tu imagen sigue apareciéndose
como aparecen flores en primavera
o cantos de pájaros durante la mañana
como la nieve en el invierno
o la lluvia tormentosa en pleno enero
sigue tu cara en mis recuerdos
impresa en la memoria
huella mnémica intermitente
que va y vuelve constantemente
y se quedará en la cabeza
aún cuando otro cuerpo invada la cama
cuando gaste sudor en nombre de su alma
o cuando otra sonrisa me despierte
porque así son las cosas
cuando grabado con fuego
tu nombre se instala en cada parte del ser
invadiendo cada sentido
con perfumes caros
con el brillo innato
y esa piel suave
y esa voz dulce
y los momentos gratos
y todas las palabras que
supieron excitar y hacer reír
como herir y hacer llorar
hacer reír y hacer llorar
paso a paso
se divisa en el monte una sábana verde
frondosas copas alzándose ante los ojos de aquel caminante que sin rumbo recorra esa reserva
son pasos dados sin destino, forjando un camino
camino siendo construido y nunca antes caminado
camino que se crea paso a paso
talón levantado, punta apoyada
sonrisa develada ante un sol mezquino
que detrás de las nubes se esconde tiritante
apareciendo y desapareciendo
intermitencia continua
de pie ante la vida
ante ese monte, esas copas
ese suelo que desprende un aroma a flor silvestre
y con el gesto taciturno del caminante que no aspira
que sólo camina en silencio hacia un lugar desconocido
avanza, paso a paso, no detiene, no se siente
sólo escucha los cánticos de pájaros que tímidos
se asoman ante los rayos esperando ser oídos
mirando hacia arriba buscando sus nidos
preguntándose cómo podía ser que tales bichos compongan esas melodías
y sigue sonriente, sin límites ni condiciones
sólo una mano en el bolsillo
y la otra balancea
mientras su nariz se pasea
flor que ve, flor que huele
y se llena de aroma
de sol y colores
de sueños y amores
y deja allí asentados
el miedo y los dolores
que se escabullen bajo tierra
para ser ocultos
[si sale bien, para siempre...]
no ser
quien desee no ser ni sentir
quien desee la ceguera de la venda
que atada por detrás
le oculta los rayos a ese diafragma orgánico
quien desee ser de piedra
piedra dura y resistente
que bien resista el fuego
como el frío o los vientos
quien desee ser un sordo
y taparse los oídos
ignorar verdades, así como mentiras
como canciones y voces vivas
quien desee ser un árbol
sin su base, sin sus hojas
sin su copa frondosa
o raíces en profundidad
quien desee la quiescencia
del río sin corriente
ni una fauna que lo habite
o su flora que la alimente
quien silencioso en la noche
desee no desear
traicionando al inconsciente
por no haber sido valiente
quien se pase la vida
evitando soñar
bloqueando las ilusiones
para no verlas perecer
será aquel que un día
ante el duro trabajo
de evitar ser humano
decaiga en muerte
autómata insensibilizado
con el conflicto de ser o no ser solucionado
todos los miedos se van a volver flores
como si cada uno fuese un capullo
que espera la primavera
para abrirse y mostrar
los colores que tiene adentro
y todos los miedos serán cada flor
y cada flor será un misterio
de la vida misma, del devenir de las cosas
de los episodios de esta serie
que protagonizamos día a día
cada una tendrá un significado
el perfume de una persona
el color de algún iris
la vitalidad del alma alegre
la grandeza de un profesor sabio
la belleza de un amigo (aún imaginario)
y no faltarán las plagas
que en cada capítulo querrán asesinar
desde los colores hasta las raíces
pétalo, tallo, hoja
tierra profunda, semilla del ser
cada parte de esa obra
porque así son las plagas
te consumen y aniquilan
para después dejar un vacío
e ir en busca de otro nido
de otro jardín coloreado
de otro cielo iluminado
destrozarlo por completo
e irse de nuevo
y destrozar, consumir,
terminar con esa vida
y seguir
porque así son las plagas
porque todos los miedos se van a volver flores
y justo a esa ceremonia no van a faltar
12 botellas
Del sí al no. Del no al sí. Pero todo será dentro de su cabeza (y no va a salir de ahí).
Atravesando algunos "no sé", acompañados de alguna sonrisa. Sonrisa que es real -no forzada, esta vez-. Sonrisa que por momentos se desvanece pero no se va para siempre. Permanecerá algunos momentos dando vueltas en el aire para volver a estamparse contra su cara y quedarse un rato más. Y volver a irse, y volver a aparecer. Así vive, así crece, se espanta y vuelve a reír. Se aleja de todo para volver rápido porque sigue teniéndole miedo a llorar. Porque le cuesta, no tiene la fuerza (en realidad sí, pero la está usando para otra cosa). Porque los fantasmas son eternos y no se van a ir jamás. Y cuando se queda sola se aparecen, la azotan, la mecen, le hacen cosquillas, le gritan, le mezclan las memorias, agitándole la cabeza y el corazón (agitan tantas cosas). No son más que ella misma y su capacidad de ser humana y razonar. Vivir por impulso y por razón. Usar su capacidad de cognición y hacerla coexistir con el sentimiento incontrolado y espontáneo que surge entre los dos cuando, inevitablemente, lo ve cada fin de semana. "¿Por qué no dejarlo ser?" se pregunta allí parada, mirándole la melena rubia que le tapa media cara. Y así congelada, mirando sin decir nada, con 12 botellas en sus manos que en esos momentos pesan tanto como el pasado. Y el pasado pesa y no deja de pesar, y un gusto amargo le recorre la garganta, hasta que él la mira, y cruzan miradas, y mirar a veces duele (más que a veces, duele siempre), y mirar lastima. Mirarlo rememora, la arruina, y sale corriendo con sus 12 botellas que juntas no harán ni alcanzarán al mar de lágrimas, que brota de golpe hace más de dos años, y que no parará de brotar porque así brotan las cosas cuando el amor se hace notar.