poema IV

imprimir sensaciones en la memoria
hacer el esfuerzo e intentar guardarlas
atesorarlas
hacerlas eternas
a fuego en el límbico
repitiéndose una
y otra
y otra vez
dejar la impronta
prolongando en el tiempo
la suavidad de la piel
o el brillo de los ojos
o la calidez de las manos
y aunque las personas perezcan
persistir
porque así nos prolongamos
extendemos el cuerpo
volviéndolo energía
convirtiéndolo en sueños
porque así nos hacemos
divinos
etéreos
atemporales
porque así nos eternizamos
persistiendo en la memoria