año viejo, año nuevo (obvio, no podía faltar una que hablara de esto)
Hace algunos años me di cuenta de que no servía la vida si vivía no pudiendo. ¿Qué es "no poder"? No poder volar por no tener alas, no poder correr si no tengo piernas, no poder ver el Sol si carezco de ojos. La Real Academía Española define al verbo "poder" como la "capacidad o potestad para hacer algo". Proviene del latín potere, y este a su vez de posse, que significa "ser capaz". Puede usarse entonces como verbo o como sustantivo. La verdad es que pasar de no poder a poder, o tener poder de hacer, parece bastante sencillo en la mayoría de los casos. De hecho, algunos filósofos contemporáneos afirman que nada es imposible -por lo tanto todos tendríamos la postestad de hacer cualquier cosa que quisiéramos-. Incluso fue el slogan de una marca de ropa deportiva durante mucho tiempo (y desconozco si lo sigue siendo). La realidad es que muchos somos capaces de hacer la mayoria de las cosas que queremos, o, para no delirar con ideas sobrenaturales, de hacer la mayoría de las cosas que suelen hacer los humanos en general. Quizá de pronto, el límite entre poder y no poder no es estrecho, sino un vasto y largo camino de aprendizajes, enfrentamientos y desafíos. Y por eso, el poder se encuentra lejos, lo que nos asusta y nos apichona, quedándonos a un lado, sin animarnos a mas -quedándonos, justamente, en el "no poder"-. Ahora, analizándolo con mayor profundidad, desde la semántica inclusive, ¿es realmente no poder, o quizá es no querer llevar a cabo los pasos necesarios para adquirir la capacidad, y, a partir de eso, poder? ¿es realmente "no puedo, tengo que hacer otra cosa", cuando la forma correcta (o la forma que más libre me hace sentir, mejor dicho) sería, quizá, "no quiero, quiero hacer otra cosa"? "No puedo, ya me comprometí" versus "No quiero enfrentarme a la posibilidad de que la persona con la cual había hecho planes no esté conforme con que yo misma haga uso de mi libre albedrío y decida hacer otra cosa en lugar de verla". Todo el tiempo excusándonos, no haciendo lo que queremos hacer, formulando contratos verbales de compromiso, buscando algo que nos sirva de motivo... ¿en serio somos tan infelices? ¿tan poco auténticos? No, porque no quiero, y punto. Quiero esto, aquello. Es mi vida, la única que tengo, la que se escurre entre los dedos minuto a minuto. Elijo estar aquí sentada escribiendo y no haciendo otras cosas. Elijo con quien comparto mis días. Elijo mi trabajo, lo que quiero estudiar. Y aprendí, finalmente, a decir "no quiero" sin tapujos, sin rodeos, sin miedos. Aunque parezca aniñado, aunque algunos crean que es pura frontalización, descubrí que el hoy y ahora es todo lo que tengo. La certeza de perdurar es estúpida, no me convence, no me sirve más que para dejar para mañana lo que en realidad quiero hacer hoy, pero no lo hago, porque "no puedo". Y el mañana es una incógnita, así como mi propia existencia, que cada vez se asemeja más al polvo de estrellas que a algún otro ser humano que ande rondando por acá... y eso que estoy en mi casa, y es 31 de diciembre, y hoy se termina el año...
y el agua que se mete por todos lados
Cielo cargado.
No se calma la lluvia. Parece inagotable.
Los autos, los taxis, los colectivos. Pasan, empapan todo a su alrededor.
Inagotables los charcos que hacen de un transeúnte una cascada. Y no hay nadie que se acerque a escurrirlo (¿cómo lo vas a escurrir?).
Pies mojados y un Sol ausente.
Los colchones se van a arruinar con todo esto.
Hay un cartón que hoy no fue suficiente.
Y el agua que se mete por todos lados.
Una frazada que pesa de mojada y ya no abriga.
Y el agua que se mete por todos lados...
Quizá preferís dirigir la vista al piso y no anticipar al gil del paraguas que ya sabes que te va a empapar cuando pasen por abajo del toldito de lona.
Y el agua que se mete por todos lados.
eterno cielo
es esta víspera veraniega
esta noche ordinaria azulada
la que me expone bajo la Luna
que se me aparece contrastando
al oscurísimo cielo eterno
el sentimiento aquel se convierte
así de pronto en lo incomprensible
sin saber aún si suscitó
en el otro un algo comparable
mientras que las campanillas suenan
las de la verdad que siempre suenan
manifestándose por la noche
como se manifiestan silencios
como los amores más profundos
que se florecen cuando la Luna
se nos aparece contrastando
la negrura del eterno cielo
en la más que evidente fruición
va depositando sus acciones
y tales quehaceres y quehaberes
convierten en indomable y mágica
la expresión sutil de un rostro pálido
tal que los ojos se transparentan
revelan debajo de las córneas
aquel signo de cielo celeste
un tan fiel atisbo de existencia
de la más eterna eternidad
tan eterna como el azul cielo
que eternísimo yace tendido
por sobre su agotada cabeza
estremeciéndose por momentos
al percibir el eterno cosmos
el bello cosmos trascendental
mientras tanto ella no es nada más
que una humana ordinaria y mortal
su ropaje resbala cayendo
exhíbese su torso desnudo
que tanto martirio recibió
reza la marca de la desgracia
bajo un antiguo resabio cándido
convertido en cicatriz perenne
de la bella flor de las heridas
es tan bella como es lastimosa
lastimosa como educadora
azulado-violáceo-negruzco
sábana cósmica universal
se extiende tendida en lejanía
va transmitiendo la sensación
como un techo que no nos limita
como un límite que no nos ata
como una atadura que no ahoga
libertad eterna y metafórica
cambia el corazón tras tantos golpes
gana poder, gana libertad
así aprende a mecerse a sí mismo
cantarse una canción de cuna
arroparse bien previo a arrojar
las esperanzas y los deseos
al inmenso mundo de lo onírico
infinito como la noche azul
noche negruzca y violácea que hoy
me expone nuda bajo la Luna
que se me aparece contrastando
el mejor cielo que jamás vi
las percepciones se me potencian
alma mía que estás liberada
las campanillas suenan y así
veo a mi sentir que va creciendo
veo que se asienta y establece
sentir hecho real se engrandece
sigue todavía sin saber
sigue desconociendo si es que
finalmente suscitó en el otro
un algo tan fuerte, tan intenso
un sinonímico sentimiento
y se internaliza, ahora sí
en un esotérico universo
donde ser humana es muy sencillo
donde lo encuentra de pie al final
en el final de un largo pasillo
para besarle la suave frente
y tomarlo de su suave mano
para exponerse bajo la Luna
tan brillante en la sagrada noche
eterna sábana que se extiende
cubriendo sobre esas dos cabezas
cabezas ordinarias mortales
y sin embargo tan especiales
especiales la una para la otra
el mejor cielo que jamás vieron
Poder.
En mi mano, un libro. Página 327, se enuncia un párrafo. Describe la signo-sintomatología, el plan diagnóstico y el plan terapéutico de la meningitis tuberculosa.
Mano derecha, otro libro. Página 54, ingredientes necesarios y gramos de cada uno. Harina, huevos, azúcar, etcétera. Enuncia, debajo, los pasos a seguir para transformar aquella materia prima en una torta.
Arriba de la mesa, uno más. Novela, esta vez. Capítulo cinco, el pájaro rompe el cascarón. El mundo debe destruirse, el hombre debe romper la realidad y el sistema de valores morales al cual fue sometido. Creará su propio sistema, para así convertirse en el superhombre.
Uno a uno, llegan a mí. Fluye de ellos información, que quizá no me es suficiente, pero tampoco indiferente. Cambio rutina, accionares. Me siento preparada para intervenir si un paciente se presenta con un Mycobacterium Tuberculosis haciendo estragos en su sistema nervioso central. Me siento lista si quiero prepararle una torta de cumpleaños a mi abuela. Me siento más reconstruida y desafiante si Hesse me sugirió que el sistema de valores impuestos por la sociedad no debe de conformarme.
Uno a uno, me dan herramientas. Yo las tomo, las dejo, uso y/o aplico. Mi capacidad de ejercicio no es, ya, la misma. Adquiero habilidades, desarrollo, maduración.
Imaginemos ahora la siguiente situacion: en mis manos, la posibilidad de darte a conocer este medio. En tu ser, la chance de leerlo, paso a paso, y analizarlo. Brindarte la información. Convertir mis sutiles defensa y coraza, ya no muy sostenibles, en una ventana traslúcida, completamente transparente, tanto que ni siquiera parecería encontrarse allí. Herramientas, medios. En tus manos. Poder.
¿Qué se hace con un poder como este? ¿Cuánto valor tiene? ¿Cuántas chances hay de posturarse desinteresado, y, simplemente, leer?
En la duda, tiemblo. Temblor leve que se hace moderado lentamente, rozando tangencialmente entre el deseo de hacerte conocer lo que me genera tu cercanía, y el miedo de darte, así, herramientas. Quién sabe si destructivas o constructivas en fin... Quién sabe si son un posible medio para que todo sea, aún, mejor.
Quién sabe, sin embargo, si todo esto que, para mí, ya es lo mejor, se disuelve a cenizas.
Quién sabe si vos querés tener esa responsabilidad... si querés este poder...
Mientras, sigo con las dudas, y sigo temblando. No es ansiedad, eso es bueno. Tal vez se agote. Aunque me gustaría que antes sepas que pregunté por vos. Y tu nombre resbaló de mi boca en susurro. Tu cara se hizo imagen en mi mente. Sentí ganas de hacerte conocer ese sentimiento que cada vez prevalece más. Así como conozco aquel tratamiento, aquella receta, aquella filosofía. Así como existiera la chance de que te introducieras en lo más hondo de mí, y encuentres que hasta el corazón tiembla. Y, solamente, lo compruebes, y sonrías. O, para mi temor, tomes esa información nueva conocida, y corras tan lejos como puedas, dejando acá y abierto de par en par este vidriado transparente que me expone y me debilita. Y convertirme otra vez en aquel estúpido resabio humano, con dificultad para no caer en la automatización. Con el miedo sumado de ser el hecho fuente de información, información que sintióse tierna y sincera, y terminó derrumbado otra vez este ser, para hacer aguas firmes en la profundidad del abismo, y volver a la misma historia de aquella vez.
enrroscarse
la vida me parece cada vez más rara
y la conducta humana, más cuestionable
enrroscarse es más fácil que nunca
quiero simplificar y no puedo
la distributiva no aplica
todo se multiplica
exponencialmente
y no hay modo de control
acá estoy y sigo
preguntándome si no será
que pienso mucho
y digo poco
o será que lo que digo
lo expreso en gestos
será que son miedos
los que me detienen
los que me congelan
será que necesito
reemplazar los miedos
por medios
herramientas para avanzar
y resolver cabo a cabo
este nudo gigantesco
que me tiene avasallada
será que descubrí que
la simpleza
del ayer
la reemplacé
con el mambo
del hoy
no será que digo poco
y pienso mucho
no será que no me animo
a decir lo mucho que pienso
no será que el manual
de cómo saber ser
se me perdió hace rato
-será que nunca estuvo a mi alcance...-
fotografía
una vez alguien me dijo
que si te sacan una foto durmiendo
te alargan la vida
así que ayer
cuando te quedaste dormido
te fotografié
...
estabas sonriendo
(sonreís cuando dormís, ¿sabías?)
me dijiste que te despierte en quince
yo me colgué mirándote
y te desperté en veinte
besándote en la frente
abriste los ojos de prepo
y me estampaste un beso
me sonreí por la ternura que me generaste
te apoyaste en el respaldo de nuevo
y te quedaste dormido al instante
con esa sonrisa en tu boca aún
perenne
así que ahí se me ocurrió
sabés
así que ahí, ayer
cuando te quedaste dormido
te fotografié
capaz eso de que te alargué la vida
es una flashada
puro chamuyo, bizarreada popular
aún así, no me importa
si cabe la más remota posibilidad
vamos a darle el lugar
que me miren así
signos que hallo
cuando deposito mi cabeza sobre tu pecho
signos que expresa tu cuerpo
cuando lo recorro con mis dedos
estamos en silencio
hay música pero es silencio
vos respiras yo respiro
vos fumás yo te miro
entrecerras los ojos
creo que tenés sueño
yo también tengo sueño
y quiero dormirme abrazada
tengo tu brazo alrededor
vos fumás yo te miro
vos me mirás y así
nos quedamos
mirándonos
busco signos en tus ojos
sonríen
sonríen tus ojos
cómo leer ese signo
si no estoy acostumbrada
a hallarlo
si no sabía cómo era que me miren así
sin título - 28 de noviembre
en el medio de un pensamiento
relativo a tu persona
frases que quieren ser
dichas
escritas
leídas
y escuchadas
sin previo aviso
se materializan frente a mí
en el medio de un pensamiento
relativo a tu persona
y podría escribirlas por horas
tan lleno de un querer incipiente
que brota como brotan esas frases
que brotan como los besos
que no te puedo dejar de dar
cuando te tengo cerca
cómo hago
para no
quererte
si me hundo en tus abrazos
como si fuera el sitio más cómodo
del universo
la caricia que me remite
a mi más grande plenitud
lo que logra que el entorno
de la nada, se disipe
dos puntos fijos sobre los cuales
hundir mi mirada embelesada
y acá estoy yo
limitándolas
para no dejar fluir este sentimiento
que me atemoriza tanto o más
de lo que alguna vez me atemorizó
sentir
y es que elegir y no ser elegido puede desestabilizar a la razón
te voy a contar algo
pero antes de decirte qué es
en primer lugar
voy a contarte que
tengo ganas de contártelo
a vos
y no a otra persona
porque quiero que seas el primero
en saberlo
aunque creo que lo sabés porque
supe decirlo
con gestos
con la calidez de algunos besos
con la suavidad de mis roces
con la ternura con la que te miro
y no puedo evitar no sonreí al tenerte al lado
ni sentir la desaceleración de mi corazón
es una serie de sucesos
te veo, se acelera
te sentás a mi lado, desacelera
acercás tus labios, se acelera
es gracioso ver cómo influís sobre mi fisiología
mientras te pongo en contexto
porque trato de buscarle por qué a todo
porque trato de justificar continuamente mi sentir
mi accionar
mi pensar
ja, con la espontaneidad que esto conlleva
con lo impredecibles que son los sentires
¿me vas a decir que fue
tu sonrisa
tu aroma
tu mano cálida rodeando la mía
tu cuerpo sudando sobre mi espalda
tu mirada llena de paz y armonía
me vas a decir que fueron todas esas cosas
las que hicieron que te quiera
que ahora te esté queriendo
y que
te lo quiera
decir?
historia natural de una enfermedad llamada amor
Mis sentidos están empeorando.
Ayer, por la noche, ya percibí que mi nariz no podía despegarse de esta prenda que, ahora, llevo nuevamente puesta.
Se exacerbaron... No sé cómo actúa este virus, o bacteria, o si es autoinmune, aunque lo dudo, pues el agente transmisor está identificado ya, y aún así no dejo de pasar tiempo en su cercanía, en el mismo espacio, compartiendo ambientes.
Créanme, no es a propósito, es como una compulsión. Instintivo, impulsivo, producto de todo este cuadro clínico quizás. Se me modificó también hasta el sueño. Logré soñar un par de veces ya (¿será la fiebre?) de una manera muy realista.
El material de algodón retiene a la perfección esa mezcla de aroma entre su perfume de alguna marca -qué aún no identifico cuál- y los residuos de humo producto final de la combustión de ese tabaco con aroma a vainilla que suaviza su intensidad. Aroma a tabaco que jamás me gustó y ahora, sin embargo, me remite a su persona, estimulando a mi sistema límbico desde el sentimiento y la nostalgia. Y apoyo mi nariz para inspirar bien hondo y disfrutar, mientras in mente ordeno formas sin relieve pero con contorno, sin materia pero con energía, irreales en la dimensión tangible pero con tanta personalidad e identidad en la dimensión de mis recuerdos. Es gracioso ver la inocencia y ternura de un acto como este. La alegría del espíritu cuando una prenda de vestir cambia de cuerpo, desde aquel que siempre la porta, hacia un otro, completamente ajeno. Y es inevitable sentir cierta alegría, más allá de que sea/parezca una chiquilinada, porque este buzo es una extensión de su cuerpo, y yo lo tengo conmigo ahora, sobre mis hombros, conservando el calor de mi torso, evitando que me enfríe... Y, mientras tanto, acariciándome el interior del alma, mimándome rápidamente con el simple acercamiento de mi nariz al algodón, para inspirar bien hondo, y más allá de asegurar la función oxigenatoria de mi sistema respiratorio, afianzar mi condición de humana con el uso de mi sentido. Hermosa capacidad de estimular a mi aparato psíquico, para hacer temblar el estado basal de mi organismo por completo, de mi mente que hace horas, estanca, lee y relee hojas de información, intentando aprender fisiopatología, epidemiología e historias naturales de diversas enfermedades.
Y he aquí la historia natural de esto que algunos llaman enfermedad también, principalmente aquellos en los que el desenlace dejó más marcas con cicatrices que huellas de caricias e improntas de labios. Y algunos llaman enfermedad, y me remito a mi yo del pasado, que osó en pensar, en cierta manera, que lo era.
Tiempo de incubación, período de contagiosidad, etapa aguda, ¿cronicidad?, convalescencia, tratamiento, prevención... Prevención. Donde más hincapié me enseñaron a hacer. Donde más hincapié quise hacer.
De pronto, tengo fiebre. Me tiemblan las manos. Los labios eritematosos. Taquipnea, taquicardia. Piel erizada. Pupilas midriáticas. Sentidos afinados, exacerbados. Pierdo la capacidad de concentrarme en otro estímulo externo, en otro elemento del medio. Miro de lleno esos ojos, esa boca, la sonrisa que por momentos se asoma y yo que no resisto. Los síntomas empeoran. Hiperventilo. Me roza esa piel. Se eriza la mía de nuevo. Casualmente esa piel también hierve, también está erizada. Casualmente sus labios también están mordidos y su mirada está puesta de lleno sobre la mía. Casualmente también perdió la capacidad de concentrarse y hace un minuto que le hablo de la regulación del artículo 87 del código penal, y ante la repregunta para que me lo repita, no hay respuesta. Nos reímos y no seguimos adelante con la lectura, porque las ganas de acercar un poco más nuestros cuerpos y aliviar esos labios mordidos con un beso cálido son más fuertes que cualquier otra cosa. Y corre un perro a saltar sobre nosotros e interrumpir el momento. Seguimos riéndonos, lo mimamos y retomamos el estudio. Sonreímos con tanta paz... sonrío con tanta paz que no me hallo, no me reconozco. Será que la fiebre está agotando mis facultades mentales, quizás será que este virus tiene neurotropismo y llegó al lóbulo frontal de mi encéfalo. Quizá está allí llenando todo de soles, calidez, verde pasto, grandes árboles, sensaciones táctiles, el aroma de una piel, el color de dos ojos, el tono de voz, el sabor de un beso. El calor y la manipulación desnaturalizan proteínas, voy a perder mis facultades mentales...
Creo que estoy en el período agudo. Ayer, por la noche ya me di cuenta, ayer descubrí que mi sentido del tacto estaba en su máxima capacidad. Nunca había sentido mi piel así.
No sé cómo seguirá el avance natural de esto. Hice una ardua búsqueda bibliográfica pero los libros no me dicen cómo tratar, cómo prevenir, como evitar que siga introduciéndose en cada uno de mis órganos. No hay trabajos de investigación al respecto. Dudo que nadie haya estudiado este fenómeno... Sospecho que hay alguna cuestión económica o política de fondo.
Mi mente empeora cada vez más y no logro concentrarme. Temo que este avance sea irreversible, y de un día para el otro, ni siquiera reconozca haber escrito esto.
Si algún día la literatura logra describirlo, les pido, por favor... les pido, de rodillas, hagan a bien indicarme la referencia, el pasaje, el lugar donde se encuentra la medicación, el nosocomio en donde acceder al tratamiento, que iré así sea que sea la última reserva de energía que posea mi cuerpo... si es que esta enfermedad no termina con lo que está quedando de mi vida. Por favor, si lo conocen, comuníquense conmigo. Denme la oportunidad de sobrevivir al amor. Será un acto piadoso.
sujetada
venía caminando por esa calle
que solemos caminar
a veces pienso que camino
sobre los mismos pasos
mismísimos
si la huella persistiera podría comprobarlo
me imagino partículas desprendiéndose
del concreto por debajo de mis suelas
quizá quien camine luego
en mi misma dirección
pero contrario sentido
levante esa errante partícula
ese pedazo de materia inerte
infimísimamente milimétrica
y contrariando a la entropía
vuelva a depositarse en el mismo
exactamente el mismísimo
espacio milimétrico
que alguna vez ya, en un pasado
ocupó
y así una y otra
y otra vez
y es que cada día yo misma
yo mismísima camino
en la misma dirección
pero sentidos contrarios
de mañana temprano
luego hacia el mediodía
y quizá durante la noche un rato
con destino errante y una helada en la mano
voy errando porque no hay orden bajo mis pies
si ni siquiera la más minúscula
partícula de concreto
es capaz de quedarse quieta
y aunque me gusta hacer de cuenta
que la entropía es combatible
y que yo misma
yo mismísima me encargo
de caminar por encima
en dirección idéntica
y sentido opuesto
para reacomodar el empuje que le genere al aire atmosférico
cuando pasé caminando
hacia un lado o hacia el otro
y quiero quizá reacomodar lo que rodea
porque quizá así, capaz,
con tanto orden alrededor
no sienta el desorden que se instala
acá adentro
no en la vereda ni la plaza
por la calle que caminamos todos los días
de ida y de vuelta
no en esos lugares públicos
sino acá
adentro
en mi misma
mismísima
psiquis
y vuelvo a venir caminando por esa calle que
solemos caminar
y vuelvo a levantar un trozo de asfalto
con la suela de mi zapatilla
y me pregunto si quizá hoy
en vez de quedar allí errante
esperando mi suela de nuevo
para volver a su origen y lugar
en vez de quedar allí, me pregunto
si puede quedarse sujetada a mi
y me acompañe hasta mi hogar
paz
me
das
paz
quería que lo sepas porque
son pocos los elementos
que lo logran
me es fácil cuando me intercepta
una ráfaga de viento seco y frío
como ahora
parada
acá
me es fácil cuando inspiro hondo
todo ese aire cargado de aroma
a primavera
que tanto
amo
me es fácil cuando suena fuerte
una de esas canciones que
me acompañan
y me hacen
volar
y otro tanto fácil cuando veo
la eternísima vía láctea
extendida en el cielo
como si fuera
un lienzo
o al perenne Sol que me ilumina
alto y cálido se presenta
en cúspide del domo
aturquesado
y claro
pero hace cuánto no me siento
llena de paz
al oler una piel
sentir una piel
besar una piel
hace cuánto que no recuerdo
si alguna vez eso sucedió
hace cuánto y es
tan pura la sensación del hoy
tan puramente ingenua
que me sonrío de pensar
en derrocar mi teoría
defenestrar mi hipótesis
que afirmaba que todas estas
sensaciones
sentimientos
percepciones
no volverían a aparecer
no volverían a interceptar
con la fruición que las está caracterizando
tan pueril e inocentemente
tan desenfrenadamente
serás una vía láctea en el alto cielo
un aroma a capullo que florece en primavera
un rayo de sol entibiando la superficie corporal
una melodía que me estremece
un viento que me despeine
porque sí
es así
no puedo negarlo
me
das
paz
gracias
viajando a la deriva
QuIzá el día de mañana me enseñes cómo hacerlo. Y quizá ese día, ese mismísimo día, te suelte. Te deje ir.
Quizá el sueño es la deriva y todo lo que percibí es un juego.
sin sanar
alegué un argumento
mientras asía la última carta
digital, obvio
porque todo ahora es virtual
lloré de bronca
llorar no es de débiles, decías
así que lloré más allá de que
quizá alguna vez
no me hubiera perdonado llorar
en un contexto como ese
cuesta entendernos
cuesta comprender al otro
tanta falta de comunicación
con tantos medios nuevos
digitales, obvio
medio de incomunicación
hacemos que nos hablamos
nos proclamamos diferentes
independientes de la tecnología
y no, soy una más de esta era
digital, obvio
humanos deshumanizados
aunque se sigue sintiendo tanto
y con tanta intensidad
y tanto alboroto mental
el mambo, la expresión explosiva
esas cosas no cambian
no cambia ser humanos
sentir incontrolablemente
no cambia ver una cara y que provoque
esa sensación que estremece
apoyar la mejilla en un hombro
con la nariz hacia el cuello
y percibir el perfume de la piel
respirarlo hasta desarmarme
no cambia arrojarme al lado
bajo un cálido sol de media tarde
y disfrutar el silencio del encuentro
para olvidarse un poco de la vorágine
y encontrar la paz del alma
que transmite la compañía de aquel que se quiere
esas cosas no cambian
quizá lo que sí cambia es
la manera de comunicar
quizá una sonrisa comunique mucho mas aún que un beso
quizá una mano en el hombro
un pensamiento
planificar algo
me dan ganas de tachar el quizá
y confirmarlo
porque así lo vivo
pero es que todavía no me animo
a las afirmaciones
pero es que todavía sigo
sin sanar
en tu esencia
no me siento así?
pero
es verdad
pero
ojalá algún día representes
para mí
tan bien?
te pido
permiso
para besarte el alma
avisame por favor
etílica
me huelo y te huelo
es el tercero que escribo
en esta noche
etílica
por absurdo que parezca
ahora fue una ráfaga la que
incendió la
reminiscencia
te huelo acá
y estás lejos
mas así tan presente
te invoco
con el simple movimiento
de mi diafragma
sale barato ser feliz
instinto que reina
así comprendo sin decir palabra
me huelo y te huelo
te huelo acá
viniste conmigo
mañana te llevo a la plaza
etílica 2
pero sí
huele a vos.
al acercar mi muñeca
a veinte centímetros de mi rostro
para observar las agujas
será el etanol
pero bien que siento
observar tu rostro
de la mía
y representarte delante mío
ojalá que no llueva
tengo tu perfume impregnado en el lugar donde me pongo perfume yo
no sé cómo explicarte lo placentero que es
olerme
y olerte
hoy te dije que te había extrañado
me dijiste que vos también
hoy te dije que te quería
no estabas encima mío
estabas al lado
me pareció más oportuno
y me dijiste que vos también
recitaste "qué lindo"
y te abracé fuerte
coordinamos para vernos
en el Parque Chacabuco
a coro y en voz alta
dijimos "ojalá que no llueva"
las cuatro mismas palabras
y nos reímos
ojalá que no llueva
así puedo ver al Sol incidir sobre tu piel blanca
mientras te beso en silencio
disfrutando de su suave fulgor
te beso tan feliz
tan felizmente
que no sé cómo explicarte lo placentero que es
tanto como
olerme a mí misma
y sentirte
te siento en mí
y me sonrío
la historia desde la cuna
viran con nosotros
como dice Spinetta
es así
creer en eso porque es real
me mirás con cariño
un mambeado
cuando la noche nos acoge
y el día nos arolla
brillando en mi cielo
de esa que recarga y repone
lo descubrí esta noche
quiero decírtelo cuando estés sobre mi pecho
y simplemente mirarte
apacigua
en medio del delirio onírico
la historia desde la cuna
cuánta suerte
si me pusiera a pensar en
la cantidad de veces
que hoy
ayer
o la semana pasada
tuve suerte
creo que podría escribir
un bibliorato
y sabés qué?
no me alcanzaría
porque querría transmitir
la hora lugar
y contexto
para que puedas entender
cómo es que tuve tanta suerte
y todavía no me convertí
en la embajadora
de la buena fortuna
'perá, pero, esperá
no fui yo sola
preguntales a ellos
preguntales dale
si no te cuesta nada
seguro te van a contestar lo mismo que
yo
seguro te van a decir que
un día mamá y papá dijeron
no trabajes, estudiá
nosotros te
bancamos
atenti a la palabra
bancamos
el banco banca
con intereses
y la familia banca...
¿con o sin intereses?
¿hay interés financiero?
o quizá es ese
pero che
es increíble che
es ese que todas y todos
describen
como lo más noble y profundo
de la vida
como dicen
puro amor
quizá fue suerte
están ahí todavía
y yo acá
hecha y derecha
hecha y deshecha
una piltrafa a veces
pero sabés qué?
llego a casa y
están
ahí
están
yo me quedé en la escalinata
tomando birra
y ellos están
ahí
en casa
velan
yo estoy en una butaca
y ellos están pensando en que
si duermo poco
voy a dormir poco
y si duermo poco
mañana no será un buen día
ellos pensando eso
eso siendo real
yo sin interés a eso
qué me importa cuánto voy a dormir
ellos, si, velan
yo alucino
y alunizo
en este presente
y nos miro y digo
che, esperá
cuánta fue
¡tanta cuánta!
y no solo eso
tanta cuánta que
me curó las peores heridas del alma
tanta cuánta que
quisiera darles respuesta
con tanto y todo ese amor
que no voy a poder sentir
hasta descubrir lo que es
lo que se siente
lo que se imagina el alma deseante
lo que construye in mente el pensamiento razonable
que aturde a más
pasa el tiempo
pidiendo
trascender
pero si yo ni siquiera me sabía atar los cordones
pero si a veces me olvido de comer si no me lo recuerdan
aniñada niña
quizá fue suerte
que me tomen de la mano
pa' cruzar la calle
quizá fue suerte el pan
quizá fue suerte el no
la caricia en el momento indicado
el cuento antes de dormir
la Biblia aunque ahora sea atea
la enseñanza de amor al prójimo
quizá tuve demasiada
tanta abundante
tanta cuánta
que no podía razonar
cuanto representaba
quizá fue suerte
que tomen mate
para que yo coma
el día del edificio
te acordás de la tarde
esa tarde que no fue esta tarde
pero fue esa en la que
un edificio se interpuso
entre
el Sol
y vos y yo
el cielo se expresaba
cual obra de arte
ocaso lileástico
violetísico
purpurado
rosado
creo que esta última es
la única
que me admitiría el diccionario
como correcta
pero qué me importa mi dicción
si los sentidos normales
desconocieron todo lo
previamente conocido
al estar exacerbados con
toda
esa
nueva
vorágine de
sensaciones
y pasó un avión
por encima de nuestras cabezas
las lucecitas nos llamaron la atención
no fue el día del edificio
ni fue hoy
fue ayer
me rodeabas con tu brazo
apoyaba la cabeza en tu hombro
inspiré hondo para guardarme el recuerdo
queríamos teletransportarnos
a esa cabina
y atravesar el cielo
ahora azulado
impregnado de negrura
ya sin tintes purpurílicos
rosadáceos
violetados
lilas
y una perra y un perro
jugueteaban por el parque
vos me contabas de cuando en cuando
que corrías esas calles con tu papá
nos mirábamos con el Sol de soslayo
eso no fue esta tarde
ni el día del edificio
ni ayer
le diría el día de los perros
o quizá el del timbó
que me detuve a mirar
cuando recorríamos tu barrio
del brazo
bajo ese árbol
un médico vacunaba contra la viruela
muchos años atrás
caminamos por Puán
yo no me acordaba de cómo era el parque
ni sabía que tenía un centro cultural que se llamaba Adán Buenosayres
como el personaje de Marechal
o que bailaban tango a la noche abajo del puente
tampoco sabía que había una fuente turquesa
ni que un farol titilaba
o que había un árbol con un orificio ovalado perfectamente delimitado
de unos sesenta centímetros
que creíamos que era la puerta de entrada
a un agujero de gusano
tampoco me acordaba de que la luna brillaba tanto
ni de que el olor a primavera combinaba tan bien con el olor de la piel
una piel que se podía erizar con extrema facilidad
caminábamos por la de tu casa
nos tomamos de la mano en una esquina
no me querías dejar ir
yo tampoco quería irme
te quedaste un poco más
me quedé un poco más
nos quedamos
nos miramos
nos miran
nos
puedo usar ese pronombre
sin miedo
sos una incógnita
pero no estaría necesitando
despejar la equis
no lo pienso
y lo vivo con la espontaneidad
del perro y la perra
que interrumpieron la sumergida
que había hecho sobre la superficie de tus ojos
marrones
que decís que son comunes
y yo te los miro
fascinada
apoyás la cabeza en una de mis piernas
cerrás los ojos
hoy, esta tarde, hace un rato
sigo mirándote
recorro tu cara con
mi mirada
observo
recuerdo
sigo mirándote
aunque no esté ahí
ni estés acá
te recordé
cierro los ojos y
te miro
nos miro
me das paz
te lo dije hoy y creo que ayer también
creo que también te lo dije la semana pasada
no me animé el día del edificio
ni el día de Larrea y Córdoba
vas pisando sobre barro mojado
huellas mnémicas,
placer para mi memoria
que se siente cómoda
me río de tu espontaneidad
la misma que te caracteriza desde
el día del edificio
me gusta tu naturalidad
me gustan tus manos en mi espalda
tu boca en mi boca
tu pelo en mi muslo
me gusta que me saques la ropa
que escuchemos música por horas
que mis ganas de tocarte sean tantas
como las tuyas de tocarme a mí
de tenerte cerca y sentir una energía
brotando de mí
chocando con la tuya
brotando de vos
atrayendo nuestros centros
me rodeas con tus brazos
te rodeo con las piernas
nos rodeamos
nos
otra vez nosotros
un día más, tarde más, noche más
mientras tanto, la ansiedad se convierte en polvo de estrellas
allá está, lejos mío, en el océano universal
sin saber cómo lo lograste
pero sí, es así
se desvaneció
y yo, en paz
con ganas de estar acá y allá
con la certeza de que en un mañana próximo
habrá no sólo la tarde del edificio
o Larrea y Córdoba
o la de los perros
o la de ayer
ni la de hoy
y el cielo violetándico
lilandásico
rosálido
púrpura
anatomías
Tibio Sol que nace fácilmente, incluso con la tonta invocación mental de un recuerdo azaroso. Es uno de unos pocos, pero que rápidamente se generan, por la constancia de los encuentros.
La base bajo los pies no tiembla, por primera vez en años. El "in" se transfirió, de certidumbre a quieto. Maravillosa la semántica. Inquieto el presente ante tanto nuevo estímulo. Y no solo el presente sino también inquieta el alma ahora, y también ilusionada. La ilusión inevitable, que quizá en otro momento hubiese intentado apagar, reducir a cenizas. Pero esta vez, el temblor del mundo no asusta como tantos otros. Epicentro interno. Me da un vértigo que simula ser una brisa en la cima de una montaña, o quizá la sensación de visibilizar la caída de una cascada. Dejarse llevar, arriesgarse, y correr hasta detenerse bajo el emocionante fluir de ese agua gélida. Ciérranse mis ojos y tiémblanme las piernas, mientras ventilo ciclando inspiraciones y espiraciones entrecortadas, afectadas por tal frío. El Sol descendió, y la sombra domina nuestros lares. Me sujeta fuerte, no parece dejarme caer. Su cintura escapular articula un ángulo agudo con un miembro superior derecho en semi-extensión, en tanto su mano me sujeta desde la cresta ilíaca aproximándome a su cuerpo. De cuando en cuando apoya sus labios sobre mi pelo, sintiendo la presión en mi cuero cabelludo, cuyos aferentes le llevan información a mi corteza. Proceso in mente una forma, también engramas para no olvidar el aroma, ni el calor, ni la suavidad del acto, o la energía que se desprende de esos labios, o del fondo de su pecho, cuando me aproximo despacio.
Sonríe el corazón y mi boca también. Es notable. Él lo descubre y se ríe conmigo.
Sonríe el corazón por ser escuchado. Por poder ser natural y dejar fluir de una vez, como fluía la cascada. Seguir el ejemplo de esa cascada: si nadie intentó detener la naturaleza de la naturaleza, y aún asi... sigue fluyendo.
sin título - 22 de octubre
Difícil encarar una contracorriente con un corazón cansado y con ganas de yacer tendido en un sitio calmo, donde el olor a primavera invada el aire, no se escuche el alboroto de la ciudad, y los rayos de sol aclimaten el ambiente del día.
Difícil luchar contra un espíritu rebelde, porque en la lucha se intenta calmar, y la única manera de calmarlo es reduciéndolo a la nada misma.
Difícil asesinar a sangre fría a aquello que mantiene la luz y la sed de ser.
la medicina es el otro
¿Cuántas veces dimos la mano? ¿Cuántas veces nos preocupamos por saber lo que tenía, más que por conocer de qué forma atravesaba eso que padecía?
Interrogar, preguntar a fondo, complejizar, caracterizar. Un bicho que da enfermedad. Una enfermedad que atosiga a un paciente. Paciente que olvidamos que es persona.
Siente, llora, ríe. Tiene una rutina. Tiene un entorno. Vivencia, asimila, recoge estímulos del ambiente. Reconoce miradas y gestos. No hace falta entender las palabras complejas y hegemónica del vocabulario médico para reconocer la mala noticia. No hace falta ser doctorado en ciencias biológicas para comprender cuándo se aproxima un futuro de mal pronóstico.
Pero esto no nos lo enseñan.
Y ahí estamos nosotros. Ridículos, expectantes, con los dientes afilados.
Y ahí están ellos. Vulnerables, expectantes, con la salud debilitada y tan cerca del límite.
Límite que nos empodera al saber que dependen tanto de nosotros. Límite igual de ridículo como nosotros, por creer en esa hegemonía. Creer en la ciencia, ver la punta del iceberg, olvidarse de aquella parte que ocupa la mayor masa: invisible para el que no sale a buscar, para el que no quiere ver.
Retomar el camino holístico que tantos en la historia se esforzaron en construir.
Retomar la fe en la medicina. Médico que acompaña, y quizá también cure. Pero por sobre todo acompaña, más allá de toda crítica...
...y si la medicina es el otro...
trescientos sesenta y cinco días
trescientos sesenta y cinco días fueron
hoy
acá
trescientos sesenta y cinco son
los días de
un año
año que concluyó hoy porque
se empezó a contar cuando...
cuando yo nací
y hoy se conmemora el aniversario
trescientos sesenta y cinco días son
año que se fue
año que se perdió
y yo
acá.
año que se fue, año que se perdió
y yo acá mirando
como pasa el tiempo
sin percatarme de que un año más pasó
y un año se fue
un año que no va a volver
año que pasó y quizá no
no me di tanta cuenta
año que pasó y quizá no supe valorar
año que pasó
todos esos trescientos sesenta y cinco días
y terminó
y yo acá estoy
no queriendo festejar
acaso tendría que festejar que
se fue
otro año más?
acaso tendría yo que estar acá
prendiendo una vela
soplando una vela
apagando un fuego?
trescientos sesenta y cinco dias pasaron
y yo estoy acá
sin soplar ni prender una vela
sin intenciones de que eso suceda
y mis amigos comprenden
y aún así
aún así
cantan
en el medio de la calle
cantan en el medio de la vereda
y yo ahí acallando esos cánticos
que pareciera
pareciera que celebran más mi nacimiento
pareciera que celebran más el aniversario de mi nacimiento
que yo misma
ya pasaron trescientos sesenta y cinco días
de los cuales yo me percaté
de treinta?
quizá pasaron trescientos sesenta y cinco días de los cuales fui feliz solo diez
quizás pasaron trescientos sesenta y cinco días y uno de esos días me tomé un avión camino a un viaje increíble
y eso fue en este año que empezó hace un año
este año que empezó hace un año cuando yo simbólicamente tenía
un año menos
que ahora
y quizá un año me animaba un poco más a poner una vela arriba de una torta un bizcochuelo hecho espontáneamente
y de repente prenderla
y de repente apagarla
y que haya gente cantando al rededor
y sentirme especial por mí
y sentir que hay un dia en el año en el cual
se celebra un aniversario
de que nací
de que llegué al mundo
de que estoy acá
ese día del año que se desacopla del resto de los días del año porque
primer día de enero es el primer día del año
treinta y uno de diciembre es el último
y por qué celebraríamos un año nuevo en un momento en el que no corresponde
sin embargo lo hacemos porque festejamos los natalicios
en una especie de
reconocimiento humano
en una especie de reconocimiento del humano como deidad
en una analogía humano cosmos
como ente soberano
individuo que puede poner orden temporal
en base a la traslación de la Tierra alrededor del Sol
y decidir en qué momento empieza
y en qué momento suceden
el año
y las estaciones
y cuándo termina el que pasó y empieza uno nuevo
y acá de repente tan humanos
también inventamos
que un año empieza y termina
cuando una persona nace
y ese día le deseamos
un feliz cumpleaños
como si fuésemos tan poderosos
y cada una de estas seis billones
de personas
cumplen natalicio
y ahí estamos
nosotres
les amigues
les compañeres
les familiares
para decir "feliz cumpleaños,
que la pases bien y que seas feliz,
que se cumplan todos tus deseos"
cosas que le deseamos al resto y a veces
ni siquiera nos las podemos desear
a nosotres mismes
si ni siquiera nos la jugamos
por cumplir un deseo
si ni siquiera a menudo se la podemos desear al ser más querido
porque quizá hay
un halo
un estigma
una nube
en el medio
y descubrir que
no puedo ser feliz
no puedo estar alegre
no puedo sentirme de la forma que el resto quiere que me sienta
no puedo sentirme de la forma que yo quiera
y yo le deseo al resto que se sienta
pero por qué hay que ser feliz
por qué hay que ser alegre
dónde está el fundamento
dónde está el manual de cómo vivir
y acá estamos
con personas que nos rodean
nos quieren y nos apoyan
y nos desean
un feliz cumpleaños
entonces yo les digo
gracias
porque no sé qué más decir
porque no tengo otra palabra que exprese
cómo me siento
por el hecho de que elles
se ocupen y preocupen más por mí que yo misma
que elles preocupen
y se ocupen
y celebren
pareciera que celebran más mi nacimiento
pareciera que celebran más el aniversario de mi nacimiento
que yo misma
ocaso en la ciudad
el sol tras las nubes convierte el concreto color pastel
en siluetas negras que contrastan
luz rosa-anaranjada brindándose a los ojos de los transeúntes
en esta tarde primaveral
que pinta una acuarela sobre el domo
representa el cielo
por encima de nuestras narices
cielo que vira a naranja
a rosado
vira
ocaso en el corazón
congruente, al menos, en parte
y no tras un largo análisis de los hechos
sino simplemente bajo las riendas de
la expectativa al mínimo posible
y la fluidez en todo su esplendor
esplendorosa me recorre
huesos, dedos, miembros
el centro del cuerpo
la mismísima alma
que se hierve, evapora y condensa
todo en el mismo acto
y surge resignarse como siempre surgen
este tipo de reacciones
frente a este tipo de sucesos
frente a este tipo de sentimientos
y siempre clasifica
encuadra
encasilla
analiza
ocaso de cemento
al recorrer algunas calles
cemento quizá también
fijándose en el corazón
ocupa cada vez más, y más espacio;
que no llegue a obliterar
(analizate a vos...
a mí no)
mano en el hombro
que se sintió cálida
calidez que no suelo sentir
calidez que hizo bien
y elijo disfrutar
más allá de lo estúpido que parezca
más allá de lo tonto y absurdo que parezca
sol poniente
edificios que se llevan lo que queda del atardecer
el frío empieza a florecer
pero un brazo cubre el dorso en semicírculo
creételo: es un abrazo
suave claridad, ternura humana
leve caricia, pero que sujeta con fuerza
sentir que existo para el otro, sutil existencia
sentir que existo en el universo, sutil trascendencia
me mencionaste a los astros
viran con nosotros
(cuánto sol nos queda?
que no se oculte...)
preciso dejar de descifrar
dejar de buscar
sinonimias
dejar de comparar
dejar de idealizar
respiro hondo y encuentro
respuestas que conforman
respuestas que aterran
será lo que me asusta lo que no me deja ser
será que igual seré porque ya nada asusta
Interminable listado de almas que habían endulzado parte del pasado.
Pero no así del aroma a primavera que inunda el aire.
Era ese momento de percibir que el alma lleva recorridos miles de años.
Y que asga un bastón para mantenerse bipedestando.
Por un momento la historia se hace carne.
No logra llorar o reírse. Su rostro arrastra la facie simbólica de la añoranza.
Dulce belleza de la narración, enriquecida en la retórica.
huye
está corriendo lejos de algo
y lejos del tiempo
y perdiéndose en el espacio
que amenaza desde las sombras
agitado está el verdor de su alma
que aún se siente como un capullo
calores primeros que aparecen
con un florecer que acaece
corre en sentido al horizonte
acechando un sinfín de variables
subjuntivo accionar
trata de transmutar su alma
de heredera de la consecuencia
a inquisidora de la posibilidad
está corriendo lejos de aquello
la búsqueda constante
maldita e insoportable tendencia
de sospechar, e interpelarse
investiga, define, asume,
abandonando así la magia
de la fluidez de los hechos
del sentir que la hace humana
como si pudiera ser que el fluir
no respondiera a causa y efecto
cada vivencia justificada
cada fenómeno aducido
el por qué presente sin cesar
mientras ahogábase el ser
acabando con su levedad
bajo el peso insoportable
de la razón como defecto
y no como cualidad virtuosa
está corriendo lejos de eso
que amenaza desde las sombras
reconocido falsamente
como el origen de la luz
desde aquella época moderna de
revoluciones y máquinas de vapor
eso es esa, la reconoce,
sigue interpelándola
aún desde la lejanía
exigua a lo que pretendiera
sigue corriendo raudamente
escapa con destino anónimo
pero conociendo a la perfección
a donde no quiere llegar
aún así descubre que su mente
se pregunta qué la acecha
se repregunta y descubre respuesta
cae otra vez en el círculo vicioso
imposible disociar la razón
que vuelve al alma soñadora
en alma contaminada y putrefacta
imposible disociar lo indisoluble
lo que la especie humana impone
como su gran y natural virtuosidad
imposible disociar el pensamiento
que se transforma a crítico
bajo el manto del crecimiento
términos de una presión social
que incita, exhorta e insta
a abandonar el verdor del alma
estrellado cielo alumbra
el camino de sus pasos
sigue escapando de la razón
aún no queriendo admitir
que no fue sino bajo su mandato
que logró descubrir la naturaleza
de la sombra que la acechaba
en medio de la noche
noche de estrellado cielo
deja ver el forcejeo
volver a la esencia
intento incansable de escapar
de pasar de ser capullo
a una flor abierta de par en par
de volver a que destino y sentimiento
sean nombres de un solo concepto
todos tenemos
algo de que aprender
todos estamos
esperando un milagro
solemos vernos
sólo por necesidad
un vidrio negro
separa dos personas
cruel silencio
que se hace constante
mientras suenan
los matices del cosmos
inaudibles
un ave alada
llora sobre un árbol
copa inmensa
se mece con el viento
ráfagas frías
convierten al verano
en el invierno más crudo
congelado el semblante
las gotas del llanto
se vuelven hielo
en la medida
que caen
llora bajo la lluvia
y disimula
aunque su alma pesa tanto
que cualquiera podría
identificar
aún en la distancia
la congoja de ese ser
¤¤¤¤¤
todos tenemos algo que aprender
la diferencia está en la fuente
de conocimiento
si hallo la verdad en
esta lluvia de verano
y las reminiscencias
que evoca
y la aspereza de las mismas
hacen brotar las ganas
de dejarlas atrás
para siempre
sucumbiendo ante
el olvido
y generar nuevas memorias
con la forma de esos ojos
la mirada profunda
silenciosa y reflexiva
con el brillo de vida
que desprende
y esa sonrisa que se oculta
detrás de un rostro serio
que me desarma de la nada
cuando aparece sin avisar
y ese suspenso de cuento
ante el desconocimiento
que me asusta un poco
pero me introduce en las ganas
de desmenuzar y comprender
o si hallo la verdad
en el silencio de una noche
fría y oscura
en la tristeza de la desazón
sin estrellas que iluminen
ni la humanidad de los festejos
ni la calidez de un encuentro
o un beso distraído
en un pasillo
o en una sala
o en un jardín
o en un cuarto
y mi sola soledad
acechando como acostumbra
hace tanto tiempo ya
la cuenta regresiva
quiero verte la cara
en el lugar preciso
donde se encuentra el teléfono
que sujeto en mis manos
mientras escribo esta tontada
arrojada en esta cama
tener tu cara acá adelante
(¿treinta centímetros serán?)
sujetártela
con mis palmas envolviendo
tus mejillas
jugueteando con tu barba
suave
acercando los labios
de vez en cuando
para besarte
la barbilla
y mirarte directo
en los ojos
y perderme
porque me pierdo
y me gusta perderme ahí
sabés que me gusta
el silencio de mirarte
el cuerpo y la cara
las manos tu pelo
sabés que me gusta
la sensación generada
cuando te apareces
en mi campo visual
y te reconozco
porque una corriente eléctrica
empieza en mi hueso occipital
y me recorre el dorso hasta
los dedos de los pies
'neuralgia del embelesamiento'
la llamó mi amigo
y me hizo reír el término
aunque en un primer momento
porque después resolví
después me di cuenta que
la neuralgia genera dolor
que la sensación hermosa
que me hizo sentir tu cercanía
puede convertirse
en el dolor más intenso
el que viene de adentro
de las más profundas
profundidades
ese que no lo arregla nada
más que el tiempo
y me pregunto si
mi alma está preparada
ante la posible posibilidad
de que ese dolor empiece
cuando más desprevenida
me encuentre
y me genera temor
porque el minuto a minuto
se convierte
en una cuenta regresiva
de la cual desconozco su duración
y me genera temor
que ese momento sea
por ejemplo
hoy
Quiere hacer una sinopsis. Se levanta, toma la máquina de escribir, golpea esas letras. Frase que inician con sentido, para perderse en la nada misma al cabo de unos minutos. Temple que se deteriora mientras la ira recorre las terminales nerviosas, haciéndose consciente. Grita, grita con todo lo que puede, golpea la máquina, golpea la mesa, se golpea la cabeza. Dolor físico, se siente tan bien. Calma el grito del alma. Dura poco la anestesia, golpea de nuevo. Una gota caliente y pegajosa se arrastra por el dorso de la mano. La humedad de la noche estival contrasta notablemente con el estado fisico de esa flor carmesí que afloraba. El pulso de la radial retumba en su muñeca, arrítmico, incansable. Sigue latiendo, sigue viviendo. Imperecedero. Y se pregunta cuándo tiempo más pasará hasta asimilar esa angustia que le lleva al llanto. La noche continua en su vorágine, sin descanso. Así es que la Tierra está girando, el mundo marchando, y las agujas informándolo. Ahora, la más larga estaba en el mismo lugar que antes, pero la corta yacía señalando el cuatro. Otra hora más, en la que su alma sigue desgarrando(se). Sigue buscando el origen. Y el aparato nunca dejó de vibrar.
no es invierno
pero con esas almas
en el medio del silencio
pareciera que sí
atrincheradas en un rincón
sin ver la luz
sin asir un atisbo
de luminosidad
un rayo que penetre
la ventana
alcance la habitación
rebote contra las paredes
y permanazca allí
atemplando el gélido clima
de ese ambiente dos por dos
el silencio se suicida
él toma la palabra
ella espera
escucha con dolor
no tiene el alma preparada
quizá hubiese sido mejor
o puede que hubiera preferido
mantener la calma silenciosa
y no romper ese hilo
intento frustro de reunir
caminos paralelos
(quizá en el infinito alguna vez
algún día...)
desearía no tener
esta estúpida tendencia
a leer entre líneas
el ser se cansa
se agota ante tanta
suposición
desearía poder
dejar de suponer
de desconfiar
desearía no tener
que estar deseando
lo que deseo
viejos papeles olvidados
que no despertaban
ni el recuerdo
ni el sentir
se encuentran con la mirada
agobiada y casual
de quien abre ese cajón
también olvidado
hacía mucho tiempo atrás
hay una pequeña frasesilla
pequeña mas significante
escrita en cursiva
con una estilográfica
tinta azul
aún intensa
reza un sentimiento
sobre un estúpido papel
que alguna vez protegió
un saquito de té de boldo
casualmente guardados
viejos papeles olvidados
ya la mirada se convierte
en una observación
seguida de una interpretación
semántica y sintáctica
escueta y tierna frase
cargada de significancia
pronombre
verbo
adjetivo
le eriza la piel la nostalgia
despertando un poco de asco
transformando su temple calmo
en uno iracundo
explora escapatorias
mientras la memoria comienza
a escarbar en las profundidades
maldita la evocación
deseos incendiarios
hacia el cajón de recuerdos
¿por qué había conservado aquello
en ese lugar tan accesible?
deseos incendiarios
hacia todo lo que contenía
lo preservado debía caer
en la naturaleza de la ignición
sucumbir ante las leyes de la física
combustionar hasta reducirse a cenizas
¤¤¤¤¤
intenta caer en el dadaísmo
y no puede
pues a cada paso de la narrativa
se expone
la nostalgia del alma
palabras causales
fluyen paso a paso
una línea de sentimiento
las guía y organiza
causal la palabra
representativa
casual ya no hay nada
todo estaba previsto
quizá vaticinó
que algún día querría
revivir las tiernas vivencias
del amor que había envejecido
quizá pensó
que algún día la vida
reencontraría esos caminos
y recordarían los tiempos pasados
[juntos]
quizá nunca imaginó
que lo que creía inagotable
y tan puro de amor
un día se habría transformado
como descubrió esa tarde
en ira absoluta
en la conversión de la alegría
y felicidad plenas
en el odio más intrínseco
cultivado lentamente
infiltrando hasta los huesos
penetrado en la conciencia
luchando paso a paso por
convocar al olvido
y al fin hacerlo real
convertir la causalidad
en la casualidad
al encontrar aquellos
tontos y absurdos
viejos papeles olvidados
y no reconocer
la letra
el aroma
la estilográfica
el sentimiento
tampoco creer propio
el sentido de esa frase
que reposaba en el papel
que alguna vez hizo de sobre
de un estúpido e insulso té de boldo
asusta un poco la vivencia cuando
lo que nos rodea sale
tan perfecta
tan concretamente
parecido
a lo planeado
como un gran libro de cuentos
cuyos finales ya conocemos
antes de terminar de leerlos
el famoso spoiler
asusta y aleja de la espontaneidad
ata todo tanto a la circunstancia
representar la consecuencia del acto
y descubrir allí un sin fin de resultantes
todas aquellas posibles opciones
que esperan al final del proceso
siempre anhelando una o dos
siempre allí
pequeños detalles hacen a la palabra
incluso su ausencia
durante cuánto tiempo te quedaste sin hablar
cuánta historia quisieras contar
tiempo que se escurre
historias que se olvidan
soy una construcción
de mi propia percepción
y las otras percepciones?
y ese quizás cómo me ven?
soy producto de mis sentidos
soy también lo que perciben de mí
por eso me quedo de lado
allá afuera truena
el clima asusta tanto
y me quedo observando oculta
a ver si puedo salir en el momento justo
y cambiar los hechos
para desordenar el avance
y que lo planeado se desintegre
dándole lugar a lo espontáneo
y desafiar así al destino
(pobre ilusa
pequeña absurda y pueril ilusa)
cuentos de hadas
Hay un silencio desolador.
Evoca un recuerdo.
Velas prendidas.
Dieciséis.
Pide tres deseos.
Repitiendo la frase.
'Quiero ser feliz por siempre'
Hay un silencio desolador.
Y ella no fue feliz.
Tampoco lo es.
¿De dónde sacó esa idea?
Tenía que ser feliz.
Tener que.
¿Desde cuándo sentir es un deber?
Se automatizó la conducta.
Son marionetas.
Títeres.
Y si no sos feliz te tironean.
Proponételo y no pares.
Alcanzá la felicidad.
Y te venden el significado del hecho.
Te llenas el ropero y los bolsillos.
Tranzás con el capitalismo.
Así te venden el cuento de hadas.
Disfraz de cordero en un león.
La falsa inocencia.
Consumis la narrativa poética.
Encierra entre líneas
un lineamiento.
[valga la redundancia...]
Y vos estás envuelta en el silencio.
Silencio desolador de la noche.
Consumís cuentos de hadas.
Entonces soñás con el amor comercial.
Asomás tu cabeza en la ventana.
Esperás la mágica serenata.
Estúpido y falso amor inexistente.
Nos lo vendieron año a año.
Manipulan las ideas.
Consumiste cuentos de hadas.
Te vomitaste de embriaguez.
Y llorás de tristeza al verte.
Porque siendo una rota, toda vomitada,
estando tan lejos de ser princesa
¿quién va a querer quererte?
Envuelta en silencio lo descubrís.
Hay una respuesta quizás.
Pero ya estás más allá.
"que a tan doloroso extremo lo conducía..."
Hojas 417-418, Libro quinto. Edición de Corregidor, 2015.
Primer renglón, transcribo: "[...] ... una luz brumosa, la misma que llena su cuarto, gravita sobre la ciudad, moja los techos, aceita las calles y esfuma los horizontes; diríase que la pulverizada ceniza de un volcán flota en el aire y se asienta blandamente sobre las cosas. Adán (Buenosayres) estudia las ramas esqueléticas de los paraísos que, faltos ya de sus hojas, aún se aferran con uñas avaras al racimo de oro de las semillas. Imaginación... [...]"
Exactamente, imaginación en marcha. Aunque innecesario imaginar demasiado, pues la imagen mental no es inventada. Evoca un campo visual percibido típicamente de lunes a viernes por mis retinas, y a veces hasta sábados y domingos.
La silueta oscura, también de ramas esqueléticas como percibió Adán. Y también de paraísos, raquíticos por el frío invernal, que paulatinamente se va transformando en una primavera templada, equinoccio mediante.
Hay bruma en el aire, constituye mi espacio. Lejana la luz, mosaico blanquecino y grisáceo, sin turquesa brillante por los nubarrones que cubren la totalidad de lo visible. El concepto del cielo, idea construida y aprehendida en base a mis conocimientos previos y a mi percepción del ambiente. No sé si parecería tan lejana una nube si no supiera que el cielo no es un límite exacto. Y me refiero a esto porque la bruma está en el aire, tan presente que la atravieso con todo mi cuerpo. Dirija a donde dirija mi mirada, la veo allí. En un momento pareciera mutar a garúa, para luego dejar de ser algo detectable por mi límite de resolución visual, y pasar a formar parte de eso magno, tan vasto: el cielo.
Días como hoy, surge el sentimiento de encierro. Ese elemento constituyendo parte del aire, en mayor porcentaje que el común denominador de los días. Allí, indeciso si ser vapor o gota de agua, pero siendo agua en fin. Siento que mi atmósfera se reduce. Quizá el vapor de agua tan visible que me contacta y me humedece ojos, boca y nariz sea continuo hasta los límites de aquella, y se esté perdiendo allí donde la gravedad ya no ejerce suficiente aceleración como para mantener la materia bajo su control. Esa misma agua que me dificulta la visión, que es agua en fin. Que toca el edificio a la vez que toca el paraíso deshojado y mis manos sin guantes y mi cabello lleno de pequeñas gotitas que recién eran vapor, y ahora se condensaron. Que eran agua y siguen siéndolo, más allá de su estado de la materia.
Los paraísos se agitan con el viento y mojan a los transeúntes. Yo veo el sol sobre el edificio y detrás de las ramas que siguen esqueléticas, y lo seguirán hasta tan pronto el Sol y el calor dominen el día porcentualmente. El paisaje se teñirá de ese lila-rosado, decorando con un fondo amable a los contingentes recién salidos de haber cursado algunas horas de clase, rendir algún examen, trabajar en algún proyecto, dar alguna clase, reunirse con alguna persona. Dibujarán algo de color en la tarde cuando la luz anaranjada se deposite sobre ellos, justo antes de que ésta desaparezca tras el concreto e inunde de sombra las inmediaciones. Observarán luego del ocaso a los grupos que, en términos de festejo o no, apoyarán sus isquiones y compartirán ilusiones, mate o cerveza en mano, sobre algún trozo de cemento o algún metro cuadrado libre de pasto que quede en la plaza de la capilla. Verán sujetos gritando y encendiendo bengalas, llenos de confeti, guirnaldas, con humos de colores, uniformes recortados, vinchas floreadas y cabezas rapadas, fotografiados tras un recuadro improvisado que semeje alguna red social, grabando en la historia de sus vidas el momento tan clave de tantes que atraviesan esas calles cada día.
Los paraísos rodean la plaza y crecen incansablemente. Vaya a saber une hace cuántos años que están allí parados. Son parte de mi percepción de este lugar, hace cuántos años ya, que camino por Paraguay al dos mil cien. Quizá me gustaría usar el adverbio "incansablemente", pero es que soy humana, y es cierto que la vida y los años pesan, cansan, agotan. Aún en la felicidad de hacer lo que se desea, lo que se ama y anhela.
Los paraísos me inspiran las ganas de fotografiarlos, aún con este deshoje que los tiene esqueléticos, porque aún así son bellos, porque no sólo los recuerdo con ese color intenso que me alegra la visibilidad durante los meses estivales. Los admiro así, raquíticos, acá en el límite entre Recoleta y Balvanera, como los ve Adán en Monte Egmont, despertándose una mañana en Villa Crespo. Paraísos de Buenos Aires, ciudad de aire humeante, nervios alterados y corredores de tiempo compulsivos. Sociedad compungida entre medio del trajín y la vorágine del siglo XXI. Atraviesan las veredas y el pavimento con una mano tomando el aparato, con la vista en un ángulo de veinticinco grados hacia abajo con respecto al horizonte, que acá no existe como línea recta: es un conglomerado de concreto, mires a donde mires.
Me detengo con cuidado de no ser obstáculo en la línea punteada que esquematiza la trayectoria que alguno de estos cuerpos humanos recorrerá en el futuro inmediato. Miro hacia arriba, allí el Sol en lo alto, tras los nubarrones heterogéneos blanco-grisáceos, le hace de sombrero al edificio de forma cómica que hace de casa de mi Universidad. Por delante en el plano visual, ramificaciones incontables de un tronco delgado, pero firme.
Ventaja de la tecnología: cuento con un teléfono, está en mi bolsillo. Lo saco, lo acomodo, presiono el obturador.
Ramas esqueléticas y bellas de un paraíso. Facultad detrás, sol radiante, pero oculto en un río atmosférico de cúmulos de lluvia. Entre medio, el agua. Me toca, toca el concreto, los paraísos raquíticos, las mismísimas nubes. Me aplasta y me tracciona, lucho con su peso. Me alejo caminando. Y en el siguiente párrafo de la historia imaginada por Marechal, Adán se dirige a la mesa, alejándose de la ventana en Villa Crespo. También hay bruma en su habitación. Agua vapor o condensada, que nunca dejó de ser agua, ni en la novela, ni en Villa Crespo, ni en este momento, en el aire, en las calles, formando la mayor parte de la materia viva. Siendo indispensable en nuestro cuerpo, y manteniéndonos vivos. Pero también en las tráqueas, ahogándonos.
Agua, en fin.
mañana de café negro
pies y medias mojadas
salpicaduras de baldosa floja en las botamangas
ojos empañados
¿llorar bajo la lluvia es llorar realmente,
o es simple empatía con el clima?
llorar que antes parecía
un desgarro del alma
un dolor insoportable
llorar
sinonimia de debilidad
(y no quería ser débil)
será peor serlo
o creerlo
parece que no es,
pero es
reiterar en
lo inútil o feo
que me veo
cuando me veo
bajo la cortina
del llanto
incesante
aunque quizá
esté asimilando
ese verbo que tanto
me daba miedo conjugar
en primera persona
puede que esté aceptando
que es algo natural
como la lluvia
lluvia que antes usaba
para ocultarme debajo
en silencio mientras lloraba
(¿quién?)
lloraba
pretérito imperfecto
sin indicar persona
puedo quitar
la responsabilidad
(lloraba alguien)
puedo quitár-
mela
alguien estaba
ejecutando el acto
manteniéndolo en el tiempo
oculto el semblante
taciturno
perecedero
y mutar desde
ese ocultamiento
pasar del escondite
a la compañía maravillosa
de la lluvia estremecedora
como se acompaña al sol
con una sonrisa autómata
al andar bajo su manto
garue o llueva torrencialmente
lluvia igual será
no me esconderé
para llorar
por qué ocultarse bajo
la nube descargándose
por qué
enseñen que no hay lugar
para los débiles
que se acobardan en su
humanidad
no la aceptan
la niegan
(o les dijeron que hagan eso)
y transformar el concepto
de llanto
que quiero llorar realmente
y a la vez reír
y a la par sentir
que mi empatía con el clima
es más que suficiente
y si me preguntan
y respondo
y me piensan débil
solo bastará con
evocar
en el alma
la humanidad
y lloraré
salud pública
cambia el sonido de la voz
pasa del color normal habitual
al tinte risueño
chiquitita parece
inmiscuida entre la lana del abrigo de hoy
porque hizo más frío
que los últimos días
y es la única que está bailando en el colectivo
a la vez que se cuestiona
por qué ya nadie baila
ya nadie saluda o dice "buen día"
o por qué todes miran mal
y se arrojan une encima de otre
para ocupar un asiento
un asiento de mierda
si total se va a pasar la mañana sentada
escuchando una clase
y de golpe alguien cae sentado
sobre la butaca
y el cansancio en los ojos denota
la necesidad de ese asiento
y después llego
al hospital
la cola eterna
hay más de 100 personas
qué digo cien
deben ser doscientas
buscan un turno
distribuidas en las escalinatas
de la entrada
o quizá en la caracol interna
-más si llueve-
están parades
hacen fila
buscan salud
están parades para ver
cómo hacer
para cuidar lo más preciado
que tienen
eso que no pueden comprar si falta
-y cuánto más que no pueden comprar-
y yo pretendiendo
que la cara de perro
no sea algo habitual
tonta
ilusa
utópica
ojalá todes puedan sentarse
en una butaca
camino a casa
Silencio en la noche.
Tanto silencio que quizá
hasta se logra escuchar
el roce de esa gruesa gota
que suave y distraídamente
atraviesa la mejilla escarlata.
Afuera en la noche, otras gotas
no tan suaves ni desapercibidas
inundan las calles del barrio
que la vio crecer.
Caen como ese otoño,
aunque ahora sea primavera.
Sueña con poder materializar el recuerdo
y se esfuerza para recuperar la forma
y el color de la cara,
el tono de voz, la calidez de la piel.
Sueña con la eternidad de la memoria
para preservar su capacidad de evocar
esos partidos de truco
con su queja insistente cuando descubría
que la estaban dejando ganar.
Sueña con no olvidar siquiera
el sonido de los ronquidos.
Su sitio en el sillón, el aroma del perfume
mezclado con tabaco, y a veces un poco de vino.
La hora de la pastilla y la hora de la siesta. La hora de que se vayan y el abrazo eterno.
Eterno es para une lo que vive en un recuerdo inagotable.
Ella sonríe y otra gota brota.
Sabe que no van a volver. "Es la ley de la vida" le dijeron.
Ella sonríe igual porque descubrió que sólo muere quien se olvida.
Al menos espera que su mente le juegue una buena pasada,
y se les traiga durante la noche,
en compañía del silencio,
con esa lluvia de fondo.
Que traiga sus caras arrugadas, y sus manos manchadas.
La mirada de sabiduría en ella,
que se perdió en los últimos tiempos
en el pasado del pasado.
Las típicas frases que él gustaba decir "cuando yo era pibe el café con dos medialunas salía cincuenta centavos".
Traéselos en sueños, mente mágica, divina.
Que tiene ganas de verles de nuevo... que hace tanto que no vienen por acá.
Dale cabecita, haceme soñar.
Otra hoja rota.
La de hoy, desprendida de un recetario.
"quiero decirte que..."
y no termino la frase
no sé qué quiero decirte
temo que
al decirlo
te sorprendas
te alejes
te vayas
y yo acá
diciendo
haciendo
escribiendo
una narrativa
que es escueta
y sencilla
pero prosódica
quiero que sepas que
no sé por qué
tu presencia en
el mundo
me da ganas de
escribir
y
escribo
escribo
sobre vos
no importa
lo que diga
o escriba
no importa
si hay sentimiento
ni cuánto ni cuál
describo
o la fruición
en mi afán
por expresarme
o la connotación
de la prosa
o el poema
simplemente importa
que tu cara
sí
tu rostro
cuello cuerpo
miembros pies
alma ser
se dibujan en mi
memoria
al escribir
y narro
sin perspicacia
ni metáforas
narro con la fluidez
del agua clara
del canal
te veo en el aire
te huelo en una rafaga de primavera
quedate acá
quiero confesarte que
me gusta mucho
la forma de tu alma
y le digo alma porque
no sé cómo decirle, sino
a esa energía que emana
del centro de tu ser
minuto a minuto
quizá te parezca un poco
cliché
tonto o aniñado
que esté escribiendo esto
podría haber empezado
con la frase que acompañaba
estos hechos en la niñez
("querido diario...")
podría haber empezado
a decirte tantas cosas
como por ejemplo
que me gustó dormir
con vos
y me gustó despertarme
y tenerte
agarrado
cual garrapata
quizá te parezca un poco
apresurado
rápido o apurado
leer que escribo estas cosas
podría haber guardado
toda esta sensación
en el fondo de mi alma
y le digo alma porque
no sé cómo decirle, sino
a esa energía que emana
del centro de mi ser
minuto a minuto
puede que quiera que
tu alma y mi alma
se encuentren
en un camino
puede que quiera que
al mismo tiempo
una ráfaga sutil
nos despeine
puede que quiera que
el reloj marque
la hora y día
del próximo encuentro
y que tu sonrisa
encuentre a la mía
en el contexto de
unos mates
o una birra
con o sin música de fondo
de noche tarde o día
pero que se encuentren
porque me gusta mucho
verte sonriendo
y me gusta tanto que
termina haciendo
que sonría yo
como cuando te beso
o como cuando
me abrazas
o como cuando
tu mejilla se apoya en la mía
y me dan ganas de dejarla ahí
calentita y protegida
bajo el cuidado
de tu ser
me gusta tanto mi barrio porque
es tan bajito
que me deja ver estos cielos
desde tempranito
ojalá nunca construyan ni edificios ni torres
para que la magia quede intacta
y haya pajaritos cantando
y pocos autos pasando
y que une vecine salga temprano a baldear la vereda y te diga buen día
mientras respirás hondo el aroma
a flores que recién se abren
y mirás el verde de los árboles
que crecen con sus copas
doblándose hacia la calle
que no me falte el barrio
que sin el barrio no soy
deposité mis sueños en una caja de cartón
quedaron allí olvidados
mientras el tiempo pasaba
enterrados bajo un manto
que los impregnaba
murieron un día
no velé por ellos
su muerte no fue más que
una leve nostalgia
mi mente sigue vaciándose
esperando un torbellino
que sacuda el mundo entero
y quizá en una de esas
las vibraciones movilicen
la putrefacta cajita
en la superficie de nuevo
asirla, abrirla, desenrrollar el pergamino
releer los sueños con una pluma en mano
y quizá así descubrir que
todo sueño ya era un hecho
porque aprendí de una vez
a explotar la condición de ser humana
convirtiendo los sueños en acciones
sin necesidad de ordenaciones
sólo con un objetivo puntual:
dejar a mi instinto gobernar
Respiro. Inhalo. De nuevo.
Escribir. Sin objetivo.
Se mueve la lapicera.
Fluye. Sola.
Empiezo una narración
que no tiene sentido.
La borro. La tacho.
Rompo la hoja.
Otra hoja más que muere.
No soporto el peso de los párpados.
No los aguanto más.
Caen sobre mí. Mi ser.
Y me enredo con esa bolsa de conjuntiva.
El cansancio del día.
Al lado yace la hoja muerta.
Tomo el cuaderno.
Construyo un prólogo.
Comienzo una nueva historia,
una de esas que me gustaría vivir.
Acudo a mi imaginación.
Vasta amiga que me acompaña.
Me mece en la hamaca de la posibilidad.
Un mundo entero de probabilidades.
Un azar inmenso frente a mis ojos.
Lapicera en mano, vuelve.
Se desliza sobre la hoja,
íntegra, completa hoja.
Imagino mi hoja terminada.
Imaginada siempre.
Nunca parecieran tener final.
Punto y seguido o punto y aparte.
Detener la escritura sólo por ese afán humano de concluir.
El orden de las cosas.
Lo metódico.
Introducción, nudo, desenlace.
Imagino mi hoja terminada.
Pienso en el día de mañana.
Probablemente vuelva a esto.
Tome la hoja. Relea.
Respire. Inhale. De nuevo.
Ciclos ventilatorios dando forma a la vida.
Ciclos de escritura dando vida a la forma imaginaria.
Escribir... ¿sin objetivo?
¿o quizá es que mi alma
con toda su fruición
se encuentra inexorablemente
fuera de control,
dominando mi impulso
la motricidad de mis manos
y el poder del imaginario?
Alma que escupe palabras y frases,
sin sentido, sin cesar,
buscando la eterna, profunda
y efímera
saciedad
del ser.
llevar un aroma impregnado en la nariz
evocando huellas mnémicas de la semana anterior
de la noche de ayer
llega para quedarse
como esos olores que se remontan
a la primavera de la infancia
que se manifestaba pueril
ante los ojos que recién se abrían
a la historia de su razón que estaba manifestándose
lentamente
en la medida que sus haces mielinizaban
en el momento del crecimiento máximo pero sutil
donde el resto ni se imagina la gran guerra
que convive en nuestro corazón
coexistiendo
con la necesidad imperiosa
de algún día
vernos amanecer
la mente reconoce al cuerpo como propio
como límite
como envase que alberga
lo único de lo cual une
está segure
que posee
y todo lo que es
todo lo que une es
separa este
cuerpo
y estos
sentimientos
de lo que rodea
y amenaza con eliminar
esa inocencia que tanto
caracteriza su sentir
-derribar el paradigma
es parte del juego-
y de cuando en cuando aparece
aroma que huelo en cada ventilación
inspiro profundo por la nariz
y tu cara y tus labios parecen estar tan cerca
y tu hombro suave
tu piel tibia
tu brazo rodeábame el cuello
tu mano rodeábame el muslo
y de cuando en cuando se movía hacia arriba y hacia abajo
cómo explicar la plenitud
del alma
cuando uno se abre a un otro
como un libro de viejo encuadernado
no me puedo dormir
no dejo de pensar
no sé por qué
no paro de sonreír
tampoco sé por qué
no puedo explicarlo todo
y menos explicar cómo
tal energía invisible
tracciona de mí cual pulsión
pero está acá
me tracciona
y yo me dejo llevar