y yo lo que quería era la flor

me hice responsable de una flor que corté
la llevo conmigo a todas partes
seca y muerta
se le ha roto su tallo
y perdido unos pétalos

la corté en mi egoismo de poseer
era pequeña, blanca, de centro amarillo claro
dotes violáceos distales en cada pétalo
su tallo era frágil, se doblaba como un papel
rodeada de gramíneas, afortunada
pues acaparaban el viento
que de otra manera
la hubiera derrumbado

o quizás...
quizás su tallo débil y maleable
era consecuencia
de estar protegida en derredor
quizá su pequeña altura
era coincidente con la de la hierba
pues le tapaba los rayos del sol
quizá los nutrientes eran compartidos
y si no fuera por ello
sería un tierno girasol

qué más da lo que no fue
qué más da lo que podría haber sido
lo que hay es lo que es
lo que hay es lo único que puede llegar a ser
aunque, aun así... ¿qué "será"?
¿acaso hay forma de saberlo?
si lo único que hay es hoy

qué más da lo que podría haber sido
si ya no puede ser más
hoy era flor
y yo la arranqué
mas ya no es flor
y yo lo que quería era a la flor
contemplar se vuelve tonto
en la cultura de la posesión
alimentado el afán de obtener
de sentirnos dueños de todo
y creer que se nos es permitido

pero yo la arranqué
mas ya no es flor
y yo lo que quería
era flor
como el poema de Mikel Laboa,
como dijo Osho alguna vez...

y todo para una simple y absurda fotografía

la gratitud es un estado del ser...

La paz interior no se trata de ya no tener más días grises.
Se trata de aceptar su naturaleza.
Son parte de la vida. Luchar contra éstos es como amar al día, y por lo tanto, luchar contra la noche. Como amar al Sol y no aceptar a la Luna.
Nada existe sin su opuesto. El todo no es tal si falta una de sus partes.
Las lluvias y tormentas traen de la mano encuentros internos. Autoconocimiento. Aprendizaje. Humildad. Gentileza de corazón con las emociones del espíritu.
Al aceptarlos, la lucha se detiene, y se alcanza la paz.
Aceptar las nubes del presente hace que no se espere con ansiedad la salida del Sol. De esa manera, cuando el astro vuelve, nos sorprende. Y el alma baila, y canta.
Por eso, agradecer tanto al día de sol como al día gris.
La gratitud es un estado del Ser.
Los momentos de introspección también son necesarios.
derechos humanos
derechos animales
hay acaso alguna diferencia?
si al fin y al cabo
los humanos somos animales
y no por ser humanos tenemos
algún tipo de derecho extra

los veo allí
llenando su carro
de bandejas blancas que contrastan
con el rojo sangre
del trozo de cuerpo
de un ser
que sentía
pero que a nadie le importó
y que nadie dimensiona
cada vez que elige
su bandeja
en la góndola

siento dolor
sufro un poco
estoy aprendiendo a lidiar con este sufrimiento
de ver cómo todo se destruye
me cuesta pensar en otra cosa
entonces medito
y hallo el perdón
a todos aquellos
que priorizan el placer
de la alimentación
antes que el cuidado de la tierra
y de sus seres vivientes sintientes

sangre, veo sangre derramada
a través de rejillas
mucha sangre
cuelgan con un gancho
que los hace avanzar a motor
porque ya no pueden usar sus patas
ya no pueden
ya están muertos

hay olor a sangre
se mete por mi nariz
hay almas flotantes
el ambiente se pone pesado
sierras eléctricas cortan por la mitad
y pasan a una cinta corrediza
aun no distingo si el automatismo
es solo del montaje industrial
o también está en las mentes
de quienes pasan diez horas al día allí
cumpliendo su horario laboral
esperando un dinero a cambio a fin de mes

estoy quieta
como congelada
bloqueada y trabada
no me gusta este progreso
es imperioso otro camino
¿qué puedo hacer?
quiero ayudar
quiero ayudar, por favor
no puedo hacerlo sola
no me importa el placer
no me importa ya
solo quiero cuidarlos
y que vayan a vivir su vida
libre y salvaje
en comunidad con nosotros
no se puede
nadie quiere
por favor
no ven?
cuántas muertes más vamos a cargar
cuántas muertes...
cuánto más vamos a destruir y dominar...
hay una voz que tiene el poder
de transmitirme tranquilidad
aún en momentos de ansiedad
una voz de la que no dependo
pero cuando llega
hace más cálido todo
voz que mágicamente está presente
en momentos en los que
se avecinaba oscuridad
(o ya reinaba)
que es versátil
inconstante
y aun así
sé que está allí
todo el tiempo
de lejos o de cerca
pero en comunión

es una voz que me habla
como si yo misma lo hiciera
que a veces viene de cerca
otras del universo
asciende etérea hacia allí
donde todas las energías vibran
a diferentes alturas
y halla la mía propia
que le sonríe
y la abraza
y se funde
con luz
amor y color
con suavidad
con la paz del encuentro
libre de juicios
sin importar defectos
ni sobreestimar virtudes
en completa entrega
no de cuerpo
sino de espíritu

• • •

dar y recibir
la misma cosa
amarse a uno
y al fin
amar
al mundo

no todos comprenden
aún así
no abandonar el sentido
seguir el instinto
ese que
tanto habla
desde dentro

dar y recibir
la misma cosa
dar sin buscar recibir
y trascender

aceptar

Imaginar. Puede ser un caos mental, o una guía de lo que se desea.
Cierro los ojos. Montaña, árbol, río.
El ruido del agua corriendo me arrulla.
Como una canción de cuna me introduce en un ensueño.
La luna se refleja en el agua.
Cuántas veces quise mirarla así.
Cuántas veces la soñé.
Recuerdo pocos encuentros como ese. No me los permití.
Quizá no les di la importancia que merecía.
Hoy me conozco un poco más. Hoy sé cómo me reconfortan las caminatas nocturnas bajo la luna.
La noche fresca. El sonido del agua.
Aquella vez fue primordial el Sol de la mañana, reflejado sobre el lago, cayendo en mi rostro por partida doble.
Cuánta paz. Cuánta montaña para recorrer y conocer.
Hay una mano que sujeta. Es la otra mano.
Me sujeto y me recuerdo el placer de ese mirar.
Me recuerdo el llanto de emoción al contemplar.
El corazón que no cabía en su sitio al llenarse de aire puro.
Aquel aire aún permanece en mi circulación.
Hay partes de él que ingresaron aquel verano y no pudieron salir más.
Quizá no las dejé.
Abrazamos para siempre lo que amamos. Lo guardamos y aferramos sin atar ni limitar. Sin construir muros ni paredes... Todo lo contrario.
Abriendo caminos y rutas infinitas. Como para darle varias vueltas a la tierra.
Como para hallarle un poco la vuelta a esta historia individual.
Esa que se vuelve más grata y simple cuando se recuerdan los rostros de los seres amados.
Se ama, se ama enserio, se ama y no se limita por lo impuesto por la cultura. Se ama sin restricciones ni posesiones, abrazando al amor en su estado más puro, tolerante y receptivo.
El único detalle es que sea retroalimentado. Parece cada vez más difícil.
Pero quizá es solo el sesgo actual, porque el del presente no lo es. Y hay una historia lista, preparada solo cuando esté preparada para recibirla.
Mientras tanto... acierto-error.
Tiempo que se reparte
entre su decantación
y su volatilidad.
Tiempo que avisa que no vuelve
así que pisa un poco los talones
mietras lo ves de atrás directo a los ojos
y lo soplas con suavidad y una sonrisa.
Tiempo que se dilata
cuando la mente ingresa
en el ensueño de la imagen.
Imagen de aquel lugar
que lo conocí y lo quise
tal como es.
Que pude vivirlo poco
pero lo suficiente para enamorar.

Al fin y al cabo el amor es eso.
Aceptar.

la nostalgia de lo no vivido

Un sueño nos encuentra en el medio de la noche.
Hermosos los sueños. No saben de distancias.

Hallo un rostro en la almohada de al lado. Un rostro que me hace sentir en casa.
Esa sensación es extraña. Un rostro que me haga sentir en casa. ¿Qué representa?
Ojos cerrados y labios semifruncidos. Duerme, con tranquilidad. O al menos eso demostró durante la noche.
La piel está un poco fría. Yo al contrario estoy encendida. Siempre me abrigo lo suficiente al dormir.
Ese rostro tiene diez años. O veintipico. O cientos. O miles.
Da igual. No importa. Hoy es hoy.
Matices de blanco, grisáceo, pardo, anaranjado, asalmonado, verdoso. Ya no digo color piel. Es racista.
Bailan los matices dando espacio a un tono. Tono que prevalece en la mayor parte de su superficie, excepto cuando un poco de tinta china se interpone en el camino. Una moto, un cuchillo, dos banderas de largada (¿o de llegada?) serpientes y un rostro de mujer, palabras, también el rostro de un can. Los beso con las manos, y con los ojos. Los observo. Los aprendo. Los conozco.
El sueño me da espacio a recordar. A quedarme el tiempo que quiera en un recuerdo que me haya gustado. Como un explorador de memorias. 
Así que me detengo a mirar con atención. Estás al lado. En mi cama y mi cuarto. No quiero despertarme.
El amor cruza barreras. La atracción es sutil cuando la conexión es tan fuerte.

No sé si fue el plano onírico de anoche, o la anestesia.
Me trajo hasta vos, con tu aroma, tu calidez y tu paz.
Hay silencio y no estoy en ese cuarto.

Hay más recuerdos de recuerdos, que recuerdos mismos.
Es extraña la nostalgia de lo no vivido.
Escribo para no olvidar.
Para dejar líneas que me recuerden quién fui.
Por si algún día de pronto se me ocurre ir a buscar.

La historia enseña a no repetir.
Los patrones se hallan con sencillez, sólo hay que atender.
Quizá alguien piense que lo que permanece en la memoria basta y sobra.
Yo por mi parte soy de recordar lo que hizo bien. Por lo que "lo malo" acecha mi inconsciente, permanece allí, aletargado, y asciende a mi conciencia de distintas maneras. Me habla desde el instinto, desde mi conducta automática en respuesta a los estímulos. Algunos días, desde los sueños. Cada jornada, desde los pensamientos que se aparecen al meditar. Los veo claros. Son parte de mí. Parte que a veces subestimo y no permito fluir. Los veo e intento entenderlos. O ni siquiera: sólo observarlos. Quizá los etiqueto, a modo de ser conciente de de qué forma repercute ese pensamiento en mí. Y así, con gentileza, comprenderme un poco más, dejar de culparme, y seguir en el camino de autoconocimiento. Camino en el que hallo amor y aceptación hacia mí. Y en este proceso, logro amar y aceptar al resto.
Aún así hay épocas en las que alimento demasiado los sentidos y me alejo del plano espiritual para darle espacio al ordinario. Al tangible. Al clásico. Ese que alimenta la comida con resaltadores de sabor, sal y azúcar. Ese que recibe estímulos visuales llenos de colores, rápidos, tridimensionales. Que escucha en estéreo surround. Que palia el dolor con analgésicos, el sueño con cafeína, y el estrés con vino tinto. Que dibuja el miedo a la soledad con un amor obsesivo e incondicional. Plano del que creía haberme alejado hace tiempo, soltando de a poco las comodidades, lo simple y resuelto, lo fácil y concreto, para honrar a mis ancestros y conservar mi capacidad humana de crear, inventar, interpretar, razonar, curiosear, observar, contemplar, conocer, respetar y amar. Pero si bien me alejo, y por temporadas logro mantenerme al margen, siempre vuelvo.
Por eso escribo. Para recordarme el camino que hallé por si me alejo. Lo cual me suele llevar, paradójicamente, a escribir sobre caminos, elecciones y automatismos. Lo cual me hace analizar el presente, y descubrir de qué lado de la mecha me encuentro. Así caer en la cuenta de que estoy alejada de mí en sobremanera. Caer no me abre los ojos, sino que hace que esta certeza se aparezca clara frente a mí, pero no en el plano físico, sino en mi mente. Por lo que obturo los párpados con suavidad y gentileza, dando lugar al encuentro. Hallarme allí, conmigo misma, de nuevo. Más allá de lo que entra desde fuera, que pincha y corta, por lo que debo cuidarme para poder cuidar.
Así que cierro los ojos..  para ver mejor. 
Solo se ve bien con el corazón...

Cambiante, pero siempre agua

Te veo dentro.
Cierro los ojos y ahí estás. Claro.
Tu rostro es un poco distinto al que solés mostrarme. Los ojos demuestran un gesto neutral. Tus labios están rectos, sin sonreir. Incluso parece como si estuvieras enojado. Pero no, más bien parece un rostro serio. Sin emociones. 
Lo observo un buen rato. Mi parte humana, sensorial y mundana quiere preguntarte por qué tan serio, por qué tal silencio, o si te pasa algo. Mi energía interna, espíritu, alma, quién sabe qué, te mira y te entiende. Te responde con el mismo rostro. Te abraza y se siente a gusto. ¿Qué hay detrás de un abrazo?
No hablás, tampoco te hablo. No se necesitan palabras. Las usamos para otra cosa.
Esa parte de vos que vive en mí es una parte que me quisiste regalar. Así como yo quise aceptar. No sé cómo explicar, ni su origen, ni su objetivo. Pero parece atemporal y anespacial. Simplemente vive allí. Late allí.
Por momentos me despierto y te imagino al lado. Cerca. Viviendo. Respirando y latiendo automáticamente. Te imagino despertándote, saliendo de la habitación a prepararte el desayuno, mirando por la ventana si el día brilla. Pensando en el correr de las horas, en tu plan diario, en tu pasión. 
Las pasiones movilizan. Las pasiones nos hacen recorrer, sin detenernos a pensar en lo que demandan, en lo que les damos, en lo que brindamos por ellas. Porque así son. Ilógicas. Distintas para cada quien.
Tu pasión late en tu corazón y al mirarte dentro te miro con ella. Sé que vivirla te motiva y en la motivación hallás un camino. Verte en el camino me llena de amor, y el pecho se entibiece. Cura.
Tu rostro sonríe un poco, otra vez, no de alegría, sino de paz. Internamente lo sé, porque lo siento.
¿Somos lo que sentimos, lo que hacemos, o lo que tenemos? ¿Nos define hablar de esto? ¿Nos define hablar de nosotros mismos como seres tenientes, hacientes o sintientes? ¿Impacta esto sobre nuestro inconsciente? ¿Sobre nuestra autopercepción?
Sentir. Qué complejo. Siento dentro y no puedo mostrártelo, salvo enebrar palabras una tras otra con un sentido y semántica tales que puedan contarte cómo me siento. Haciendo también puedo mostrarte lo que siento, porque cultural o históricamente, ciertas conductas se correlacionan con sentires. Y bueno, tener o no tener... Ya es otra cuestión. Y tu rostro sonriendo con paz, es paz para mi interior. Quizá también halle un estigma en tu frente. Y eso que te hace distinto es lo que me hace saber, más allá de cualquier paradigma que lo explique, que vivo dentro tuyo y vives dentro mío. Como si fuéramos la misma persona. Con cuerpos y mentes completamente diferentes. Con haberes que fueron, y dejaron marcas y signos. Cicatrices, de las que se ven, y las que no. Y todo eso haciéndonos hoy. Pero la esencia humana, y la consciencia de esta esencia. que se palpa y se siente en el centro, como si fuera un sol, o una tormenta, o el sonido de un ave recorriendo el cielo, o el viento golpeando contra la piel que le hace de obstáculo en su soplar. Certezas, certezas y ya. Aunque puede que esté sólo en la mente, pero todo lo que está allí es real. Y somos los responsables de elegir qué sí, y qué no.
Siento y lo sabés. Dentro tuyo corre un río salado que se mueve con ímpetu. Fluye con la suavidad del agua. A veces se torna un poco quiescente. Otras, sólo vibra en su sitio. Pero allí está. Es un río que elegiste. A veces es mar y oleaje. A veces marisma. Otras nube, e incluso lluvia.
Cambiante, pero siempre agua.

respetar + cuidar + conocer + responsabilidad afectiva

día a día
más ganas de
escucharlo todo
una y otra vez
con la simpatía o tristeza que te caracterizan
cuando contás historias
tuyas
del trabajo
de vacaciones
de los sueños
de las aspiraciones
de lo que sabés
de lo que querés saber
de tus más internos pensamientos

escucharlo todo
menos todo lo que no quieras que sepa
porque así está bien
y bienvenido sea

construir por delante
por caminos que se enraizan
y se cruzan múltiples veces
incontables
infinitas
se cruzan
por un pensamiento
por un momento compartido
por una telepatía
por un silencio
aceptado como natural
y entonces bienvenido
entonces te acepto
y al aceptarte me descubro
amando
te a vos
amando todo porque
te veo como un igual
te amo
conmigo
con ellos
con tu pasado
con tu presente
con vos mismo
solo
lejos
o cerca
verborrágico
o silencioso
relajado
o ansioso
pero siempre vos
te acepto como ser humano
porque me acepto
y al aceptarme me amo por aceptarme
y al aceptarme me amo por aceptarme
y al aceptarme me amo por aceptarme

y al aceptarme te acepto
y al aceptarte te amo

where all the things are creative

siento la necesidad de crear
todo el tiempo
me gusta crear imágenes
cuentos
historias
poemas
pensamientos
reflexiones
me encanta crear
creo para mí
porque me gusta darle vida a cosas
me gusta regar y ver crecer
me gusta escribirle al sol
a la luna
a la vida
a las estrellas 
a las constelaciones
a la que fui
la que soy
la que seré
lo maravilloso de crear
es que no se necesita más que una mente
creo una y otra vez
mientras corro
mientras hablo
mientras escribo
mientras pienso
dibujo con los dedos palabras
me digo a mi misma oraciones
que me ayudan a sanar
y curar cada raspón
festejo escuchar y crear apenas escucho
de ahí salen ideas
que ni yo ni le escuchade saben
cómo pudieron fluir
¿de donde vienen?
¿quién nos habla?
es la consciencia que 
se muestra
de a poco
real
frente a mis ojos
que cerrados acompañan
una respiración concentrada
que me deja decidir
el ritmo del fluir
de la energía
del aire
medito a cada momento
al reir, al cantar, al llorar
al correr por el pasto
el asfalto
la tierrilla
al sonreirle a mi amiga
al carcajear con ánimos y valentía
al mirar para delante
con una mano hacia el frente
y la otra detrás
como siempre en equilibrio
desequilibrado
dinámico
inconstante
de brillos y oscuridades
de lunas y soles
de tardes y mañanas
amaneceres
ocasos
silencios
y palabras
creaciones
destrucciones
deconstrucciones
partes
y todo
siendo
sin más
que siendo