ashes

we will see a memory
and they will see a mystery
and in the cold light of morning
we will rise like fire
and they'll burn
like a forest

the sun shine on us
it's like a diamond
right in front of us
in the middle of the sky
watching our movie

it's watching them falling
it's watching us running
we run through the trees
realizing that we are all
they're nothing
they're just ashes
they were ashes
before the fire
they will always be ashes
cause their souls are black
and they made you cry
now, those tears growth up
and you love me
just like I love you
and we're running, in freedom
and they're burning, forever

poema IV

imprimir sensaciones en la memoria
hacer el esfuerzo e intentar guardarlas
atesorarlas
hacerlas eternas
a fuego en el límbico
repitiéndose una
y otra
y otra vez
dejar la impronta
prolongando en el tiempo
la suavidad de la piel
o el brillo de los ojos
o la calidez de las manos
y aunque las personas perezcan
persistir
porque así nos prolongamos
extendemos el cuerpo
volviéndolo energía
convirtiéndolo en sueños
porque así nos hacemos
divinos
etéreos
atemporales
porque así nos eternizamos
persistiendo en la memoria

poema III



Desde el espacio brilla la Tierra.

Brilla la Tierra en el espacio infinito,

así brillan también otros astros,

satélites y asteroides,

y cualquier objeto

sobre el que incida

una luz.

Mas algunas masas no brillarían

si no fuera por estrellas

cuyo brillo cayera en ellas.

Mas no brillaría la Tierra

si cercana al Sol no estuviera.

El color no es color sin luz que lo revele,

así como algunos seres

que deambulan solitarios,

apagados, sin placeres,

hasta que un sol desconocido

derrama su luz sobre ellos

haciendo que se refleje

y volviéndolos celestes.

cuerdas

Fue una cuerda la causante.
Ni muy gruesa ni fría ni áspera ni tajante.
Fue una cuerda diferente,
de esas que no consigo en la ferretería ni en las mercerías.
Fue una cuerda cálida, especial.
Cuerda que me agarró en la caída sin lastimar al frenar el impacto.
Me agarró con suavidad, deslizándome como pluma.
Me agarró en el momento justo, a punto de estallar.
Me agarró y me hizo de abrigo, una especie de tapado grande que me cubría en todo lugar.
Una especie de cajita que aún en su interior me permitía respirar.
Una frazada en la cama o una estufa en invierno.
Un sueño resplandeciente y esperanzador.
Una luna encantadora cruzando el cielo.
Un día de playa, celeste eterno.
La música misma, sonando en el aire, invocando recuerdos.
Todo esto y más, una ¿simple? cuerda.
Todo esto y más, una cuerda hermosa.
Cuerda que está sosteniendo estas palabras.
Cuerda que me está sosteniendo en este momento.

empañados

ciertas cosas
ordinarias, comunes
pueden convertirse en arte
si un dedo curioso las toca
como un vidrio empañado
al ser dibujado
como la piel propia
ante una caricia
como una mejilla cuando se depositan
besos cargados de cariño
arte en todas partes
porque hay humanos ahí
personitas racionales,
y sobre todo, pasionales
llenos de sentimientos
sintiendo
expresando
y creando

poema I

El reloj marca la hora.
Es una hora especial que no quería que llegue.
Es una hora difícil porque hay que decir basta.
Ponernos en standby por días (quizás más, quizás menos).
¿Por qué tan difícil desprenderse?
¿Por qué tan linda esa sensación de quedarse así para siempre?

¿a dónde van a parar los sentimientos al morir?
siempre mueren pero nunca nos planteamos
si quedan volando o si terminan enterrados
si se apagan y acallan o se ahogan bajo el agua
hundiéndose hasta el fondo del mar
y de repente alguien pregunta
-quién es el culpable?
y nos quedamos mirándonos
buscándolo todavía pero sin saber dónde
quizá esté lastimado nada más
y basta con encontrar el hospital
ir a llevarle flores y quedarse en la noche
esperando el pronóstico del doctor
que sale con cara amargada de la sala de operación
"-hicimos todo lo que pudimos pero..."
y sabés ahí mismo
que todo se murió
que aquello que seguía vivo
por no sabemos qué razón
de golpe terminó muriendo
por tu miedo, por el mío,
por el alma que se asustó
los ojos que se cerraron sin razón
o con tantas razones que no le dio el corazón
"-qué le pasó?" preguntan todos
"que en paz descanse" se escucha al pasar
se fue de golpe y nadie entiende por qué
ni siquiera aquel que se encargó
de la noche anterior
destrozarlo en pedazos hasta dejarlo tirado
sangrando, muriendo, queriendo escapar
y no hubo operación que alcance
ni clima capaz de reparar
todo el daño que sufrió
sólo fue un sentimiento que ocupaba
cielo y tierra, día y noche
y pasó a la nada porque así funcionó
o mejor dicho, no funcionó
porque dejaron que se muera
se olvidaron de su valor
de cómo se sentía todo ese dolor
el miedo al abandono, el silencio desgarrador
y la soledad haciendo un puente
entre su alma y el sinsabor
de volver a enfrentar el martirio
de dejar morir al amor

soy un soñador
soy todo aquello que los demás ven extraño
soy el que cree en los mares
en el brillo de la luna
y en su sombra también

estoy en la costa
sentado en la orilla
bajo la negrura del cielo
no es celeste a esta hora
y me gusta más
porque me siento cómodo así, acá
y no quiero que pase
ni que amanezca
no quiero tener que enfrentar un día nuevo
quiero quedarme en la noche y seguir soñando
porque de día se vive
y no puedo vivir lo que quisiera
porque en los sueños soy perfecto
porque vivo lo que deseo
y me protegés
estás ahí, cuidándome
y no hay engaños ni dolor
no hay tristeza ni llanto
ni mentira
ni putrefacción

Tanto mambo. Tanto duelo.
Todo incierto.
Es un ser que vive por inercia.
Ya no le late nada. Como si ir para adelante fuese la única opción.
Quedada, ahí, en el medio.
Como quien espera que algo llegue.
Y ese algo quizá nunca venga.
Y desilusión mezclada con resentimiento le oprimen el pecho.
Porque, ¿quién va a decir cómo son las cosas?
¿Quién se va a aparecer en el vidrio del auto, golpeándolo con el puño, pidiendo que le abra?
¿Quién va a dar la mano y sentir esa energía, el calor del contacto, la conexión sideral?
Es duro y va a seguir siéndolo, pero cada vez duele menos.
El problema es descifrar si duele menos porque sana o si duele menos porque perdió la sensibilidad.
Es como golpearse la cabeza contra la pared hasta desmayarse, quedarla, despertarse.
Hay un esbozo del dolor pero no se llega a sentir.
Porque fue hace rato... porque mientras dolía, el mundo no existía.
Quiere acostarse a dormir para no pensar pero no puede dormirse por esa misma razón.
Quiere escuchar un suspiro pero no hay nadie y mira el techo sin poder creerlo.
Fue todo tan rápido que no le dio ni tiempo de caer.
No lo asimila ni va a asimilarlo, se quedará así como si nada hubiese sucedido.
Como si nunca hubiese existido.
Como si el abrazo de cada día fuese inverosímil. Como lo que prometía. Como lo que dice ahora sentir.
Es cierto; es muy pesimista todo. Pero si en todo ese tiempo no se preocupó por darle a conocer lo que sentía, ¿qué era lo particular de este último tramo del trayecto? ¿Cuál era la presión? ¿Cuál fue el impulso? ¿Quizá había demasiada soledad para su vida lastimosa?
No se puede vivir de la costumbre. A la costumbre te acostumbrás y ya sabemos que eso termina mal. Pero es fácil cuando tenés a alguien comiendo de la mano. Le era fácil a él aunque lo niegue, y así terminó todo.
Y justificar lo injustificable fue lo peor. Porque ella sabía, sabía que estaba mal, pero el miedo a perder se comió su autonomía. Era un títere, una marioneta, una cosa inerte que se arrastraba por detrás, todo el tiempo, sin parar.
Sí, no se puede creer. La gente suele sorprenderse. Suponen que es exagerado, pero no. Quienes lo vivieron desde adentro saben lo que pasó.
Le duele que siga en su boca. Que hable en su nombre. Le duele porque fue el primero y el único que se encargó de alejarlos, de romper eso que habían creado, en lo que tanto había creído y puesto fe. Todo eso derrumbado, boicoteado, como si estuviese haciendo un castillo de naipes y le prendieran un ventilador. O como hacer un rompecabezas y que se quede por la mitad porque consideraba oportuno alejarse y tomarse un tiempo (y ahora la extraña, qué paradoja).
No al doble discurso. No a la mentira, a la omisión, a tergiversar con el objetivo de sacar provecho. Son cosas que duelen, que lastiman, que rompen el alma en dos.
Y la peor parte de todo es que... ella siente culpa.
Ahora es fría. Es nada. No brilla como alguien contó que brillaba. No la necesita más el mundo. No le colorearía el día a nadie.
Es una cosa inerte, una marioneta, un títere.
Quedó ahí arrastrado... y quizá algo le devuelva la emoción.

hay personas que van
otras que vienen
personas que brillan, alegres,
personas que se apagan y se mueren
personas que truenan, algunas llueven
personas que salen y amanecen
resplandecientes frente al mundo

están los que creen, los que rezan,
los puros de espíritu, los que tienen fortaleza
también están los otros, los pequeñitos,
los que se asustan de la nada
los que se esconden tras un hombro
están los que niegan, los que mienten,
los que se la juegan, los que sienten
están los negros, los blancos
los que son multicolor
los dueños del amor
soñadores infinitos, amantes sin control
un señor de traje, un hippie, un ricachón
uno que no tiene para comer
otro que no tiene para dar
otro que tiene pero no quiere colaborar;
es el que mira para otro lugar
haciendo ojos ciegos, oídos sordos
sin querer escuchar
que ignora lo que pasa, no se quiere vincular
que se queda en la espera y responsabiliza a los demás
está ahí, criminal silente,
mirando todo pasar
está ahí, es cliente
del circo que están armando
de la cadena que crece sin parar
eligiendo mirar de lejos
banalizar
argumentar sin fundamentos
y mandarse la cagada
(¿él y cuántos más?)
todos juntos, que en por ciento
superaron la mitad
y en vez de cambiar
siguieron llenando de cenizas la ciudad

qué es ese perfume?
qué hace en el viento
despojado de la piel que lo suele aferrar?
qué hace ese silencio?
allí tan instalado,
disperso entre todos, tantos
sin hablar
qué hacen las sombras cuando el sol cae?
nos atacan con gusto o es obra natural?
nos dominan con certeza o es pura casualidad?
si la rosa tuvo espinas, luego se hizo hermosa?
o ser hermosa hizo que se tenga que espinar?
el origen de las cosas, qué primero, qué después,
tan inconcebible como razonable
tan hipotético como insignificante
y así se pierde la vida
buscando el inicio, punto cero,
huevo o gallina
víctima o victimario
la verdad de la milanesa
que a nadie le interesa
porque si es tu verdad ya está
y que los demás sean de palo

quién diría que la espina del dolor
que la espina en esa rosa
la rosa del amor
del daño y la espera
de la agonía guerrillera
la rosa que no abriga
manta áspera de espinas
dolorosa y asesina
quién diría que sería
una flor algún día
renacida
hija mía
un día florecería
y la espina no sería
sino blanca, suave y fina,
brillante, de terciopelo
que atraviesa la vida
y devuelve el amor