rincones/
el primero
te deseo todo lo que deseás
día que pasa día que crece el amor
no es casual, es intencional
amo amarte, amo que me ames
asi que bienvenido este amor que me nutre y alimenta dia a día
como un libro, o ¿viste una de esas películas de las que a veces ni te acordás el título pero sentís que vinieron a tu vida a regalarte una mirada nueva, una mirada que siempre estuvo ahí pero que al mostrártela en imágenes, diálogos de protagonistas y paisajes la concientizás como si la estuvieras hablando con alguien?
bueno. así.
me regalás conciencia. es el regalo que me hacía día a día a mí misma.
hace mucho más de un mes que lo hacés, desde que te conocí lo hacés, supiste ser amigo, compañero y confidente, regalándome espacios en los que me permitís ser yo en mi máxima potencia, desde la esencia, desde todo lo que soy, más allá de lo que me hayan dicho que tenía que ser, o lo que me haya autoimpuesto que tenía que ser
y eso para mí no tiene precio
te devuelvo el mismo regalo, el mismo espacio, y tanto de mi tiempo como necesites
feliz primero,
si no nos morimos antes de los 80, es el primero de, al menos, seiscientos
la paz de encontrarnos
tiempo presente, acá, ahora y siempre
rodeada de energía
rodeada de amor
y no es que no tenga miedos
ni dudas ni ansiedades
no, soy humana yo también
también tropiezo, también me caigo
pero tengo dos manos
así esté nublado o despejado
con él asciendo
me levanto bien arriba
e intento brillar
lo más que pueda, lo más que quiera
a la vez que me apreta suavemente
como un abrazo de mi abuela
los abro, amplios, respirando profundo
hoy mismo me angustié, grité e insulté
pero no me mordí la lengua ni me hice sangrar
sólo me dejé ser con mis pasiones
con mis pensamientos y reflexiones
con mis razones
que son las únicas que me importan hoy
hoy, hoy soy
tan plenamente que jamás lo hubiera imaginado
a través de recuerdos me hallo en momentos de mi historia
sonriendo, sintiéndome viva
llena de energía, despierta, brillando
como el sol
aún en el día más tormentoso
aún con tsunamis de lágrimas
otra vez así, sin remordimientos
me ayuda en la lucha
contra el autoboicot
alimentando mis raíces
cuidando mi copa que crece
moviéndome hacia adelante
aprendiendo a mirar el techo
aprendiendo a ser libre
de cuerpo, mente y corazón
aprendiendo a elegir esos caminos con corazón
que tanto elegí toda la vida
puedo entender que
lo que fui
quien fui
tampoco dista tanto de quien soy
que lo que seré
potenciará a la que hoy me conforma
la que hoy vive dentro de este cuerpo
que se abraza frente al espejo con una sonrisa
moviéndose al compás de la música
con ganas de cuidar a quienes amo
respetándome a mí
con ganas de respetar a quienes amo
mis convicciones, mis creencias
poniendo todo en duda
a la vez que me entrego absoluta
a la dicha del hoy
de la vida en tiempo presente
del placer de mirarme a los ojos
y saber que estoy donde quiero estar
con quienes quiero estar
así como me dicte el corazón
que al fin hizo las pases con la razón
y se funden en un tierno abrazo de amor
amor por la vida
por la existencia
amor por mi vida y mi existencia
y la de aquellos que
me ven sonrientes día a día
levantarme del suelo
y me animan desde las gradas
a empujarlo con ganas
acompañándome en cada paso
cada enseñanza y moraleja
bendiciéndome
rodeándome de amor
rodeándome de energía
y me lleno el espíritu
ese que un día encontré
para no soltarlo jamás
guía y amuleto
motivo
razón y corazón
tiempo presente
el acá
el ahora
y el siempre
2 + 2 = 5
Me duermo a tu lado. Me despierto a tu lado. Sonrío.
Podría decir que soy la persona con más suerte del mundo. También podría decir que al fin aprendí a detectar las señales del destino. También podría decir que crecí, maduré, y aprendí a vincularme de forma sana. O que aprendí a elegir inteligentemente a quien amar. O que me conecté con mi intuición, me dejé llevar por ella, y terminé acá.
Paradigmas. Empíricos, esotéricos, filosóficos. No importa cuál es el verdadero, o aún si son todos verdaderos. ¿Quién se anima a argumentar los sentimientos? ¿Con qué argumentar los “por qué” más que porque así se quiso, de forma mutua, elegida? ¿Y por qué argumentarlos? Ese afán de querer encontrarle una explicación a todo…
Decisiones que se toman, se aceptan, se ajustan. Se charlan y se amalgaman. Decisiones que dibujan senderos. Ningún sendero igual a otro. Como mucho van muy cerquita, se aproximan, se comparten, hasta se tocan; no se superponen. Cada sendero es único. Cada decisión acerca o aleja los senderos.
Y acá estamos, dibujando una trayectoria que a fin de día se detiene por unas horas, comúnmente de noche, y no más de ocho por lo general (según el sistema sexagesimal). Hay días en los que esas ocho horas son un abrir y cerrar de ojos, aunque últimamente abro y cierro los ojos muchas veces durante la noche, para cambiar de posición y rodearte con los brazos, las piernas, o soltarnos, o besarte en los labios de prepo, o abrazarte por la espalda y depositar mi nariz entre medio de tus escápulas, para inhalar profundo e impregnar mi cerebro con tu aroma. Trayectoria que se vuelve a dibujar por la mañana, y otra vez, la tuya al lado de la mía.
Te veo ser, desplazarte, recorrer la casa, a veces a más velocidad, a veces volvés a rebotar en mí. Llegamos a la esquina, y tu camino se abre a la derecha, a motor. El mío a la izquierda, a pulmón. Sé con seguridad que más allá de eso, los caminos siguen cerca. Sé que esa noche, o quizás la tarde del día siguiente, o quién sabe cuándo –pero no muy lejos–, las trayectorias vuelven a tocarse, quizá en la misma cama que hoy, la misma fiel espectadora de este amor tierno e inteligente, romántico y pasional, adulto y pueril. Sé que si no es esa noche será muchas noches más, todas las noches que podamos y queramos hasta que uno de los dos abandone este cuerpo material, para fundirnos en la energía del universo y ser uno con Dios. Pero no me conformo con algún día fundir energías cuando no seamos materia, porque hoy estoy viviendo esta vida, la única vida de la cual tengo recuerdos que alguien más que yo puede confirmar, y si es tan real esta vida, tan auténtica, tan única, entonces, si vos también querés, quiero compartirla con vos, quiero quedarme a tu lado, quiero trazar camino cerca del tuyo. Porque así lo decido, y también así lo querés y decidís vos. Quizá es porque tenemos la suerte de amarnos, porque el destino así lo quiso, porque supimos ver y dejarnos llevar por las señales, o por puro, purísimo azar… Hoy puede ser todo a la vez, aunque insisto: lo único que puedo afirmar es que elijo. Elegimos. Y si hoy estamos donde estamos, es porque así lo decidimos.
Así que me despierto a tu lado, y me duermo a tu lado. Te miro con un amor que no me entra en el cuerpo. A veces hasta lloro, de alegría, de emoción. Por la casualidad de cruzarnos. Por la intención de conocernos, cuidarnos y seguir encontrándonos. Por tu inteligencia, y por la mía. Por nuestro poder de decisión. Por saber elegir lo que nos da paz y nos ayuda a seguir creciendo. Y te miro de nuevo, recién amanecidos, con la luz entrando por la persiana a medio cerrar. Y agradezco estar ahí. A tu lado, un día más. Amando. Acompañando. Cuidando. Compartiendo. Potenciando. Motivando. Eligiendo. Eligiéndonos.