DosExtraños

El viento que me sopla no es el mismo 
que el que está suavemente cruzando tu camino.
Caminas hacia una dirección a la que yo nunca llegaré.
El destino es distinto, no andas a mi lado.
Estamos sentados en el mismo sillón, pero no logramos vernos.
Mi verdad llora, tu mentira sangra.
Estás iluminado, y yo bajo la sombra.
Quizás gritaste algo al cielo, quizás yo también lo hice,
el sonido corta el aire como si fuera una navaja.
Estamos dentro de un mismo salón, pero no logramos escucharnos.
Dimensiones diferentes, un velo nos separa.
Para mí es de día, para tí, de noche.
Mi cielo está triste, tiene ganas de llorar...
¿pudiera ser que el tuyo esté soleado?
Estamos frente al mismo horizonte, pero no logro tocarte.
Mis manos están secas, tus labios también.
Aunque te tenga a mi lado, estás a lo lejos...
Tu camino se prolonga hacia el sur, y yo iré hacia el norte,
verás amanecer por el este, mientras en el oeste veré el crepúsculo.
Serán universos contrarios, nunca nos conoceremos.
Aunque ya lo hayamos hecho, pero no volveremos a conocernos.
No cabe conocernos ni en mi mundo, ni en el tuyo.
Aunque...

Tal vez un día nuestros soles coincidan,
o las estrellas iluminen la noche al mismo tiempo.
Aún guardo la esperanza, quizás eso suceda
después de alcanzar el infinito,
después de respirar todo el aire,
después de que mi alma ame a alguien más.