Verdad Incuestionable #3

Uno de los defectos que más odio de mí es el hecho de no saber decir "no" o "hasta acá llegué".
No sé si es verdad, o si es mentira,
si debería creer en tus razones,
si el amor es real o es un invento.
Se hace difícil, hace frío,
las palabras pueden más,
pero al final yo no sé si debo irme 
o esperar a que decidas de una vez actuar,
me dejes entregarme a lo que sentí,
pero no sé si sigo sintiendo así,
es el amor mi confusión,
vivo por tí.
Estoy empezando a pensar,
que la vida me ha dejado de entender,
que ya el dolor se nutre de mi alma.
Algunos que van, otros que vienen
y yo estoy sentada aquí,
sigo por tí, pensando en tí,
pero al final de cuentas sé que a tí no te pasa igual.
Tu corazón hoy late por alguien más,
y no soy yo, tu razón.
No soy tu sol.
Y aunque con eso deba aprender,
ya no puedo resignarme a perder esta oportunidad,
resignar mi alma y mi corazón.
Pretendería poder actuar,
controlar esta vez la verdad,
pero de vuelta -sé-, fallaré.
¿Habrá alguna fórmula?
¿Existirá una manera exacta de darme cuenta,
de hacer que pase?
La vida, la vida sucede, y uno busca por todos lados alguien que lo ame.
Busca alguien a quien amar.
Busca alguien con quién compartir.
Y se vuelve monótono, pesado, predecible.
Uno busca, perdido.
Busca encontrar.
Y se olvida de mirar.
Mirar al costado, mirar al frente, al otro costado.
Mirar quién nos rodea, mirar quién está a nuestro lado.
Mirar más allá, mirar mirando.
Mirar el que busca que nosotros lo encontremos,
el que espera en nuestra mirada un atisbo de atención
al darnos cuenta que él está allí, parado,
sonriéndonos,
enamorado...
Verdad Incuestionable #2

Suelo maquinarme demasiado con ciertas cosas, y de tanto pensarlas, se me pasa el tiempo y termino sin hacer nada, arrepintiéndome de no haber actuado en el momento.

¡Me compadezco!
¡Me compadezco del alma que espera la llegada del momento! 
¡La espera que se prolonga más de lo esperado! 
¡Ay, de la locura de aquella niña, que aguarda lentamente, a sólo pasos de ser una mujer! Tiene la paciencia y el temple de una dama. Así era ella. Ella, toda, dama. Ella, toda, ella. Pero, ¡ay de su demencia cuando percibe su mirada! ¡Ay de su locura cuando divisa su figura! ¡Ay de su cuerpo cuando se encuentra con el suyo! Tiene la pasión y la locura desenfrenadas. Así es ella. Ella, toda, apasionada. Ella, toda, brillante. ¡Ella, ella se ha convertido! ¡Ella, ya cambiada, ya preparada para dar el salto! Fiera desatada al borde del acantilado, mirando al horizonte, dejándose llevar. ¡Ay de ella que tanto ha amado! ¡Ay de su alma, su corazón enamorado! El pecado que la llena, la nutre, la rodea, manifiesta la lujuria de su ser encadenado.
¡Ay de ella si se enteran!
¿Qué dirán de su mirada?
¿Qué dirán de su pureza, cuando sea corrompida?
¿Qué diran de su cuerpo, ya ultrajado?
Ella no será ya ella; toda, dama, toda, ella.
No lo será para ellos.
Ellos, los verdugos. Los que la maltratarán, injuriarán. Los que la acusen de impura. Los que dicten su sentencia. Aquellos, los que menoscabarán su honradez, develando hasta el más profundo secreto, al gentío que aguarda la noticia. Aquellos y todos, que condenarán al alma de la mujer profanada, ya no más doncella, ya no más inmaculada, ya no más virginal. Y ellos, con tinta de su sangre firmarán el veredicto, y la vilipendiarán, menospreciarán, por ser la deshonra de la sangre. Y será calumniada, ella, toda, sola; ella, toda, acabada. Y será difamada, arrojada al fuego, acusada de perfidia, de felonía. Y ella, toda, dolida; ella, toda, moribunda, taciturna, apesadumbrada, muriendo despacio, pereciendo de a poco. Ella mirará con sus ojos a aquellos que la rodean, a los asesinos, los que terminaron con su vida, a los que limitaron su amor, su disposición, su decisión de vida, su elección por siempre, finiquitando con su lapso, concluyendo con su vida: vida desperdiciada, la cual sólo alcanzó su clímax cuando amó, cuando se entregó, y cuando ella, toda, mujer; ella, toda, reluciente; ella, toda, magnífica, logró romper la cadena que la amarraba a su triste destino.
Sólo se trata de vivir, esa es la historia~

Los capullos anuncian tu llegada,
pequeñas flores entre la hierba asomadas.
El día me sonríe por más tiempo,
alargando sus momentos,
y el verde incipiente en los árboles 
me saluda, danzando entre las ramas.
Naturaleza mágica, energía liberada,
los rayos del sol permanecen a lo lejos,
Está anocheciendo pero el día aún perdura,
y mi mente se colma de alegrías y locuras.
Me siento libre, me siento encendida,
el aire que inspiro huele a vida.
Las hojas secas ya no crujen por debajo de mis pasos,
Y un perfume a cambio se siente, en el viento, girando...




Septiembre: regálame una sonrisa, aléjame del llanto.
Haz que pase pronto, haz que llegue el día.
Dame el remedio que sane las heridas,
que renueve mis creencias, 
que me lleve a la vida.
Septiembre: dame primavera, que se hace necesaria,
y es larga la espera...
Verdad Incuestionable #1

Me caen mal todas las notas que me saco en el colegio que son inferiores a 9,50
Pero MOOOY mal me caen.
(Inclusive cuando estudié poco)
No era cuestión de pensar en una imagen sobre cómo sería la vida, ni de especular acerca de qué pasaría el día de mañana. No era cuestión de planear un futuro, de proyectar lo que se estaba aproximando. No era cosa de hacerse una idea en la cabeza de qué sería lo que haría, cómo lo haría, y en qué momento, ni pensar en lo que sucedería al ser un anciano. No era cuestión de soñar con la proyección de una vida, ni de imaginar las miles de cosas que podrían llegar a acontecer.
Era cuestión de hacer.
Era cuestión de vivir.
Era cuestión de ser.


Lo comprendió tarde, pero a tiempo. Pudo reparar el error, aprender a último momento. Pudo enseñarle a otros el real sentido de la vida. Pudo dar a conocer al mundo el verdadero valor del presente. Pudo morir pleno, completo, al haber entendido que el ahora se vive hoy, y el futuro, mañana.

Amaneciendo...

El viento sonríe ante una luna brillante,
y en el cielo las estrellas se extienden, incontables.
La arena se revuelve, deslizándose sobre la costa.
El aroma a sal es como un perfume,
la infinita inmensidad, engrandeciéndose alrededor.
Mágico encuentro, alma sanando,
heridas que cierran al compás de una melodía.
Los ojos cerrados, estoy respirando,
sintiendo tocar el cielo con las manos.
Las agujas giran, imparables ante el tiempo,
mientras me acuesto despacio a esperar.
Luces en el horizonte como una señal,
lo oscuro se vuelve más claro que el mar.
Una sonrisa que se esboza en la cara
es el punto de partida: 
Está comenzando un nuevo día.
Quisiera entender tu psicología,
         saber lo que piensas, lo que me espera.
                 Difícil mirarte a los ojos y no sentir nada.
                          (Cada vez se hace más difícil)
                                   Quisiera que seas más predecible.
                                             Que pudiera leerte con una mirada.
                                                      Pues a cada momento comprendo menos.

Es extraño lo que dices, extraño cómo tocas,
             extrañas tus sonrisas, tus suspiros, tus miradas.
                        Es extraño para mí, que pensaba conocerte,
                             y ahora me siento extraviada a tu lado.

Quisiera que seas todo el tiempo constante,
         que no cambies de actitud en cuestión de un latido.
                      Me confundes todo el tiempo.
                                  (Confundida estoy, confundida y loca)
                                              Quisiera que respondas como yo quiero,
                                                         que me digas lo que espero, que actúes como deseo.
                                                                      Pero sigues siendo igual, misterioso y sombrío...
Acepto jugar el juego
aunque no conozca las reglas.
Entrego mi vida a pleno
sin importar las consecuencias.
¿Quién eres tú para arrojarme en este infierno?
Accedo a ser parte de esto,
sin saber si soy la presa.
Omito razonamientos
mientras cargo mi condena.
¿Quién eres tú para matarme, así de lento?
Dispuesta a arrojarme al fuego
aunque luego muera de pena,
sabiendo que al final del día
volveré a estar sola aquí,
sentada en mi habitación,
conmigo y sólo yo,
escribiendo estas líneas que escupe el corazón.

ENCERRADA

Imágenes que inundan la cabeza
acrecentando aún más el deseo.
Deseo que está ahí, febril, encendido,
esperando saciarse.
Deseo que es prohibido,
pero aún así se manifiesta en el alma.
El alma deseosa, el alma sedienta,
descontrolada, que pretende un milagro.
Busca el momento, el hecho, la posibilidad.
Quiere hacerlo, quiere liberarse.
Está atrapada, está cohibida.
No puede soltarse, no puede romper las cadenas.
Necesita esa libertad.
Necesita salir a flote.
Necesita poder salir de esas cuatro paredes que la recubren.
Está encerrada, presa en un cuerpo que la limita.
Está encerrada, enredada por sogas que la atan.
Está encerrada, sostenida en la nada,
sujetada en el aire, amarrada al vacío,
como dentro de un cadáver sin vida.
Busca el ser, busca el existir.
Se reprime sólo por necesidad,
pero no necesidad del alma, 
sino del ser que no la deja ser.
Las luces la cegan, las voces la aturden.
Necesita oscuridad, necesita silencio.
Y necesita entrega.
Ya. 
YA. 
Quiere disponerse por completa;
necesita entregarse, no quiere estallar.
Desesperado, como un alma en pena, se desliza a través de la oscuridad de la noche.
Sus ojos ya han perdido la luz; su boca, el color.
Ya nadie se asoma a seguir sus pasos.
Nadie ha advertido su partida.
Se ha quedado solo, solo en ese mundo inmenso.
Inmenso para él, infinito.
Está rodeado sólo de sus recuerdos.
De sus memorias. 
Y su esencia.
La esencia tan degradada, tan mutilada.
Esencia perdida, esencia que perdió su propia esencia,
convirtiéndolo en un ser desagradable, inhumano, infeliz.
Hace mucho ya no ríe.
Hace mucho ya no canta.
Ni siquiera cantar para sí mismo.
Está mudo, no sabe qué decir.
Está sordo, no hay nada que oír.
Está ciego, ¿qué más para ver?
Está triste y solitario, y su andar, pesado, deja marcas en el camino.
Deja huellas, cada vez menos feroces, cada vez más débiles.
Deja partes de su vida en cada huella, abandonándola, pieza por pieza.
Vida hecha escombros, vida deshecha, vida vacía,
que se deposita en esas marcas, en esas huellas.
Huellas que jamás volverán a ser pisadas.
Huellas vanas, para nunca ser recorridas otra vez.
Huellas que se borran con el viento, cubriéndose de arena, dejando la superficie intacta,
haciendo desaparecer la humanidad que alguna vez lo acompañó...
Late al compás de un ritmo lejano. 
O tal vez no tan lejano.
Puede que sea cercano, pero lejos de su alcance.
Puede que esté a centímetros de sus manos, pero lejos de su alma.
Puede que esté tan próximo, pero imposible de atraparlo.
No hay forma.
Si él late por aquel, pero aquel no late por él.
Si él late por uno, más allá de sus posibilidades.
Porque aquel late por otro,
otro, diferente,
otro, desconocido,
otro, otro.
Y él muere, con un latido siniestro definiendo su final.
Muere con un dolor nunca antes sentido.
Muere con un dolor nunca antes experimentado.
El dolor del corazón, al saber que ese por quién late, ya tiene un dueño.
Sintiendo que mi alma se divide en dos, 
vuelvo a posicionarme en el medio de la grieta.
Lágrimas que caen mientras se forman sonrisas.
Una cuestión irresoluta dentro del corazón.
Buscando saber cuál es la verdad.
Buscando saber cuál es el camino.
El sentido de la vida, confuso, volátil, 
altera el futuro, lo hace más difícil, 
aún aunque las cosas parecieran solucionarse.
Noticia agradable, noticia mortífera,
y el alma jugándose en un mar de emociones,
cambiantes, efímeras, superfluas.
Tristezas que se conjugan con alegrías,
dolor por el desamor, pero dolor por el amor.
felicidad por el desamor, pero felicidad por el amor.
Hay algo inconcluso, un círculo para cerrar,
una historia nunca contada, un capítulo jamás terminado.
El destino se construye al azar, lentamente,
y se hace difícil de prever, 
como envuelto en una neblina.
Neblina impiadosa, neblina triunfante,
que logra confundir hasta al más preciso,
que logra desquiciar la cabeza del centrado,
que logra la demencia, el temor, la locura,
que logra hacer desaparecer el estado neutro,
que logra renacer las confusiones,
que logra el sentir para predecir el futuro.
El sentimiento dormido, el sentimiento escondido.
El sentimiento latente, el sentimiento a la espera.
A la espera de soluciones, o de libertad.
Esperando salir a la luz, aunque eso parezca imposible.
Aunque eso sea tonto, improbable.
Aunque eso sea en vano, por ser no correspondido.
Si no di rienda suelta a mi alma fue por tí.
No sé si aún estás despierto...
Tus manos con mis manos, tu cuerpo abrazado a mí.
¿Cuánto más resistiré este infierno?
Es como un tornado, arrasa con mi existir.
Respiro tu aire y me quemo.
Te siento tan cercano, deseos me inundan...
No sé si aún estás despierto...
Tus ojos son mis luces, tus labios un elixir...
¿Cuánto más resistiré este infierno?
Imagino millones de cosas, nada sin tí...
Respiro tu aire y me quemo.
No quiero insinuar (ni nada por el estilo) que vaya a abandonar mi blog, pero...
encontrar otra forma de catarsis es realmente satisfactorio
Una catarata de ideas me cae sobre la cabeza.
Tengo tantas, reprimidas, escondidas, ahí, esperando a salir a flote, esperando transmitirse a mis dedos, de mis dedos al teclado, del teclado a la computadora, de la computadora a la pantalla, de la pantalla, a la red mundial.
Pero son tantas las ideas, tantas tan diferentes...
Me confunden, no me puedo expresar.
Me siento reprimida.
Necesito escribir con sentido.


SocietySucks
SocietySucks
SocietySucks
SocietySucks
SocietySucks


así nomás-
Le gustaba salir a caminar en medio de la noche. 
Dar largos pasos, lentos, cantando por lo bajo una canción. 
Le gustaba salir de su casa, estar en silencio, salir a la calle, a caminar. 
Caminaba. 
Caminaba y no paraba. 
Caminaba sin rumbo fijo. 
Y se entristecía a la hora de regresar. 
Se entristecía a la hora de saber que debía dar la vuelta. 
Le gustaba poder escaparse un rato de la realidad que la rodeaba. 
Llegar a una esquina, mirar el cielo, mirar al sol. 
Enceguecerse, sentir el calor, sonreír. 
Sonreía. 
Claro que le gustaba sonreír... ¡y cuánto que le gustaba! 
Le gustaba, le gustaba mucho.
Sonreía para sentirse bien.
Sonreía y se sentía plena (extraña y envidiable forma de sentir plenitud).
Sonreía para mostrar sus dientes.
Sentía el viento y sonreía.
Se sentía libre y sonreía.

●  ●  ●  ●  ●

Muchas cosas pasaron desde entonces.
Cambió todo. 
Quizás ya no hay sol.
Quizás ya no haya viento.
No conoce el afuera, no conoce su satisfacción.
No puede estar bien, porque no lo siente.
Olvidó cómo se sentía, cómo lo sintió alguna vez.
Lo olvidó por completo.
Ni siquiera un rastro, una imagen, un recuerdo...
Se olvidó de amar, de vivir, de sonreír.
Olvidó sus pasiones, sus locuras, sus manías.
Olvidó quién era, para qué vivía.
Olvidó el color del cielo.
Olvidó el sonido del viento, el sonido del mar.
Olvidó su propia mente.
Hasta se olvidó de sí misma.
Y se dio cuenta, allí fue cuando se dio cuenta, que en realidad todo aquello que tenía guardado en su interior, lo que se había mantenido allí intacto durante años, meses, días y horas, lo que supuestamente formaba parte de un pasado irrecuperable, olvidable, finito, nunca había sido pisado, nunca había desaparecido, nunca se había ido, y la había acompañado hasta allí. Aquellos sentimientos fugaces, más bien habían sido intensos y duraderos, y sin darse cuenta había amado infinitamente, ferozmente, sin límite, y viviendo a su vez una vida sin sentido, por compartir esos años con fantasmas para ella, con espectros para ella, con monstruos para ella, porque ninguno, (léase bien: ninguno), había llegado a lograr que ella haga lo una vez hecho, que ella viva lo una vez vivido, que ella sienta lo una vez sentido: esas ganas de dejar todo, entregarse por completo, a ese ser que tanto amaba, que tanto deseaba, y que sería el único capaz de saciar la sed de pasión que llevaba dentro.
Extraño es encontrar algo que cruce fronteras.
                                   Que siga en pie a pesar de las tormentas.
                                               Que ría, que llore, y siga riendo.
Que pueda soportar las peores penas.
Extraño encontrar algo que soporte el viento,
                          que no se doble si falta entendimiento,
                     que siga, avance, continúe, camine,
que pueda vencer el envejecimiento.
Extraño encontrar algo que no cambie,
                         que siga, por siempre, intacto, inigualable;
                    que te de cariño, que sea amable,
que aguante por siempre, que de corazón te hable.
Que pueda conocerte más de lo que te conoces,
                          que sepa lo que dices antes de lo que respondes,
                   que piense al mismo tiempo la misma palabra,
que pasiones, manías, locuras comparta.
Que sea magnífico, que irradie luz,
                         que nunca se apague, que brille infinito.
            Que te haga feliz con sólo un abrazo.
que haga rimar "dolor" con "divertido".
Extraño encontrar algo que te acompañe continuo, 
                                  que juegue a tu lado, que crezca contigo,
          que te dé la mano, te dé su abrigo,
extraño alguien a quien puedas llamar "amigo"...


Increíble cómo uno se inspira pensando en una persona. En alguien que es importante, significativo, magnífico para nosotros. Alguien a quien admiramos, adoramos, alabamos. Alguien a quien defenderíamos a muerte, acompañaríamos incondicionalmente, y aguantaríamos hasta el final.
Hoy, en tu aniversario de vida, quiero decirte que te amo, y que sos una de las personas más geniales que conocí en mis dieciséis años de vida. Gracias a vos no sólo aprendí innumerables cosas a nivel intelectual, sino que aprendí cómo ser amiga, cómo dar cariño, cómo dar confianza. Las caídas y recaídas que sirvieron para conocernos más aún me hicieron caer en lo excelente persona que sos, en lo mucho que te quiero, y que no te cambiaría por nada ni por nadie, porque sos único para mí, único en el mundo.
Te deseo lo mejor del mundo para hoy y siempre amigo. Nunca, nunca te olvides, que acá hay alguien que te aprecia con su alma, y quiere que sepas que siempre va a estar para todo, no importa el día, la hora, el lugar.
Te amo Alois Osvaldo Lucero, felices dos décadas!


Como decís vos: Monumento a la ternura

Sonríe, y después de tanto tiempo, se mira en el espejo, ve su cara otra vez.
    Sonríe, y sus marcas desaparecen, las heridas cicatrizan, como por arte de magia.
         Sonríe, parece estar feliz, está dándose cuenta de la maravilla de la vida.
               Sonríe, las lágrimas ya no se ven más, puede hablar, puede volver a amar.


Y la noche ya no le da miedo, ni las pesadillas del dormir,
     ni el soñar con el fuego, el dolor, el sufrir.
            Siente que es un ave capaz de volar sin fronteras,
                   alejándose del mal, alejándose de la pena.


Sonríe, silenciosa, sutil. Su delicadeza borra despacio las estrías del dolor.
    Sonríe, y no le importa mostrarse, ni le importa que sepan que volvió a reír.
        Sonríe para ella misma, sonríe risueña; sonríe, sonríe y vuelve a sonreír.
             Sonríe con un recuerdo que se escurre entre los dedos, alejándose de su alma 
[a la que tanto ha lastimado...]

Yo ya no sé si es amor, si es cariño o dolor,
   si las cosas que siento las sabes, 
      si sos el amor de mi vida, mi amor, mi fuerza, 
          mi alma, mi aliento, mi mente.
Yo ya no sé qué más puedo hacer 
si es que soy como una niña perdida en la oscuridad,
ya no siento mis dedos, el frío es eterno, 
me invade, no puedo encontrarte.
Yo ya no sé cómo hacer para hacerte entender,
es una encrucijada, no lo puedes ver,
son palabras que vuelan al viento,
y los sentimientos confunden el alma...
Yo ya no sé si la vida me quiso dejar,
si alguna vez más sentiré felicidad,
si el dolor desaparecerá algún día,
me deje, y me dejes amarte.
Yo ya no sé si es cuestión de una inseguridad,
    si es el miedo al cariño, volver a llorar, 
          si tus manos perdieron el fuego, 
                   si tus labios están secos del tiempo.
Yo ya no sé qué más puedo hacer,
solo estoy merodeando en un laberinto,
no puedo encontrar la salida que lleve 
a mi alma contigo, libertad por siempre...

Por qué nos pasamos la vida intentando aprender a olvidar?

Vivimos tratando de buscar el secreto, la forma, el camino, para sacar de nuestra cabeza IDEAS.
Para arrancar de nuestros recuerdos personas, gente que nos ha desilusionado, pero que alguna vez amamos.
Y mientras nos empecinamos en buscar la manera, imparables, insaciables, no terminamos de entender que el amor no se olvida.
No terminamos de aprender que la mejor manera de superar es aceptar,
la mejor manera de aceptar es reconocer,
y la mejor manera de reconocer es mirar.
Sacarse la venda, dejar de vivir en esa ceguera que no nos permite estar en plenitud, y observar QUÉ es lo que sucedió, CUÁLES fueron los resultados, y la REAL magnitud del problema.
Para qué?
Para qué?
Para poder darnos cuenta que las cosas NO FUERON tan pesadas como creímos,
que la vida NO ES tan complicada como lo pensamos,
y que los problemas NO SON irremontables:
                                              Tan sólo son una serie de eventos desafortunados que nos evalúan, que ponen a prueba nuestras defensas, nuestra fortaleza y nuestras ganas de vivir
Y eso es lo que tiene que perdurar, las ganas de ser felices, de vivir la vida como es debido, y no dejarnos caer
Y lo esencial NO es olvidar, sino tomar cada experiencia como forma de aprendizaje, como una mera enseñanza
que nos ayude a conocernos a nosotros mismos, y que nos marque
integrándose a nuestro ser, 
volviéndose parte de nuestra identidad.
Poder decir adiós, es crecer...
Poder cerrar la puerta, finalizar el capítulo, terminar el libro...
   Nada de pendientes, nada de esperas.
           Nada de promesas, nada de esperas.
                 Nada de esperas, nada de nada. 
Simplemente, poder tener la capacidad de dar cierre.
         De cerrar el círculo.
                            Dejar de condicionarnos.
Ponernos condiciones a nosotros mismos, por el prójimo.
                         El ajeno, el que no es uno mismo, sino otra persona.
                                 El que no nos corresponde, el que no nos pertenece.
Uno es uno, es uno mismo, y nada más.
                     Se limita a su propia existencia;
                se limita a ser el "yo".
Imposible es vivir por el otro,
                 imposible es depender puramente de alguien más.
                       Imposible pensar todo el tiempo,
imposible imaginar sin frontera.
                            Imposible desear con tantas fuerzas,
                                           imposible querer escapar, dejar todo...
                 Imposible, imposible...
              ¿Cómo llega a ser imposible?
                 Imposible es aquello que no es posible...
Pero, ¿cuántas probabilidades hay de que algo realmente 
                         no sea posible?
Sabiendo las vueltas de la vida, los giros del destino, 
                   los cambios que acontecen...
Conociéndose a uno mismo, teniendo conocimiento
             de la perseverancia de uno,
                                    de las ganas de uno, del amor de uno.
El amor, el amor que derriba paredes, el amor que avanza sin frontera,
              el amor que destruye, que rompe, que hace estallar,
mágicamente, apoderándose de nuestras manos, nuestros ojos, nuestro cuerpo,
                 invadiéndonos por completo, haciéndonos seguirlo,
sin pensar en más nada; ni en futuros, ni en pasados, ni en presentes.
sin pensar en otra cosa, más que en el amor.
El amor, nuestro amor, descontrolado.