Te añoro.
No pensé que te estaría añorando, para esta época del año...
Pensé que ya lo tendría... superado, digamos.
Pero no... Definitivamente, te extraño.
Definitivamente, aún te amo.
Y me hacés falta...


Si pudiera convertir en verdad una mentira,
eligiría la frase "te he olvidado".
Aunque si pudiera cumplir un sueño,
elegiría ese en el que estaba besándote.
Si pudiera convertir una idea en real,
eligiría el hecho de no buscarte todo el tiempo.
Aunque si pudiera suceder alguno de mis deseos,
eligiría el verte frente a mí, sonriéndome.

DosExtraños

El viento que me sopla no es el mismo 
que el que está suavemente cruzando tu camino.
Caminas hacia una dirección a la que yo nunca llegaré.
El destino es distinto, no andas a mi lado.
Estamos sentados en el mismo sillón, pero no logramos vernos.
Mi verdad llora, tu mentira sangra.
Estás iluminado, y yo bajo la sombra.
Quizás gritaste algo al cielo, quizás yo también lo hice,
el sonido corta el aire como si fuera una navaja.
Estamos dentro de un mismo salón, pero no logramos escucharnos.
Dimensiones diferentes, un velo nos separa.
Para mí es de día, para tí, de noche.
Mi cielo está triste, tiene ganas de llorar...
¿pudiera ser que el tuyo esté soleado?
Estamos frente al mismo horizonte, pero no logro tocarte.
Mis manos están secas, tus labios también.
Aunque te tenga a mi lado, estás a lo lejos...
Tu camino se prolonga hacia el sur, y yo iré hacia el norte,
verás amanecer por el este, mientras en el oeste veré el crepúsculo.
Serán universos contrarios, nunca nos conoceremos.
Aunque ya lo hayamos hecho, pero no volveremos a conocernos.
No cabe conocernos ni en mi mundo, ni en el tuyo.
Aunque...

Tal vez un día nuestros soles coincidan,
o las estrellas iluminen la noche al mismo tiempo.
Aún guardo la esperanza, quizás eso suceda
después de alcanzar el infinito,
después de respirar todo el aire,
después de que mi alma ame a alguien más.

¡Vamos, vamos que crecen las flores!
¡Vamos, que todo florece!
Salen los pétalos, las hojas se enverdecen.
Hay color.
Salen también las espinas.
¡Corta algunas rosas! Ve, y tráemelas.
¿No son hermosas las espinas?
Tan bellas... Mortíferas, asesinas.
Qué paradójico que una flor naciente tenga esas armas.
Qué paradójico que en la estación de la vida, uno decida tan alocadamente.
¿Locura? ¿De qué locura estás hablando?
¿Desesperación? Nos están faltando soluciones.
Estamos viviendo poco. ¡Nos están faltando defensas!
¿A nosotros? ¿A mí?
Deprimente. Deprimente ver algo tan tonto y sencillo como una rosa, que puede defenderse.
¿Y yo? ¿Qué me queda?
No tengo fuerzas, ni siquiera me quedan mis arranques de violencia.
Di todo, di todo por tí, para tí.
Mi amor, e inclusive mi odio.
Y ahora, ¿qué puedo hacer?
Si tan solo te has ido, con parte y todo de mí.
Te llevaste el alma, el corazón.
Soy un muerto en vida, un cuerpo vagando bajo la luz del ocaso...
Clavaré esas espinas en mis muñecas.
Me haré una corona.
Moriré despacio, y no reviviré.
Moriré mientras todo nace. 
Moriré hasta desangrarme, y mi sangre se secará bajo el sol.
Mi carne se curtirá y mi cuerpo será un cadáver más,
otro de los tantos que perdieron la vida durante la estación de la vida, ante la falta de un verdadero amor...



(Inspirated by: Alois Lucero y sus charlas impredecibles)
Tal vez podamos estar separados,
distantes, alejados.
Tal vez tu mundo es similar,
pero diferente al que yo vivo.
Tal vez tu realidad sea más compleja,
mientras que la mía es normal, sencilla como la de todos...

Pero somos iguales.
Idénticos.
A pesar de los kilómetros que se abren paso entre nosotros,
estamos unidos.
Corazón con corazón, con las manos aún estrechadas.
La distancia no nos separa.
Podemos escuchar sus voces aún, retumbando en nuestros oídos,
como notas musicales, armónicas, magníficas.
Podemos sentirlos abrazándonos con fuerza,
amarrándose a nosotros para no dejarnos ir.
Podemos amarlos entre medio de recuerdos
de momentos vividos que jamás se olvidarán...
Hay que tomar decisiones.
A veces duelen.
Decisiones que cuestan. Decisiones decisivas.
Tal vez era hora que decidiera. ¿Tendrá que ver con el crecimiento?
¿Será que al fin era hora de actuar como se debe, dejando de lado el capricho, y esa perseverancia inútil?
Un punto de llegada un tanto lejano (inalcanzable, me atrevería a llamarlo).
Pero, nada es imposible!
No, imposible no es... Al contrario, diría que es bastante posible.
Pero para que suceda, se necesita de dos.
De uno y del otro.
De A y de B.
Que ambos pretendan por igual. Que ambos deseen por igual. Que ambos amen por igual.
Y cuando uno aprende más que el otro, sabe ver las cosas de una manera diferente, y se da cuenta que fue en vano, que seguirá siendo en vano, hasta que las cosas no cambien desde ambos extremos.
Y el norte se vuelve sur y las direcciones dan cambios rotundos.
Un giro de 360°... Algo extremista, sí.
Pero la única solución visible, posible, a mano.
Porque ya no queda otra. Ya nos fuimos por la banquina...
Se nos fue de las manos. 
Se me fue de las manos.
Y no quiero ser una más. No.
Quiero quererme, y ser querida.
Necesito subir mi autoestima.
Estimarme más. Porque ni siquiera siento que me quieras.
Sé qué deseas, sé qué quieres...
Y yo no puedo seguir intentando remar contra la corriente.
Prefiero dejarme llevar, arrojarme por la cascada...
Y que allí, abajo, me espere lo que me tenga que esperar.


(mientras que el tiro no salga por la culata...)
Andaba necesitando un milagro en esos momentos.
Algo que la pudiera hacer zafar de esa realidad.
Visiones de lo que acontecía le dañaban el alma, la hacían sentir que todo estaba perdido.
Pero definitivamente, todo se había perdido.
Las esperanzas se habían marchitado mientras se ponía el sol.
Esperanzas muertas tras la última pizca de posibilidades.
Oportunidades que dejaban de existir, que se iban para no volver,
que desaparecían por completo, entre una lágrima salada, helada, que atravesaba su mejilla.
Lágrima, una de las tantas, derramadas por el desamor.
Le hacía falta.
Su alma se sentía famélica.
Por la falta de él. La falta de un amor.
Amor que venga de regreso, después de todo el que ella había dado.
Amor que la haga sentir diferente, que le haga sentir.
Sentir algo sincero, después de tanto tiempo.
Después de tanto dolor.
Después de tanto frío.
Después de tanto vacío.
Dolido, frío, vacío, su corazón.
Y el sentimiento, vano, que se guardaba en sus adentros, oprimiéndose aún con más fuerza, reprimiéndose, ocultándose, pero esperando el momento exacto, el lugar indicado, para aflorar otra vez, para resurgir, para salir a la superficie... si alguna vez el destino así lo quiere.
Nueva estación.
Cambios. Renovación
Es hora de dar vuelta la página...
La estación del amor, le dicen...


and where is the love?

Hoy puedo decir que me cambió la vida-

A veces pensaba que la gente podía llegar a estar exagerando.
Hablar de algo como que realmente lo sentían "inolvidable", "increíble", "inexplicable".
Algo que iba a marcar sus vidas, hacer que las cosas cambien de un día para el otro.
Hacer que los pensamientos de uno den un vuelco.
A veces pensaba que sabía qué era el amor. Y cuál era el amor más puro.
Que sabía qué era el querer. Y el tiempo que llevaba.
Que aquellos que decían querer en cuestión de un día no tenían idea de qué significaba un "te quiero".
O que eran unos mentirosos.
Mentiras también esas de volver con millones de recuerdos.
Queriéndolos a todos. A todos y a cada uno.
Aquel con quien compartieron la mayor parte de los dos días, y aquel con el que sólo se dijeron "Hola".
A veces pensaba que no podía hacer reír a un nene.
Porque no me gustan los nenes.
Porque a los nenes no les suelo gustar.
Porque no sé hacer reír a infantes, ni tengo la paciencia para soportar horas rodeada de niños.
Pensaba que no los soportaba, que nunca iba a poder soportarlos.


. . .


Hoy veo a un nene y lloro.
No lloro por el hecho de decir "No, un nene... Me quiero morir".
No lloro porque alguna vez un nene me pegó.
No lloro porque alguna vez un nene me rompió mi remera favorita.
Lloro porque extraño.
Extraño a mis nenes.
Mis chiquitos.
Aquellos que me amaron sin otro interés que no sea el de recibir el mismo amor.
Y lo intenté! Juro que intenté devolverles el mismo amor que ellos me dieron!
Pero siento que no pude. No me alcanzaron esos dos días.
Pero los amé, y cuánto!
Los amé con el alma, con el corazón.
Necesitaba llenarlos de amor.
Necesitaba darles todo el amor del mundo, y más.
Y se los di. Les di todo el cariño que pude, y más.
Porque sentí que lo necesitaban, pero también, porque sentí que yo lo necesitaba.
Lo necesitaba yo. Un bicho de ciudad, llevada al medio del campo, al medio de la nada.
Llevada a servir, llevada a dar.
Y serví, y di. Hasta que cayó mi última gota de transpiración, los serví y les di.
Porque necesitaban que gente que los ame.
Que los acompañe, que los haga sentir felices.
Y vi otra realidad.
Una realidad cruda, fría, dolorosa.
Una realidad que hubiese querido que no sea real.
Una realidad, por la cual hubiese dado todo lo que tengo, por la cual daría cada sábado de mi vida, para que cambie.
Para que ellos puedan vivir mejor.
Para poder llenarlos un poco más de amor.
Para poder hacerlos felices, poder verlos reír y ser feliz yo al verlos así.


Ojalá la vida me de la oportunidad de poder volver a verlos.
Poder volver a ver sus caritas, sus sonrisas. Escuchar sus gritos, sus pasos al venir corriendo hacia mí a decirme "hola", "madrina", o simplemente, silencio. Y que los gestos y acciones hablen por sí solos. Porque a veces las palabras están de más, y con un simple abrazo basta para demostrar tanto amor. Amor puro, sincero, del alma. Amor que realmente existe, y tarda una mirada en aparecer, gestarse, crecer. Amor infinito, duradero, que se va a prolongar eternamente y guardar en mi corazón hasta que perezca. Porque el amor fue una lección. Lección de vida, que me cambió rotundamente la forma de ser, de pensar, de vivir. Ya nada va a volver a ser igual que antes. El punto de vista cambió, la luz de cada mañana no es igual a la de ayer. El querer cambió. Cambiaron mis creencias, aspectos de mi vida. Porque aprendí a amar desinteresadamente, sólo con el fin de hacer feliz a alguien, darle un poco de ese cariño que tanto le falta, que tanto necesita, que tanto quiere. Porque aprendí que hay cosas que marcan la piel de por vida, que marcan el alma, haciéndolo crecer a uno. Porque hay conocimientos que no se aprenden en ninguna otra escuela que no sea la de la solidaridad. Escuela a la que uno va dispuesto a dar todo por los demás, brindar, servir, y dejar el alma allí. Todo aquello para recibir a cambio la gratitud y el sentimiento de haber ayudado al otro, haberle hecho más simple la vida al otro, o menos difícil, gracias a la mano, a la palabra de aliento, al abrazo afectuoso, al calor brindado.
Aprendí que realmente algo puede ser "increíble", "inolvidable" e "inexplicable". Que lo que siento por lo que pasó quedará en el alma, y por más que intente explicarlo nunca me va a parecer suficiente, porque el amor es un sentir, y podría explayarme horas y horas escribiendo acerca de lo que percibí gracias a amar, pero realmente no me alcanzaría el infinito para narrar lo vivido, lo experimentado. Aprendí que las posibilidades que da la vida hay que aprovecharlas porque el tren no pasa tantas veces en la vida, y uno debe sacarle el mayor jugo posible a cada momento vivido, porque la vida no da segundas oportunidades.
Aprendí que una sonrisa de un niño te puede hacer feliz toda la vida. Que uno pasa a disponerse para que ellos estén bien, para que ellos rían, para que ellos sean felices. Y uno no hace más que darle los gustos y cumplirles todos los caprichos, pero no son caprichos materiales, sino necesidades del alma: el abrazo, el beso, el juego, el cariño, el amor. Lo que ellos necesitan entre medio de tanta falta de afecto. Sólo necesitan eso. Que uno los mime un poco, durante esos días. Y se quedarán allí, esperando un año más esos cuatro, tres, dos días, donde puedan reencontrarse con esos chicos grandes que vienen a entregarles el corazón, a hacerles un lugar en su vida, para que formen parte de sus memorias por siempre y para siempre, que formen parte de esa vivencia que llevarán siempre en la cabeza, inolvidable. Y en lo único que pensás cuando te estás yendo es en cuándo volverás a verlos, cuándo volverás a hablar con ellos, y llorás, y pensás en que los dejás, y querés llevártelos en la valija, y más lágrimas siguen siendo derramadas, en una mezcla de emoción, pena, dolor, alegría.
Emoción por la experiencia vivida.
Pena por tener que dejarlos.
Dolor por no poder hacer nada más por ellos.
Alegría por haber tenido la oportunidad de vivir aquello, de conocerlos, de darles todo el cariño que uno pudo, hasta sacar el último trozo de amor del fondo del corazón.


Santa Fe 2011, la mejor experiencia de mi vida.
Daría todos los sábados de mi vida por volver a verlos aunque sea un rato.
Gracias Proyecto Solidario por darme esta oportunidad. 
Hoy puedo decir que me cambió la vida.


Culmina el día...
Llega la hora de cerrar los ojos para dar paso a una nueva aventura.
Nuevos sentimientos, nuevas experiencias.
Cambio de vida.
A partir de mañana ya no seré la misma.
Seré otra, renovada, transformada.
Buscaré ser amor puro,
y daré amor hasta que la piel se desgarre.
Me apuré.
Definitivamente me apuré
[nos apuramos.]
Y se cayó.
O, probablemente, se va a caer.
[¿se romperá?]
Resplandeció,
y el brillo fue fugaz... insignificante.
[¿llegará a ser intenso?]
No sé qué será de esto,
tampoco sé lo que querés vos.
El destino está en tus manos, 
son tus decisiones las que prevalecen ahora...
[manejalo...]

Shuffle~

Sí, podés decirme que hago todo mal por ser mujer.
Sí, no soy perfecta.
Sí, no soy ordenada, ni estructurada, ni centrada.
Sí, no suelo hacer las cosas bien cuando debería hacerlas bien.
Sí, estropeo muchas de las cosas que toco.
Sí, soy impulsiva, torpe, atolondrada.
Sí, soy medio hombre en muchas ocasiones.
Sí, me falta femeneidad.
Sí, me quejo de las cosas que hago.
Sí, nunca me enamoro del indicado, y suelo dejarme ser boludeada.
Sí, no me gustan muchas cosas de mí misma.

Sí... Pero amo la vida que tengo, con sus problemas, sus decaídas, sus momentos de felicidad. Amo los amigos que tengo, amo el tiempo en el que vivo y espero con ansias los momentos que vendrán. Soy apasionada en lo que hago y pongo todo de mí en cada aspecto de mi vida. Hago lo que hago porque quiero, y aunque dicen que el que mucho abarca poco aprieta, yo aprieto mucho, firmemente, con fuerza.
Amo la posibilidad de vivir.
Soy feliz, y eso, para mí, es lo más importante, y más que suficiente.
Emoción, ilusión...
aparecen tras un rayo de sol y se esfuman en segundos.
Sonrisas y llantos fusionados con desencanto,
y un mar de lágrimas que inunda los ojos cansados.
Están cansados de soportar la tortura, el dolor.
Supieron alegrarse ante un atisbo de felicidad, que desapareció tan rápido, fugaz.
El corazón se siente baleado,
pequeños surcos, pero profundos, lo atraviesan en su totalidad.
Está herido, dolido.
Sangra.
Sangra y hace doler.
Sangra y el alma se ahoga. 
Y el sentimiento permanece intacto, 
pero emociones nuevas aparecen para alimentar la tristeza.
Bronca, rencor, odio,
unidas entre sí contra uno.
Contra la integridad de uno.
Contra la esencia de uno.
Lo hacen desvanecerse.
Lo hacen temblar.
Tiemblan sus piernas y cae.
Tiemblan, y el temblor se propaga.

El piso se desestabiliza y lo hace caer aún con más fuerza.
Y el recuerdo de lo vivido se vuelve un martirio.
Martirio que llega para quedarse, prolongándose en el tiempo,
haciéndolo a uno más frágil, vulnerable, ante el dolor...

Facultad de Derecho de Buenos Aires

Verdad Incuestionable #7

Soy demasiado apurada para todo, no tardo nada en inventarme historias con personas que tal vez nunca lleguen a significar algo real en mi vida.
El momento menos pensado.
El plan nunca ideado.
La persona jamás imaginada.


Así es como, de repente, hay un vuelco en la vida. Aquello, todo aquello que venía ordenado, estructurado, se abre paso ante la llegada de un agente fuera de control, dispuesto a arrasar, a cambiar aquello que hacía rato que estaba intacto, inamovible. Y el corazón se confunde, y se inventa razones, se construye ideas, imagina futuros. Pero, ante todo, es centrado y pensante. Por primera vez, luego del sufrimiento, luego de las complicaciones, los llantos, el dolor y las mentiras, se junta con la razón. Se unen a beneficio. Beneficio de uno mismo. Beneficio de aquel que los posee, aquel que los resguarda en su interior. Y deciden unirse para evitar de una vez por todas el sufrimiento, las complicaciones, los llantos, el dolor y las mentiras. Evitar el vacío existencial. Evitar las ganas de morir, y a la vez, la sed de ser. La sed de existir por ese alguien. Evitar el amor apasionado, pero hiriente, doloroso. El amor equivocado, confundido, que debía volar.
Y vuela. Vuela alto, lejos, hacia el cielo.
¿Será tan sólo un recuerdo? 
Quizás permanezca, quizás no.
Mientras tanto, vive el momento.
Vive el momento, mira al sol, y camina hacia delante,
impaciente por lo que sucederá en el próximo segundo de su vida.


mi amor voló también ♫
Sentí el viento tocar la piel, rozando cada parte del cuerpo,
deseando con ansias llegar al sol.
Mirar hacia el cielo y no ver más que inmensidad...
La naturaleza nos rodea y va haciéndose en nosotros,
nosotros parte de ella,
nosotros, ínfimos en comparación a ella.
Ella, increíble, magnífica, perfecta.
Irrepetible, incomparable. 
La brisa acaricia las hojas de los árboles,
que suenan a lo lejos componiendo una melodía.
melodía sencilla, melodía que nutre,
y se vuelve mágica alimentando el alma.
El alma que alguna vez ha sido ultrajada,
el corazón que alguna vez ha sido partido,
que se ven sanados ante ese contacto mágico, especial, único.
Único y reconfortante, que llena los pulmones y sana las heridas de adentro.

Respiro el aire y lloro.
Pero llora mi alma en un canto de amor.
Llora emocionada, agradeciendo.
Agradece a la naturaleza la magnificencia.
Agradece la posibilidad de ver, de escuchar, de oler, de gustar, de tocar,
y sobre todo, de poder sentir, percibir, imaginar,
de vivir.
El frío cubre su espalda, a la par de esas caricias que la hacen estremecer. Cierra los ojos, intentando entender qué es lo que está pasando. Si tan solo se atreviera a cruzar la barrera, romper la pared que los separa.
Pero no puede, no lo logra. Su rechazo se intercepta entre los dos.
Ella quiere ser feliz a su lado.
Pero el destino quiere jugar otro juego con su amor...


Y un, y do, y tre, y cua, y cin, y sei, y sie, y VA!
Vamos las profes.

Sos increíble, y única para mí. 
Te amo amiga. 

Un poco, un poco de paz en esta vida.

Se vienen tiempos más complicados aún, pero mientras
a vivir la espera, a pleno, disfrutando,
exprimiendo cada segundo,
cada contacto,
cada momento de paz...
Alejarme de a poco es sólo una señal. Necesito distanciarme.
Ya no volver a ver tus ojos mirarme, ya no volver a cruzarte al caminar.
Quizás te parezca un poco exagerado, pero no dejo de pensar en cómo seguiré... 
El aire es helado sin tu calor...
Mi pecho se retuerce, estoy sintiendo dolor... Se vuelve más difícil aún.
Me estremezco de sólo imaginarlo, pero así es como debe ser.
Tienes que formar parte de mi pasado. No puedo continuar sino.
Aunque el saberte ausente en mi futuro 
me hace gritar... 
Me hace sentir mal.
Me hace sentir asustada, sola. 
Tengo miedo. 
Tengo decisiones que tomar...
Verdad Incuestionable #6

Miento muy poco, y trato de evitarlo siempre que puedo, a no ser situaciones extremas.
Es difícil de saber. Complicado de explicar.
Después de tanto tiempo, tantos días, tantos meses que pasaron.
Tanta agua que corrió por debajo del puente.
Tanto viento que barrió con la ilusión.
Fuego apagado, sólo restos de cenizas que igualmente volaron, no perduraron.
Una sala oscura, habitación oscura,
porque no hay brillo en los ojos.
Ya no hay brillo.
Es confuso, dificultoso de entender...
Las cosas cambian con el tiempo. Cambian los sentimientos, cambia el amor.
El cariño, a veces permanece intacto.
Pero, ¿qué cariño? ¿Cuán fuerte es el cariño para seguir manteniendo esto? 
¿Tan fuerte como para poder sobrevivir al dolor, sobrevivir a tantos momentos, soportando el dolor, soportando la furia de tener que aceptar el simple hecho de morir? 
No debería morir. Es arrojado a la basura, hecho un bollo, inservible, pasado de moda.
Cariño inusitado, totalmente fuera de lo ordinario. 
Cariño que podría ir más allá del horizonte.
Cariño que podría extenderse hasta más allá del infinito.
Cariño que podría expandirse más allá del universo.
Cariño ilimitado, extraño, inusual.
Pero real. Bien real.


Está tratando de respirar por debajo del agua.
Evitando morir ahogado.
Morir tapado de angustia.
Buscando con ansias un escape para que no lo dejen morir.
Cariño ahogado al compás de un llanto silencioso
que se propaga en medio de la noche escapando de los sueños...
Formas de catarsis:

- Escribir, más bien narrar
- Escuchar música
- Bailar
- Tocar la guitarra


Vamos que van aumentando! Y cada vez voy pensando menos...
It makes me remember Christmas.
I remember Christmas with you.
I cry.

Dejó el alma estacionada al final de una melodía,
para poder escucharla sonar otra vez algún día
al compás de su ritmo, latido a latido,
estremecida en un canto infinito.
La luz de la noche ilumina su sombra,
incondicional, siguiéndola a todas partes.
Y se pierde en el final de una calle, 
al desaparecer tras un brillo celestial... 

Y ella, se sitúa en una estrella,
desde donde mira cómo todo sigue siendo como siempre,
cómo nada ha cambiado sin su amor.
Ella, se abraza y luego tiembla,
y sus mejillas se mojan de dolor sólo por esta soledad,
soledad que mata y desespera.
Ella, sólo espera la salida,
un lugar donde escapar de esa agonía
que la quema profundo por dentro,
que le hiere de a poco el corazón,
asesina sin piedad...
Érase una vez un alma vagabundeando por un callejón. Vagabundeaba porque no tenía nada. Porque, por más que buscara y buscase, no ubicaba su sustento. Pero no había nadie en el callejón. Y buscaba una salida para direccionar, ir a la calle, mendigar, pero no la encontraba. Encerrada en soledad, se deslizaba lentamente, rozando el suelo con su esencia, dejando un rastro opaco, oscuro. Y el espíritu sensible se estremecía con cada ventarrón, que la hacía sentir que volaba. Volaba, pero caía. Volaba, pero volvía Volaba, pero nunca podía escapar. Y se dio cuenta que estaba hambrienta. Hambrienta de amor. Y se dio cuenta que estaba sedienta. Y estaba ciega. Estaba ciega y sorda. Estaba sorda y muda. Y sus gritos desesperados no salieron de su boca. Y su búsqueda inconclusa se quedó. Y sus esperanzas de oír una guía en su perdición se agotaron, mientras que siguió pereciendo, lento y despacio, rogando al cielo, a su cuerpo etéreo, manifestar alguna señal visible cuando algún transeúnte que despreocupado pase por allí, la sienta, y la rescate de su eterna agonía.
Verdad Incuestionable #5

No me gusta que me den la mano cuando está transpirada, o cuando es áspera. 
Me da cierta cosita, no sé...
Quiero hacer mentira la verdad
de lo que yo siento cuando pienso en tí.
Quiero que mis ojos no brillen
de la manera que lo hacen si estás aquí.
Quiero sentir libertad, 
poder enamorarme de alguien más.
Quiero pensar que no será inútil
intentar olvidar.
Pero por más que lo piense no puedo entender por qué me pasa esto, 
si yo tan sólo te quise, pero adueñaste mi corazón lento.
Pero por más que lo intente sabré que al final todo será lo mismo;
el sol saldrá sólo cuando tu mirada se cruce con la mía,
sólo cuando tu sonrisa ilumine mi camino,
sólo cuando tus labios toquen los míos...
Quiero imaginar mis sueños
en los que no te aparezcas dentro.
Quiero hacer verdad la mentira
que para mí sólo eres un juego.
Quiero poder rozar tu piel,
y no sentir un temblor atravesando adentro.
Quiero gritarle al mundo
que ya no aguanto este tormento...
Pero por más que insista las cosas no me salen como quiero,
porque mi alma ya tiene un dueño quien ni siquiera reclama su premio.
Pero por más que yo trate no puedo develar el misterio
que se esconde tras este corazón dolido y agotado,
tras este corazón que busca ser salvado,
tras este corazón de amor necesitado.

¿Será que el amor va y viene?

Bastante sencillo... Ha sido sencillo.
Ayer ya lloró, y hoy sonríe.
Sonrisa que como un sol ilumina su cara.
Aunque aún no comprende si eso será efímero, o duradero.
El tiempo es inexacto, no hay probabilidad de saber
si las cosas cambiarán de rumbo.
Porque pareciera como si el corazón siguiese palpitando
despacio, dolido...
Tal vez sea la esperanza, o tal vez el haber asumido
que las cosas suelen terminar,
que debe prepararse para el final,
que no es eterna la eternidad.

Mañana deseada debajo del cielo azul
que atraviesa el paisaje más allá del horizonte.
Hace tiempo que no había tanta luz en su universo.
Quizás nunca antes se había visto así.
Reconfortado. Renovado.

El amor va y viene, ¿será?
¿Será que el amor va y viene?


Hoy sentí olor a costa en el aire...
Fue extraño.
Como a húmedo, como a verano...
Como a cambio.
Aroma a nuevo, aroma a renovación.
¿Será que cerraremos el círculo y daremos por iniciado un nuevo capítulo, otra fase, novedosa, repentina, con sabor a victoria?
Verdad Incuestionable #4

No me va eso de hacer las cosas por compromiso.
Si se hacen, se deben sentir en el alma.
Pensás que lloro por tí.
Por tí, porque te amo.
Por tí, porque te espero.
Por tí, porque te necesito.
Y me pides que no lo haga.
Me pides que no llore. Me pides que no sufra.
Y me pones a mí por delante de tí.
Procuras que comprenda que te importo.
Intentas demostrarme que te importo.
Te importo...

Pero, ¿quisieras saber por qué lloro?
Cuál es la verdad, qué es lo que oculto...
Sí, lloro por tí. Estoy llorando por tí.
Lloro porque te amo. 
Lloro porque te espero.
Lloro porque lo necesito.
Y me pides que no lo haga.
¿Cómo no hacerlo? 
Ya no sé qué más dar de mí.
Y menos sé cuánto es lo que estás dando de tí.
Me confunden tus reacciones, tus cambios, tus giros.
Me confundís vos y tu otro yo.
Dos personas diferentes, manifestándose ante mí.
¿Qué es lo que no estoy entendiendo?
¿Acaso me he saltado un capítulo de mi propia vida?
¿Acaso me he dormido durante tus explicaciones?
¿Acaso lo he soñado, y la falta de sentido de esta realidad
es sólo una ficción, un cuento, una pesadilla?
Indecisa, perdida, como en una nebulosa.
Me siento desorientada, sin rumbo fijo.
Y me pregunto:
¿Para dónde ir? 
¿Para dónde disparar?
¿Cómo actuar? 
¿Qué hacer? 
¿Qué decir?
¿Cómo soportar?
Y mi cabeza da vueltas y mi mente se quema, se prende fuego, se hace cenizas.
Intento darme cuenta, busco la forma de caer, la forma de despertarme...
¡Basta!
¿Qué es esto?
¿Una especie de juego?
No sé las reglas. 
No sé cómo jugar.
Estoy rezagada
Derribada. 
Derrotada. 
Pisoteada. 
Maltratada.
Mientras te diviertes con mi alma.
Te diviertes con el amor.
Mi amor.
Porque soy el objeto.
El objeto del juego.
Librada al azar...
¡No juegues conmigo!