Decirte lo que siento me parece en vano. Porque este tipo de cosas se pueden decir mucho, pero, ¿cómo te hago entender lo que me pasa? Cuánto te valoro y me preocupás... cuántas ganas me das de hacerte parte de mi vida.
Me sonrío sola de solo pensarlo. Porque me genera bienestar tu existencia.
Sos quién le pone freno a tal vorágine.
QuIzá el día de mañana me enseñes cómo hacerlo. Y quizá ese día, ese mismísimo día, te suelte. Te deje ir.
QuIzá el día de mañana me enseñes cómo hacerlo. Y quizá ese día, ese mismísimo día, te suelte. Te deje ir.
Porque así me manejo asimilando los atributos del resto.
Aunque quizá el día de mañana, más allá de que ya me hayas enseñado, quieras hacerlo igual.
Y yo acá viajando. Medio a la deriva.
Quizá el sueño es la deriva y todo lo que percibí es un juego.
Quizá el sueño es la deriva y todo lo que percibí es un juego.
Andá a enfrentar eso cada día...