Los amaneceres silenciosos dejan que los pájaros vuelvan a tomar el protagonismo.
No hay bocinazos. Ni motores sonando.
El horno deja salir un aroma a que algo se está cocinando.
Miro la hora. Tengo un compromiso conmigo misma, en mi propia pieza, en unos minutos.
Van más de diez días que sólo siento mi propia piel. Mi propio calor.
Me había olvidado de lo suave que se sentía.
Hoy me lavé el cabello con un producto que lo hidrata.
Me puse crema en el rostro. Me miré al espejo un rato.
Hace cuánto no me maquillo. Hace cuánto, que ya se perdió esa sombra negruzca que habitaba debajo de mi párpado inferior.
Mañana trabajo, no sé a qué hora. Lo estoy decidiendo.
Va a sonar una alarma que voy a respetar. Va a amanecer un nuevo día. Que será lunes, a pesar de que no parezca.
Saldré al Sol aún entre estas cuatro paredes. A disfrutar el silencio. A ver ese cielo celeste, más aún ahora que hay menos humo abundando nuestra atmósfera.
Busco una receta para mañana. Es bello planear la alimentación de la semana. Bello encontrarse. Bello no dejarse estar. Bello amarse tanto que se disfruta el encuentro de cada día consigo mismo.
Sigo sin mirar películas ni ver series. Me parece un entretenimiento absurdo.
Sigo fiel al lápiz y al papel. A dejar fluir la imaginación. A la comodidad de la incomodidad. Hacer temblar el suelo con fuerza. Estar preparada para las angustias espontáneas y los miedos que provoca el análisis de los que, supuestamente, saben.
Sigo acá cumpliendo sus indicaciones. Como me enseñaron. Como me enseñé. Como me interesa hacerlo, por el bien de todes.
Sigo acá mirándome en el espejo y viendo que hay brillo en los ojos. Que soy yo misma mi cable a tierra más efectivo. Mi más sagrada reliquia. Mi luz en medio de la oscuridad. El consejo justo en el momento exacto. La que me escucha, me cuida, y hace todo lo posible por hacerme sentir bien. Por andar los caminos que quiero. Por ponerme sobre todas las cosas.
Es temprano y se escucha una sirena. Patrullan, y no hay nadie en la calle.
Sé que la anhelo, pero estoy conmigo. Y no sólo por ley, sino por elección.
Abrazándome fuerte y reafirmando las bases.
Aprovechando la oportunidad.
Aferrada al existir, más que nunca.
Deseando la libertad que nunca me negué, ni siquiera hoy. Donde me siento libre en mi propio ser.