rincones/

postales de rincones
rincones que a veces emocionan hasta las lágrimas de sólo pensarlos
rincones que vienen a regalar oportunidades nuevas
cuya atmósfera contiene una medicina natural en suspensión
un aroma de ensueño, de esos que cuando se huelen
erizan la piel
porque huelen a la niñez
huelen a esa sencillez
a esa sensación de que todo
todo el tiempo
iba bien
así se siente la vida desde estos rincones
se siente avanzando justo por ese lugar
por ese sendero largo y sinuoso
que vengo transitando hace rato
como si todo estuviera en su lugar
la planta
la silla
la ventana
la mampostería que da constancia
de lo efímero que es el tiempo
de cómo todo permanece
y a la vez
vuela
se dispersa
se convierte en vibración
en una onda que no se detiene
y se expande quién sabe dónde
a quién le importa
hoy esas vibraciones se muestran como partículas
de mi piel, mi pelo, mis ojos
estas manos que escriben
mi boca que no para de sonreír
porque es fácil sonreír cuando se siente que todo marcha por donde tiene que marchar
es fácil sentirse así
liviana
y si lograra convertirme en polvo y ocupara el aire
me hallaría en todo el aire
en cada espacio
de estos rincones
que habito
con paz
en el corazón

el primero

te deseo todo lo que deseás

día que pasa día que crece el amor

no es casual, es intencional

amo amarte, amo que me ames

asi que bienvenido este amor que me nutre y alimenta dia a día

como un libro, o ¿viste una de esas películas de las que a veces ni te acordás el título pero sentís que vinieron a tu vida a regalarte una mirada nueva, una mirada que siempre estuvo ahí pero que al mostrártela en imágenes, diálogos de protagonistas y paisajes la concientizás como si la estuvieras hablando con alguien?

bueno. así.

me regalás conciencia. es el regalo que me hacía día a día a mí misma.

hace mucho más de un mes que lo hacés, desde que te conocí lo hacés, supiste ser amigo, compañero y confidente, regalándome espacios en los que me permitís ser yo en mi máxima potencia, desde la esencia, desde todo lo que soy, más allá de lo que me hayan dicho que tenía que ser, o lo que me haya autoimpuesto que tenía que ser

y eso para mí no tiene precio

te devuelvo el mismo regalo, el mismo espacio, y tanto de mi tiempo como necesites


feliz primero, 

si no nos morimos antes de los 80, es el primero de, al menos, seiscientos

la paz de encontrarnos

lo que más me gusta de
encontrarnos
es eso que se crea
y me hace sentir
más plena
más viva

eso que no existe cuando estoy sola
ni cuando estás sólo
eso que brota
se materializa
ocupando el espacio
en el cual danza
mi mirada
que te encuentra

registra mi corteza
tu silueta
a la vez que se conecta
con mis recuerdos
reconocen
que esa silueta es tuya
y tu cara también
que me descubre mirándola
cuando dirigís tu rostro hacia mí
y sonreís
y sonrío en respuesta
se achinan los ojos
y eso que se crea
crece
se perfuma
se embellece
brótanle raíces
que le ganan a la maleza
y nuevas ramificaciones
suntuosas, espiraladas 
nos rodean
en un abrazo
aunque ni siquiera nos estemos tocando
y es quizá lo que más me gusta
de encontrarnos:
crecemos
con una energía mutua
de la que ambos nos hacemos responsables
energía que día a día
me va dejando marquitas
huellas pequeñas
signos
que me recuerdan cada mañana
la paz que es
encontrarnos

tiempo presente, acá, ahora y siempre

agradecida. bendecida.
rodeada de energía 
rodeada de amor

y no es que no tenga miedos
ni dudas ni ansiedades
no, soy humana yo también
también tropiezo, también me caigo
pero tengo dos manos 
para empujar fuerte contra el suelo 
y levantarme

el sol sale cada mañana igual
así esté nublado o despejado
con él asciendo
me levanto bien arriba
e intento brillar
lo más que pueda, lo más que quiera

hoy mi propia mano me sujeta fuerte
a la vez que me apreta suavemente 
como un abrazo de mi abuela

dejo la energía fluir a través de mis canales
los abro, amplios, respirando profundo

quizás hoy mismo lloré de dolor y tristeza
hoy mismo me angustié, grité e insulté
pero no me mordí la lengua ni me hice sangrar
sólo me dejé ser con mis pasiones
con mis pensamientos y reflexiones
con mis razones
que son las únicas que me importan hoy

hoy, hoy soy
tan plenamente que jamás lo hubiera imaginado

descubrí que soy plena hace rato
a través de recuerdos me hallo en momentos de mi historia
sonriendo, sintiéndome viva
llena de energía, despierta, brillando
como el sol
aún en el día más tormentoso
aún con tsunamis de lágrimas 

llena de amor, brota, brota sin cesar
otra vez así, sin remordimientos
amor hacia mí
me ayuda en la lucha 
contra los sentimientos de culpa
contra el autoboicot
me besa las cicatrices que me hice
cada vez que rechacé
lo que mi corazón anhelaba
cada vez que intenté meter mi vida
donde no entraba
cada vez que tardé en cortar
ramas con espinas 
que me envolvían
retorciéndome
limitándome

pero todo enseña
aún el más oscuro momento
aún la más dolorosa de las partidas
también las despedidas y las rupturas
los sinsabores y sacrificios
los tragos amargos
todo enseña
y aprendemos a elegir
la energía con la que
cuidaremos nuestro espíritu
elegir lo que comemos y respiramos
lo que vemos, sentimos, oímos y tocamos
para nutrirlo con amor

día a día regando esta planta
alimentando mis raíces
cuidando mi copa que crece 
hacia todos lados sin cesar
moviéndome hacia adelante
aprendiendo a mirar el techo
aprendiendo a ser libre
de cuerpo, mente y corazón
aprendiendo a elegir esos caminos con corazón
que tanto elegí toda la vida

y hoy, hoy que soy consciente 
puedo entender que 
lo que fui
quien fui
tampoco dista tanto de quien soy
que lo que seré
potenciará a la que hoy me conforma
la que hoy vive dentro de este cuerpo
que se abraza frente al espejo con una sonrisa
moviéndose al compás de la música

cuidando de mí
con ganas de cuidar a quienes amo
respetándome a mí
con ganas de respetar a quienes amo

conociéndome cada día un poco más
mis convicciones, mis creencias
poniendo todo en duda
a la vez que me entrego absoluta
a la dicha del hoy
de la vida en tiempo presente
del placer de mirarme a los ojos
y saber que estoy donde quiero estar
con quienes quiero estar

y así seguiré navegando
así como me dicte el corazón
que al fin hizo las pases con la razón
y se funden en un tierno abrazo de amor
amor por la vida
por la existencia
amor por mi vida y mi existencia
y la de aquellos que
me ven sonrientes día a día 
levantarme del suelo
y me animan desde las gradas
a empujarlo con ganas
acompañándome en cada paso
cada enseñanza y moraleja
bendiciéndome
rodeándome de amor
rodeándome de energía

agradezco
y me lleno el espíritu
ese que un día encontré
para no soltarlo jamás

ese que hoy es motor
guía y amuleto
motivo
razón y corazón
tiempo presente
el acá
el ahora
y el siempre


2 + 2 = 5

 Me duermo a tu lado. Me despierto a tu lado. Sonrío.

Podría decir que soy la persona con más suerte del mundo. También podría decir que al fin aprendí a detectar las señales del destino. También podría decir que crecí, maduré, y aprendí a vincularme de forma sana. O que aprendí a elegir inteligentemente a quien amar. O que me conecté con mi intuición, me dejé llevar por ella, y terminé acá.

Paradigmas. Empíricos, esotéricos, filosóficos. No importa cuál es el verdadero, o aún si son todos verdaderos. ¿Quién se anima a argumentar los sentimientos? ¿Con qué argumentar los “por qué” más que porque así se quiso, de forma mutua, elegida? ¿Y por qué argumentarlos? Ese afán de querer encontrarle una explicación a todo… 

Decisiones que se toman, se aceptan, se ajustan. Se charlan y se amalgaman. Decisiones que dibujan senderos. Ningún sendero igual a otro. Como mucho van muy cerquita, se aproximan, se comparten, hasta se tocan; no se superponen. Cada sendero es único. Cada decisión acerca o aleja los senderos. 

Y acá estamos, dibujando una trayectoria que a fin de día se detiene por unas horas, comúnmente de noche, y no más de ocho por lo general (según el sistema sexagesimal). Hay días en los que esas ocho horas son un abrir y cerrar de ojos, aunque últimamente abro y cierro los ojos muchas veces durante la noche, para cambiar de posición y rodearte con los brazos, las piernas, o soltarnos, o besarte en los labios de prepo, o abrazarte por la espalda y depositar mi nariz entre medio de tus escápulas, para inhalar profundo e impregnar mi cerebro con tu aroma. Trayectoria que se vuelve a dibujar por la mañana, y otra vez, la tuya al lado de la mía. 

Te veo ser, desplazarte, recorrer la casa, a veces a más velocidad, a veces volvés a rebotar en mí. Llegamos a la esquina, y tu camino se abre a la derecha, a motor. El mío a la izquierda, a pulmón. Sé con seguridad que más allá de eso, los caminos siguen cerca. Sé que esa noche, o quizás la tarde del día siguiente, o quién sabe cuándo –pero no muy lejos–, las trayectorias vuelven a tocarse, quizá en la misma cama que hoy, la misma fiel espectadora de este amor tierno e inteligente, romántico y pasional, adulto y pueril. Sé que si no es esa noche será muchas noches más, todas las noches que podamos y queramos hasta que uno de los dos abandone este cuerpo material, para fundirnos en la energía del universo y ser uno con Dios. Pero no me conformo con algún día fundir energías cuando no seamos materia, porque hoy estoy viviendo esta vida, la única vida de la cual tengo recuerdos que alguien más que yo puede confirmar, y si es tan real esta vida, tan auténtica, tan única, entonces, si vos también querés, quiero compartirla con vos, quiero quedarme a tu lado, quiero trazar camino cerca del tuyo. Porque así lo decido, y también así lo querés y decidís vos. Quizá es porque tenemos la suerte de amarnos, porque el destino así lo quiso, porque supimos ver y dejarnos llevar por las señales, o por puro, purísimo azar… Hoy puede ser todo a la vez, aunque insisto: lo único que puedo afirmar es que elijo. Elegimos. Y si hoy estamos donde estamos, es porque así lo decidimos. 

Así que me despierto a tu lado, y me duermo a tu lado. Te miro con un amor que no me entra en el cuerpo. A veces hasta lloro, de alegría, de emoción. Por la casualidad de cruzarnos. Por la intención de conocernos, cuidarnos y seguir encontrándonos. Por tu inteligencia, y por la mía. Por nuestro poder de decisión. Por saber elegir lo que nos da paz y nos ayuda a seguir creciendo. Y te miro de nuevo, recién amanecidos, con la luz entrando por la persiana a medio cerrar. Y agradezco estar ahí. A tu lado, un día más. Amando. Acompañando. Cuidando. Compartiendo. Potenciando. Motivando. Eligiendo. Eligiéndonos. 

meditación

Almohadón en el suelo. Rostro al frente. Ojos cerrados. Espalda firme.
Hombros hacia atrás. Mi abdomen se expande. Es la atmósfera entrando en mis pulmones. También entra el prana a través de muladhara.
Comienza el fluir de pensamientos. Me preparo para darles la bienvenida a todos. El incienso en el aire me ayuda a relajarme. También la lavanda en mis sienes. 
Ingresan uno a uno en mi chidakasha. Les sonrío. Algunos me aceleran un poco la respiración. Pero rápidamente mi consciencia me lo avisa. También le sonrío a ella por su aviso. Sé que aún no tengo todo el control, ni sé si lo tendré, pero día a día progreso y me entrego a aquello. A intentarlo. Es un proceso que a veces se desacelera. Momentos de la vida en los que las emociones son tantas que me sobrepasan. Pero siempre vuelvo. Y vuelvo con más disciplina, orden y devoción. Vuelvo más entregada y predispuesta. Vuelvo más humana. Más vivida. Con más tiempo en la trayectoria que inició vaya a saber quién cuándo, si hace los años que nací, los que fui fecundada, los que fui buscada y deseada, o son los que ni siquiera existía en la idea de mi madre y de mi padre. Quizá sólo era átomos, moléculas, membranas celulares, electrones y protones, quarks, que de pronto abandonan su forma y comienzan a vibrar, vibran imparables, variando sus frecuencias y amplitudes, y cada vez que impacta contra otra vibración genera una vibración nueva, donde se dejó algo de las dos vibraciones que se encontraron y tomó identidad, existencia, pero no es más que una parte más de todo, ni más ni menos. Es una parte necesaria del todo.

Creo que estoy aprendiendo a meditar de nuevo. Abandoné la meditación cuando me perturbé para darle identidad. Identidad necesaria para ver al golem de la perturbación a los ojos de una vez, y aprehenderla. Hubo algo que pasó, pero sigo siendo, sigo viendo, sigo escuchando, sigo caminando, sigo viviendo, sigo amando, y lo comprobé, y así será, hoy y siempre, porque no siento que exista el tiempo, porque todo esto es eterno. Y a la vez veo que vivo hoy, viví ayer y viviré mañana, asumo el límite de esta vida y de cómo llevarla para vivirla más plena, más libre y alegre, sin palabras complejas, sin más que emociones buscadas, abrazos frecuentes y amor, amor del bueno e infinito, amor de vibraciones que se encuentran y crean, y crean, y crean. Y que no paran de encontrarse porque así lo quieren, lo buscan y lo hacen saber. Porque se aprecian. Se conocen y quieren seguir haciéndolo. Se respetan. Se conquistan. Se aman. Sonrisa hermosa y ojos suaves que me miran de costado. Los respiro, a los ojos y a la sonrisa los respiro por mi nariz. Entrás en mi interior y me abrazás el corazón.

Suena la alarma. Termina mi meditación. No abro aún los ojos, me flexiono sobre mis piernas, exhalando suavemente en la medida que presiono la flexión. Apoyo mi abdomen sobre mis muslos. "Esto tampoco lograba hacerlo hace un tiempo" me recuerdo. Me recuerdo que medité sobre mi relación conmigo misma. Recuerdo que lo que pasó y perturbó, hoy es herramienta nueva en la cajita. Recuerdo el abrazo antes de que suene la alarma. Miro hacia dentro y ahí descansa un trozo de tu corazón, sobre un lugar del mío donde también le falta un pedacito, pero que no duele ni sangra, hace de curita. Podría decirle apósito, pero curita me hace pensar en nuestra niñez, cuando alguien nos asistía con amor luego de lastimarnos. Pero me pusiste una curita en un lugar que sangraba un poco. Recuerdo saber que podías hacerlo y dejarme ayudar. Soy yo la que decide. Recuerdo que el pasado no es hoy, y hoy soy la que decide. La que se abraza, la que dice que sí, con un coraje que me permite ir para delante aunque me acompañen con dos miedos: uno que me cuenta que me amo, me cuido y me preocupo por mí, y otro que me cuenta que te amo, te cuido, y me preocupo por vos.

carta a vos/1

Me despierto. Miro hacia un lado. Tus labios forjan una sonrisa sutil. Sonreís mientras dormís, ¿sabés? Tu rostro plácido me cuenta que aún te abraza Morfeo. Tu cabeza reposa sobre la misma almohada que la mía. Mi mejilla izquierda me hace de apoyo. Un monte se extiende entre tu nariz y tu oreja. Tersa, pálida, su superficie de piel cálida me genera una ternura que jamás había sentido. No me aguanto y poso mis labios sobre tu pómulo, que late, y me alegra que así sea. Comisuras juntas, pero levemente abierta mi boca en el centro, para contrastar tu suavidad con la humedad de mi mucosa. Te beso la mejilla con tal sutileza, que parece como si ni siquiera te tocara. De hecho no quiero despertarte, sólo quería que te llegue la información, también al plano onírico, de que hay alguien que vela por tu seguridad, tu crecimiento, tu integridad, tu independencia. Agradezco cada mañana por tener de paisaje tu rostro a mi lado, tu cuerpo desnudo y caliente que me envuelve casi siempre, y que apenas descubre que no me envuelve cambia de posición al instante para rodearme en besos y abrazos que me recuerdan algo que no sé si viví, pero probablemente soñé. Sonrío mientras le agradezco al cosmos, a la gracia divina, a la gloria eterna, a Dios. Sonrío y veo que abrís despacito tu párpado obturado, e inmediatamente tu sonrisa se pronuncia más, y me saludás con un beso que me dice que me desea un buen día y que me ama con locura sin siquiera mover una cuerda vocal. En el medio del beso reímos, a veces yo, a veces vos, reímos y nos besamos los dientes y nos volvemos a reír más, y agradecemos juntos ese despertar, ese día nuevo. Nos reímos del destino, la fortuna, el desamor, nos reímos de lo bueno, de lo malo, de lo que pasó y lo que va a pasar. Nos reímos de la suerte, y asumimos la responsabilidad de que no fue suerte, sino elección, ni fue simplemente fluir, sino decisión. Hallás en mis brazos una cuna, hallo en tu pecho un compás que me tararea un arrullo. Me abrazás fuerte sin dejar de besarme y me decís lo mucho que te gusta despertarte a mi lado. Empiezo a creer que la intuición es mi gran aliada, y que todo es perfectamente impredecible hasta que sucede aquello que siempre se quiso. Como si lo impredecible se disolviera en un instante, y con eso el tiempo, y también se disuelve su línea, que nos separa del pasado y del futuro como si fuéramos otra cosa que la que fuimos ayer, o que la que seremos mañana. Empiezo a ver que los caminos a los metas son tan importantes como las mismas metas. Empiezo a ver que este amor tiene entidad propia, y asumo cuidado compartido, continua atención, respeto profundo, curiosidad única e inagotable, y responsabilidad implacable. Empiezo a ver que me salta el corazón, de alegría, de paz, porque ese amor es reflejo de lo que hallo hacia dentro. Empiezo a ver que puedo amar mi existencia tanto como aprendí a amar, y que fui mi principal maestra amándome a mí, y no desde el egotismo, sino desde la aceptación de mi Yo completo, mi ego, mis miedos, mis traiciones, mis locuras, mis irresponsabilidades, mi falta de interés, y mis compulsivos instintos, animal y mental, que me alejaban de mi Existencia. Empiezo a ver que tengo frente a mí un alma pura, llena de Vida, completa, con una cara al sol y otra en la más profunda penumbra. Árbol cuya copa asciende intentando tocar el cielo, a la vez que las raíces más hondo penetran en el frío, húmedo y oscuro suelo. Empiezo a ver a la vez que cierro los ojos, para sujetar con mi mano derecha el monte de piel suave que se expande en tu mejilla izquierda. Cierro los ojos y sonrío, nos tocamos las narices y damos las gracias juntos. Quizá alguna lágrima de emoción sale rodando por ese pliegue en el que los párpados se abrazan. Quizá brota un abrazo intenso que no quiere terminar. Quizá volvemos a abrir los ojos y nos alejamos unos centímetros para vernos un poco desde lejos y ver qué tan real es, qué verdad existe detrás de este sueño que se escapó de las arcas de Morfeo para bajar a Tierra, tangible, en la que te puedo mirar de lejitos y festejar que sí, que somos dos almas sujetadas de la mano caminando muy de cerca, una al lado de la otra, mirando hacia todos lados, dibujando caminos con los pies. Cerca, juntos. Amando. Disfrutando. Contemplando. Adorando. Abrazando el sueño que se tornó inolvidable, ese sueño que no sólo se escribe sino que se vive para recordarlo y hacerlo uno con la línea de tiempo, que baila frente a nosotros y nos muestra el futuro, el pasado, lo que sí, lo que no, lo que tal vez. Línea de tiempo de la cual también nos reímos porque no existe el tiempo, lo creamos en conjunto. Tiempo compartido, regalado sin más que por el placer de construir, compartir y ser uno con el otro. Es que fue tan dulce hallarte... y tener la oportunidad de amarte le da más sentido a todo. Más brillo. Más sol, aún en medio de una tormenta. Sólo por poder amarte. Sólo por hacerte saber lo especial que es tu existencia en este tiempo y en este lugar. En el mismo tiempo y lugar en el que yo existo. Mi fiel compañero. Amor de mi vida. Cielo que miro y contemplo con nostalgia sutil por todo lo vivido, y con emoción inagotable de todo lo que queda por vivir.
Gracias por Ser.