Es difícil de saber. Complicado de explicar.
Después de tanto tiempo, tantos días, tantos meses que pasaron.
Tanta agua que corrió por debajo del puente.
Tanto viento que barrió con la ilusión.
Fuego apagado, sólo restos de cenizas que igualmente volaron, no perduraron.
Una sala oscura, habitación oscura,
porque no hay brillo en los ojos.
Ya no hay brillo.
Es confuso, dificultoso de entender...
Las cosas cambian con el tiempo. Cambian los sentimientos, cambia el amor.
El cariño, a veces permanece intacto.
Pero, ¿qué cariño? ¿Cuán fuerte es el cariño para seguir manteniendo esto? 
¿Tan fuerte como para poder sobrevivir al dolor, sobrevivir a tantos momentos, soportando el dolor, soportando la furia de tener que aceptar el simple hecho de morir? 
No debería morir. Es arrojado a la basura, hecho un bollo, inservible, pasado de moda.
Cariño inusitado, totalmente fuera de lo ordinario. 
Cariño que podría ir más allá del horizonte.
Cariño que podría extenderse hasta más allá del infinito.
Cariño que podría expandirse más allá del universo.
Cariño ilimitado, extraño, inusual.
Pero real. Bien real.


Está tratando de respirar por debajo del agua.
Evitando morir ahogado.
Morir tapado de angustia.
Buscando con ansias un escape para que no lo dejen morir.
Cariño ahogado al compás de un llanto silencioso
que se propaga en medio de la noche escapando de los sueños...