una luz prendida en el patio
sin música de fondo
raro que así sea, pero es que
están a punto de empezar un ritual
el primero de muchos, quizá
o al menos eso es lo que desea
suena un acorde, la acompaña un arpegio
quizá es algo triste
do, re, mi menor
una y otra vez
quizá suena triste
se nota en el aire la melancolía
no es de ahora, es algo que arrastran
no es su culpa
los responsables quedaron en el camino
no sin antes dejarles cicatrices
están ahí, no se van
tampoco se disimulan
ni quieren hacerlo
logran llevarlas con orgullo
parte de su historia
es imborrable, no pueden modificarlo
pero sí pueden hacer algo
y es elegir el futuro inmediato
minuto a minuto, palabras que brotan
silencios cómodos, de esos raros de hallar
espalda sobre el suelo
ojos perpendiculares al cielo
Júpiter, Venus y Marte
¿las estrellas se mueven o nos movemos nosotros?
el cinturón de Orión, los planetas,
y alguna esas la cruz del Sur
se incorporan, vuelven al ruedo,
hablan dos guitarras, una pregunta, una respuesta
le apasiona ese sonar
la misma banda de la infancia
interpretan los temas
se ríen, se sorprenden, se disfrutan
la luz sigue prendida
la luna y los cactus son testigos
silencio, charla, guitarra
mate, un termo más
se le ocurre algo, se lo dice
se preguntan por qué ahora y no antes
se ríen, se sorprenden, se disfrutan
cuenta cosas que nunca antes pudo hablar
cuenta y el alma se agita
¿coincidencia causal o pura casualidad?
se acercan más, tanto más
que hasta llegan a tocarse
no se tocan con la piel mas con el corazón
que nunca se agote, que se grabe en la memoria
que sea la primera de muchas
esa noche especial
de rasguidos y punteos
inicia la línea del tiempo
historia compartida, alegría sin dudar
por la belleza de encontrar
quien le acaricie el alma
mientras aprende cómo hacer
para dejar de llorar