by my side
ni yo estoy cerca de serlo.
Pero es con tu imperfección
que mi mundo se hace perfecto.
Sos la luz, sos un motor.
Sólo una razón me basta y es que la razón seas vos.
Sos la magia que corre por las venas
cuando miro al Sol pensando en sus vueltas,
pensar en las que viví,
pensar en las que me quedan,
y querer darte la mano mientras ellas nos rodean.
es sólo un producto del pasado.
Que buscando el fastidio ajeno no notaron la realidad.
Tonto aquel que pensó
que eran puras mentiras;
esto era lo más sincero
que había sentido en la vida.
Iluso el que creyó que esta vez sería igual que siempre,
porque cambiaron los esquemas, todo ya es diferente.
Cambiaron los sueños
y cambió el presente.
El amor le brota por todos lados...
Y vos sos la fuente.
los veo, nos veo
Los veo. Allí están.
Ella y él.
Un matrimonio, con hijos.
Sentados en la mesa,
entre falsos insultos,
se maltratan bromeando
en demostración de amor.
Hablan con sus hijos,
se miran y se ríen,
se besan dulcemente,
se abrazan, se comparten.
Son ambos hace años,
ambos crearon vida
ambos maravillados
a pesar de las dificultades
del día a día.
Los veo. Allí están.
Ella y él.
Los años se les notan.
En su pelo, en sus manos.
También en su forma de mirarse.
Así tanto tiempo pasó,
así tanto llevan vivido,
así tanto se conocen;
son una persona sola,
sus cabellos blancos de sabiduría
son indiferentes cuando
en un pequeño desliz
por alguna cotidiana razón
comienza una tonta discusión
donde vuelven a ser dos niños
para luego reír otra vez.
Nos veo. Allí estamos.
Vos y yo.
Tan sólo son días
los que constituyen nuestra historia.
Tan sólo son meses
que pasamos, conociéndonos.
Pero no dejo de pensar,
cuando los veo a ellos
en el paso del tiempo
y nosotros, viviéndolo.
No dejo de pensar
en que eso es lo que quiero:
no importa cuánto cueste
ni cuánto deba esperar,
sólo pasar mi vida con vos,
teniéndote a mi lado.
Pero hasta que ese día llegue, hasta que la vida se me suelte de la mano y se vaya entre mis dedos, es mi deseo más grande vivir esto que siento: expresarlo, sin importar ni hora, ni tiempo, ni lugar: simplemente sintiendo, amando, viviendo.
Sintiéndote.
Amándote.
Viviéndonos.
Verte dormir y otros placeres de la vida
tan plena
e intensa,
es la que me transmitís
cuando te veo:
allí, tus ojos cerrados,
respiración pausada,
profunda pero calmada.
Allí, tu cuerpo derramado,
sobre mi cama,
a mi lado.
Eterno sea el momento,
este momento,
mirándote así,
con los párpados cerrados,
la boca semiabierta,
la paz impresa
en tu gesto inocente
en tu mueca indiferente,
ese esbozo de sonrisa,
algo extraña,
pero siempre
aún entre sueños,
deseos y fantasía,
con tu clásico dejo de picardía.
Tu pelo enmarañado,
alborotado como mi alma,
que va descubriendo de pronto
estos nuevos sentimientos
se me están volviendo adicción;
estos placeres tan simples
pero tan irremplazables,
tan únicos en su tipo,
tan llenos de amor;
un amor que es fuerte,
que no se cansa,
que pide más,
así sean horas,
minutos o segundos;
que se hace presente
a cada momento,
en cada lugar,
en cada gota de sangre
que circula por mi cuerpo.
Es un amor que no deja de crecer,
que se me va de las manos,
anhelando el infinito.
es que tengo tendencia a romper en lágrimas.
Mi madre una vez me abrazó en una ocasión de pleno dolor.
Me dijo "Nadie vale tus llanto, nadie debe hacerte mal"
Pero no comprendí cómo hacerle caso.
¿Cómo evitar sufrir desdichas, tener desgracias, sentir dolor?
¿Cómo, si no se está seguro, si el miedo se aparece, misterioso?
Me asusta haberme metido acá.
Me asusta sufrir y salir lastimada.
Temo a que vuelvan, otra vez, las rasgaduras,
tener que volver a esperar, impaciente, a que se hagan cicatrices.
No es exageración, no es eso.
No estoy exagerando, no estoy inventando.
Sólo que tanto tiempo dejé de lado
arriesgar a mi corazón
por miedo a volver a sentir ese dolor,
que alguna vez, por niña idiota, sentí.
Y no quiero, y me niego, y da miedo.
Y no puedo, no puedo, no puedo.
No puedo arriesgar así a mi alma.
Porque si la entrego, y la pierdes, me quedo sin nada.
amar
en las olas, el pasado se escondió.
Todo lo que ve es su mirar,
brilla la sonrisa, hace latir el corazón.
Mira y en silencio, se ríe,
y él le pregunta "¿por qué?"
Es que no lo puede evitar,
la risa le sale de la felicidad.
Surge desde adentro fugaz,
eso ya lo es todo, toda su mente.
El camino que se bifurcó
ahora se le unió con esta suerte.
Suerte de vida, suerte de amar,
suerte de razones para suspirar.
Suerte para pasar
la noche sin dormir,
entre mil pensamientos
de amar o morir.
La sangre en las venas sentir
el amor latiendo, de par en par;
se va extendiendo así,
le recorre el alma y todo el cuerpo.
Mira y en silencio, se ríe,
y él le pregunta "¿por qué?"
Sonríe por mirarlo y así está,
embelesada con ese caballero.
Unos segundos se atreve a mirar
y sin duda vuelve a mirar el suelo.
Sus ojos le brillan despacio,
el alma encontró que es su enamorado.
A bordo de este colectivo, las ventanillas me juegan una mala pasada otra vez.
En el reflejo puedo verte, a mi lado, sonriente.
Siento que tu mano sostiene mi cintura.
Cierro los ojos y percibo hasta el calor. Un húmedo beso se posa en mi mejilla.
Trato de devolverlo pero el vacío me sorprende.
No estás acá. Sí estás en el reflejo, ¿cómo no...?
El reflejo es mi sueño.
Y te extraño tanto que aún así conmigo te siento.
Sonrío pese a tu ausencia y te abrazo en un pensamiento.
Dulce
Dulces párpados que, cerrados, esconden debajo la luz que me alumbra.
Dulce esbozo de sonrisa, que guarda en ella la blanca pureza de tu felicidad.
Dulces respiros, pausados, dormidos, acompasados, en un ritmo maravilloso.
Dulces latidos, golpeando con fuerza; la única música que necesito para vivir.
Dulce tu despertar y tu mirada fija en la mía, encontrándonos después de un sueño.
Dulce la sonrisa que haces al verme mirando, al verme amando, amandote tanto.
Dulces tus manos cuando toman mi rostro, acercándolo al tuyo, con tanta ternura.
Dulces tus labios que me devuelven la vida, cuando se posan sobre los míos.
Dulce tu beso, dulce tu piel, dulces tus suspiros, dulce tu mano acariciando mi pelo.
Dulce el amor que me das. E imposible de reemplazar.
Es amor lo que corre, lo que siento sentir.
Por las venas se expande,
ocupando cada espacio,
amagando explotarse.
No dude de mis palabras, yo le pido,
que si hay algo tangible en este mundo
es este sentimiento
que es tan inexplicable
pero me recorre el cuerpo.
No piense que son mentiras o burbujas,
a punto de reventar ante un calor más fuerte,
esto de aquí dentro
tan intenso se presenta
que nada lo deshiciera.
No se aleje ni me deje, hermoso corazón,
que sus latidos cada día me dan la razón
para amanecer enamorada
con una sonrisa en la cara
deseando sentir su ritmo
tan cercano al mío.
ódiame, quiéreme, olvídame
Escrito: 22 de mayo de 2010
Una sonrisa se pinta en la cara,
los ojos va cerrando así.
Sueña despierta, cantando el alma
no huye otra vez, se entrega al amor.
y en ese reflejo, el brillo aquel.
Brillantes los ojos surcando el alba.
Los ojos que ama, que tanto llenan.
Se asusta de sólo pensar en verlos llorar.
Se asusta de sólo pensar en perderlos, quizás.
Se pierde en ellos y cierra los ojos.
Siente el piso desprenderse,
siente el aire tomar el control,
abre los ojos y se sonríe.
Vuela envuelta en ráfagas,
cada una un respiro,
cada vuelta, un suspiro,
cada beso, alzándola más arriba.
Está recordando,
y aunque eso no le basta,
es feliz al saber
que increíblemente, ama.
miedo me da
amarte sin cota
hasta un punto
tan insoportable
que mi piel
no soportaría
más de un segundo
sin sentir tu calor.
Miedo me da
amarte tanto
y que no respondas
a tanto amor;
sola bajo la lluvia
sintiendo soledad;
quedarme amando
sola y sin vos.
Miedo me da
el vacío de tu ausencia,
y se siente el frío
si el perfume de tu esencia
no cubre mi cama,
ni cubre mis manos,
ni mis prendas,
ni mi cuerpo.
Miedo me da
el silencio repentino:
que tu voz se escuche
sólo en mi cabeza,
resuene cual recuerdo
y me quede allí,
sólo recordando
quieta, en silencio.
"Haces que brillen mis ojos" ella respondió.
"Eres lo primero que pienso cada mañana cuando me despierto"
"Mi cama no es la misma si en ella no dormís vos." finalizó.
Sólo desea que esas palabras sean
tan reales como las que ella proclama sentir.
Tales frases suenan tan bonitas,
sencillo decirlas, ponerlas en la boca,
y largar sin anestesia sobre un corazón ajeno.
¿Qué costaría, entonces,
llevar eso tan sagrado
a la mentira y el dolor?
Si, minuto a minuto,
todo va perdiendo el amor.
Pero pueden salvarse de caer
en esas brasas ardientes
que acompañan al desamor
desarmando la piel,
abriendo heridas
y agrietando el corazón.
Vosotros sed fuertes
y sobrevivid a esta perdición.
Desea que esas palabras sean
tan reales como las que ella proclama sentir.
Desea que se prolonguen en lo infinito.
Sólo basta con tomarse la mano...
y seráis eternos.
Tengo celos
de tus frazadas
que te cubren
y te dan calor
cada noche
en tu cama.
¿Cómo puede estar tan lejos de esa piel
y conseguir respirar con tranquilidad?
¿Cómo no respirar aire mezclado con lágrimas
cada vez que se siente distante?
¿Cómo no asustarse ante la amenaza del destino
de derrumbar su pared?
Construyeron rápido por miedo a salir volando.
Pero ni la casa más concreta soportará un temblor.
Por eso decidieron atarse el uno al otro.
Entrelazando las manos.
Entrelazando los corazones.
Entrelazando las almas.
La historia de cada uno.
Sus vidas.
Allí están.
Amarrados entre sí.
Sueltos a la vez.
Arrojados en la eternidad espacial.
Listos para cualquier tornado.
Porque saben que, aún en cada punta,
aún en la distancia
y en la desgracia de despedirse,
están fuertemente unidos.
Si vos
Si tus brazos
no me abrazan
me siento
desnuda.
Si tu ojos
no me miran
me siento
invisible.
Si tu cuerpo
no me toca
me siento
helada.
Si tu mano
no me sujeta
me siento
perdida.
Si tu voz,
no me habla
me siento
sin oídos.
Si tu risa
no se escucha
me siento
sin sentido.
Si tu piel
no me roza
me siento
abstracta.
Si tu Sol
no me brilla
me siento
apagada.
Si tu amor
no me toca
no me siento.
¿Qué tan feo puede ser el frío,
si cuando me abraza sólo siento su calor?
¿Qué tan duro es extrañar,
si extrañarlo viene del amor que le tengo?
¿Qué tan fuerte puedo ser,
como para no sufrir por extrañarlo,
o solo vincularlo al amor;
o como para no sufrir cuando el frío
inunda los huesos y el corazón?
Me entregué al amor y ahora sufro las consecuencias.
Pero el amor es más mágico y maravilloso, y contrarresta todo.
Aún la muerte.
22 horas
Lo amo.
Como nunca a nadie.
Como a nadie jamás.
Como jamás amé.
Lo amo.
De viaje
Entregarme a los efectos de estos narcóticos,
dejar que me envuelvan,
me absorban,
me calen los huesos.
Estupefacientes extraños, nuevos, raros;
que en el cuerpo colonizan y anclan el barco.
Suben las luces que bajan del cielo;
brillan los brazos,
las piernas y el cuerpo;
el torso se hunde y con humo se envuelve;
luces de esta Luna que cubren mi mente.
Que se apoderen de mí.
Que se apoderen también del cielo.
La sangre.
Los giros.
El viento.
El fuego.
El agua.
El tiempo.
Que se lleve el tiempo.
Que se vaya el tiempo.
Que horas duren segundos.
Luego, segundos, horas.
Dormirme horas en un sueño de segundos;
y amanecer en tus ojos.
Mirar tus ojos y que se despierte mi alma.
Que despierte mi alma y me inunde la vida.
Me inunda el amor y se funde con miedos.
Te amo, y hay miedo, y eso me desconcierta.
Pero con la vida te amo y el miedo no se alimenta.
Allí se encuentra, como todo miedo.
Pero escondido bajo el manto del amor que siento.
¿Cómo manejarlo?
¿Cómo asumirlo?
Sí, es que te amo.
Y no puedo no amarte.
Si no te amo no me imagino.
Si no me imagino no existo.
Si no te tengo entonces no te amo,
si no te amo entonces no existo.
Si no existo no soy.
Sin vos no soy.
Quizás sí sería.
Algo.
Alguien.
Pero ya nebulosa.
Ya neblina desencontrada del suelo,
no arriba, no nube;
no abajo, no rocío;
simple neblina suspendida.
Sin idas ni vueltas.
Estancada, siendo.
Existiendo.
Pero en vano.
¿Para?
¿Por qué?
Quiero ser más que una simple neblina.
Quiero crecer y volar por arriba.
O estoy dispuesta:
dispuesta a ser neblina.
Porque también puedo volar
y crecer;
sólo si vos te envolvés en ella.
love me ~
Te amaré si así lo pides.
Pero no porque me lo pidas, sino porque así lo siento.
Te amo y te amaré ilimitadamente.
Pero sólo te haré una petición:
que me ames también.
Ámame hasta en el sitio más inhospito, el lugar más desamparado, la tierra más lejana del mundo.
Ámame aún cuando menos demuestre que yo también te amo, porque allí será cuando más necesite tu amor.
Ámame con fuerza y a la vez suavemente, marca mi piel con los rasguños pero bésala para hacer que se sane.
Ámame durante el día y también durante la noche, para que la llama no se extinga y siga deslumbrándonos.
Ámame.
Sólo eso pido.
Y te amaré también, eternamente.
infatuation
Y si por la fortuita vida,
o por un maldito destino,
o por un futuro desgarrador,
la soltara,
la dejara,
la olvidara,
su alma ya no sería la misma.
De repente se volvió indispensable
una palabra cada día,
el pensarlo cada mañana,
el extrañarlo todo el tiempo,
el amarlo con todo su cuerpo,
el soñarlo y necesitarlo.
No imagina nada sin él.
No ve un mañana sin su compañía.
Y entre miedos, llora.
Y entre sueños, ríe.
Y entre este presente, desea estar feliz.
Él es su presente.
Y así quiere que sea
en cada presente
de cada día,
de cada noche.
El hombre de mi vida.
Soñaba con cruzármelo, y en un flechazo, caer enamorados.
Pelo negro como el ébano, ojos celestes y profundos como el cielo.
Que me abrace y me haga sentir pequeña y protegida.
En mi cabeza se dibujaba una cara hermosa.
Yo la miraba y me enamoraba cada vez más.
Y estaba segura que me amaba, y yo lo amaba.
Profundamente.
Hoy ya no recuerdo cómo era esa cara.
Ni siquiera recuerdo si el pelo era muy negro.
Quizás era castaño. O quizás rubio.
No puedo recordar la profundidad de sus ojos.
Hasta dudo si eran celestes. Si eran claros.
Incluso, creo firmemente que eran marrones.
Marrones, únicamente marrones.
Hermosamente marrones.
Maravilloso y brillante marrón bajo esos párpados.
El abrazo es cálido. Realmente cálido.
Y lo viví y reconocí hace poco tiempo.
En el abrazo me sentí pequeña y protegida.
Y en mi cabeza nada se dibuja imaginado.
Lo que se dibuja es real.
Es mi mirada, mi visión.
Lo que veo luego de ese abrazo.
Una cara hermosa.
La cual miro y me enamoro cada vez más.
Y estoy segura que me ama, y yo lo amo.
Profundamente.
postdata
incandescente y fabulosa,
con notas locas y pentagramas
o con destellos de colores
logrará hacerme sentir,
algún día, en algún futuro,
sensaciones similares.
Tampoco la lluvia en un campo infinito.
es tan fascinante como esto:
Amar sin cota ni medida de tiempo,
mientras el resto se reduce a nada,
olvidando cualquier dolor si estás acá.
Maravillosos, hermosos, me miran fijo;
único en el mundo el brillo de esos ojos.
Cierro mi mano alrededor de la suya,
haciéndome etérea cuando huelo su aroma.
Olvido pisar el suelo y floto con él.
pesadillas
En medio de la noche, despierta.
Son las tres de la mañana.
Una gota de sudor,
y en el alma un dolor,
inexplicable, pero real.
Su mente se esfuerza,
recuerda lo que sucedió.
El miedo inmenso la arruinó.
El corazón en pedazos
también despedazado el espíritu;
sufría quedándose sola.
Entre humillación y golpes,
entre la verdad hecha mentira,
entre palabras bonitas, tan falsas.
Era una posibilidad.
Pero tal era la felicidad
que no se detuvo a pensar.
Le habían aconsejado
que ame, que no busque vueltas,
ni se enrede en limitaciones.
Pero por no poner límites,
el amor se le fue de las manos.
Y la respuesta fueron sobras.
Fue una pesadilla.
El amor era real, de ambos lados.
Pero el miedo no se iría.
Así descubrió algo que temía:
ya no se pertenecía a sí misma.
Era toda para él, y para nadie más.
Cómo un aroma puede despertar un recuerdo... Como un transportador mágico, el alma viaja apenas percibe ese olor. De repente allí estamos: nosotros, ambos. Nos veo. Nos siento. Te siento. Real. Y tu aroma allí, tan maravilloso y peculiar. Tan hermoso. Lo más hermoso.
Pero el aroma se va y vuelvo a estar sola. Entre estas cuatro paredes. En una habitación vacía.
Desearía que mi almohada huela eternamente a vos.
En el silencio, respira el aire.
Respira gotas de lluvia.
Mira hacia el cielo, entrecerrando los ojos.
Esa eternidad, tan infinita...
Pone su mente en blanco y se deja llevar.
De repente, allí está.
Aparece entre la negrura de la imagen.
Piensa en nada, pero aparece aún en la nada.
Sus ojos brillando.
Su sonrisa iluminando.
Está en sus pensamientos.
Y se le inunda la mente.
Luego de un tiempo, se da cuenta.
Estaba pensando en él.
Como casi todo el tiempo...
Piensa que pensaba y se sonríe.
Y él aún está allí, en su sueño.
Flota en la mente, desde ahí, mirando.
Vuelve a sonreír y le besa la frente.
Antes de ahora
Ahora ya no recuerdo cómo me sentía cuando no tenía este amor dentro.
Antes no pensaba que existía forma de llegar a perderme sin asustarme.
Ahora sólo perdiéndome en tus ojos es la única forma de poder encontrarme.
Antes pensaba en dormir poco pues no quería perder el tiempo soñando.
Ahora siento que vivo en un sueño, y dormir mucho o poco es hermoso a tu lado.
Antes no comprendía dónde radicaba, dónde nacía, de dónde era que salía amor.
Ahora que siento mis latidos comprendo por qué lo simbolizan con un corazón.
Florecen por la piel.
Buscan expresarse.
Buscan las manos,
y las manos responden.
Por ellos, comienzan,
dulcemente, despacio,
a acariciar su cara.
El cariño que explota,
y el amor le brota;
mirando sus ojos
la pasión se le sale.
Siguen florenciendo,
y tras unos segundos,
comienza a besarlo.
La risa del alma
se escucha desde lejos.
Sonríe y se ríen,
se ríen y se besan,
se besan y se abrazan,
se abrazan y se aman.
¿Quién les dice ahora
que vivir es difícil;
que soñar es inútil,
que todo es fantasía,
vana ilusión,
tormento y dolor?
Son felices, sonrientes
muestran los dientes.
Los ojos brillando,
el alma cantando;
y los latidos sonando
bajo la misma frecuencia.
Se duerme en su pecho
e imagina mil vidas.
Se duerme y sueña,
que está allí arriba,
dormida.
Ese es su sueño.
Aún bajo la lluvia,
aún lastimados,
aún doloridos,
aún siendo abandonados;
desea que eso prevalezca;
el amor sea perenne,
y nunca deba levantar
la cabeza de ese pecho.
Su corazón sonando
eternamente,
con latidos tan hermosos,
musicales para ella.
Florecen sentimientos,
y la felicidad es infinita.
Duerme sonriendo,
recuerda su perfume,
se imagina un beso,
y no teme al mañana.
Siempre habrá luz.
Sólo se apagará todo
el día que él no esté más.
Va más allá de la sangre, el alma, la piel.
Está allí dentro, enterrado y clavado.
De a poco, este tiempo, fue introduciéndose.
Despacio, quizás hasta cruel...
Se ensartó.
Me apuñala una y otra vez.
Pero si esto significa amar,
esta fuerza invisible que me hace sentir
por un momento, con los pies sobre el suelo,
y un instante después, con el cuerpo volando;
entonces amo y amaré,
sin pausa ni freno.
No hay momento del día
en el que no te piense.
No hay momento del día
en el que no te sueñe a mi lado.
No hay momento del día
en el que no sienta esta fuerza
saliéndose del pecho
buscando encontrarte.
No hay momento del día
en el que no tenga este amor latiendo.
Lluvia y lágrimas
No existe para mí
un sabor más exquisito
que el de una gota de lluvia
que,
desde lo alto del cielo,
caiga sobre su cara,
recorra su mejilla,
y se pose en su boca;
y no existirá para mí
un sabor más amargo,
que el de una gota de su ojo,
que,
desde lo más profundo del alma,
brote impaciente,
fluya incesantemente,
y opaque su sonrisa maravillosa.
Beberé ambas gotas,
y la lluvia será un elixir
luego de haberlo recorrido.
Beberé ambas gotas,
y las lágrimas serán olvidadas
antes de quebrar su sonrisa.
Ocultaré su dolor...
Lo abrazaré despacio.
Y lo amaré.
No podría dejar de pensar en esto,
ni aunque sufra amnesia o pierda la memoria.
Luz hermosa que brilla.
Desearía que brille a mi lado toda la vida.
Adicción
Siempre hablé de adicciones.
'Las adicciones no son buenas.'
Volverse adicto a algo.
Tener que abandonarlo.
No seguir allí.
El vicio mata.
El vicio envenena.
Pero... ¿cuál es la gravedad,
si lo que importa en realidad
es lo que provoca felicidad?
No me preocupa
volverme adicta al sabor,
adicta a su piel,
adicta al amor.
Los besos no se cancelan,
los abrazos no se olvidan.
Sería imposible dar vuelta,
intentar volver atrás.
Ya hay algo,
que existe,
que es;
no se borra
-ni deseo borrarlo-
sólo crece
-y deseo que crezca-.
Ya no me reconozco,
ya no soy igual,
no como ayer.
Soy nueva,
reviví,
renací.
La vida es otra,
y la razón de despertarme,
la razón de dormir y poder soñar,
con esos ojos,
la sonrisa,
los labios,
el calor de la piel...
Y no solo en sueños.
En el día a día.
Siendo parte del crecer,
del pasar,
del vivir.
Es amarte,
y estar viva.
Ya no imagino otra realidad.
ARTE
Cada día sonrío cuando me despierto pensando que de mi vida eres parte.
Sos mi luz, sos mi pureza. Sos el amor que corre por mis venas, la vida que me hace de motor...
Sos mi musa, mi sol.
Sos mi arte.
magia en sus manos
de recomponer una copa rota,
que dejó esparcidos, sobre esa mesa de madera,
trozos de cristal desparejos y desencontrados;
o como pudiese ser capaz de provocar
que las cenizas vuelvan a ser papel,
que la flor marchita vuelva a ser pimpollo,
o que el Sol salga del Oeste y se ponga por el Este...
Así, con esa magia en sus manos,
aterriza sobre mi corazón
y me derrite en un simple abrazo.
Con la sencillez de un dulce beso,
con la suavidad y la calidez
de esa mano que,
entre tímida y tierna,
toma la mía,
y entrelaza los dedos,
dándome la seguridad para poder cerrar los ojos,
y simplemente caminar,
sin importar hacia dónde,
pero encaminada hacia un lugar:
algún lugar, no es problema cuál,
siempre y cuando su mano sujete la mía.
Símbolo de vida y renovación, vuelve la paz del calor. El sonido de las ráfagas atravesando la inmesidad, hamacando brotes que recién comienzan a surgir, mimando las hojas que verdes se empiezan a teñir, acariciando las ramas que, secas, vuelven a revivir.
¿Quién me fabrica este ensueño? ¿Quién se atreve a privarme de disfrutar una y otra vez noches y noches tan increíbles?
Aunque parezca irreal, es el sueño más realizable. El sueño de sentir la vida de la Tierra. El paso del tiempo. El crecimiento. La luz y la oscuridad del día y de la noche.
El cielo se extiende sobre nuestras cabezas para donde quiera que mire. Como un domo gigantesco. Allí, ese techo turquesa, fascinante. Allí ese viento en espiral, yendo, volviendo, subiendo, bajando, creciendo.
No dejo de escuchar las copas de los árboles. Lejanas o cercanas, bailan con el aire. Se menean; las hojas se frotan. El calor les dio color. El Sol es energía. Y allí se encuentra, traducido en ese paisaje frondoso. Ese mar verde de clorofila abrillantada. Respiran, crecen, viven. Allí, dando el aire que respiramos. Allí, tan fabulosas. Espectaculares en todo sentido. Para el ojo desnudo, el microscopio, el lente. Lo que sea... Allí. Maravillosas. Rozagantes.
Verdes para mí.
Quizás azules para aquel.
Quizás rosas para ella.
Pero nunca pierden su belleza.
Rodeadas de vida, son vitalidad.
Y allí las veo.
Me dan alma y la vida me brota.
Y soy feliz entre mi brillo natural.
sin nada de donde agarrarse.
Tampoco busca una soga que la llegue a sujetar.
Flota sin sentido,
de un lado a otro,
allí libre,
allí ella,
allí está,
flotando.
Mueve sus brazos y sus piernas,
sin nada que le impida moverse.
En una especie de impulso salta en el aire.
Sonríe y salta,
salta tranquila,
allí libre,
allí ella,
allí está,
flotando.
Pero no es un aire cualquiera.
No es un viento sin perfume.
El blanco de las nubes no es cualquier blanco.
Es el blanco ese,
la sonrisa aquella,
aquella mágica,
aquella brillamte,
aquella hermosa,
destellante.
Y el ruido del viento es sereno,
se le hace tan amado;
suena como aquel suspiro, dulce y suave.
Esos suspiros
de su respiración,
ese respiro,
ese oxígeno,
ese aire,
vital.
Vuela en él.
Y se siente en libertad.
Subir,
bajar,
volver al medio,
y reflexionar.
Correr,
dormir,
de pronto caminar,
o suspenderse en el espacio.
De día,
de noche,
haya sol o haya luna,
hay algo que se siente.
Con luz,
o entre sombras,
aún en la oscuridad,
una cosa que se refleja.
Blanca,
como la nieve,
brillante y verdadera,
algo tímida pero hermosa.
Rodeada por dulces
y rojizas cintas,
tan suaves y delgadas,
como finas y desenfrendas.
Son su elixir,
dan un rocío vital,
debe beberlo si es que
quiere ánimos para sobrevivir.
Es su cielo,
es el Sol,
es estrella maravillosa.
Le da la mano,
y en un abrazo,
no lo duda
y se entrega.
del corazón
Se arroja en su cama.
Un techo le hace de cielo.
Piensa despacio.
Un frío le recorre la nuca.
La madera frente suyo,
ya no distingue las formas.
La vista está nublada.
El alma, aplacada.
En el pecho una piedra,
un nudo en la garganta.
En la mejilla va cayendo
una lágrima lastimada.
Siente impotencia.
En silencio, grita.
En el frío, llora.
En un sueño, ríe.
Pero hoy ya no ríen.
Sólo queda la esperanza.
Será cuestión de tiempo.
Se inunda de ese sentir,
y una fuerza lo invade.
Se levanta y se para:
Allí firme en la ventanas,
abre el cristal
y recibe al Sol.
Respira hondo.
Allí va su calor.
Se inunda de ese sentir.
Pareciera calidez de un abrazo,
que ya llegará,
sólo queda esperar.
Salir caminando,
recorrer ese lugar,
y con los pies rozar el pasto aquel.
Arrojarse bajo las nubes
-hoy solo, pero no por mucho tiempo-,
cerrar los ojos, vivir la magia.
Volverán ya a distinguir
las nubes con formas redondas,
alargadas o deformadas.
Pero debe ser paciente.
Quizás cuando menos lo espere,
juntos otra vez,
como amigo,
como hermano,
como sangre de su sangre.
Entonces abre sus brazos.
Abre sus puños. Los libera.
Carga la energía.
Y la reserva para volver a verlos
y allí darles la mano.
El calor y la fuerza,
recorriendo una parte,
y en la cabeza sus caras:
Reirán otra vez,
sólo debe darles una mano.
El miedo al rechazo, miedo a la resignación;
miedo a que algún día no puedan mirarla a los ojos sin burlarse.
Miedo al dolor, miedo a la soledad,
y miedo profundo desde dentro surgiendo:
sombras persiguen la luz del inconsciente, lo invaden, lo atan, lo manipulan.
Y allí en ese momento se hace presente el sueño.
Sueño verde-azulado, maravilloso e ideal,
que se hace trizas cuando se vuelve a la realidad
al ver que todo sigue igual,
que nada cambió,
que el miedo continúa,
y la esperanza de su huida parece escabullirse
allí, tan cerca y tan lejos,
detrás del espejo.
mi cielo cerebral
saltan, vuelan, y se giran.
Sobre mí, el brillo late,
y contrasta con la oscuridad
de la noche sin estrellas,
que se extiende en el cielo.
En la cabeza algo
que se extiende también,
y es la duda de saber
si el piso en el que me paro
es cemento o es madera,
es concreto o está hueco,
es fijo o está temblando.
Vibra todo ante mí y
en el sonido de un pájaro
-que escucho sobrevolar-
me pierdo, me cuelgo.
Y vuelo con él
incesantemente
sin destino,
sin motivos.
Sólo ahí voy,
sujetando las alas.
Imagino ser yo
quien vuela en ese momento,
y un sueño que alguna vez,
en un mambo olvidado,
logré soñar,
se hace realidad.
Aterrizo en la tierra
y el pasto en mis pies
hace una caricia delicada.
El rocío está frío,
y la arena tan lejana,
me da sensación de estar sola;
la oscuridad,
el calor ausente,
y yo en medio de la nada,
debajo de la eternidad.
Pero recuerdo un abrazo,
y una hoguera se enciende;
millones de maderas arrojadas
extendidas,
cercanas a la orilla,
algo humedecidas.
Se huele la salitre
en el aire especial.
Y chisporrotean las leñas
haciendo crujidos;
el viento sopla
y aunque el fuego parezca
hacer arder mis ojos,
miro detenidamente la fogata,
y sonrío,
abrazando un momento,
que como una estrella fugaz,
atravesó mi cielo cerebral,
me dejó pedir un deseo,
y se materializó, en mi mente.
'El agua salada debería existir sólo en el mar' dije.
Pero el llanto libera emociones, purifica el alma, y por sobre todas las cosas... Aún siendo demostración de dolor y sufrimiento, me hace sentir increíblemente viva.
Los sentimientos de notable intensidad son los que más vivos nos hacen sentir. Sólo de pensar que el corazón está latiendo con mayor o menor fuerza por el momento -lindo?/feo?- que estamos transitando, me hace sonreír aún en el llanto, al verme viva, sintiendo.
cry
De pronto, la vista nublada.
Y un segundo después, un mar se derrama.
Letras formando palabras, palabras formando las frases,
frases que hieren, frases que matan.
El corazón se estruja en un instante
y sujeta sus rodillas buscando ser pequeña,
buscando volverse pequeñita e impenetrable.
Dar la espalda a las palabras que le lastiman el alma,
omitir ese dolor que le provoca,
y perseguir el sueño de estar feliz sin nada que la oscurezca;
sin nada que la esté empujando,
arañando y rasguñando,
mordiendo y arrancándole
pedazos del corazón,
asumiendo ya la ausencia previa de un pulmón,
y levantando la cabeza para permitir
que el viento seque su llanto,
que sus parpados no se quemen,
que su cara no se contraiga,
y que entre esos sentimientos nunca deje que nada más le vuelva a faltar.
Es íntegra ella, no precisa más.
explanations
¿Cómo explicar la atracción de un imán, cuando se lo acerca a un trozo de hierro?
¿Cómo explicar la traslación de la Tierra, que gira incesantemente alrededor del Sol?
Explicaciones nos rondan constantemente.
Todo el tiempo, allí están.
Explicando, buscando razones.
Lógica. Análisis.
Pero, ¿siempre hay una respuesta?
Podría decirse que cada corazón es un imán.
Con dos polos diferentes.
Que en el mundo existen miles de polos diferentes.
Que cada corazón cuenta con dos polos.
Que cada polo tiene su polo contrario.
Un opuesto. Su complementario.
Y que aquellos con el corazón con esos polos específicos dispuestos de tal manera que puedan atraerse polo con polo contrario, son los que se atraen.
Son los que de repente, al tener cerca el polo opuesto, sintieron en el pecho una fuerza extraña, externa e interna a la vez, que hacía que su cuerpo se desvíe hacia una dirección determinada.
Y al ver hacia allí, al dirigirse hacia allí, al mirar los ojos y darse cuenta que de ahí provenía esa fuerza, que ahí estaba la atracción, comprender lo que estaba sucediendo.
Y escribir esto para tratar de explicar de alguna forma cómo su pecho encuentra el mío con tanta facilidad, y con tanta necesidad.
Porque siempre se buscan explicarciones.
Explicaciones nos rondan constantemente.
Todo el tiempo, allí están.
Explicando, buscando razones.