nada es perenne

soliloquios derramados
sobre una mesa azul
queda un ardor en la garganta
no pudo ser nada más
que eso
palabras puras
monologueadas

incertezas de invierno
molestan más que
en época estival
será que el frío abunda
afuera y adentro
será que llueve también
en el centro del pecho

adoradas hojas caducas
que crujían debajo de los pies
cuando aún había calidez
en las corazones
cada grano de arena
que hace montaña debajo
no vuelve a ascender

pareciera interminable
la búsqueda humana
por dominar el tiempo
irrefrenable deseo
proyectándose vencedor
pero ya fue vencido
desde su creación

tic-tac
siguen hablando
alguien pide un vaso de agua
alguien se para para buscar
los segundos que pasaron
se tiraron por la ventana
no vuelven más

tic-tac
siguen hablando
alguien mira el techo
alguien escribe estas palabras
buscando la aceptación
o al menos poetizar
una certeza tan doliente

tic-tac
siguen envejeciendo
alguien mira el reloj
alguien llora por un muerto

tic-tac
nada es perenne
el valor de la obra
son los minutos invertidos

tic-tac
sigue pasando
ansiedad mediante

tic-tac
imparable
alguien haga algo

tic-tac
esa sensación en la garganta
se escucha el silencio

tic-tac
la inmortalidad tiene a un verdugo
acechando escondido
a la vuelta de la esquina

a veces

a veces
quizás necesite
guardarme en una caja
hasta que pare de llover
tanto como a veces
quizás necesite
correr el paraguas y cerrar los ojos
inclinando mi cara hacia atrás
para sentir las gotas caer en el rostro
refrescando el alma
y golpeando con fuerza
despertándome
a veces
quizás necesite
olvidar los dibujitos de la infancia
que me hacían soñar
con tener superpoderes
dejar eso atrás implica
admitirse como mortal
normal, ordinaria
nada de súper ni especial
humanamente humana
a veces
quizás necesite
permitirme ser
un junco que se dobla
hasta rozar la superficie del agua
para luego volver a estar de pie
o a veces
quizás necesite
romperme por completo
o al menos solo una parte
pero romperme
y luego permitir que alguien
ayude a remedarme
a veces quizás también precise
marchitarme y perder las hojas
para poder volver a florecer
o quedarme así
sin dar frutos
acumulando nutrientes
para la proxima primavera
a veces
quizás necesite
asustarme y llorar
y guardarme en una caja
otra vez
como cuando llueve
porque todos ya sabemos
que en la poesía
las analogías no hacen más que
embellecer la cruda realidad
realidad real, en fin
realidad cruda también
pero es todo lo que tenemos

dónde estás

dónde estás?
vení
mostrame
mostrate
no ves que tengo las manos frías
y un hueco en la espalda
perfecto para la palma de tu mano derecha
sí, la que tiene el callo
no me molesta que me raspe un poco
viene tu perro y se nos mete en el medio
me decís que la semana que viene me ponga esa pollera
y no sé para qué si
no hay semana que viene
no viene nada
no estás
dónde estás?
y te digo vení
y no sé para qué si
te quisiste ir
y acá me quedé
escribiéndote unas líneas
noche por medio
susurrando tu nombre de vez en cuando
hay una parte de mí que se esfuerza
en creer
que el tiempo resuelve todo
y casi que me lo creo
pero no sé dónde estás
se enturbia la memoria
borroneando el antaño
mientras un suspiro despide al alma
y la deja entrar al universo de Morfeo
para que se escape por un rato
o te sueñe
o te encuentre
respondiendo esa pregunta
que va a volver a formularse
con el despertar

Convivir. Vivir con.

Aún buscando respuestas.
Aún detrás de un por qué.
Rebobinar, revisar conductas y culparse.
La frente golpeando contra el cemento.
Recuerdos que evoca la mente con la facilidad de la salida del Sol, del viento húmedo de cara al océano, del canto de un pájaro en la mañana.
Sentimientos que no parecen morir, sino reafirmarse.
Como si hubieran venido para quedarse.
Como si no existiese invierno que pueda helarlos y hacerlos desaparecer.
Quizá hay que convivir. Convivir. Vivir con.
Vivir con eso.
Y seguir a la espera. Buscando. Yendo detrás de por qués. Queriendo encontrar la causa de este efecto.

especie en peligro de autoextinción

aceptación
como un halo se desprende de unos
para formar parte de otros
moralistas vs. realistas.
cuánto de la moral que se escapa en la cotidianeidad
instala tabúes y filosofías baratas, cotillonescas.
se burlan de nosotros en nuestras narices
y nos tildan de clichés
de utópicos
de irrelevantes salvadores del mundo
acá estamos los que hacemos fuerza
las sororas
los confidentes
los que ponemos la otra mejilla
los que damos lugar a destronar al silencio
al secreto que pesa sobre la espalda y envejece el corazón
los que permitimos la escucha sin la crítica
cuidar y respetar más allá de lo que se pueda opinar
cuidar de una especie
en peligro de autoextinción