nada es perenne

soliloquios derramados
sobre una mesa azul
queda un ardor en la garganta
no pudo ser nada más
que eso
palabras puras
monologueadas

incertezas de invierno
molestan más que
en época estival
será que el frío abunda
afuera y adentro
será que llueve también
en el centro del pecho

adoradas hojas caducas
que crujían debajo de los pies
cuando aún había calidez
en las corazones
cada grano de arena
que hace montaña debajo
no vuelve a ascender

pareciera interminable
la búsqueda humana
por dominar el tiempo
irrefrenable deseo
proyectándose vencedor
pero ya fue vencido
desde su creación

tic-tac
siguen hablando
alguien pide un vaso de agua
alguien se para para buscar
los segundos que pasaron
se tiraron por la ventana
no vuelven más

tic-tac
siguen hablando
alguien mira el techo
alguien escribe estas palabras
buscando la aceptación
o al menos poetizar
una certeza tan doliente

tic-tac
siguen envejeciendo
alguien mira el reloj
alguien llora por un muerto

tic-tac
nada es perenne
el valor de la obra
son los minutos invertidos

tic-tac
sigue pasando
ansiedad mediante

tic-tac
imparable
alguien haga algo

tic-tac
esa sensación en la garganta
se escucha el silencio

tic-tac
la inmortalidad tiene a un verdugo
acechando escondido
a la vuelta de la esquina