el que te escribí mientras esperábamos la pizza

me siento bien con el roce
de tu piel
no sé cómo explicarte
o quizá no sea necesario
dar explicaciones
sobre sentires y pasiones
pero es real
un poco de vergüenza
otro poco cosquilleo
lo disfruto y me quedo
ahí en ese contacto
en el sueño etéreo
imaginando posibles
ir más allá, no quedarnos
solo con ese segundo
en el que tu suave coraza
y la mía de piedra
se rozan de pronto
casualmente sin planear
entre esos amigos
bajo la luz de la luna
y alguna estrella que se vislumbra
porque hay nubes y luces
que contaminan el área
y no nos dejan apreciar
pero una de estas noches
de seguro, yo lo sé,
nos encontrará ahí
arrojados sobre el concreto
observando las constelaciones
y riendo en la ignorancia
de no saber qué alberga
la inmensidad del universo

arpegios

una luz prendida en el patio
sin música de fondo
raro que así sea, pero es que
están a punto de empezar un ritual
el primero de muchos, quizá
o al menos eso es lo que desea

suena un acorde, la acompaña un arpegio
quizá es algo triste
do, re, mi menor
una y otra vez
quizá suena triste
se nota en el aire la melancolía
no es de ahora, es algo que arrastran
no es su culpa
los responsables quedaron en el camino
no sin antes dejarles cicatrices
están ahí, no se van
tampoco se disimulan
ni quieren hacerlo
logran llevarlas con orgullo
parte de su historia
es imborrable, no pueden modificarlo
pero sí pueden hacer algo
y es elegir el futuro inmediato
minuto a minuto, palabras que brotan
silencios cómodos, de esos raros de hallar
espalda sobre el suelo
ojos perpendiculares al cielo
Júpiter, Venus y Marte
¿las estrellas se mueven o nos movemos nosotros?
el cinturón de Orión, los planetas,
y alguna esas la cruz del Sur
se incorporan, vuelven al ruedo,
hablan dos guitarras, una pregunta, una respuesta
le apasiona ese sonar
la misma banda de la infancia
interpretan los temas
se ríen, se sorprenden, se disfrutan
la luz sigue prendida
la luna y los cactus son testigos
silencio, charla, guitarra
mate, un termo más
se le ocurre algo, se lo dice
se preguntan por qué ahora y no antes
se ríen, se sorprenden, se disfrutan
cuenta cosas que nunca antes pudo hablar
cuenta y el alma se agita
¿coincidencia causal o pura casualidad?
se acercan más, tanto más
que hasta llegan a tocarse
no se tocan con la piel mas con el corazón
que nunca se agote, que se grabe en la memoria
que sea la primera de muchas
esa noche especial
de rasguidos y punteos
inicia la línea del tiempo
historia compartida, alegría sin dudar
por la belleza de encontrar
quien le acaricie el alma
mientras aprende cómo hacer
para dejar de llorar

sinuoso sendero
y un oscuro andar
bajo sombras va
el cuerpo entero

haz de luz brilla
unos kilómetros al sur
inalcanzable

sinuoso sendero
se perpetúa aún más
hace frío y tienen hambre
se la van a devorar

haz de luz brilla
resalta verde paz
no es tanta la distancia

pendientes se pronuncian
como esas dos palabras
que gritamos sin titubear
pendientes se pronuncian
y no le importa al alma
escala la colina igual

las bestias se pelean
huelen el temor
sinuoso sendero
acechándole el color

haz de luz divino
resplandece en la colina
la emociona mirar

no está sola, no
en su corazón la lleva
esperanza que guía
que sostiene su amor

ella sigue caminando
acelera el paso y ve
que el brillo se acerca

pendientes se pronuncian
como esas dos palabras
que gritamos sin titubear
pendientes se pronuncian
y no le importa al alma
escala la colina igual

nuevo día

No se puede despertar. Parece que hay un Sol saliendo, pero cierra la persiana aún más, para que no se note. 
Quieren convencerla de que es hora de salir a la calle, retomar la vida diaria. "Es fácil, es sencillo." "No pienses tanto." ¿Cómo hacían todas esas personas para vivirlo de esa manera?
Necesita un poco más de tiempo. Necesita seguir ahí, en su casita de madera. Parece frágil pero es más resistente de lo que se pueden imaginar. Parece frágil porque se agujerea con rapidez, se rompe y astilla frecuentemente. Pero ella, desde adentro, arregla los daños. Un clavo en cada punta y un pedazo de madera nueva. No queda muy bien con el resto, no hace juego. La nueva pieza está impecable; todo lo demás desgastado, con un poco de humedad. A ella no le importa, se toma su tiempo. Recompone sus paredes, reconstruye su hogar.
Necesita seguir ahí, resguardándose del afuera. 
Falta un poco más... un par de cosas que acomodar. Algunos miedos que afrontar. Y definir el camino, el sendero que está por enfrentar, para elegir por dónde caminar, debajo de un nuevo Sol, ese que está saliendo. Sol renovado, que trae viento cálido, el aire de un nuevo día, de una esperanza más.

basta

No, señor camionero. No soy su amor. No, tampoco el suyo, obrero que hace la cloaca de Viamonte y Julián Lagos. ¿Y ese silbido? ¿Me confundió con su perro capaz? No soy muy parecida. No, señor, soy una humana caminando por la calle. Acto seguido gritó un "bebé"... Señor, estoy grande, se nota que soy una mujer adulta. No, tampoco soy su perro, señor que va en el carrito. No me chifle así, no me voy a dar vuelta. "Esa colita" es mía, no me interesa tu opinión. Si soy o no una belleza, no me interesa que lo grites. No me importa lo que pensás de mí, la belleza es subjetiva. Sí, estoy mojadita, me acabo de bañar señor, recién salgo del club. No, realmente no sé las cosas que me haría, no son de mi incumbencia. Sí, este dedo mayor es para usted, señor de la moto. Sí, usted que innecesariamente frenó en seco para dejarme pasar y en el interín largar un piropo. Ni lo escuché. No, no te voy a agradecer. No, no te voy a mirar y sonreír. No, no me importa que seguro nadie me quiera coger con esa carita de orto. ¿Por qué te tengo que sonreír a vos? No, no me importa tu cumplido. ¿Qué cumplido? ¿Cumplido de qué? Cumplido le hago a mis amigos cuando se ponen la diez y me cocinan antes de que me vaya a trabajar. Cumplido le hago a mi mamá cuando con todo su amor me cose un pantalón que vio que se me había roto. Eso que usted hizo no es un cumplido. Es un comentario que me hace sentir un objeto. El suyo, el del hombre del carrito, el del chofer del camión, el del obrero de la esquina.
Y usted, vecino expectante, mirando toda la situación. No dice nada, sólo observa. Ve lo que pasa, y no emite comentario. Sólo abrió la boca apenas levanté mi mano formando un "fuck you" sin voltearme a ver al muchacho de la moto falsamente cordial que jugó a dejar pasar a una transeúnte para largar un comentario. Abre su boca, señor vecino. Abre la boca, yo lo veo, y lo escucho claramente. Escucho esas palabras, escucho "qué modales", me relajo, y continua la frase "qué gestito para una chica", me enfurezco, y sigue "cómo cambiaron las cosas... no se les puede decir nada bueno". Caminé más rápido mientras me brotaban las lágrimas. Supongo que el piropo del motociclista no fue una guasada, seguro el vecino lo tomó como un cumplido, seguro al vecino le parecía bien que el señor de la moto me haga un cumplido, seguro el vecino pensó que era correcto, que hay que hacerles cumplidos a las chicas, que hay que piropearlas, gritarles cosas en la calle, chiflarles, bocinearlas, decirles "mi amor", decirles "ay, esa colita", decirles "te hago de todo" o "sabés todo lo que te haría" y variantes. Hay que llenarlas de cordialidades, porque son mujeres, porque a una mujer hay que halagarle la belleza. Porque a la mujer le encanta, ¿no? Le encanta que le griten, la hace sentir una diosa, la hace sentir divina, ¿no? Porque las mujeres son eso, ¿no señor? ¿Objetos? ¿Cosas? ¿Cosas como un jarrón de la dinastía no sé qué, como un cuadro pintado al óleo por no sé quién, como un auto de no sé qué marca que va de 0 a 100 en pocos segundos? ¿Cosas para usar, mirar, tener de adorno y deshechar cuando aparece algo mejor? Y no, señor, salir así vestida no debería condicionar mi caminar tranquilo por mi barrio de toda la vida. No, no debería, tampoco debería escandalizarse, hace calor, y en verano usamos menos ropa, ¿no? ¿O acaso no está usted en cuero? Yo tengo un enterito negro suelto, ¿demasiado provocativo para su mente libidinosa? Y si tuviese un short y una remera escotada o cortita, ¿dónde estaría el problema? Me parece que usted, señor, comprendió mal muchas cosas, pero al menos entendió otras. Entendió que sí, cambiaron las cosas, eso es correcto. También es correcto que piense que no se nos puede decir nada. No, no se puede. No nos interesa. Porque nos cansamos de que nos cosifiquen. Porque a veces nos preguntamos qué es lo que quieren generar en nosotras o qué se les cruza por la mente cuando rompen el silencio de una tranquila mañana de primavera para gritarnos algo en el medio de la calle. Nos preguntamos hasta cuándo, cuánto tiempo más. Cuántas veces más, cuántos piropos más, cuántos chiflidos o bocinazos que nos rompen los oídos. Cuántas personas más van a mirar todo desde afuera, contemplándonos y quejándose de nuestras actitudes, de nuestros "gestitos", de nuestras respuestas, del momento en el que respiramos hondo, cruzamos las calle, los miramos a los ojos y les decimos "basta". Basta por favor. Basta.

del diez de diciembre a las seis de la tarde

Hoy. En este lugar.
Te vi con el Sol detrás.
No pude escribir en ese momento.
Ni siquiera pude respirar.
Se me cerró el pecho. Una jaula de huesos
se heló de repente limitando el vivir.
Una revolución de sentimientos empezó en mi interior.

Qué difícil es verte. Qué fácil también.
Si supieras lo que me provocás.
Si supieras.
El Sol es hermoso. Más hermoso aún
posado sobre vos.
No puedo explicarlo. Es más fuerte que yo.
Tus manos. Tu cara. El contorno de tu cuerpo.
Tu sombra, incluso.
Me gustaría que tu sombra tocara la mía.
Implicaría estar parada a tu lado,
quizá hablándote,
quizá abrazándote,
quizá besándote,
o quizá, simplemente, parada,
cerca tuyo, en inmediatez,
y no acá sentada
en la butaca,
mirándote desde lejos
viendo los rayos caer sobre tu cuerpo,
mirándote mientras hacés gestos,
sonriendo, con el teléfono en las manos
deslizando tus dedos en la pantalla
más allá de lo que yo pueda controlar
más lejos de mí que lo que estamos acá.

...huís

¿Te dije alguna vez cuán difícil fue? ¿Enfrentar tanto sentimiento, entregar mi alma al viento?
Sabía que se iba a volar y, aún así, lo hice.
El corazón no sabe elegir.
Sospecho que no te lo dije pero me conocés. Y más que muchos. A veces pienso que me conocés más que yo a mí misma. Será por eso que me manejás tan bien.
No es necesario explicártelo. Sé que lo sabés, ves a través de mí, te das cuenta de cómo estoy.

Y, no... no estoy bien.
Tenés parte de responsabilidad.
Lo descubrís, no te hacés cargo... huís.

"Somos instantes" dice una frase. Fui tantos instantes con vos, en vos... ya no sé cómo establecer el límite. Marcar la diferencia.

Me aferro a los recuerdos, sí. Pero ¿acaso no valen?
Existen igual, pese a negarlos.
Son, existen, prevalecen. Se hacen extrañar, inundan los pensamientos.
Ahí está. Tu cara.
Te pienso.
Se dibuja en un instante.
Ahí de nuevo, aparecen.
Te pienso.
Tu pelo. El contorno de tu cabeza.
Tus labios cálidos.
No, no se dibuja la calidez... aunque ¿cómo no llamarlos cálidos, si siempre que hicieron contacto con los míos me incendiaron?
Tu piel, que hierve.
Me acerco. La toco. Me quema.
Sí, me quemás. Tanto me quemás. No sé qué hacer, porque me duele.
Me duele, me quema, pero tengo frío.
Y te beso. Me mordés. Me sangra y me duele.
Pero te beso más fuerte. Sabés cómo soy.
Te beso más fuerte, porque tengo frío.
Y tengo un algo acá, metido, en el medio, presente. Hace ruido.
Intermitente, se apaga y se prende. Pero se apaga menos de lo que se enciende.
Alumbra, enceguese.
Quien se acerque y mire dirá lo que todos dicen... "un alma joven, risueña, y enamorada".
Pero el alma me pesa y me ata.
El alma está allí, atándome. Sus ataduras me pegan con la superficie.
No, ya lo sé... es que no soy sin ella. Y mi alma te busca y me hace pequeña. Me achicharra.
Como ceniza volátil flameo encima de un fuego. Es fuego encendido, que no se apaga. Ni una lágrima lo mengua, ni una tormenta lo asesina. Es fuego prendido, perenne. Es fuego que quema. ¿Naranja, amarillo? ¿De qué color es? Es fuego, estoy segura. O al menos, la sensación... Miro bien, veo de cerca. Es fuego, o es tu piel. Y no me doy cuenta. No lo sé, pero me ilumina. Lo amo tanto que me acerco, y lo toco, y me quemo, y me duele. Pero me da calor, y lo necesito. Pero me lastima. Pero lo amo. Recorre mi espalda. Esos pulpejos... podría reconocerlos. Entre decenas. Cientos. Miles. O el mundo entero. Y se va apagando. Es recuedo. Viejo, memoria pasada. No existe hoy. Viejo, pero tan deseado, anhelado. El presente es invernal. Es un sueño que duele porque no estás. Frío que mata entre tanta soledad.
Pero nadie me borra el sentimiento. Nadie apaga el amor. La leña se consume, pero lo hace lentamente. El fuego prevalece, llamita incandescente. No calienta ni ilumina. pero sigue viva. Sigue, aunque lágrimas y un sueño pesado lo quieran apagar. Sigue porque no teme tanto como esperan, como piensan que temería, como creen que se achicaría ante tanto dolor. Sigue porque ama, porque cree y se sostiene, porque las bases son fuertes, quizá se dobla o deforma, pero sigue en pie. Sigue y no huye, no como vos. Vos que corrés, vos que te alejás, que no mirás para atrás, que generás esta dstancia mientras desesperado huís, huís de acá, de este pecho que te pide un poco más, un rato de fuego más.

no niego ni afirmo

"no niego ni afirmo..." empezaste la frase
te miré expectante, con media sonrisa
no puedo no sonreír cuando empezás tu discurso, me emociona lo que estoy a punto de escuchar
no es que el cien por ciento de tus ideas sean pura inteligencia
o que seas repetidor de frases célebres
filósofo contemporáneo,
poeta descontrolado
mas son los comentarios espontáneos
llenos de ocurrencias inesperadas
que me hacen reír a carcajadas
tratando de entender cómo se te ocurren
tratando de entender por qué me hacés reír tanto
espero esos comentarios, porque estoy acostumbrada
años y años oyéndote
entre medio de un gentío, o solos en algún lugar
arrancando una frase que siempre a alguien hace tentar
y esta vez, me besabas
era temprano en la mañana
recién te despertabas... yo hace rato te miraba
me miraste y sonreiste, tu media sonrisa se acopló a la mía
y entonaste esa frase, arrancaste...
"no niego ni afirmo... haberte besado mientras dormías".
Se me explotó el corazón. De un momento para otro. No sé cómo explicar el sentimiento que brotó. Se abrió un capullo, floreció de par en par, con todo su aroma y su néctar, en su máximo esplendor. Fui la más hermosa del mundo, fui la más afortunada, el ser más feliz sobre la tierra. Y me reí, no fue gracioso pero me reí, fue risa de emoción, de alegría incontenible. Un suspiro me atravesó, y te bese como si pudiera besarme, te amé como si pudiera amarme a mí misma, con toda la pasión y la ternura que pude, con tanto amor que desbordaba, con tanta fuerza que me agotaba.
Quizá fue algo tonto... cómo deseo escucharte decir eso de nuevo, porque si lo volvieses a decir, lo habrías hecho otra vez.
No sos de los que dicen en vano.
Eso espero... o eso quiero, porque quizá así podría conservar algo de esperanza...

te escribo...

Te escribo desde la cama. Te escribo en la calle, en la playa. Te escribo sentada, en la butaca de un auto, el mío, el tuyo quizás, o el de alguien más. Te escribo en silencio o en una sala alborotada. Te escribo bajo una luz tenue o en una mañana soleada. Te escribo con hambre, con sueño. Con miedo te escribo, de que me leas. O quizá más miedo es que jamás lo sepas, que nunca te enteres de las líneas que inspirás, día a día. Te escribo viajando, apurada, parada. Te escribo también sentada, en casa, relajada. He llegado a escribirte teniéndote en frente. O después del sexo, con tu cuerpo a mi lado. Escribí inmortalizando momentos, sentimientos. Frases que espontáneas acudían a mi mente de un instante al otro, y necesitaba expresarlas. Escribí en medio del llanto, del llanto terrible, de ese que destroza la cabeza de tanta cefalea, que hincha los ojos y la cara, que alarga la noche y aprisiona el dormir. Escribí también entre risas, emocionada de alegría, cuando por primera vez sentí tu cuerpo sobre el mío. He escrito sobre todo, pero aún más repitiendo los recuerdos, haciendo eterno lo vivido, para que no se borre, para que muera conmigo. Escribí por precaución, pues la verdad es que tengo bien claro que se fijaron a fuego todos los sucesos. Más aún tus palabras espontáneas, tus besos dulces en la mañana. Ay de mi suerte al despertarme a tu lado. Ay de mi suerte al ya no tenerte. Mis oídos escuchando tus frases. No sé si preparadas. No sé si escribirlas, quizá pura cursilería, pero para mí eran el mundo, y más allá del mundo, estaba todo lo demás. Y escuchaba esas palabras y sentía el beso tenue mientras me hacía la dormida. Y un beso más, y quizá otro de nuevo. Era como tocar el cielo. De sólo recordarlo se me eriza la piel, de sólo pensar en tus labios besándome el pecho. Dormir a tu lado, la luz del Sol en la mañana, rayos atravesando la ventana, una pared celeste, una cortina azul, tus ojos cerrados, tu cuerpo moviéndose lentamente al compás de tu respiración. Ahí también escribí, después de una larga noche de sentirte mío. Aunque nunca lo fuiste, debí sospecharlo. No ibas a serlo. Sos tan tuyo que debí suponer que no ibas a compartirte mucho más. De haberlo descubierto antes quizá hubiera escrito sobre eso. Pero no pude pensarlo, no pude imaginarlo, ilusa continué hacia adelante en la misma dirección. Te sentí de cerca, te olí una y otra vez, imprimí a fuego en la línea de tiempo de mi vida el momento exacto, el sabor de tu saliva, el peso de tu cuerpo sobre el mío cuando no importaba nada más que tu placer o el mío. Dibujé el contorno de tus hombros con mi dedo índice recorriéndote despacio mientras pensaba en grabar cada segundo allí. Y te recordé, te soñé, me inspiré en tu mirada. Sin que nada más me importara, arriesgué a todo o nada. Escribí mis miedos, mis miedos más profundos, el miedo al desencuentro, a que todo sea en vano, a que ese hermoso cuento sea solo eso, nada más que una narración, pero extraordinaria por cierto. Escribí y sigo escribiendo, en mi habitación, mirando las lucecitas que titilan para mí, que alguna vez pensé que titilarían para vos. Pero no fue así, no esta vez. No las conociste, no las viste nunca, y conservo el deseo de que un día estés acá, conmigo, bajo estas luces, entregándome un poco de lo que sos, un poco de tu corazón. Y por eso te escribo, constantemente te escribo, no por miedo a olvidar porque sé muy bien que esto fue más allá que la simple cotidianeidad y lo que acontece día a día. Te escribo con deseo, con extrañeza, con nostalgia. Te escribo sola, con frío, anhelando el calor de tu cuerpo junto al mío. Tu cuerpo, tan especial para mi, tan único para mi. Tus besos, tan deseados, soñados. Tus besos que quiero todo el tiempo porque cuando me besabas se endulzaba el aire que respiraba. Todo tenía más color que antes, olía mejor. Tus paredes más celestes, tus ojos más profundos. Tu brazo se cruzaba de lado a lado sobre mi cuerpo y yo me sentía afortunada. Y ahora quizá esté sobre el pecho de otra persona, y quizá beses a otra mientras duerme, y quizá otra te mire mientras soñás, y quizá otra se ría de felicidad a la vez que hacen el amor despacio, toda la noche, plenos, disfrutando ese momento como nada, entregados el uno al otro. Y quizá así estés, y quizá no, porque capaz estás solo y realmente querés estarlo. Quizá no te importa ser hogar prendido fuego en la noche tormentosa de alguien, o un médano de arena caliente en el invierno de nadie. Quizá yo fui una más, simplemente, nada especial. Quizá todas las frases que desarrollaste en mis oídos fueron parafraseadas de algún amigo que te dio el toque justo para conquistar almas risueñas; las palabras indicadas en el momento preciso. Probablemente mi mente me traicione y mi cuerpo sienta que el pecho se despega y corre hasta donde vos estás. El alma se estremezca de tanto tener tu cara presente en la mente, se desespere de tanto llorar, de tanto esperar, de temer que no vuelva a pasar. Por eso y tanto más te escribo, te extraño y te escribo, te quiero y te escribo. Deseo que se hace sueño, sueño que me acompaña de día. Tanto pensar que bloquea la razón, tanto pensar que huyo a transcribirlo en palabras, a sentirlo de nuevo. Prosa, poesía, agregarle música y hacer una canción. Si sos música, sos canción, sos arte. Todo me queda corto, no hay suficiente para escribir, no hay palabras que alcancen. Pero lo intento. Por eso te escribo. Y quizá un día lo encuentres, en muchos años, y al leerlo descubras que fue para vos. Lo entiendas, lo veas, se materialice ante vos, con el aroma del recuerdo, la melancolía de lo vivido. O una realidad alterna nos encuentre juntos, ahora, besándonos en silencio. Sin necesidad de escribirte, en esa cama, entre esas cuatro paredes. Quizá en ese universo paralelo no haga falta escribirte. No necesite hacerlo porque podría decirte tantas cosas. Quizá en otra realidad ni siquiera precisaste una coartada para ese "no" certero que me atravesó el pecho como daga al corazón, contándome la respiración. O no existe esta necesidad de escribirte todo el tiempo, con sombra o con sol, con los dedos que se mueven sin parar de un lado al otro, consecuencia de la fluidez de las palabras, las frases que inspirás, lo que sin freno provocás; toda esta sed de escribir y guardar para siempre la brisa de la noche en la puerta de tu casa, cuando esperaba que me abras para pasar en silencio, abrazarte con fuerza, respirar tu cuello, y alimentarme del rocío que tus labios derramaban. Llenarme el cuerpo de vos, y escribir en presente, en día a día, en vivencia actual, no en simple recuerdo que quiero mantener y recordar, que se consolida en mi mente de tanto pensar e imaginar. Que me impide el sueño y me invade al soñar. Por eso escribo, estoy acá. Escribo y lagrimeo de tanto extrañar. Escribo y seguiré escribiendo, con el atisbo de esperanza que caracteriza al alma que no se puede desenamorar. Escribo, te escribo. Sin dudar.

C                               D
         cierro los ojos
   Em
y los veo
C                                        D
         vuelvo a cerrar los ojos
   Em
y los veo, de nuevo, están ahí mirándome sonriendo
C                               D
         son dos luceros
   Em
y me siguen, en la noche, o de día o en. cualquier momento
C                                        D
         y si me alejo
   Em
sus manos en mis hombros me empujan hasta mis deseos
C                               D
         no me mintieron
   Em
elles saben que no era fácil
sabían que cumplir los sueños
C                                                   D
   era tan difícil como intentar tocar el cielo
   Em
     pero tan placentero
C                               D
         no me mintieron
   Em
pero aún así dijeron que no pare hasta haberme hecho
C                                        D
como más quería, como lo deseara
   Em
que la vida era mía y que nadie más la controlaba
C                                    D
        me enseñaron a amar y me dijeron
   Em
que ame con la fuerza de un tornado y la suavidad del viento
C                                        D
    que ame a quienes me rodean
   Em
pero sobre todas las cosas que me ame a mi manera
C                               D
    que nunca mendigue amor y a la vez no me lo guarde
   Em
y que más allá del resto sea yo a quien más ame
C                                        D
   me dijeron que no hay nada imposible
   Em
sólo método obsoleto, también ciencias poco claras
     C                                         D
que de nadie sabía nunca la verdad o la mentira
   Em
pero que crea en mi que soy la dueña de mi vida
me dijeron que si quería cantar cante
que el sentimiento es el único capacitante
me soñaron persona completa y contenta
y lucharon conmigo tomandome la mano
pa que fuera quien yo más quiera
no podía ser de otra manera
C                                                   D
   y si siento que me caigo o que ya no queda nada
   Em
  aunque esté lejos de casa pequeña y asustada
C                               D
    cierro los ojos y los veo
   Em
me abrazan, me besan, me alzan y me llevan
C                                        D
todo el camino que queda
   Em
se hace largo pero al fin estoy en casa
nada de cerrar los ojos
nada de imaginarles
o pensarles como pueda
recordar el hogar y la calidez
están acá siguen acá
son los mismos de siempre
son los que me dijeron que nunca me siente
que camine erguida y en alto la frente
que no pare y que lo intente
que sea yo más que nadie
pero qué sería de mi yo sin ustedes
qué sería
les traje un puñado de miedos
y los volvieron flores
quién sería yo sin ustedes...

si te miro y no puedo
evitar mirarte
te miro y me quedo
porque quiero observarte
grabarte en la mente
una obra de arte
con la sonrisa cruzando
tu cara brillante
y cada vez que me ves
distraer la energía
para que no te des cuenta
que lo que volví a negar
es lo mismo que sentía
hace algún tiempo atrás
cuando se hizo flor el capullo
del querer tan guardado
cuando te vi frente a frente
me acosté a tu lado
me hice pequeña en un beso
que se imprimió en mi pasado
dejando la marca
de aquel bello sueño
real... pero limitado