día 22

otro día más
de esos que nos dejan
repercusión en el corazón
y una mueca en el rostro
mueca que pide por favor
que la distancia se acabe
de una vez por todas
que no haya más diferencia de horario
y coincidamos en estación del año

las trabas y paredes no hacen más que alejar
a veces me siento perdida
trato de relajar
elijo no pensar
y me arrastra la ansiedad

queman las sienes
cierro los ojos fuerte
me voy de la realidad
trato de que sea un sueño
me olvido del ahora
y cuando vuelvo
me juzgo
por haberme alejado de mí

es el único perdón que me debo

otro día más
de esos con el pecho cerrado
la angustia en la garganta
y que cueste respirar

de verte en todos lados
en el río, en los árboles
en el pasto y las cabañas
de verte constantemente
en el aire
en mi interior
a mi lado

te abrazo intentando hacértelo llegar
quiero que llegue el amor
confío más a más te conozco
confío más y más te amo



día 21

siento la energía fluir
por mi cuerpo
nervios, dolor, miedos
broncas, desilusiones
construcciones derrumbadas
volviendo a empezar
energía que fluye
brotando de mi cabeza
afectando mi corazón
mis pulmones
mi pecho
mi rostro
mis pelos
cómo de golpe
lo mental se vuelve
sistémico
orgánico
y el dolor que estaba en la mente
se hace físico
ocupando las esferas
mente y cuerpo
a la vez

derrumbóse el presente
quiescente la razón
rompo en llanto sobre la cama

una mano hermana me rodea
me alienta y reconforta
me lleva a hacer algo con el ahora
a cambiar de rumbo
a confiar en mi capacidad
de amar y de dar
así que tomo la energía
que fluía descontrolada
y la abrazo con el alma

me educo en el dolor
le recuerdo a mi cuerpo
que no tiene por qué
reaccionar así de mal
ante una futura situación similar
que mi cuerpo es mi casa
y cuido mi casa más que a nada
porque es mi todo

recargo energía
otra vez poner el pecho
de forma literal
porque es eso lo que estoy dando
día a día
sin cesar:
mi corazón

día 20

te acordás de cómo se sentía que tengamos los pies acurrucados?
de cómo era abrazarme en el medio de la noche, cuando nos despertábamos por un sueño, un ruido, luz, frío, calor?
de cómo nos buscamos en la cama infinitas veces,
con el tacto, sin siquiera abrir los ojos,
durante la noche entera, una y otra vez?
despertarme y no estar tocándote al menos pie con pie
sentir tu vibración tan cerca
tu alma activa
soñando y moviéndose
en mundos a los que nunca llegaría
pero en los que aparecería la imagen de mí
así como ahora
donde mis labios te besan en un recuerdo
que evocás de madrugada
cuando los pies fríos
se desesperan por un poco de calor
cuando cada vez que despertamos
nos buscamos inútilmente
a ambos lados del colchón
cuando abrimos los ojos y miramos
alrededor
intentando encontrar nuestros ojos
durante la noche entera
una y otra vez
y cuando todo esto pasa
y el universo me cuenta que todo pasa
y todo pasa por algo
y me abraza con tu aroma
como si me lo trajera en una ráfaga todo para mí
entonces ahí es el momento
ese despertar y no verte al lado
es
respirar hondo
y aceptar

día 19

cierro los ojos con fuerza
en un intento de percibir
tus brazos rodeándome entera

le digo a la mente
que es real
que estás acá

trato de respirar tu aroma
de escuchar tu respiración

el calor de tu cuerpo me calma
me protege y da vida
me alimenta el alma

qué extraño no verte a los ojos
qué extraño saber que
no hace ni veinte días
que te fuiste
y siento que pasó una eternidad
siento que el tiempo se dilata
día tras día
en mi afán de vivir el hoy
y a más vivo el ahora
más te extraño
más te amo

abrazo a nuestro compañerito
que sueña sin parar
haciéndome compañía
en esta noche rara
de extrañarte en todas mis vidas
en todo momento
de querer tomarte de la mano
cantarte una canción
rodearte con mis piernas
que te sujetan y te dicen
quedate

soy lo que me sale
con todo este amor que siento
soy tu amiga
tu compañera
tu aliada
tu vela
tu guía
tu viento a favor

te amo

resumo tanto en esas dos palabras
que ya no me alcanzan

día 18

qué son las palabras

quedan cortas
vacías

son insuficientes
insulsas
insípidas

incomparables
al amor
que siento

ni siquiera
decir "amor"
alcanza

es más que eso

el día y la noche
el Sol y la Luna

la música y el silencio

las risas y el llanto

la realidad y los sueños

el amor es todo
en todo, nos hallo

en las buenas y en las malas
siempre

y digo que te amo
porque me enseñaron
que es lo que se dice
cuando por alguien se da la vida 

día 17

las palabras no son el amor
tampoco los pensamientos

son sólo medios
para comunicarlo
y vivenciarlo

me paro de cara al futuro
me da igual lo que sea
si es al lado tuyo
porque sé que me querés a tu lado 

busco el sentido
hallo la forma

quizá parece que todo me da igual
es que sí:
así me siento

lo que sea que venga
será recibido
y usado a mi favor

y es que soy con el mundo
en la medida que me permite ser
así como soy con vos 
en la medida que querés que sea

me importa acompañarte
en la medida que desees que te acompañe
cuidarte
en la medida que desees que te cuide
amarte 
en la medida que desees que te ame

somos reflejo de la actitud
que desarrollamos ante la vida

somos los días malos 
y los días buenos

lo que fuimos
lo que somos

lo que decimos que fuimos
lo que decimos que somos

somos nervios, llanto, enojo
alegría, paz, ensueño

somos lo que hay y lo que no hay
somos lo que damos
y si queremos ser vivos
entonces hay que dar eso:
vida

hallo vida en el amor
por eso me paro
de cara al futuro
al presente y al pasado
bajo el mismo lema
con la misma bandera:
sólo el amor salvará al mundo

Carta a vos, un día que desgané un poquito (día 16)

Mi día estuvo raro. Me cuesta darme cuenta de que en dos meses nos vemos recién. Quiero disfrutar el momento y lo hago, pero de repente pienso mucho en vos, en lo que te extraño y me pongo triste. Y encima estoy leyendo ese libro, el Arte de Amar, y no paro de pensar en vos. Porque el sentimiento que describe como amor real, genuino, es exactamente lo mismo que siento por vos. Y no me entra en el cuerpo, y va más allá de todo, de la distancia, de la diferencia horaria, de los líos de cada una de nuestras mentes, de cualquier obstáculo que haya en el camino. Y pienso en vos, pienso mucho, pienso que te tengo al lado a la vez que estás lejos, te pienso como mi compañero en libertad, y a la vez no quiero levantarme de la cama porque vos no estás. Te pienso como un motor y una afirmación de mi propia vida, pero a la vez no quiero ni desayunar porque no me motiva hacerlo sin vos.
No trabaje en todo el día y eso me permitió volar en pensamientos, y tanto pensarte y extrañarte a veces me deja ida, me pierdo un poco, en sueños, en pensamientos. Me fui a dormir la siesta para no estar despierta, no me acuerdo qué soñé, pero estaba bien, estabas vos, siempre sueño con vos, y estábamos en un lugar, y nos sentiamos bien, y te abrazaba. Y me desperté.
Me desperté con nostalgia y con la sensación de que no estabas. Otra vez esa sensación dolorosa de que hay distancia entre medio y quiero YA abrazarte y llenarte de besos. Me desperté con los pies fríos buscando los tuyos. Con el llanto en la mirada, un nudo en la garganta, la angustia en el pecho. Nos miramos al imaginar nuestras caras con nuestras voces. Me volví a tirar en la cama, en la misma cama donde te amé tanto y en la misma donde te soñé al lado mío, a escucharte tras un teléfono y no entender por qué no estamos juntos en presencia. Y me dejé llevar por las emociones y el dolor me llevó la cabeza a cualquier lado. Necesitaba recentrarme y aplicar mi inteligencia emocional, no dejarme llevar por la ansiedad que tengo de verte, que no me deja disfrutar el ahora por pensar en lo mucho que te extraño. Y casualmente tuve que dar clases, cosa que me enfoca muchísimo, porque sabés que amo hacerlo y que cuando lo hago me concentro en el momento. Y así fue, dando la clase se me fue la ansiedad, me centré en nosotros, en nuestro amor, en la paciencia y la paz interior de saber que esta distancia no significa nada, y me sentí mejor.
Te escribo para que sepas que a veces también me nublo. Me voy un poco de mí. También te necesito esos días. Te necesito confiando en nuestro amor, que es maravilloso, genuino, auténtico. Te necesito confiando en el cuidado, respeto y conocimiento que sentimos el uno del y para con el otro. Te necesito aceptando mi falta de tacto y frialdad momentáneas, mi pared, mi alejamiento de un momento para el otro. Porque si conocés nuestro amor sabés más que nadie que es más fuerte que cualquier tormenta. Como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie. Que no se rinde fácil. Que supera las distancias.
Me amo en vos. Y en vos, amo al mundo.

Lu

día 15

te siento a mi lado, sabés?
sé que sí, te lo repetí mil veces
hoy, esta mañana, me acompañabas
andando en bicicleta conmigo
tomándome de la mano
mientras me ponía nerviosa porque pensaba que nos íbamos a caer
y te reíste
y en tu risa confié
y al verte sonriendo me exploté de amor
pedaleamos más fuerte
desafiando al viento noreste
llegamos a la reserva
el agua de la laguna brillaba
reflejando el sol
me mirabas de reojo mientras leía
cebándome un mate tras otro
yo te dije que me iba a hacer pis si no los espaciabas
y te tomaste tres seguidos de sopetón
nos dimos risa
nos dimos besos
nos abrazamos abajo del Sol
que también nos abrazaba
con su calor que tanto amamos
y compartimos en silencio
me mirabas, te miraba
hablábamos por momentos
de ayer, de hoy, de mañana
hablábamos de las cartas
los poemas y canciones
le saqué una foto al ambiente
para tener un recuerdo de nuestra mañana
te la envié para que también la veas y tengas con vos
se acercaba el mediodía, el sol rajaba la tierra
la calle se ponía jodida, emprendimos la vuelta
pedaleamos rápido, llegamos a casa
me fui a bañar, me esperaste arriba
fui a encontrar tu cara, y no estabas
la hallé de repente
lejos
en una pantalla
sin los ojos con los que había encontrado mirada
hacía unos minutos
en la costanera
sin pedalear al lado
ni tomar mates
ni beber ese vasito de agua salvador
el dolor de cabeza no me deja seguir
fui yo siempre
fuiste vos siempre
en mi mente, y del otro lado de la pantalla
pero el dolor de cabeza no me deja seguir
y siento necesario dejar el teléfono a un lado
cortamos la llamada
y ahí reaparecés
me abrazás a la vez
que me besas la frente
y me ponés la mano
para que desaparezca el dolor
me cuidás y atendés
me motivás a descansar la vista
como lo hiciste tantas veces
después de verme pasar horas y horas frente a la computadora
me decís que cuando me sienta mejor hablamos
me cerrás las cortinas y me das un abracito
el dolor se va, la tranquilidad llega
con la tranquilidad el autoconocimiento
con el autoconocimiento, el saber darme
me conozco, te amo y me doy
te amo y me amás
en vos me conozco

estás al lado mío todo el tiempo
veinticuatro siete
a veces más cerca, otras más lejos
pero siempre estás

gracias

día 14

Vuelvo a dormir en este sillón, dos semanas después.
Recuerdo estar acostada recibiendo tus últimos mensajes, justo antes de que activaras el modo avión. Recuerdo dormirme mirando el cielo, viendo un avión pasar. Sabía que no estabas en ese vuelo, pero mi alma quería estar ahí con vos.
Recuerdo las ansias de recibir tu mensaje de llegada. De volver a verte la cara a través de una pantalla. Escucharte la voz. Decirte que te amo.
Recuerdo la desesperación que sentí cuando me di cuenta de que no nos podíamos mirar a los ojos al mismo tiempo. Que si yo miraba la cámara, vos me mirabas a los ojos, pero yo a vos no.
Que si vos mirabas la cámara, yo te miraba a los ojos, pero vos a mí no.
Que el silencio que tanto nos gustaba compartir ya no existía. Que si había silencio, había desconexión. 
Que ya no habían ratos de contemplar. De disfrutar juntos y en silencio la puesta de sol, unas canciones, unos mates, unas sonrisas, unos masajes. 
Que el calor era solo mío y no te lo podía dar. Ni los besos ni los abrazos ni los te amo que surgían simples y espontáneos a cada rato.
Que no ibas a abrazarme mientras cortara frutas, que no iba a abrazarte mientras hacías las tostadas.
Que no te iba a despertar más con besos en los hombros, ni en la espalda, ni en el cuello o en las manos. Que no iba a dormirme envuelta en tus brazos, ni vos envuelto en mis piernas.
Dos semanas de desayunar sola mirando hacia delante, buscando encontrar tus ojos compartiendo tiempo y espacio. Tus ojos que me transportan a lugares a los que no sabía que podía llegar.
Te quiero mirar en tu mirada, sujetarte la cara y decirte "bienvenido".
Día a día más te conozco. Día a día más te amo.
Tu mamá y tu papá me hablan de vos. Yo los escucho, te guardo adentro mío.
Sos parte de mí, y soy parte de vos. Te extraño otra vez, todo el tiempo, con los pies, la piel, los labios, el pelo, las uñas. Te extraño con solidaridad, respeto y cuidado. Con responsabilidad. Con interés activo. Con admiración. Con amor.
Una foto tuya de pequeño descansa en mi bolsillo. Me la regaló tu mamá. Se me cae una lágrima, me río en complicidad, aunque nadie me vea, aunque nadie lo sepa. Me río en complicidad conmigo misma, con esta alma que me agradece por dejarla fluir, por darse sin miedo, por entregarla al amor. Por dejar que la vida halle sentido, y convertirlo en motor.
me parto en pedazos
y me recompongo
en el mismo momento
y lugar

el llanto dura poco
me digo a mí misma
"todo va a andar bien"

al menos aprendí
a romperme de una forma
que me permita recoger
los trozos de mí

y rearmarme

día 13

grietas
y más grietas
siento una pared creciendo
distancia
límites
frío

siento y no lo puedo evitar
lo que sí puedo evitar
es responder en espejo

así que respiro hondo
me lleno de amor
(como siempre)

así que me sigo dando
y brindando
ilimitadamente

desinteresada
como el amor
que siento

dar amor con el fin
de darlo
aunque el frío
me congele
los brazos
el cuerpo
el alma

respiro hondo
y guardo la lágrima

voy a buscar la carta
para abrazar esa versión
que pone en palabras
el sentimiento
y se deja ser
sin tanto prejuicio
sin tanto pensar

abrazo las palabras
en silencio

asimilo
hago míos
los abrazos
los te amo

siento hondo
profundo


qué tirano el tiempo

extrañarte/4

Hay un amor infinito
surgiendo del centro de mi pecho
que me pide abrazarte como si fuera la última vez.
Veo nuestra fotografía
del día que me di cuenta de cuánto te amaba.
Ya era consciente
pero en aquel momento terminé de entender
que a la vida vine a sentir amor.
Vine a ser lo que soy: humana.
A sentir lo que siente una humana: amor.
A luchar por lo que lucha una humana: quienes ama.

Ayudarte es un placer,
crecer a tu lado.
Cambiar día a día,
yo de tu mano,
vos de la mía.

Amor puro es lo que siento,
sale de mis brazos, mi pelo, mi cuello.
Amor puro lo que siento
hacia vos, hacia la Tierra.
Cada ser que coexiste junto a nosotros
es motivo de mi existencia.
Sonrío por haberte encontrado,
aprendí a amar en tu presencia.
Hoy soy un ser que brinda
sin buscar nada a cambio,
sólo dar.

Perpetuás mi esencia, aún en la distancia.
Aún al extrañarte.
Gracias.

día 12

la cama vacía
te extraño más de noche todavía

no hallo el momento de verte
pasa el tiempo como en una rueda
los días son eternos
vivo el momento
te extraño a cada hora
sopla el viento
me dice tu nombre
me trae tu esencia
acaricia mi espalda
sonríe al tiempo
que sonrío contenta
que hallo tu presencia
encantando el ambiente
abrazando mi alma
presencia que llena
presencia que sana
soy luz entre sombras
soy un brillo reflejado
del brillo que me brindás
del brillo que emanás
me tomás la mano
sonrío
me tomás la mano
soy paz
resuenan tus palabras
como un arrullo
resuenan tus versos
soy amada

las palabras que nos decimos
apaciguan el dolor
quiero verte la cara
sonriendo.

tiempo al tiempo


día 11

más de diez días

tu familia me habla de vos

nos hacés falta
a todxs

se nos llenan los ojos
de lágrimas
al mencionarte
"mirá que es terrible
pero hace tanta falta"

el hogar no es hogar
en tu ausencia
no sin tu calor
no sin tus abrazos
sin tu olor
sin tu escuchatorio
ni tu confesionario

ya no me preparo el desayuno
no vale lo que valía
en esos lunes de cansancio
de enfrentar la semana
y ahí lxs dos
iniciándola juntos
reponiendo energías
valentía
para sobrellevar el día a día

y hoy ningún día es lunes
ni feriado
ni es rutina
ni siquiera el domingo de parque
o el finde de escapada
hoy los días son todos iguales
sin fecha
sin lugares
el tiempo pasa
despacio
rápido
de goma
volando
y seguís ahí
y sigo acá
y me pregunto si algún día
vas a tener un poco de paz
mientras tanto sonrío desde lejos
y espero que te llegue

más de diez días
todxs hablamos de vos
te extrañamos con los huesos

no se extingue jamás
crece sin parar
linda llama se encendió

recuerdos

día 10

¿recordás esa canción de Cráneo
que dice
"vamos a reírnos y tal
fumar y follar
por si no nos viéramos más"?
bueno
me hace pensar en vos

aunque sé que te voy a volver a ver
(y es que te veo cada día)
así me gusta vivirnos:
como si no nos viéramos más
como si toda la vida fuera hoy
y es que así me gusta sentirnos:
eternidad es el ahora
lo más valioso, el momento
y tu sonrisa adelante
tan preciada
tanto la extraño

necesito tu calor
tu abrazo
tu cuidado
necesito esos ojos
mirándome a la cara
en la misma dirección
que mi mirada
y encontrarnos en el aire


el mundo no para de joderse
cada vez más
aunque
no me importa lo jodido que se vuelva
no me importa lo que venga
si es que vamos de la mano

que se joda el mundo

nosotros dos nos vamos a salvar

día 9

me cuesta comer
me cuesta dormir
me cuesta entrenar
leer
estudiar
trabajar
vivir

te extraño con los huesos
con el pelo
con la parte de adentro de la uña
con las pestañas
los dientes
las retinas
la sangre
el corazón
te extraño como a nadie
te extraño como nunca
me desarma
me derrumba
y me siento acá
en tu rampa
y miro a tu perro
nuestro perro
que no entiende por qué lloro
pero se da cuenta
y me pone cara
esa cara que vos y yo conocemos
y nos imagino a los tres
con la ruta de fondo
sobre ruedas
nos imagino soñando
avanzando sin parar
sin trabas
sin restricciones
nos imagino mirándonos
con esos ojos de amor
con los que nos miramos siempre
cuando la respuesta al "qué pasa?"
es un "te miro. no te puedo mirar?"
y viene el recuerdo como lanza
me atraviesa el corazón
de sólo evocar las frases que nos decíamos
las caras que nos hacíamos
los besos que nos dábamos
y cómo el amor fluía
como fluyen los ríos
el mar
el viento
con esa naturalidad

me siento en la rampa a mirar las estrellas
hace frío y no te puedo abrazar
quiero teletransportarme
y envolverte con el cuerpo
hasta que me pidas que te suelte
(si es que me lo llegas a pedir)
quiero que estés acá
quiero verte la cara
quiero amarte despacio, en silencio
con risas y llantos
con días de paz
y a veces algo de espanto
pero amarte como sé amarte
como me sale
con toda la pureza del amor del alma
desinteresado
que sólo quiere ver crecer al ser amado
verlo fuerte
íntegro
pleno
equilibrando post tropezones
levantándose de las caídas
con la cara brillando
frente en alto
y los ojos bien abiertos

otro día más
más extrañarte
más pensarte
más darme cuenta de lo fácil que me sale amarte
amarte como respirar
como el corazón que late
como la mente que piensa
como los dedos estos
que escriben
sin parar
día a día
fluyen las palabras
como fluyen los ríos
el mar
el viento
y nuestro amor
ese que da fe
fuerza
que saca miedos
que mima en la noche
dormida o despierta
que aparece esta velada
y viene a abrazarme
en forma de recuerdo
a mí y a Tubo
en este sillón
que tanto nos vio
amar la vida

extrañarte/3

y se me desarman los brazos
de tanto recuerdo
y anhelo
y no veo la hora
de aparecer a tu lado
darte un beso
y abrazarte
como se abraza a quien se ama

quiero tu calor
más ahora
que empiezan los días
no de frío
sino de extrañeza

extrañar que no hace más
que crecer
que no para de girar
en una rueda
que no para de girar
como gira el mundo
o los girasoles
o el piso sobre el que me paro
cuando te veo

quiero verte la cara
sonriendo
como siempre
como tanto la quiero
quiero verte
verte quiero

me imagino tu rostro
(apaga lo malo)
quiero que así siga
(confiá)

quiero tu rostro brillando
con ese gesto despreocupado
con esas pupilas pequeñitas
que me miran tras párpados entrecerrados

quiero tu rostro enfrente
abrazarte
y no soltarte más

quiero tu rostro enfrente
darte un beso como si fuera
el último que te pueda dar

y contemplarte
en lugar de extrañarte
aunque cuando todo pase
y tu perfume coincida en tiempo y espacio
con el mío
voy a seguir extrañándote
como se extraña lo que se quiere que sea eterno

día 8

si sufrís, sufro yo
si tenés miedo de perderme, me da miedo perderte a vos
pensaste en mí, pensé en vos
lo que hiciste por mí, lo hice por vos
mutuo, puramente mutuo
enorme
pleno

gratitud pura
aún en pleno llanto
aún en esos momentos de dolor
luego de los que me detengo
y me doy cuenta
lo grande que es el amor
luego de los que crezco
con otro corazón
un poco más curtido
un poco más curado
un poco más crecido
un poco más humano

un día más
de esos que a veces
se quieren dejar en el recuerdo
otra vez la tristeza
que me invita a dar una vuelta
y yo le tomo la mano
y la acepto

porque es natural
porque así se aparece
y porque así se siente
todos la sentimos
aunque quieran decirnos
que si no se es feliz
no se vive


se olvidaron
de que lo importante no era la sonrisa
sino la paz interior

cantar en el viento por cantar

día 7

una semana
que parece un mes
o un solo día
que convierte tu cara en borrones
o en llama viva
que disipó tu aroma en el aire
o lo depositó en mis narinas
y así huelo tu esencia
y mi alma respira

una semana
conociéndote
de amarte cada vez más
aún en la lejanía
de entender como nunca
que tu tristeza es la mía
que mi mal día es tu mal día
que necesito tu compañía
que mi cuerpo más te ansía

una semana
encontrándote
a la vuelta de la esquina
pedaleando por las calles
imaginando tu sonrisa
cotidiana, espontánea
hermosa y franca
la sonrisa más preciada
la sonrisa de mi vida

una semana
escribiéndote
contándote lo que pienso
al final del día
cuando apago mi cerebro
y me tomo un tranvía
a la nube de los sueños
donde es que te hallo
en carne y hueso
tibio, humano, entero
cerca, tocándome, pleno
sonriéndome con esa
sonrisa que amo,
apareciendo en bicicleta,
tomándome de la mano
mirándome a los ojos
con tus ojos de amado
acariciándome despacio
diciéndome "te amo"

la vida es eso que pasa mientras reímos y lloramos por amor
eso que sucede minuto a minuto, dejando por qués y por quiénes en la mente
construcción del tiempo pasado, percepción de un ayer
que ya sucedió y no se repetirá
futuro incierto, en el que tanta energía depositamos
olvidando el hoy, el ahora, el presente
futuro incierto que carcome la cabeza
porque nos enseñan cómo hay que vivir
las formas y maneras
como si hubiera una forma o una manera
como si estuviese pactado en un manual
que aún nunca me dieron a leer
sigo acá entendiendo que mi vida es valiosa
tanto como la de cualquier otra persona
aunque aún no le hallo el secreto
a esta vorágine de exposición continua
de redes sociales e interacciones
si todo lo que veo es
una simple superficie
quisiera ver más allá
no solo las puntas de los icebergs
no solo la nube que tapa el Sol
no solo el primer árbol del bosque

y recuerdo la sensación
del ruido del mar
entre medio de ese reparo
de troncos que se alzaban
altos hacia el cielo
y crujían moviéndose
de lado a lado
respondiendo al viento
que no para nunca
como nuestras mentes
nuestra consciencia
tan aliada y a la vez
tan enemiga
herramienta que a veces
se convierte en verdugo
y amenaza de muerte
consciencia que mata al instinto
instinto de supervivivencia
quedase oculto bajo el halo
del raciocinio
y se come por horario
y se trabaja porque es deber
y se sonríe porque si no sos feliz entonces para qué vivís
mientras tanto me pregunto
si llorar sin que nadie me vea
será llorar

día 6

No pasó ni una semana y llegó el día de la tristeza.

Despertarme fue difícil, otro día más sin verte a mi lado, sin tener tu cara próxima a la mía, mirándome apenas despierta, o con los ojos cerrados, aún entre sueños, cuando me despierto antes que vos y aprovecho a contemplarte en la paz que representa tu profundo descansar. Luego de varios intentos de empezar mi día logré hacerlo, luchando con mi mente que me pedía seguir durmiendo, me pedía irme a ese mundo en el que puedo crear la realidad que yo quiero, en donde aparece tu cara a mi lado constantemente, en donde estás presente todo el tiempo, besándome en la cara y agarrándome de la mano, y siento tu calor aún en sueños, tan intenso, tan confortable, tan tuyo, único. Y yo que siempre estoy fría te agradezco ese calor con una sonrisa y me abrazo fuerte a vos, te abrazo porque te amo y porque hacés a la vida más hermosa, al Universo mismo. Y el Sol no brilla tanto si no brilla para los dos, ni la Luna ilumina la noche negra, ni las estrellas titilan tanto, ni el viento sopla tan fuerte ni los pájaros cantan tan fuerte. Mis sentidos se acallan, se meten hacia adentro, sin prestarle tanta atención a esta realidad, que me gusta, pero no tanto como cuando estás. Te sigo sintiendo cerca, al alentarme, al decirme que no baje los brazos, que me levante de la cama, que vaya a hacer lo que quiera, lo que pueda, lo que tenga que hacer. Que vaya a vivir, que no me deje vencer por la tristeza, que tanto me acecha cuando mi energía se debilita, cuando me hago pequeña.

Estás lejos, más lejos que nunca, y así será por unas cuantas semanas. Me creo esa idea de que falta poco, de que el tiempo pasa rápido, pero no quiero que pase rápido, no quiero ver pasar la vida por delante de mis ojos mientras me hundo en mi afán de que pase rápido, de que pronto te encuentre de nuevo. Y ahí se genera el conflicto, el conflicto del ser: lo que quiero es dual, y me abrumo, me imposibilito disfrutar. Ahí está ella, la ansiedad, apareciendo, acechándome, como lo hace hace tanto, como lo hizo siempre, desde que el futuro me empezó a dar miedo, desde que tuve miedo a perder, tanto que hasta temí perderme a mí misma. Miedo que surge de vez en cuando, cada vez menos, pero sigue, sigue y vuelve, y me saluda. Y lo abrazo, lo asimilo, entiendo que ya va a pasar, que va a durar poco, que es cuestión de tiempo.

Y aparecés vos, con tu fuerza enorme, con tu brazo que abraza, con tu mano que sujeta y no lastima, con tus ojos de esperanza. Me das fuerzas para creer que realmente va a pasar, que no es más que una nube en un cielo turquesa, que solo puede tapar el Sol por un rato, pero el Sol siempre siempre vuelve a salir, siempre vuelve a iluminar, a amarnos a los dos con su calor increíble, ese calor que supo darnos la energía para seguir después de salir del mar frío, esas tardes de olas y tablas y miedos vencidos y ánimos y adrenalina. Esos días de playa deseados todo el año, toda la semana previa, con los rituales de cocina que anteceden a la partida, con las comidas en la ruta y los besos y las miradas, y todo eso que cada vez que lo imagino me dibuja una sonrisa en la cara. Cierro los ojos y me doy cuenta de que todo lo que hacemos es grato, es maravilloso, me hace sentir amor. Y te cuido más que nunca, te deseo y necesito, te abrazo con todo el cuerpo, te beso en la frente antes de que te duermas, y te miro mientras soñás que estoy ahí, que te estoy acompañando.

Corro debajo de los eucaliptos, escuchando mi música que tanto me gusta, esquivando gente, concentrándome en mi respiración, en mis zancadas, en mis pensamientos. Corro y te veo al lado, como si corrieras conmigo, como lo hiciste tantas veces. Me decís que no me detenga, que yo puedo, que soy capaz. Otra vez ahí, luchando conmigo paso a paso. En mi ansiedad, en mi tristeza, en mi extrañeza, con mis miedos, con mis metas, mis objetivos. Ahí estás, nunca dejás de estar. Me hablás in mente, te escucho continuamente. Otra vez: no estás, pero estás. Y no veo la hora de llegar a casa y escribirte que te amo, que sos lo más lindo que crucé en la vida. Y agradezco a los astros, a la energía cósmica y a la entropía del universo el haber cruzado caminos, el haberte encontrado,  y abrazado desde el primer día, creyendo en tu paz, en esa sensación que me provocás cada vez que te tengo al lado, que me hace sentir mejor persona y mejor amiga.

Día seis. Ni una semana. Y aún así, el amor no para de crecer. Como si no tuviera límites. Como si todo esto que me une a vos fuera una infinitésima parte de todo lo que se viene. Como si mi mayor sentido en la vida fuera darme. A vos. Que tanto te das a mí. Que tanto me das. Que tanto me amás.

día 5

Hace algo más de un año nos permitíamos descubrirnos el uno al otro a través de caricias, abrazos, y besos desenfrenados. Hace algo más de un año de aquel día en el que se me erizó la piel cuando te acercaste en el balcón. Algo más de un año desde que supiste leer el "sí" en mi mirada, el "yo también quiero". Supiste tocarme de esa manera en la que se toca a quien se ama, con el amor brotando de tus palmas, y ese calor que nunca te falta, que siempre me llega.
Tengo la capacidad de reconocer los olores del año. El olor de cuando el verano llega, de cuando se está yendo. El olor a otoño, a hoja caduca; el olor a lluvia húmeda y fría de invierno. El de los capullos que aparecen, y luego se abren. El aroma a florecer.
Estoy oliendo al verano que nos deja, con un susurro cálido y seco, treinta grados y vibras de amistad. Estoy oliendo al mismo verano de siempre, que el último año tuve la suerte de oler embebido en tu aroma.
Desde hace algo más de un año que los aromas del año no son simples aromas a naturaleza, sino una mezcla entre el aire y tu esencia. Hoy encontré en el aire esa pizca de aroma a verano que se va, a marzo, a los últimos calores y soles plenos. Pero ya no es lo mismo. Le falta tu olor. Y volver al aroma a naturaleza, sin el perfume de vos contrastando, me llenó de nostalgia y tristeza. Me llenó de ganas de sentirte a mi lado nuevamente, para desarmarte a besos y abrazos, y volver a inspirar hondo por la nariz, para llenarme de tu éter.

Puedo oler y cerrar los ojos para hallarme en tiempo y espacio en esa primer caricia, en ese primer beso, en esos nervios recorriéndome el cuerpo, en ese dormir acurrucados desde el día uno, sin importar otra cosa que brindar amor, sin importar lo que el otro pensara, sino demostrando la mejor cara de la humanidad: la solidaridad. El brindarse por mejorar al otro. El darse en el amor y entregarse al placer de la compañía desinteresada, esa que jamás vino a competir, ni dominar, ni superar, sino sólo a acompañar.
Puedo hacer de cuenta que estás acá, mirarte en la cama. Imaginar tu abrazo.
Puedo, y acaso podría también intentar conformarme.
Pero no, ese no es nuestro estilo.
Conformarme no es opción.
Menos después de haberte encontrado. Haber cruzado caminos. Habernos tomado de la mano y empezado a caminar en un sentido y dirección concretos.
A fin de cuentas, todo es mejor de a dos... ¿o no?

extrañarte/2

amanezco con el Sol
faltan treinta para las siete
el cielo brillante, colorido
anuncia el inicio del día nuevo
miro el amanecer y sonrío
abrazando la almohada
en el intento de cada noche
imaginar que estás ahí
que te estoy abrazando
que no te fuiste
que amaneciste conmigo
preparo un desayuno para una
ni siquiera es tan placentero así
se me estruja el pecho
siento como si algo dentro mío
se partiera en pedazos
contengo la congoja
no dejo fluir al llanto
intento encontrarte en espacios
buscarte en los lugares que solías ocupar
me emociono por estar a punto de verte
al menos a través de esta pantalla
y la ilusión se apaga de un momento para el otro
ahí caigo en la cuenta de que estamos lejos
de que sólo una pantalla me permite verte
y que así va a ser por un buen tiempo
intento disfrutar el momento
no dejar ser a la ansiedad
pero me carcome la cabeza y los huesos
la miro de frente y me entran ganas de dormir
para dejar de pensar
para apagar la incesante alarma del alma
que pide a gritos auxilio
que no entiende el por qué
de los desgarros
y las rupturas
le recuerdo que acá nada se rompió
que todo sigue en pie
vivo y más fuerte que nunca
me pide a gritos un beso
un abrazo
de esos que solo vos me sabés dar
me pide tu olor, tus caricias,
tu forma de mirarme
me pide escuchar tu voz
y hacerte presente
y yo que lloro e intento distraerme
me doy cuenta que no querer pensar
en que te extraño
es tan estúpido
como querer parar una ola con las manos
que querer distraerme
no es más que lo que este mundo
me enseñó a hacer
huir de los problemas
salir corriendo
y no
no huyo
no me distraigo
acá estoy
este es mi amor
y con todo este amor
y mi dolor es obvio
y lo abrazo igual
no molesta, no es una cosa más para olvidar
es un dolor hermoso
el del amor real
el del sentido de la vida
y es que sí, es así
hallo un sentido día a día
con tu cara en mi mente
y el recuerdo perenne
de cómo se me eriza la piel
de sólo verte
te extraño con locura
con las manos los pies la cabeza
con mi respiración
con mis dolores y mis días malos
con mis sonrisas y mis días plenos
con mi simpleza y complejidad
con lo que coincidimos
con lo que no
te extraño más que ayer
y menos que mañana

maldita ansiedad

día 4

caricias que te hago desde este espacio
desde este lugar
todo el tiempo
me imagino tocándote, rozándote la piel
mientras bailo con gracia y fluidez
cuidando cada parte de mi cuerpo
dejándome caer suavemente
como si cayera encima tuyo
como si te tuviera al lado
quiero tocarte, sentir tu calor
calor que tanto extraño
y me duele el vientre, y te busco
en la cama
en el desayuno
en los mates calientes
te creo, te imagino
trato de materializarte
sos un motor 
quiero comer a tu lado
mirarte a los ojos
acompañar tus sonrisas
buscar mil maneras de hacerte reír
mil maneras de hacerte sentir
la persona más amada del mundo
la más especial
la más única
única en mi vida
en mi cielo

y estás presente
todo el tiempo
siguiéndome, cuidándome, aconsejándome
enseñándome el paso a paso
festejando los logros
riéndote conmigo de las caídas
mientras te acercás corriendo a decirme
"gorda estás bien?"
te pienso, te veo, 
todo el tiempo estás ahí

hablo con tus amigas de vos
y no paro de aprender(te)
conocer(te) más y más
entender(te)
y llegar a la misma conclusión
todo el tiempo
seguir eligiéndote
como la flor más bella de un jardín
al que iría cada día de mi vida
a contemplar
pero que jamás arrancaría
porque te amo así
porque si al pájaro
le cortara las alas
sería mío
pero ya no sería pájaro
y yo al que quería era el pájaro

bailo con ganas
sin querer parar
moviéndome al compás de una música
que me lleva más allá
me abrazo fuerte
y logro encontrarte
en mi propio abrazo
en mis propios mimos
me abrazo más fuerte aún
huelo tu aroma
te hago aparecer


otro día más
de pensarte todo el tiempo
de saber que estás ahí
dentro mío
acompañándome
todo el tiempo
siendo uno conmigo
a cada momento

se siente tan bien
gracias para siempre, amor.

extrañarte/1

Qué extraño es todo.
Te extraño.
Extrañeza de esas que sólo podrían extinguirse
con volver a sentir el aroma
con volver a tocar la piel.
Con escucharte hablar,
con verte escuchándome.
De coincidir en tiempo y lugar.
De coincidir en cómo vemos la vida.
Cómo queremos vivirla.
Sos lo más especial del Universo.
Sos el sentido, los por qués, la imagen en mi cerebro ante cada comentario, ante ciertos escenarios, ante decisiones.
Sos continuidad, trascendencia, vínculo profundo que brota sin cesar, recorriendo el océano y encontrándote. 
Encontrando ese calor y suavidad, ese aroma a piel tan tuyo
únicamente tuyo,
maravillosamente tuyo.

Veo hacia un lado, hacia el otro.
Cama vacía.
No puedo creer que estás tan lejos.
No puedo pensar en que faltan tantos días.
Y en mi afán de disfrutar el ahora sin pensar en el mañana, te imagino.
Te hago presente.
Te veo a mi lado.
Y les cuento a mis amigues cómo me siento.
Les digo que donde vos estás, yo estoy,
y donde estoy yo, estás vos.
El Ova me susurra suave que extraña sentirse así con alguien.
Le respondo con una sonrisa, y aparecés.
Aparece tu cara en el aire.
Te miro y te sonrío.
Sonrío feliz del sentimiento que siento.
Sonrío por este sentido. Lo celebro.
Sonrío por el rumbo.
Amor gigante. Amor puro.
Amor como la palabra que hace referencia
a la inmortalidad de un otro
en el pensamiento,
en el sentimiento,
en el disfrute del momento.
Amor que da sentido a la vida.
Amor que me hace crecer sin cesar. Volviéndome amante de la vida. De todo ser viviente.
Y a más te amo, más amo al mundo.
A mejor amante me vuelvo, más capacidad de amar tengo.
Y me desarman las ganas de brindártelo sin frenos,
dejarlo fluir como parecen fluir ciertas obras clásicas
de pianos y violines y contrabajos.
Dejarlo fluir como la música,
o los vuelos de pájaros,
o las cascadas de montaña.
Dejarlo fluir como fluimos
desde la primera vez,
y nos hallamos en la comodidad
de fluir en conjunto.
Amarme a través de vos.
Conocerme.
Reinventarme.
Agradecer la vida.

¿cómo no extrañarte?

día 3

La mejor parte de escuchar una canción que me hace pensar en vos, es pensar en vos.
Canciones que me hacen imaginar que no estoy ni en ese tiempo ni en ese lugar. Da un vuelco el entorno y me ubico en otro momento. Es de día, no de noche. Hay un Sol posándose sobre el océano, en plena tarde. Es el ocaso, es la puesta. Debe ser una ciudad oeste.
Tengo medio brazo asomando por la ventana abierta de par en par, mientras mi mano derecha sujeta un volante. Circulamos en una autopista repleta de palmeras. Una muñequita hawaiana reposa sobre el plástico de la camioneta. Una ola de pañolenci se mueve de lado a lado con esa tablita blanca que te regaló Salo. Miro a mi derecha y vas ahí sentado, mirándome. No sé bien en qué ciudad estamos, supongo que lo que vemos es el Pacífico. Quizá sea California. El cielo rosa anaranjado nos besa los ojos y nos miramos sonriendo con esa sonrisa inmensa.
No puedo explicar lo intenso que fue imaginar todo eso, pero quizá pueda dar una idea, diciendo que dudo si acaso pasó, si no fue simple imaginación sino una imagen de esta u otra vida pasada, en la que viajábamos en camioneta con un cielo rosado y un Sol posándose al oeste.
Miro al cielo que me rodea, ahora sí, negro azulado, lleno de nubes. Siento el viento soplarme la cara como sentí tu respiración tantas noches a tu lado. Estoy acá, estás allá, son otros horarios pero el cielo es el mismo. La misma luna. El mismo sol. Alguna ráfaga trae tu olor. Cierro los ojos y sonrío, feliz de que llegue.

El estar cerca de tu familia me hace sentir que sigo conociéndote un poco más día a día. Sigo entendiéndote y descubriendo cómo sos, cómo son quienes te rodean, cómo te tocó atravesar la vida, sobrellevarla y usarla a tu favor. Compartir la emoción con les dos que te dieron la vida, y con quien fue tu confidente y compañera de aventuras incondicional, es un privilegio. Y te agradezco por ese regalo, justo antes de irte. 
Me acuesto en la cama, vacía y fría, demasiado grande sin vos, ordinaria sin vos. Una cama más, un simple lecho de reposo. Un espacio insulso sin tu piel suave, sin tu aroma, sin el sonido de tu respiración.
Abrazo la almohada en un intento de cortar distancias.
Un día más, de emociones mezcladas, de amor incondicional, que no para de crecer. Ese que me hace imaginarte en cada Universo. Ese que me pide que me entregue a este amor, que me deje llevar, que me reactive.
Gracias por esta energía maravillosa. Es todo lo que provocás.

día 2

Otro día pasó.
¿Sabés qué? Es hermosamente raro sentirte a mi lado, aunque no lo estés. Y digo que no lo estás refiriéndome a la forma convencional en la que nos referimos a las presencias o ausencias de las personas.
No estás, pero estás. No hablás, pero te escucho. No te veo, pero te siento. 
Escucho tu voz en el teléfono. Cuánta alegría. Cuanto amor que me llena.
Y me contás que te pasa lo mismo, y no puedo evitar sonreír. Y te extraño, sí, y me desarmo de las ganas de abrazarte y volver a sentirte cerca con tu fuego, ese que me recorre de pies a cabeza cada mañana, cada tarde, cada noche, en cualquier lugar, mirando el cielo, o escuchando el mar. Y te extraño, pero sin sufrir. Te extraño con una sonrisa enorme en el rostro, una sonrisa que surge de un pensamiento, pensamiento en el que estás continuamente, mirándome con esa cara de amor con la que me mirás.

Pedaleo por estas calles, lejanas y un poco extrañas, en las que no me hallo (ni nos hallaríamos). Calles en curva rodeadas de pasto y árboles, las cuales, aún con esas características, están lejos de nuestro destino. Veo el lago artificial lleno de hermosas aves blancas, gente sentada alrededor, mientras cuido de no chocar con otras bicicletas y corredores, en la distracción de perderme observando ese paisaje en donde compartimos una tarde hermosa en el aniversario de mi natalicio. Estás tan presente que te siento pedaleando a mi lado. Quizá me pasan cosas desafortunadas y nada me saca de mi eje, te escucho diciéndome 'no pasa nada, tranquila, relajate, fuiste a pasear' y sonrío, sonrío en la distancia, sonrío con tus palabras, el tiempo se ralentiza, la bicicleta flota, mis pies no pesan, no me importa qué hora es, cuánto tarde, cuándo llegue. Disfruto de esa pedaleada con el amor y la simpleza con los que me enseñaste a disfrutar esos pequeños momentos que ni yo me permitía disfrutar. 
Me seguís enseñando aunque no estás. Por eso digo que no estás, pero estás. Por eso digo que cada día te amo más. Por que en tu recuerdo crezco. Y en el reencuentro, pongo amor, y fe. Y en el hoy, la energía total, mi energía vital, esa que fluye sin parar, sin dejar de pensarte, sin dejar de hallarte en cada vuelta de esquina, en cada puesta de sol, en cada pedaleada, en el cansancio de llegar, en la paz de sentarme y nutrirme como corresponde. 
Sos luz constante. Continua. Eterna.

día 1

Primer día entero sin vos.
Lo amanecí mirando por la ventana del edificio que tantas veces nos vio amarnos con locura. Amanecí aferrada a tu perro, abrazando tu almohada, envuelta en una campera que me dejaste.
Desayuné con lágrimas en los ojos pero una sonrisa amplia, llena de paz. Desayuné mirando ese pino que tanto nos gustaba mirar juntos. Respirando hondo, viviendo el momento, agradeciendo por la comida de cada día.
Tubo me observaba con esos ojos con los que me mira siempre, los mismos que te miraban a vos, con el amor que tanto lo caracteriza, pero con extrañeza y tristeza, con la nostalgia de saber que no estás, que hoy para él sos olores en el aire, sos prendas de ropa que siguen manteniéndote ahí, presente, en cada espacio, en todo lugar.
Veía a mi alrededor y sensaciones extrañas me recorrían el pecho. Se me compungía el corazón, como si realmente ahí estuviera el alma, como si realmente ahí estuviera esa parte de mí que me hace sentir todo lo que siento, como si dentro de mi pecho guardara el sentimiento, el amor tan intenso, el latido que bombea la sangre que alimenta las células de mis brazos que te abrazan, de mis piernas que te envuelven, de mi boca que te besa, mi mente que te piensa, mis ojos que te miran. Y cierro los ojos y estás. Logro transportarte a mi lado, siento la suavidad de tu piel y la calidez de tus besos, y escucho tu voz y te miro a los ojos. Estás acá adelante, puedo verte y hallarte en el espacio. No quepo en mi emoción de haberte amado tanto y vivirte en el presente, vivirte en el momento, en cada aquí, en cada ahora, que logré asimilarte en mi interior y verte en cualquier lado, en cualquier lugar. Latís conmigo, me abrazás en el llanto, reís al mismo tiempo, y no dejás de sujetarme la mano y caminar a mi lado.
Tuve la suerte de desayunar con tu mamá y verte ahí, presente en sus palabras, en su rostro. Compartimos la emoción de extrañarte y saber que estás yendo en busca de tus sueños, que te vimos entrar a un aeropuerto con una sonrisa en la cara y los ojos llenos de amor. Que te fuiste siendo consciente de que no estás solo, de que te rodea el amor verdadero, ese que no entiende de fronteras ni límites ni tiempos ni horarios cambiados ni de idiomas ni de rencores ni de enojos ni de envidias. Ese que solo entiende las cosas por su nombre, sin dobles sentidos más que chascarrillos para alegrar el alma y entretener la vida. Ese que se entrega día a día, en la simple compañía, en una comida, en un grito de aliento, en la tolerancia y la atención, en el cuidar al otro, en los nervios de la espera, en la incerteza del futuro. Futuro que tanto miedo da, pero que nos deja pensar en metas tales que los caminos sean tan gratos y felices como los mismos sueños. Futuro que no nos importa tanto porque el camino en compañía es magnífico.
No dejo de sorprenderme de la persona que sos, feliz de saber que me acompañas día a día, aún a miles y miles de kilómetros de distancia. Lloro un poquito, más todavía con este tipo de palabras, que incendian el pecho de amor y abrazan al alma con muchos sentimientos mezclados, mas no duales, sino sinceros y seguros. Sentimientos que brotan indefinidamente, con tu cara mirando, tus ojos semiabiertos, tu boca en media sonrisa, y tus manos calientes y suaves sujetando mis manos frías, que reclaman hoy el calor de tu cuerpo, conformándose con la imaginación, con esos recuerdos que me ayudan a crearte en frente mío, escucharte y sentirte. Amándote todos los días un poquito más, como si acaso esto no tuviera límite. Y te extraño, pero sin dolor. Te extraño con el alma llena de amor. A la vista de volver a verte, abrazarte, y mostrarte que sos mi persona favorita en el Universo entero.
Gracias.

desde que estás vos

cuántas veces te repetí que te amo
sin darme cuenta de que no hacía falta repetirlo
sólo bastaba dártelo
con un beso o un abrazo
y me lastima saber que
hubo besos y abrazos
que no di
que tanto decir te amo
de nada servía
si en mi accionar
solo mostraba cómo me alejaba
cómo intentaba
poner barreras
construir corazas

hoy miro las estrellas
y un avión que se atraviesa
sé que no estás ahí
pero no puedo evitar
pensarte
y me rueda una lágrima por la mejilla
a la par que sonrío pensando
en que la vida es mejor
desde que me acompañás al lado
la vida, tan que va, tan que viene
que me sorprende día a día
que me frustra y desconcentra
o me alienta y fortalece
esa vida
que a veces es jodida
y a veces una fiesta
esa vida
se siente
mejor
desde que estás
vos

carta de despedida

Que el mar sepa ser tu guía
y el Sol tu dios.
Que no hayan quienes
disponiendo de tus dóndes
ni tus cuándos
ni tus por qués.
Que sólo seas vos
con vos
dueño y amo absoluto
de tus sueños
y placeres.
De cada minuto de vida.

Que la Luna te grabe
aquello que el día te regaló
en lo más hondo de tu corazón
y que una sonrisa se dibuje en tu rostro
al terminar cada jornada
y apoyar la cabeza en la almohada.

Que tu alimento sepa ser
tu fuente de energía
y nunca te falte
una caricia en la cara
del momento,
del viento,
o del recuerdo.

Que los sueños suban de categoría
día tras día
al perseguirlos
y cumplirlos
y abrazarlos.

Que mi sonrisa te llegue
cada vez que te piense
y el amor te alcance
justo antes de que cierres los ojos.
Amor que no entiende
de distancia
ni de kilómetros.
Sólo armoniza
con las sensaciones
de los momentos,
los dulces
y los no tanto,
los duros,
los buenos,
los que enseñaron.
Los que vinieron para quedarse
para siempre
en la
memoria.
Momentos que me abrazan
en forma de recuerdo
mientras pienso
en las ganas
de seguir compartiendo
generando improntas
en el centro del pecho.
Imágenes nuestras
haciéndome un gesto.
Esa media sonrisa.
Esa mirada tierna.
Ese corazón que se sobresalta
cuando te reconoce
en el campo visual.

Cuántas ganas de agarrarte de la mano
y caminar a tu lado
hasta el final.