quiero
decirte
que te quiero
y que te quiero
y que te quiero
nunca me había parecido
un sentimiento
tan noble...
Y sincero.
quiero
decirte
que te quiero
y que te quiero
y que te quiero
nunca me había parecido
un sentimiento
tan noble...
Y sincero.
Mis pulpejos rozando su piel.
¿qué hay entre medio?
Tan suave que me estremece.
Suavidad que emociona.
Quisiera seguir rozándola
hasta desgastarme las manos.
Tu ser rozando mi sed,
¿qué hay entre los dos?
Mi sed siendo saciada.
Te veo a lo lejos.
De repente, un desierto a mi alrededor.
Te vas acercando.
El desierto me azota.
Su clima se vuelve una condena,
una tortura,
un martirio.
Insoportable es,
me golpea,
me deshidrato,
se irritan mis ojos
con la arena y con el Sol.
Veo el oasis, está allí,
no es un espejismo.
Cada vez más cerca.
La sed se hace insoportable.
Deliro.
Delirio demencial.
Alucinosis.
No coordino.
¿Quién soy? Tengo sed.
Me derrito.
Me arrastro.
Falta poco... lo alcanzo.
Llego al oasis.
Derramo mi cuerpo
por completo.
Mojo mis labios,
introduzco la cara,
sumerjo mi cabeza.
Recuperé la vida
volvió el alma en mí.
Ese alma que salió corriendo,
que se desprendió de mi cuerpo
cuando percibí tu figura en el espacio.
Que huyó hacia vos,
resagándome el cuerpo, mi ser.
Persona humana
que intenta salvaguardar la conducta,
que procede a actuar de manera prudente
y no se animó a ir detrás del alma;
correr como ella quería
y saltar al encuentro.
Correr como corren los niños
y las almas enamoradas.
Correr como el tiempo
que se va sin volver.
Que no da lugar a segundas oportunidades,
a dar marcha atrás y dejarse ser
para correr detrás del alma
y no envejecer.
Escucho el silencio.
Absurdo, ¿no?
Pero es que, es eso...
Silencio.
Total y completo,
absoluto y pleno,
cómodo y especial
compartido silencio.
Silencio con tu mano
en mi muslo
o en mi rodilla.
De a ratos se va moviendo.
Miro tu cara,
miro el techo.
Siento el silencio.
¿Para qué hablar teniendo esto?
¿Qué banalidades contar,
qué comentarios acotar?
Somos vos, yo, y el silencio
meciéndose en nuestros brazos.
O en un brazo,
porque el otro te envuelve.
Te abrazo tan fuerte,
y mi alma también lo hace.
No la ves, pero se respira,
en el aire, se siente.
Allí está esa energía,
más alegre y viva que nunca.
Me agradece haberte encontrado,
yo te agradezco haberte cruzado.
Y ahí es cuando me doy cuenta:
nos amo en silencio.
Pero gracias que existen las palabras
que hicieron que
alguna vez
entabláramos la conversación
que terminó encontrándonos
ahora, escuchando el silencio.
tus piernas me envuelven
tus manos, tu cuerpo
me envuelvo de vos, con vos
te siento al lado mío
encima mío
adentro mío
explota mi cerebro,
se desarticula la razón
no entiendo cómo ni me importa
sólo quiero que sigas haciendo
lo que estás haciendo
y me gusta tanto
cada centímetro de tu cuerpo
y tu olor, y tus manos
que recorren
cada centímetro de mi cuerpo
sin dejar terreno sin tocar
quiero descubrirme en vos
quiero respirarte
abrazarte tan fuerte
hasta abrazarte el alma
el miedo a que te desvanezcas
me hizo entender
tal fue el miedo que
mientras no me mirabas
derramé una lágrima
cuánto miedo de que te desvanezcas
cuánto miedo de que ya no estés
y supuse un simple querer
sencillo y pueril
así como esos quereres
de infantes
pero no sabés cuánto
hierve la sangre
cuando te acercás
hierve ansiosa
y enamorada
no sabés cuánto
cuánto quizá tanto
como el miedo
que me hace querer disimular
cuando te miro tan fijo
y sonrío
respirando cerca de tu boca
y sintiéndome al respirar
más viva que nunca
pero tan vulnerable
con ese miedo que me inunda
miedo a que te desvanezcas
y ya no