"Tu Cristo es judío.
Tu escritura es latina.
Tus números son árabes.
Tu democracia es griega.
Tu equipo de música es japonés.
Tu balón es de Corea.
Tu videograbadora es de Hong-Kong.
Tu camisa es de Tailandia.
Tus estrellas de fútbol son de Brasil.
Tu reloj es suizo.
Tu pizza es italiana.
Y... ¿tú eres el que mira a ese trabajador inmigrante como un despreciable extranjero?"

No quién lo escribió.

Soy una persona normal. Como cualquier otra. Ando en mi auto normal, con mi familia normal. Tengo padres normales y una hermana normal. Mis gustos musicales son normales, me gusta comer fideos con salsa como todos los normales, respiro, hablo, pienso y siento como todos los normales. 
Sí, soy normal. 
Pero... 
A veces me siento diferente. A veces nadie me entiende. A veces ni yo me entiendo. A veces mi auto es el de Meteoro. A veces mi familia se convierte en los Adams. A veces mis papás y mi hermana se vuelven locos. A veces escucho música que nadie escucha. A veces no me gustan los fideos. A veces mantengo la respiración, me quedo en silencio, pongo mi mente en blanco, y suprimo lo que siento, como todos los normales cuando nos sentimos diferentes. 
Y esas veces -si puedo- escribo acá.
Hoy es un día en el que me siento diferente.
Por eso escribí tanto.

Si nos sentíamos desmotivados, y encontramos una motivación...
Y esa motivación se va, así sin más...
¿Cómo nos motivamos, si nos sentimos más desmotivados que antes de encontrar esa motivación?
Pero perder nos hace ganar cosas, sí...
Tengamos siempre esa esperanza.
Que se cierre la puerta no significa que no quede una ventana abierta.
O dos, o tres...

Amar y ser amado

Me han hablado sobre lo que se siente amar sin ser amado.
Me contaron que duele.
Que se sufre.
Que salen siempre lastimados.

Nunca amé.
No conozco el amor.
El amor romántico, el amor apasionado,
el amor de película.
Hasta ahora, en mi vida, el amor es eso:
una película.
Una novela.
Irreal.
Ficcional.

Pero debe de existir.
Sino esas personas... Todas mentirían.
Y no deben de estar mintiendo.
Por que sino, mis padres...
Creo que mis padres no mienten.
No me mentirían.
No jugarían con eso.

Ayer me sentí extraña.
Porque recordé que el amor debe existir.
Y aunque yo no lo haya sentido,
supuestamente,
alguien lo siente por mí.
Y no logro entender por qué.
Por qué él sí lo siente.
Y por qué yo no.

Amar sin ser amado, duele...
Pero...
Que te amen sin amar, también.
O así lo siento yo.
Porque me está doliendo,
duele saber que,
quizás,
si yo lo amara
sería aún más feliz de lo que soy.

Y me duele quererlo.
Simplemente quererlo.
No amarlo.
Lo quiero, sí.
Y me importa...
Quisiera que no me importase.
Pero sé que amar sin ser amado duele.
Y me duele imaginar que le duele,
que le duele que no lo ame,
que le duele la incertidumbre,
de no saber si yo,
alguna vez,
lo amaré,
como él me ama a mí.

Mas no lo amo.
No siento amor.
No conozco lo que es.
Algún día llegará...
Y quizás me toque la suerte,
de amar sin ser amada.

Pero, mientras tanto,
seré amada sin amar,
anhelando que,
algún día,
o alguien me ame
y yo también lo ame...
o nadie me ame
y yo no ame a nadie.

Y el mundo seguiría girando igual.

Esto no es un sombrero


Está llorando sin estar lastimada, y no sabe por qué.
Está mirando sin ver, como si estuviera ciega.
Escucha silencio.
No se halla. No se encuentra.
¿Dónde está?
Un mundo gigante la rodea.
Y no sabe para dónde caminar.
¿Cómo actuar? ¿Qué decir?
Se dice a sí misma: "No sé si esto vale la pena."
Pero no se permite saber si valdría la pena o no.
Su alma sufre en silencio, y se siente desdichada.
En realidad, cualquiera diría que su fortuna es inmensa.
Para cualquiera, sería la persona más feliz.
Pero no lo es.
Tal vez todos los días...
Pero hoy no lo es.
Y no puede mentirse a sí misma.
No puede mentirle al mundo.
La tristeza es real, no es una ilusión.
Realmente está triste.
Realmente está llorando.
Esas son lágrimas.
Esa expresión demuestra dolor.
Y aunque después de una hora de llanto, se detiene,
el llanto sólo calmó un poco
la necesidad
de inmediata liberación.
Pero aún no se siente liberada.
Aún no rompió su cascarón.
Quiere salir al mundo.
Pero hoy, 
en una leve ventisca
ya flaquea y cae derrapando.
Piensa en "lo difícil que es..."
Piensa en otros.
Y no puede evitar
seguir sintiéndose así.
Desdichada.
Se recubre la cara, grita sin voz,
y abre los ojos en un gesto de misericordia.
Misericordia a ella misma, 
al verse así,
en esa situación.
Sabe que las cosas no van a cambiar.
Y sabe que esos días van a volver a llegar.
Pero intenta levantarse,
aunque el dolor no la abandone.
Y seguirá sonriendo...
Sonriéndole a la vida.
Aunque cada vez se impaciente más y más...

Allá vos. Acá yo. Pero ambos.

Fue el punto justo.
Ni más ni menos.
Aún no se le ocurre
cómo necesitó de tan poco tiempo
para conocer la exactitud
de la receta de su sistema.
Tal vez lo leyó en sus ojos,
quizás fue muy alusiva
esa cara en expresión
de necesidad de ilusión.
Un nuevo camino
diferente, que se plante,
que configure los esquemas
y los planes.
Que, de pies a cabeza,
desenvuelva y libere,
en un sinfín de posibilidades
libradas al pleno azar.
Solo dejándose llevar
apoyando ese destino
en las manos de algún sabio
que decida actuar,
y en la dicha de la felicidad
que esas almas errantes
se encuetren:
Aún envueltos en neblina,
Pudiendo verse a través del blanco espejo.
Encontrarse en sus ojos,
vaciando sus pensamientos,
y concentrándose en los sueños.
Sueños compartidos, indivuales...
Sueños de a dos.
Dos. Un ellos dos. "Ellos" plural.
Ellos. Nosotros.
Así de hermosa suena una palabra que nos une.
Allá vos, acá yo.
Pero ambos, entre las esferas inmensas del universo,
encontrándonos.

Cruzada.


Blandiendo espadas de soledad
se cruzaron mirando por la ciudad.
Un vaivén de energías mezcladas,
de sus esencias desplegadas.
Sangran por dentro,
pero eso no se puede ver.
No es problema la carne,
sino quién la pone para comer.
No logran distinguirse,
ahí están:
Arrojados esperando
sentirse revolucionar.
Bailan entre luces y sonidos envolventes,
en compañía de duendes indecentes
que no los mira toda la gente
porque no quieren prestar atención.
Se van juntos de la mano,
consumiendo espirales, alterados.
Al ritmo de una suave melodía
de verano.
El aire que flota dispuesto en vertical,
está viciado.
Gira despacio, luego rápido,
se mueve dejando volar.

there's a light

Quisiera poder decir
que ya no quiero escribir
sobre sentimientos.
Pero, 
¿acaso no todo 
lo que hacemos,
lo que decimos,
cómo nos movemos;
acaso todo eso no viene
con un sentimiento detrás?
Siento, todo el tiempo.
Indefinidamente.
No sé qué es lo que siento.
Como un remolino,
un huracán de sensaciones.
Mezcladas, que surgen en mí.
Y repentinamente, sonrío.
Casi todo el tiempo...
Sonrisas provocadas.
Sí, alguien las genera.
A veces soy yo misma.
Pero, otras veces... 
                        [y me atrevo a decir, la mayoría de las veces]
una luz.
Luz brillante.
Brillás.
Brillás entre todos.