se deja de lado lo esencial
mientras se cuentan costillas
se sacan los kilos de más con cuchillas
un rostro vale más que mil palabras
se mide en likes y fotos compartidas
en seguidores y retweets
en reacciones rápidas
a imágenes y videos
que desaparecen en un día
efímeros
fugaces
se confunde lo simple
lo central
lo que viene de raiz
eso que acompaña y nunca suelta
pero se descuida y olvida
eso que no es pura felicidad
ni pura risa
sentimientos de cotillón
ver para creer
ver para sentir
comprar sin parar
demostrar para aceptar
mucha rosca, poco fluir
las palabras se las lleva el viento
tanto como los aromas
las flores que nadie huele
las lágrimas que nadie seca
las manos que tiemblan
sin que nadie las vea
hace frío y la cama queda grande
mientras buscás calor
en un chat
y calentás la pantalla de un alguien
que sediento de ser
no hace más que delegar
la responsabilidad de libertad
a la enajenación
a la alienación
a lo que todos hacen
lo que todos comentan
lo que todos comparten
sin siquiera percatarse
van soltándole la mano a la vida
vida que se confunde
con la ciudad a la que hay que viajar
la selfie y el monumento de fondo
la comida que está de moda
la ropa que se usa hoy
para mañana desechar
porque no estás en la onda
y aunque no lo creas
el Sol no se muere de frío
aunque nadie lo mire
el jazmín sigue desprendiendo
ese aroma tan mágico
aunque nadie lo huela
las hormigas forman caminos
transportando trocitos de hojas verdes
y un pájaro hace un nido
en la copa de un árbol
el viento sopla suave
rozándome la cara
y me roba una sonrisa
mientras cierro los ojos
abrazándome a aquellas
sensaciones
y percepciones
que me hacen entender
que lo vital
es todo aquello
que no se puede virtualizar
aquello que hace a la vida
más simple
más sencilla
más pura.
pura vida.