. Me veo a mí, parada en una línea de tiempo que se proyecta a ambos lados de mi cuerpo. Veo la fuerza que tiene hoy, muy distinta a la que ha tenido. Alguna vez tembló debajo de la superficie de mis pies.
En la proyección encuentro razones, motivos, excusas. Difícil aceptar algunas cosas que se hallan entre tanto silencio. Pero en meditaciones previas hice un trabajo muy fino a través del cual le puse una bandera roja a la sensación de dificultad a la hora de aceptar. Aceptar debía ser sencillo. Era algo que quería cambiar. 
Es muy fácil cambiar cuando somos conscientes de nuestra sabiduría, inteligencia y resiliencia. Es muy fácil cuando nos autopercibimos moldeables. Cuando cada vez menos cuerdas nos atan. Menos conceptos nos identifican.
Sorprende hacia fuera el cambio. Yo me río. Pareciera como si muchas yo quisieran ser al mismo tiempo. Todas se ríen y yo coexisto con ellas. En distintas dimensiones, quizá, soy cada una de esas yo que no soy en esta. Me da curiosidad, pero no me preocupa, ni me ocupa. Sólo disfuto.
Sorprende ver lo distinto que puede ser todo hoy, en relación a lo que era ayer. La fotografía hizo un poco más difícil este paso. Todo queda registrado y una tiene acceso a esos registros.
Borro, borro y borro. Imágenes que aparecen una y otra vez. Yo misma reflejada en la pantalla. ¿Quién era? ¿Qué era? ¿Qué quería? Hace un año era alguien que no recuerdo. ¿Cómo puede ser posible? ¿Cuánto durará la que soy hoy?

Recuerdo tu cara esa tarde. Esa era la otra yo. La que te miró con el sol de frente y te sonreía, mientras te deseaba. Quería abrazarte y besarte bajo ese atardecer que nos regalaba noviembre, quería sujetarte de la mano y decirte que quizá podíamos intentarlo, que capaz yo me había equivocado al elegirte de amigo y no dejar ser ese sentimiento de amor que había surgido, y no dejaba de fluir. Lo había visto ser pequeño, sutil, inentendible. ¿Qué alimentaba ese sentimiento de amor? No era la carne, ni la sangre, ni el contacto. No había caricias ni calor físicos. Ese amor crecía en mente, en sueños, pensamientos, deseos, telepatía; alimentado estaba ese amor, y aún así, creía que se marchitaba. Y yo lo miraba sobre la cama, pensando que moría, y lloraba sin entender bien por qué debía dejarlo morir. En mi preocupación descuidaba otro retoño, que era brillante y parecía que crecía fuerte, pero no daba frutos, ni jamás los iba a dar; no enrraizaba, ni jamás iba a enrraizar. Lo sabía, muy adentro mío, y lo sabía tanto que lo expresaba. ¿Cómo explicar esta sensación? ¿Cómo dar a entender una sensación interna, en palabras, en frases, contextualizando, si es un sentir, no una palabra? Intenter comunicarlo, y dejar un gusto amargo difícil de olvidar. Romper hilos del lazo que unía, lazo que se disgregó, poco a poco, y se tradujo en dolor, sufrimiento, desidia. ¿Cómo recuperarse de tanto rechazo? Difícil que la razón no entre en juego al ver que el cielo se convirtió en un infierno... Y todo por una sensación. Difícil que la razón no tome partido, y le saque peso al amor. Porque pareciera que con el amor no alcanza. Y si no hay cuidado, ¿hay amor? Si no hay respeto por las ideas de quien acompaña, ni una intención de conocerlas, de entenderlas. Si no hay intención de conocer al otro en sus infinitos aspectos, conocer su día a día, sus intenciones, sus cambios y transformaciones, sus aprendizajes, sus percepciones. Negar los cambios y decir que alguien no era así, negar el cambio y protestar acerca del cambio de quien acompaña. Decir "te amo" no alcanza. 

El amor no es una palabra, es un hecho. Sentimientos a flor de piel, pensamientos, ideas, emociones. Bah... ¡Qué sé yo qué es el amor! Intentar definirlo es negar su esencia etérea, intangible, anespacial. Y si es anespacial, es atemporal. Ahí es cuando comprendo por qué cuando te miro siento que el tiempo se detiene. La vida se vuelve eterna, en un momento. Como si fuera el último momento comparatido. Como si no quedara más que ese segundo en el que te abrazo, y me abrazás como si la vida fuera ese segundo, y pregunto en voz alta qué habré hecho tan bien, y me decís que te preguntás lo mismo, y no puedo evitar recordar esa tarde de noviembre sentados en una piedra bajo el sol de la primavera, no puedo ni quiero evitar recordar ese abrazo que te di como si fuera el último, sin saber cuándo iba a volver a verte, sin saber cuándo iba a poder volver a abrazarte así, y a la vez sabiendo que ese abrazo era eterno, que ese amor nos unia más allá del tiempo, y del espacio, o de hallarte cerca o lejos, o de poder tocarte o sólo pensarte y soñarte; abrazándote así para siempre, con tanto amor, con un amor pequeño e inentendible, alimentado por un lazo espiritual que solo Dios sabe hace cuántas vidas nos acompaña, sólo Dios sabe por qué nos encontramos ahora, a esta edad, en este momento de nuestra historia, sólo el Universo sabe de nuestra conexión, interplanetaria, interestelar, intergaláctica. En esta vida, en las previas, en las próximas. Hoy tengo el placer, la elección, la posibilidad de abrazarte día a día, como hago desde que te encontré, como hacés desde que me encontraste, siempre unidos, como si de toda la vida nos conociéramos, porque nacimos a tiempos parecidos, a poco de conocernos, y de ahí en más nunca más quisimos dejar de vernos crecer, de ver cómo aprendíamos a hablar, a comunicar, a sentir, a respetar, a cuidar, todo en primera persona. Aprendimos a amarnos. A nosotros mismos. En primera persona, del singular o del plural. Da lo mismo. Si somos lo mismo. Somos uno con el Todo. Con el Universo. 

de romper el cascarón

De hace algún tiempo en una galaxia cercana.

Ese día hablamos con Alba de un descubrimiento interno en el que ambas habíamos estado sin aún habernos conocido: el despertar de nuestras conciencias.

Ella me contaba que se sentía presente en el lugar, en ese momento, con plena consciencia de que Ella era Ella, una con el Universo y todo lo que la rodeaba, que su relación con su mente y espíritu se habían convertido en lazos suaves, delicados, luego de una larga búsqueda y camino de introspección, conocimiento y silencio interior.

Sus palabras quedaron grabadas en mi mente y corazón porque las sentí resonar, sentía todo lo que me decía como una vivencia personal, porque la entendía, comprendía lo que me decía, asimilaba sus palabras una por una como abrazos, como pequeñas caricias a lo largo del cuerpo, a la vez que no sabía nada, que no tenía idea de lo que me hablaba, imaginando que su sensación de existencia era única, como la mía, y en su unicidad, eran distintas, irrepetibles; así que entendiendo aunque desentendiendo, sonreía, escuchaba, interpretaba, entendía, empatizaba, a la vez que resonaba soltando la identificación con ser consciente, simplemente Ser.

Porque el descubrir la conciencia es una paradoja. La conciencia consciente de ser conciencia no puede volverse inconsciente. Conciencia consciente de concienvia es Nacer. Romper el cascarón.

Como la evolución, como el Universo, como el Tiempo: vector con un avance infinito. Eternidad.